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Advenimiento de Sotek

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Portada libro Lustria por Karl Kopinski.jpg

Uno de los acontecimientos más significativos de la historia de los Hombres Lagarto es el nacimiento del culto del Dios Serpiente Sotek. Tradicionalmente, los dioses de los Hombres Lagarto eran, y siguen siendo, los Ancestrales: entidades sombrías como Tlaxcotl, Chotec, Quatl, Tzunki, Xapati, Huanchi y el inescrutable Tepok. Sotek era un nuevo dios, un dios recién nacido, el dios de los eslizones. Ahora Sotek es el gran dios de los Hombres Lagarto, hasta el punto de llegar a eclipsar a los Ancestrales.

Los AncestralesEditar

Todos los Mago Sacerdote Slann que conocieron a los Ancestrales cuando estos habitaban la faz de la tierra están muertos. Aunque los más jóvenes fueron desosados en tiempos de los Ancestrales y antes de la Gran Catástrofe, nunca llegaron a ver a sus progenitores. Los slann de la Primera Generación siempre actuaron como intermediarios. Ellos eran los únicos slann con el poder y sabiduría suficientes como para tener derecho a presentarse ante los Ancestrales. Los slann más jóvenes adoraban y obedecían devotamente a los Ancestrales como si fueran dioses vivientes, pero ni siquiera sabían el aspecto que tenían. Sus magos sacerdotes los representaban mediante imágenes esculpidas en la piedra, tótems e ídolos derivados de lo que les habían contado y de su imaginación. Para los slann mas jóvenes y el resto de los Hombres Lagarto los Ancestrales eran dioses.

La profecía de SotekEditar

Gran Slann por Wayne England.jpg

Cuando los Ancestrales desaparecieron, los slann de la Primera Generación desaparecieron con ellos. Los slann restantes siguieron reverenciando a los Ancestrales como a dioses. Los últimos de los Slanns de la Primera Generación recogieron el gran plan de los Ancestrales en unas placas de oro sagradas antes de desaparecer.

Estas tablillas fueron copiadas por los restantes slann y se elaboraron y se expusieron resúmenes y recensiones de estos planes sagrados en todas las ciudades templo. No se sabe con certeza si todas las copias son fiables en todos sus detalles a la copia original, y la mitad de ellas han desaparecido tras los saqueos y las expoliaciones de los irreverentes invasores en busca de botín. Por ello, todas las placas sagradas son muy valiosas para los magos sacerdote, ya que pueden revelar detalles desconocidos del divino plan de los Ancestrales. Los magos sacerdote viajarán hasta cualquier lugar para recuperar una placa sagrada que haya sido sustraída de sus templos.

Durante innumerables siglos, la Profecía de Sotek fue un oscuro detalle del plan global, que aparecía en una sola de todas las placas existentes, que se encontraba en el gran templo piramidal de Chaqua. Tan solo los magos sacerdote de esta ciudad conocían su existencia y casi nunca reflexionaban sobre su significado a menos que otro mago sacerdote les leyera el pensamiento y les pidiera que la interpretasen, exigieran que les fuera entregada o, lo que es peor, les obligaran a que la borraran por ser motivo de impureza. Los magos sacerdote de Chaqua creían que esta profecía representaba las palabras textuales de los Ancestrales; pero no se preocuparon por lo que decía hasta que ocurrió el desastre, puesto que hablaba de algo que sucedería en un futuro muy lejano, como muchos otros asuntos de los planes de los Ancestrales.

Guerrero Saurio Imagen 5ª.jpg

La Profecía de Sotek no sólo predecía a colapso de los portales de disformidad, sino la terrible invasión de Lustria por parte de los Skavens. Como estos seres no eran parte de los preciosos y sagrados planes descritos por los Ancestrales, fueron tratados como enemigos por todos los seguidores de estas entidades divinas.

Aquel cataclismo debía ser soportado. Había que resistir al desastre a toda costa, pues llegaría y duraría varios siglos, pero acabaría pasando, y siguiendo su debido curso, desaparecería. La profecía predecía la destrucción de muchas ciudades, incluida Chaqua, y la propagación de una extensa y terrible plaga.

