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Amazona warhammer online por mike lim.jpg

En la espesura de la jungla de Lustria la muerte puede adoptar mil formas diferentes, pero ninguna de ellas es más segura que provocar la ira de las mujeres que viven en lo más recóndito de la selva.

A pesar de que el imperio de los Hombres Lagarto abarca todo el continente e incluye la totalidad de las selvas de Lustria, los servidores reptiles de los Ancestrales no son los únicos seres inteligentes que pueden encontrarse bajo el follaje de la jungla.

Los pocos exploradores que hay con la destreza o la suerte necesarias como para penetrar en su interior y regresar con vida cuentan toda clase de historias, pero la mayoría de ellas se consideran los meros desvaríos de chiflados. Tales historias hablan de indígenas diminutos de piel cobriza parecidos a los Halflings de La Asamblea y de espíritus de la jungla vagamente relacionados con las dríades de los bosques élficos. Sin embargo, de todos los relatos sobre contactos con los habitantes de Lustria, los de las mujeres guerreras conocidas por el nombre de Amazonas son los que han demostrado ser más duraderos.

TransfondoEditar

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Existen muchas versiones de las historias sobre los primeros encuentros con las Amazonas que se remontan a los tiempos en los que los Norses atracaron por vez primera en las costas del Nuevo Mundo. Los Norses, liderados por el infame Losteriksson, no tardaron en percatarse de las grandes riquezas que podían encontrar en la tierra que acababan de descubrir y se dispusieron a saquearla con todo el desenfreno típico de su raza. Mientras que Losteriksson intentaba crear el asentamiento que acabaría convirtiéndose en la colonia de Skeggi, otros caudillos condujeron a sus hombres hacia el sur siguiendo la Costa del Cactus, pasaron por las islas de Yukka y Quetzl y llegaron a la desembocadura del río Amaxon.

Allí, entre los sofocantes manglares y la humedad agobiante, descubrieron que tras la niebla se ocultaba la orilla de una isla situada en el centro del río y sobre la orilla se alzaba la vaga silueta de una imponente estatua. Pese a no poder determinar su forma exacta a través de la neblina, parecía humanoide y femenina. Sin embargo, los invasores no tuvieron la oportunidad de seguir explorando, pues de repente empezaron a llover flechas sobre el barco y otros proyectiles menos mundanos. En la matanza que se produjo, los hombres que no murieron víctimas de sus heridas acabaron pereciendo por los terribles efectos de extrañas armas. Muy a su pesar, los caudillos se vieron obligados a ordenar a sus hombres que se retiraran hacia el mar.

Según se dice, mientras huían, la tripulación de los barcos vio tras ellos a un grupo de mujeres guerreras alzándose en señal de desafío sobre las orillas de la isla, todas con miradas ardientes de odio. Según las sagas de los Norses, desde aquel entonces se han librado multitud de batallas entre los altivos hombres del norte y las feroces Amazonas. Existen numerosas descripciones de su aspecto y de su sociedad, pero como siempre, la mayoría de estas historias son altamente contradictorias.

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El primer documento en el que aparecen mencionadas las Amazonas es en la Saga de Rothnikson, un valiente explorador que fue el primero en adentrarse en la jungla al sur de Axlotl. Rothnikson afirma que su sociedad es exclusivamente matriarcal y no haber visto ni a un hombre en las más de doce veces que se topó con ellas. También asegura que las Amazonas están gobernadas por una orden de sacerdotisas guerreras conocida como las Hermanas y que cada guerrera es una fiel seguidora de su diosa de la guerra. Según parece, la mayoría de integrantes de las Hermanas son fanáticas mujeres bersérker que viven permanentemente bajo los efectos de un narcótico que elaboran a partir de la flora selvática. Mientras se encuentran bajo los efectos de este brebaje extremadamente tóxico, estas mujeres son las guerreras más feroces que existen y, según se dice, son adversarias dignas de los temibles bersérkeres norses.

