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El Señor del Mar

El actual Señor del Mar, Aislinn, es un estratega magnífico y un enemigo implacable. Bajo su mando, la flota de los Altos Elfos ha obtenido muchas e impresionantes victorias. Y, aunque nadie cuestiona sus éxitos, al parecer Aislinn desempeña sus deberes con un entusiasmo despiadado y un aire de crueldad que en la corte de Ulthuan consideran desagradable.

Resuelto a detener las incursiones norses en Ulthuan, Aislinn ha supervisado una violenta campaña de ataques en la línea costera de Norsca. Los guerreros de la guardia del mar, reforzados por los sombríos, han arrasado los asentamientos norses sembrando la confusión y el miedo a lo largo de la costa. Los veteranos guerreros de la guardia del mar arrasan a los defensores con una lluvia de flechas y de proyectiles de sus lanzavirotes. Los guerreros enemigos que logran sobrevivir a la matanza tienen que enfrentarse a los adustos guerreros de la guardia del mar en sus filas apretadas, con las lanzas bajadas. Una vez que los defensores han huido o han sido aniquilados, el asentamiento es arrasado y la guardia del mar desaparece con las primeras nieblas matutinas.

Durante la Tormenta del Caos, los Altos Elfos mandaron a ayudar al Imperio en su lucha contra Archaón, a todos los guerreros que pudieron mandar, teniendo en cuenta la defensa que Tyrion mantenía en Ulthuan tras el asalto a la isla por parte de Malekith. Teclis en persona acudió acompañado por 300 de los mejores guerreros altos elfos, incluyendo algunos de los Maestros de la espada de Hoeth. Sin embargo, estos guerreros no eran el mejor regalo para Karl Franz y sus aliados, sino más bien "los barcos de la flota del Dragón y Águila de Lothern". Comandados por Aislinn Señor del Mar, la flota de los Elfos protegía la costa del norte del imperio, de los merodeadores de Norsca. A pesar de que llegó demasiado tarde para impedir el desembarco de los norses a Erengrado, el Señor Aislinn llevó a cabo la guerra contra ellos, no sólo con eficiencia, sino también con un entusiasmo incesante.

Aislinn envío parte de su flota para bloquear Erengrado: cientos de norses fueron asesinados cuando trataban de abandonar el puerto y saquearon cientos de otros barcos, que naufragaron en la costa viéndose obligados a emprender una larga marcha al sur para unirse a Archaón.

No contento con acabar con las naves y prevenir los ataques, el Señor Aislinn adoptó una estrategia ofensiva, golpeando a los pueblos nórdicos de la costa. En esta misión fue ayudado por la Guardia del Mar, y arrasaron sus naves, al igual que sus poblados y mataron el ganado, sembrando el miedo y la confusión a lo largo de la costa. Aterrorizados, los que sobrevivieron a los ataques del Señor del Mar, llevaron de pueblo en pueblo cuentos acerca de los guerreros blancos, los fantasmas del Mar.

Sus ataques eran anunciados por una extraña calma del Mar de las Garras: en la oscuridad de la noche antes del amanecer, una niebla misteriosa salía del agua para envolverse alrededor de la aldea como una manta, del blanco brillante de las nubes. Protegidos por esta capa, los barcos se deslizaban en silencio cerca de la playa, luego bajaban de sus barcos y lanzaban andanadas de flechas con precisión. Tras esto filas de elfos con lanzas se unían con rapidez en formación. Voces inquietantes sonaban muy lejos entre los fiordos, era el despertar de los norses del sueño. Tan pronto como los hombres salían de las cabañas, con las armas en la mano, fueron alcanzados por las flechas en la niebla y sus gritos de agonía eran los ecos de la llamada rítmica de los espíritus del mar, conjurados por los magos del Señor del Mar.

Tras esto, salvas de virotes a través de las infalibles nubes pálidas, eran las baterías de los lanzavirotes del barco del Águila, para acabar con los pocos guerreros que eran capaces de reagruparse. Los pocos supervivientes de la masacre se lanzaron al ataque, decididos a enfrentarse a sus atacantes, para encontrarse cara a cara con las filas relucientes de la Guardia del mar de Lothern. Los que habían escapado a la lluvia de flechas de los grupos de arqueros y los virotes de los lanzavirotes procedentes de los barcos, terminaron atravesados por las lanzas de los guerreros de Aislinn. Una vez que los defensores fueron asesinados o puestos en fuga, el pueblo fue arrasado por el fuego y los guerreros y barcos de Aislinn se fueron de nuevo en silencio tan rápido como habían aparecido.

ImágenesEditar

Relato RelacionadoEditar

FuentesEditar

  • Tormenta del Caos.
  • Libro de Ejército Altos Elfos (7ª Edición).

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