El tiempo de los engendros rátidos llegaría a su fin con la aparición de Sotek, la poderosa serpiente. Sotek estaba destinada a vencer a los engendros del gran roedor y seria el heraldo de la aparición en el cielo de la lengua bífida de la Serpiente. Los magos sacerdote de Chaqua determinaron que Sotek era uno de los Ancestrales y que volvería para salvar a sus leales servidores del peligro que amenazaba con erradicarlos del planeta.

El Auge del Clan PestilensEditar

Sacerdote plaga Skaven.png

El primer signo de que se cumplía esta profecía fue la llegada al mundo de los horribles Skavens. Se trataba de una horda de hombres rata ya olvidados en su hogar, que llegaron a Lustria y cambiado muchísimo desde que abandonaran Plagaskaven. Un Clan de Skavens que habían sobrevivido más allá del conocimiento del Consejo de los Trece y que un día volverían, ansiosos de poder.

Ya nadie recuerda el nombre original de este clan, que durante la Gran Migración Skaven se había dirigido hacia las ardientes desiertos de lo que hoy en día es Arabia. Tampoco se sabe cómo pudo este clan encontrar los túneles bajo el Gran Océano para llegar hasta las distantes junglas de las criaturas de sangre fría. El caso es que los Skavens aparecieron en las antiguas cavernas bajo la ciudad templo en ruinas de Quetza, en lo más profundo de Lustria donde crearon su frío, húmedo y putrefacto hogar.

Aunque los hombres rata estaban más que acostumbrados a los pantanos infestados de insectos, los Skavens pronto empezaron a caer presos de muchas, variadas y virulentas enfermedades tropicales de Lustria que empezaron a diezmarles. Los túneles y cuevas bajo Quetza pronto se convirtieron en un apestoso osario, mientras los Skavens chillaban implorando la ayuda de su Dios Rata.

Puede que la horrible deidad oyera las plegarias de sus súbditos, pero solo cuando ya sólo quedaban unos pocos centenares de supervivientes, con sus pelajes empapados de sudores fríos, sus febriles cerebros fueron presos de alucinaciones apocalípticas y con ello, el clan tuvo una epifanía mística. Si dedicaban sus vidas a la Gran Rata Cornuda, ésta salvaría sus vidas. En sus alucinaciones, provocadas por la fiebre, se les decía que fueran a las junglas y capturaran a todos los Hombres Lagarto que se encontraran, para aplacar el hambre de su putrefacta deidad. Estos fueron sacrificados en un ritual que duró una semana, mientras los Skavens cantaban las alabanzas del Dios Rata.

Monjes plaga.jpg

Los Skavens que llevaron a cabo estos horribles rituales fueron bendecidos por su dios, que les dio plaga y sufrimiento. Además, llegaron a la conclusión de que si aprendían a reverenciar y manipular las mismas enfermedades que les estaban matando, podrían considerarse a sí mismos unos hombres rata "renacidos". Y así, nacida de la desesperación más absoluta emergió una nueva variedad de Skavens: los fervientes Monjes de Plaga del Clan Pestilens. Sus cuerpos, llenos de pústulas, se hicieron extraordinariamente resistentes, a la vez que encerraban las plagas más virulentas y contagiosas.

Los Skavens que surgieron de la ciudad-templo en ruinas eran espantosos, cubiertos de supurantes tumores y pústulas, sus infectados cuerpos endurecidos por las propias enfermedades que portaban. Metódicamente, a lo largo de los siglos, el Clan Pestilens fue creciendo. Aprendió numerosos secretos arcanos de las ruinas de la ciudad-templo, sacrificó en nombre de la Gran Rata cornuda a muchas de las criaturas reptilianas de sangre fría que decían proteger la jungla, y siempre buscó nuevos modos de entregarse a la corrupción.

Las PlagasEditar

Guerrero Eslizón.jpg

Este nuevo clan vivió oculto bajo la ciudad templo en ruinas de Quetza durante toda una era, y su número crecía como solo esta especie puede hacerlo. Las cavernas bajo la ciudad se ampliaron para formar una enorme madriguera, en la que los hombres rata eran gobernados por los Monjes de Plaga llenos de pus. El primero entre esta orden abominable era Nurglitch, el hinchado, el señor del clan que más pus segregaba.