El resto de información acerca del mundo de las Amazonas es confuso. Según Rothnikson viven en cabañas de madera poco sólidas que construyen entre las ruinas de los templos de los Hombres Lagarto. No obstante, a pesar de mencionar varias de estas ciudades, no ofrece ninguna pista acerca de su localización. Además, Rothnikson llega incluso a mencionar de pasada lugares de nombres tan misteriosos como el Templo de Karra en Genaina, el Gran Altar de Rigg en las costas del Lago Lokka y las incontables riquezas del sobrenatural Palacio Real de las Hermanas.

AspectoEditar

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Las Amazonas son un grupo de mujeres de las que se desconoce el origen. Su piel tiene el tinte fuertemente moreno del sol de los trópicos, y su pelo parece haber sido decolorado, siendo casi blanco. Se visten con pieles de Eslizones. Estos ropajes pueden variar desde vestidos completos, incluidas máscaras que representan la cabeza de estos reptiles, a simples piezas de armadura que dejan expuestos y desnudos brazos y piernas así como partes del cuerpo. Las pieles, que se parecen mucho a las de las serpientes una vez extendidas y secas, les sirven tanto de vestido como de armadura, pues no disponen de ningún tipo de tejido textil ni trabajan el metal. Las pieles con colores más brillantes y con motivos más espectaculares son las más apreciadas y buscadas. Su pelo está embadurnado con resina, teñido de exóticos colores y fijado para imitar la cresta de los Eslizones.

Las armas empuñadas por las Amazonas son unas cuchillas de origen y manufactura desconocidas. De los cinturones de estas guerreras penden colas, especialmente las largas colas emplumadas de los grandes pájaros tropicales, de forma que cuelguen por detrás suyo. Estas colas son otorgadas como recompensa por gestas de valor en combate. Cuanto más espectacular sea la cola, mayor será el estatus de la guerrera entre las Amazonas. Las Amazonas se adornan con gruesos brazaletes, gorgueras, ajorcas, cinturones y pendientes de oro y jade.

Contactos con otros pueblosEditar

Los aventureros Elfos y Enanos que han navegado aguas arriba por el gran río que penetra profundamente en el corazón de Lustria han regresado contando extrañas historias sobre estas misteriosas mujeres guerreras. Estas “Amazonas”, que es como han sido denominadas, posiblemente como derivación del nombre utilizado por los Eslizones para denominarlas, han atacado a todos aquellos exploradores que han intentado desembarcar en una gran isla situada en el centro del estuario de este gran río. Y los que no han huído han sido arrastrados a algún terrible destino. Desde entonces, se han producido numerosas especulaciones sobre quiénes o qué pueden ser las Amazonas.

Cuando el explorador Elfo Elthir el Alto entró en contacto con los intérpretes Eslizones a lo largo del gran río, les oyó mencionar a las legendarias Amazonas. A su regreso a Ulthuan escribió un relato de sus aventuras, y denominó a estas mujeres guerreras “Amazonas”, tal vez como transcripción de la pronunciación del nombre con que las denominaban los Eslizones. Elthir descubrió que los Hombres Lagarto eran enemigos naturales e implacables de las Amazonas, pues éstas cazaban a los Eslizones y robaban todos los amuletos de oro de los cadáveres antes de desollarlos. Los Eslizones, al parecer, temían a las Amazonas y las consideraban una especie de criatura de la jungla a medio evolucionar ¡y que en ningún modo formaban parte del plan de los Ancestrales!

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Imagen del Segundo Compendium Citadel

Muchos años más tarde, un grupo de exploradores Tileanos, desesperados y perdidos en medio de la jungla, fueron emboscados por los Eslizones. Cuando todo parecía perdido, las hordas de Eslizones desaparecieron repentinamente entre la jungla. Entonces aparecieron las Amazonas. En ese momento no estaba muy claro si los Tileanos habían sido salvados, o si el destino les había deparado algo aún peor. El líder Tileano, un individuo muy astuto, descubrió que las Amazonas podían ser fácilmente persuadidas para que les dejaran en paz ¡con pequeñas cantidades de oro y algunas baratijas! De hecho, todo el botín que les había costado tanto conseguir se lo entregaron a las Amazonas a cambio de ser conducidos hasta la costa.

