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¡Waaagh! de Grimgor (Relato)

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La Tormenta del Caos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la campaña mundial de La Tormenta del Caos, que recientemente ha sido sustituida por la de El Fin de los Tiempos.

Valten vs Archaon.jpg

Grimgorr.jpg

Grimgor.

- Yo de ti no me azerkaria a él -dijo el chamán dejando escapar un gargajo de babas ectoplasmáticas de color verde, señal de que el poder del ¡Waaagh! le recorría las entrañas. Instintivamente, Borgut estrelló su enorme frente contra el rostro del chamán y este salió volando hacia atrás hasta caer de espaldas al suelo.

-Pero tú no erez yo -murmuró-. Malditoz chamanez.

Si no los tratabas como Gorko manda, tenían la mala costumbre de explotar encima de ti. Borgut, por suerte, sabía cómo calmarlos. Sin embargo, ahora tenía que calmar al jefe y eso no iba a resultar tan fácil.

El jefe se encontraba en la abertura de un barranco rocoso que serpenteaba alejándose de él. Situado en la esquina más cercana, Borgut no sólo pudo oír, sino también sentir, la furia de Grimgor Piel'ierro. No era de extrañar que el chamán estuviera tan exaltado.

Borgut bajó por el barranco y, al dar la vuelta a una esquina, un aluvión de esquirlas le dio de lleno en la cara. No es que le hiciera ningún daño, pero el hizo pestañear y justo en ese momento pisó con todo el pie los restos confusos de un Goblin Nocturno. Y no era el único. Montones de Kaudillos Goblins de Grimgor yacían muertos por todo el suelo y las paredes del barranco. No cabía duda alguna de que Grimgor todavía no había tenido suficiente, ya que estaba frente a la pared del barranco cortando garndes trozos de roca con su rebanadora Gitsnik. El gran Kaudillo estaba encendido de rabia, tenía las venas hinchadas y los ojos le brillaban de odio. Borgut se quedó sin saber qué decir, pues cualquier cosa que atrajera la atención de Grimgor justo en aquel momento significaría meter la pata, de modo que se limitó a sacarse al Gobo de la bota y se mantuvo lo más alejado que pudo.

De repente, Grimgor se apartó de la pared del barranco y dejó caer a Gitsnik a un lado. Se quedó mirando fijamente a la roca y rugió:

- ¿Keztáz mirando?

Borgut dio un tímido paso atrás.

- Nada, jefe. Zolo he venido a recibí órdenez y yaztá.

Grimgor parecía no estar escuchándole. En lugar de eso, mantenía su atención fija en la roca. Parecía que estuviera escuchando algo y luego asintió con la cabeza.

-Ez verdad, no he ganado nunka, pero tampoko me ha venzido nunca nadie.

Borgut sabía que no poder derrotar a aquel hombre del Caos llamado Crom había encolerizado muchísimo a Grimgor y, desde entonces, siempre solía estar al borde de un arranque de furia, así que se quedó escuchando cómo el Orco Negro más fuerte del mundo mantenía una conversación con una pared rocosa.

- Zí, tienez razón. Loz Goboz eran demaziado débilez. Ezkoria inútil. Ya me he okupado de elloz, o zea ke ya no me dezepcionarán máz. Vale, puez pongámonoz manoz a la obra. ¡Booooorgut!

El aullido de Grimgor retumbó por todo el barranco. Borgut volvió a dar un paso hacia delante.

- ¿Zí, jefe?

Grimgor se volvió hacia su segundo.

- Ké rápidez. Bien. Lo primero ez lo primero. Reúne a todoz los Goboz que noz queden y tráeloz akí. Kiero que korten ezta roka y ke la pongan zobre ruedaz. Kuando akaben, machálakoz porke no kiero verloz máz. Deszpuéz, dile a todo el mundo ke Gorko me ha dicho lo ke tengo ke hacer. Vamoz a volver a ganar, pero vamoz a hazerlo a zu manera. No zé kómo ez ke ze me olvida ziempre. Dile a loz chikoz que volvemoz a ir a la guerra y que Gorko va a eztar kon nozotroz en todo momento.

Y, tras decir eso, Grimgor le enseñó los colmillos formando lo que él creyó considerar una sonrisa y se fue.

Borgut se quedó mirando cómo se marchaba y luego observó la pared de roca. Al principio no pudo ver nada, pero, al fijarse en los cortes que Grimgor había hecho, poco a poco se fue dando cuenta de que podía distinguir un rostro en la roca, un rostro orcoide. El rostro de Gorko. estaba manchado con trozos de Gobo, pero no cabía duda. Era su enorme rostro lleno de cicatrices esbozando una media sonrisa llena de dientes partidos.

- Bien -dijo-. Ahora verán.

FuenteEditar

  • Campaña: La Tormenta del Caos.

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