Los magos sacerdote de la cercana Chaqua no tenían ni idea de lo que se escondía bajo Quetza, hasta que les llegó la noticia de la corrupción de las reservas de desove del sur de la ciudad. De estas, en lugar de eslizones completamente formados, emergían asquerosas y malformadas criaturas que se arrastraban por el suelo y morían al cabo de unas horas.

Los magos sacerdote no estudiaron en profundidad la Profecía de Sotek hasta que empezaron a ocurrir estos acontecimientos y la plaga se extendía por la jungla. Descifrar la profecía costó mucho tiempo y mientras tanto, muchos de los millones de la ciudad empezaron a enfermar y a morir. Después de varios días de contemplación, los magos sacerdote estuvieron de acuerdo en que la época en la que se habla en las tablillas de Chaqua estaba cercana. A través de sus ojos lograron ver en el cielo la débil luz de un presagio divino.

Cometa de Dos Colas Dimitri Bielak.jpg

Era un cometa con lengua de serpiente, tal y como se predecía en las tablillas.

Finalmente, los slann revelaron la profecía a la población y mandaron partidas de eslizones para encontrar y atacar la fortaleza de los Skavens, y trajeran prisioneros a los que sacrificar. Los magos sacerdote pretendían invocar a Sotek mediante un terrible ritual. Tenían la esperanza de atraer al dios con el humeante hedor que despedirían los cadáveres quemados de los sirvientes rátidos que servían a su archienemigo ancestral, el cornudo Dios Rata.

Fueron pocos los eslizones que volvieron, pero los que lo hicieron no traían las manos vacías. Desafortunadamente, los prisioneros que habían hecho les contagiaron sus enfermedades, y la ciudad templo pronto estuvo bajo el control de las plagas más virulentas del Clan Pestilens. Los eslizones y kroxigores fueron los primeros en enfermar, antes incluso de que los magos sacerdote mostraran signos de enfermedad. Los Slann se retiraron a sus templos para considerar el problema y consultar las tablillas, mientras la población enfermaba y moría a su alrededor.

Chamán Eslizón Sacrificio.jpg

Tal y como estaba previsto, los Skavens prisioneros fueron debidamente sacrificados en el nuevo altar erigido en honor a Sotek y el dios fue invocado; pero en pocas semanas la ciudad había sido devastada por la plaga. La población casi se había extinguido por la enfermedad y apenas quedaba viva una décima parte. Finalmente, los magos sacerdote también sucumbieron a las virulentas enfermedades. Los magos sacerdote empezaron a morir y la Guardia del Templo que quedaban regresaron a las pirámides con los Slann a cuestas. Los saurios depositaron sus restos en las criptas, que sellaron desde el interior, dispuestos a defender a sus señores hasta el final y los magos sacerdote de Chaqua acabaron por desaparecer para siempre del mundo.

Mientras esto sucedía, una nueva visión apareció en los cielos, un Cometa de Dos Colas que adoptaba la forma de la lengua de una serpiente. El único mago sacerdote que quedaba con vida en Chaqua fue testigo de ello mientras era consumido por altas fiebres y virulentas enfermedades antes de ser sellado para siempre en el interior de su templo. Aunque intentó comunicar la profecía a sus semejantes, ni su cuerpo ni su prodigiosa mente resistieron el esfuerzo y lo que llegó hasta los demás slann fue un mensaje incomprensible.

Esta señal causó miedo y consternación entre los Hombres lagarto de las demás ciudades, pero ninguno de los magos sacerdote pudo interpretarla, pues esta predicción no se mostraba en ninguno de los glifos de las placas sagradas excepto en las de Chaqua, donde su significado estaba claro. Los slann de Chaqua murieron sin que ninguno de los magos sacerdotes de las demás ciudades templo llegaran siquiera a conocer la existencia de tal profecía.

La Migración de los Eslizones de Cresta RojaEditar

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Los eslizones de Chaqua que sobrevivieron a la tragedia se quedaron sin líderes. EI mayor de esta generación de eslizones, que tenían la cresta roja, era Tehenhauin, quien recuperó las tablillas relacionadas con la Profecía de Sotek y las transportó, a la cabeza de una enorme masa de supervivientes de la plaga, a las afueras de Chaqua.