Pronto circularon por toda Tilea numerosos rumores acerca de las Amazonas, dando nueva credibilidad a las viejas leyendas. La localización aproximada de la isla empezó a ser marcada en los mapas más actualizados. Desde entonces, numerosos exploradores curiosos y aventureros han intentado llegar hasta la isla de las Amazonas. Algunos de ellos se han encontrado con un recibimiento muy hostil y han tenido que retirarse apresuradamente, mientras que de otros no ha vuelto a saberse jamás nada. Tan sólo unos pocos han conseguido un cierto éxito en su expedición. Según sus informes, las Amazonas existen ¡y son tan temibles como siempre se ha dicho! Y lo que es más, es muy fácil persuadirlas para cazar Eslizones, pues conseguir sus exóticos pellejos es considerado entre ellas como un símbolo de poder.

El Capitán Tileano El Baddo afirmó que había conseguido contratar los servicios de las Amazonas para emboscar a una expedición rival de Enanos antes de que estos se les adelantaran para saquear el templo perdido de Toca. Para ello necesitó mucho oro. Y no solo eso, sino que tras traicionar y emboscar a los Enanos, las Amazonas atacaron también a traición a El Baddo. Parace ser que las Amazonas todavía no han comprendido exactamente la idea de ser mercenarias. Luchan tan sólo para ellas, y no les importa en absoluto nadie más. Si alguien les da una cantidad de oro para que luchen, ¡esto tan sólo sirve para demostrarles lo débiles que son los guerreros varones!

Pero cuidado, el que las Amazonas acepten tu oro no significa que más tarde no te traicionen para sacrificarte a sus dioses. Y por lo que respecta a Anakonda, reina sobre las otras Amazonas como Reina. Según todas las descripciones es muy alta y una magnífica guerrera de exquisita belleza y juventud, ¡aunque debe tener varios cientos de años de edad!

Mitos de las AmazonasEditar

"Cuantas más cosas aprendía sobre los dioses del pueblo lagarto, más incrédulo me volvía. Su panteón ya era para mí casi indescifrable y parecía incluir a un dios cuyo lugar parece existir fuera del orden preestablecido y al que no debe adorar ningún "vástago verdadero de los dioses". Sin embargo, está escrito que este extraño será adorado hasta el fin de los tiempos por sus "fieles medio parientes". ¿Era este ser uno de los Ancestrales o no era más que un mortal elegido por ellos para portar su semilla? Encontré la respuesta tras muchos meses de paciente investigación y, aun así, aquello hizo que me cuestionara todo en lo que había creído hasta entonces…."
Preludio del capítulo 3 de "En el jardín de los dioses", por el destacado mago del Colegio de Jade, Cyrston von Danling.

Un elemento común a todas las historias de las Amazonas de Lustria es el gran número de mitos, muchos de ellos contradictorios, que rodean su leyenda. Existen por lo menos dos explicaciones para la existencia de las Amazonas y toda una multitud de conexiones históricas y mitológicas que parecen relacionarlas con los Hombres Lagarto, los Elfos y los Norses.

Una de las explicaciones se encuentra en los extraños escritos de un tal "Drivot el Diatribista". Este peculiar personaje, que otrora fuera un mago blanco del Colegio de la Luz, escribió largo y tendido sobre los mitos de la creación de los Hombres Lagarto, de los Elfos y de otras razas. Aun así, no existen pruebas claras de que llegara a viajar a ninguno de los lugares de los que habla ni a conocer a ninguno de los seres que aseguraba conocer tan bien.

Las diatribas de Drivot Editar

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A Drivot no se le conoce como el "diatribista" por casualidad, ya que sus manuscritos están repletos de delirios de locura que ofrecen al lector razonamientos que solo un loco podría llegar a comprender. Drivot relata con salvaje desenfreno que un dios élfico del mar, la riqueza y la felicidad (del que nunca se ha sabido nada) desposó a la diosa amazona a la que él se refiere como Rigg. Del resultado de esta unión, según Drivot, nació Kalith, "la Madre de las Amazonas".