Este eslizón se autoproclamó Profeta de Sotek y predicó las palabras de la profecía por todo Lustria. Tehenhauin afirmó que el signo de Sotek había aparecido en los cielos tal y como predecía la sagrada placa de Chaqua, la cual fue colocada en un relicario y transportada por los eslizones de cresta roja cuando estos abandonaron Chaqua huyendo de la plaga.

Fueran donde fuesen los Eslizones de cresta roja, proclamaban la Profecía de Sotek allí por donde iban y apremiaban a los suyos para que sacrificasen engendros rátidos para invocar a su dios. Todos los eslizones se sentían irremediablemente atraídos por este nuevo culto, sobre todo porque ellos eran las principales víctimas de las plagas extendidas por los Skavens.

Tehenhauin y los crestas rojas crearon el Culto de Sotek y lideraban ejércitos contra los Skavens en cualquier lugar que se topaban con ellos. Este fue un tiempo en el que el continente entero estuvo cosido de guerras y, en él, el profeta de Sotek y los crestas rojas libertaron mucho de las ciudades de los Hombres Lagarto bajo asedio.

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Los reinos de los Hombres lagarto se sumergieron en una era de guerra, pestilencia y derramamiento de sangre. Liderando la batalla contra las infinitas hordas estaba el Profeta de Sotek. Fue un tiempo de matanza y ríos de sangre sin precedentes. Ningún bando tenía ni una ligera compasión por el otro, y ambos cometieron actos incalificables. Las hordas Skavens del clan Pestilens se lanzaban chillando contra las ciudades templo, sus sacerdotes desencadenaban terribles plagas que peinaban la jungla y acababan con toda vida animal. Los Hombres Lagarto mostraban sucesivamente sus Artilugio de los Dioses y convirtieron a más de mil Skavens en ceniza.

La profecía decía que el Dios Serpiente se comunicaría con los Hombres Lagarto, tal como indicó el Cometa de Dos Colas, pero que no se manifestaría hasta que se le diera su cuota de desoves de rata. Y estos desoves de rata de los que habló el profeta iban creciendo en los túneles de todo Lustria. Aunque se exigía el sacrificio de enormes cantidades de Skavens para que Sotek alcanzara todo su poder, pero los magos sacerdote habían prohibido el sacrificio de estas víctimas en los altares de los principales zigurats de las ciudades templo, así que el poder de Sotek pasó inadvertido durante varios siglos. Los magos sacerdote meditaban y se mantenían a la expectativa mientras los eslizones, especialmente sensibles a las virulentas plagas, morían.

Los Slann vieron que los hombres rata no formaban parte de los planes de los Ancestrales y no tenían ningún derecho a pisar la tierra sagrada de Lustria. ¿Qué clase de corrupción había entrado en el Gran Plan para dar vida a criaturas tan retorcidas? Si algún mago sacerdote se dio cuenta de que los Skavens eran creaciones del Caos, ninguno dijo nada. Pero, según los eslizones de la antigua Chaqua, aún se hablaba de un desove de rata en las tablillas de esa ciudad, así como de un ser que acabaría con la plaga de los Hombres Lagarto; el misterioso Sotek. Por lo que respecta a los Magos Sacerdotes del resto de ciudades templo, estos consideraban a la profecía con desdén y no hicieron caso de este ser, ya que no se hablaba de él en las tablillas de ninguna otra ciudad templo que no fuera Chaqua, a pesar de haber presenciado el portento celestial.

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Quizás sabiamente, por temor a la plaga, prohibieron introducir en sus ciudades templo a prisioneros rata para ser sacrificados. Los eslizones empezaron a dudar de la profecía tanto como los magos sacerdote de las demás ciudades templo. La prohibición de sacrificar a sus prisioneros skavens, que se les había impuesto por miedo a que las plagas asolasen las ciudades templo que seguían en pie, frustraba a los eslizones seguidores de Sotek que, a cambio de gran sufrimiento y pagando un elevado precio en sangre, conseguían capturar jefes y caudillos skavens durante sus escaramuzas e incursiones. Esta situación provocó que estos eslizones no tardaran en empezar a efectuar sus propios rituales de invocación a Sotek en las ruinas de las ciudades infectadas.

Y cuando los años de guerra se convirtieron en décadas, el conflicto aún seguía. Tehenhauin recomendó a sus seguidores que siguieran capturando más desoves de rata y se los ofrecieran a Sotek mediante rituales de sacrificio.

La Gran Ofrenda y el Nacimiento de SotekEditar

Cometa Colas.png

Sotek escuchó finalmente las invocaciones, aunque fue necesario el sacrificio de miles de enemigos durante muchos años para que acumulase el poder necesario. Aunque el advenimiento llegada de Sotek había sido predecida, y el momento de su llegada estaba indicado por el cometa, todavía era necesario que sus seguidores lo hicieran tan poderoso como fuera posible hasta el momento de su aparición.

El momento de la llegada de Sotek estaba predicho en la profecía y marcado por la aparición del cometa. Se trataba de una gran serpiente que engullirían todos los roedores. Una serpiente de descomunales proporciones y voraz apetito que podría tragarse al propio Dios Rata y pasar un millar de años digiriéndolo. La cola del dios serpiente aplastaría al dios de los rátidos. Así lo anunciaba la profecía.

Con cada batalla, crecía el número de nauseabundos hombres rata que se rendía al Dios Serpiente Sotek, mientras, en el cielo, el cometa se hacía cada vez más grande. Finalmente, después de un siglo de conflictos, la guerra llegó a su punto más sangriento. El Profeta de Sotek había reunido un vasto ejército compuesto en su mayoría por eslizones y preparó una astuta trampa para los engendros skavens en el Cráter de Gwakmol. La batalla duró varios días y los Hombres Lagarto, pese a sufrir graves pérdidas, acabaron venciendo a sus enemigos y capturando a miles de ellos. Tehenhauin se adentró en la jungla más profunda con varios miles de sus seguidores, llevando consigo una gran masa de Skavens cautivos. En un desmoronado altar de jungla que hacía tiempo que no veían, lejos de cualquier ciudad-templo, Tehenhauin condujo a muchos miles de los suyos en una poderosa ceremonia, un ritual de invocación del Dios Serpiente, y se cuenta que las aguas del río Amaxon bajaban púrpuras por la sangre de los miles y miles de Skavens sacrificados.

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Finalmente, la hora de Sotek estaba próxima. Cuando el cometa de dos colas invadió el cielo, infinitas serpientes surgieron de las profundidades. En la fortaleza de los Skavens la aparición del cometa en el cielo había sido observado e interpretado como una premonición de otra naturaleza. La madriguera bajo la apestosa Quetza se llenó de retorcidas formas reptiles. Los Skavens que no fueron aplastados por esta marabunta se dirigieron a sus guaridas, febriles por los efectos de mordeduras venenosas. Al final, esta plaga de serpientes obligó a los Skavens a abandonar sus túneles ya dirigirse a las ruinas de la ciudad, ya que las serpientes resultaban prácticamente inmunes a cualquiera de las pestilencias que los monjes de plaga lanzaban sobre ellas. Al final decidieron abandonar las ruinas y emigrar. El Clan Pestilens se reagrupó y decidió abrirse paso a través de la jungla hasta la costa, y desde allí regresar a su lugar de origen.

Mientras tanto, los ejércitos del Profeta de Sotek masacraron a los Skaven de mil en mil mientras el cometa cubría el cielo. Cuando los Skavens fueron rodeados por las huestes sagradas de las ciudades templo, a los Señores de Plaga del Clan Pestilens solamente les quedaba una opción si querían salir de allí con vida. Los señores de la plaga reunieron todos los ejércitos hasta crear una enorme horda, un océano de Skavens que se extendía del uno al otro horizonte. Nurglitch lideró a todo el clan en un intento por aplastar a los ejércitos de Hombres Lagarto y fueron abriéndose camino entre los ejércitos de los Hombres lagarto a lo largo de cientos de kilómetros hasta llegar a la costa.

Los Pestilens se pasaron una década combatiendo palmo a palmo para abrirse camino desde el interior de la jungla. Cada uno de sus pasos eran una gran batalla, pues los Hombres lagarto sabían que nunca gozarían de una oportunidad similar para erradicar a los Skavens de la faz de su continente para siempre. Una vez ahí, construyeron apresuradamente una destartalada flota de embarcaciones que apenas flotaban. Pero incluso cuando se preparaban para escapar, los ejércitos de los hombres lagarto no paraban de atacarlos.

Batalla Lagarto skavens.jpg

Los Skavens fueron perseguidos a lo largo de toda la costa, donde se llevó a cabo la última batalla sobre las vitrificadas orillas de la Isla Serpiente Humeante. Se dice que el propio Sotek, acompañado por la miríada de legiones reptantes de su prole de culebras, apareció en el momento más crudo del combate, justo cuando los señores de la plaga escapaban en sus bajeles. La leyenda dice que el dios serpiente se adentró en el mar y persiguió a las embarcaciones de los Skavens en retirada por todo el mundo, emergiendo aún más poderosa en las Tierras del Sur, donde el Clan pestilens acabó establecieron varias fortalezas.

También se cuenta que, una vez en las Tierras del Sur; se introdujo en las profundidades de la tierra en su implacable persecución de los Skavens y que ahora es allí donde vive, alimentándose sin descanso de los engendros rátidos y protegiendo a los suyos de esta amenaza por toda la eternidad. Así reza el mito de Sotek

El Consejo de Slann SupremosEditar

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Después de derrotar a los Skavens del clan Pestilens, los magos sacerdote no podían seguir ignorando el poder del dios de los eslizones. Se convocó un consejo formado por los Slann supremos, una reunión de Magos Sacerdote, la primera de este tipo desde la época de los Ancestrales. Se hizo un llamamiento a todos los magos sacerdote slann, desde las quemadas y destrozadas junglas hasta Itza, la Primera Ciudad, donde se reunieron en una convocatoria solemne.

Los Slann convocaron a Tehenhauin ante su presencia. El Profeta de Sotek reveló la profecía de Sotek incluida en la placa sagrada. Ahora estaba claro que aquella profecía era parte de las palabras de los Ancestrales. Los magos sacerdote declaraban que Sotek debía ser venerado, y ordenaron que se erigieran nuevos templos piramidales en honor a Sotek en cada ciudad, lo que hizo que el culto a Sotek se convirtiese en el principal dios de los Hombres Lagarto.

La Eterna BatallaEditar

Tehenhauin 8ª.png

Aunque el Clan Pestilens había sido expulsado de Lustria, las madrigueras bajo la ciudad de Quetza seguían contaminadas y no tenían redención y ningún hombre lagarto podía poner un pie en ellos y sobrevivir a las virulentas plagas. De ahora en adelante, Quetza recibiría el nombre de "la Profanada". Igualmente, los túneles excavados por los Skavens bajo las junglas de Lustria permanecen intactos. Afortunadamente, estos túneles están infestados de serpientes, los servidores de Sotek que protegen a su gente de la amenaza skaven. Los Hombres Lagarto confían en que, mientras Sotek permanezca al acecho en los túneles que recorren las tierras de Lustria, los Skavens no podrán volver, por lo que se satisfacen todos los deseos de Sotek sacrificando víctimas en su nombre sin descanso.

En las Tierras del Sur, más allá del Gran Charco respecto de Lustria, la ciudad de los Hombres Lagarto de Zlatlan se encuentra bajo una amenaza mucho mayor al encontrarse más cerca del corazón del imperio subterráneo de los Skavens. Aquí, tal y como es de esperar, el culto de Sotek es especialmente fuerte y este dios es venerado en grado sumo. Los encuentros con los incursores skavens que pretenden infectar y contaminar la ciudad ocurren a menudo. Los Skavens capturados en estos enfrentamientos son lanzados al pozo de las serpientes de Sotek. Y, hasta el momento, Sotek ha protegido Zlatlan de una invasión de los Hombres Rata.

Aunque el Clan Pestilens había sido derrotado, las dos razas se enfrentarían muchas más veces. La milenaria guerra había infundido a los Hombres Lagarto un frío desprecio hacia las ratas que duraría para siempre. No importaba donde lucharan los Hombres Lagarto y los Skavens, Sotek y el Dios Rata representarían su eterna batalla. Los Hombres Lagarto alcanzaron la cúspide de una nueva era. Una era de sangre, sacrificio y la adoración hacia los distantes e inescrutables dioses.

FuentesEditar

  • Campaña de Warhammer: Lustria
  • Libro de ejército Hombres Lagarto 5ª Edición
  • Libro de ejército Hombres Lagarto 7ª Edición
  • Libro de ejércitos Skavens 7ª Edición

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