A las hijas de Kalith se les otorgó un papel especial en la creación del mundo, afirma Drivot. Junto a sus divinos progenitores, se convirtieron en las sirvientas especiales y predilectas de los señores de la creación, las servidoras de los dioses. Las Amazonas vivieron en una época en la que las fuerzas de la infinita creación actuaban sobre la superficie del mundo y los servidores de los Ancestrales criaban otros seres. Durante toda la era de la creación, las Amazonas permanecieron a la derecha de los creadores. Poseían una enorme sabiduría, todas carecían de extremidades y no envejecían.

Todas sin excepción eran hembras, pues mientras siguieran al lado de los creadores eran prácticamente inmortales y no necesitaban de la reproducción convencional. Además, contaban con el poder de los creadores, con el que viajaban por todo el mundo ayudando en su transformación de acuerdo a los designios de los Ancestrales.

La mayoría de lectores de los manuscritos de Drivot cerrarían el libro indignados ante tamaña sarta de tonterías, pero realiza "revelaciones" todavía más sorprendentes. Los viejos dioses cayeron, dice Drivot, y con ellos las Amazonas. El Caos se abrió paso en el mundo y mientras los Ancestrales huían o fallecían, sus servidores libraron una guerra a ultranza contra una verdadera oleada de monstruosidades demoníacas. Los poderes de las Amazonas, al verse separadas de sus creadores, se redujeron mucho, así que se retiraron a la espesura de la jungla, donde establecieron refugios secretos que juraron defender frente a todo el mundo hasta al mismísimo fin del mundo.

Valquirias de SkeggiEditar

Los Norses tienen otra versión del origen de las Amazonas que las relaciona con las guerreras conocidas como las valquirias y con la obra del genial, si bien totalmente desquiciado, erudito Stilmensch. Según estos relatos, las mujeres guerreras que viven en lo profundo de la jungla son en realidad Norses desterradas, los restos de un grupo de mujeres que marcharon a la guerra mientras los hombres de su pueblo estaban de saqueo.

Según esta versión, un gran número de guerreros desertó del asentamiento de Losteriksson en busca del preciado oro, abandonando allí a sus esposas. Como no regresaron nunca, estas y muchas otras mujeres norses que habían llegado a Skeggi con la esperanza de encontrar un guerrero valiente y saludable como marido se quedaron solas. Y, lo que es peor, el número de guerreros que defendían Skeggi disminuyó hasta límites alarmantes. De esta forma, estas mujeres decididas se convirtieron en valkirias, que es el nombre por el que se conoce a las temidas guerreras norse.

Por desgracia, estas guerreras no son aceptadas por la sociedad de Norsca que mantiene vigente la idea de "¡un hacha debe ser blandida en batalla por un hombre y no por una mujer!". Después de ayudarles a batir al enemigo, las mujeres norses no estaban dispuestas a abandonar las armas y volver a sus tareas de antes. Al final, se vieron obligadas a abandonar Skeggi.

Esta versión tiene cierto aire de verosimilitud, aunque no dice nada acerca del hecho de que el mito de las Amazonas se remonta a la época en la que los Norses llegaron por primera vez a Lustria, lo que sugiere la posibilidad de que su presencia fuera anterior a la llegada de los invasores.

InmortalesEditar

Otros de los mitos que rodean a las amazonas es que son inmortales. Este mito surgió por el hecho de que no se han encontrado nunca a ningún individuo varón en todos los contactos con las Amazonas. Esto dió lugar a que se pensase que Amazonas nunca se han reproducido, por lo que toma cuerpo el rumor de que han descubierto una extraña droga tropical que les proporciona una juventud y una longevidad eternas

Según este mito, estas mujeres guerreras preparan pociones destiladas de plantas tropicales que, entre otros extraños efectos, permiten prolongar sus vidas, así como su juventud y su fuerza. De hecho, han descubierto el Elixir de la Eterna Juventud. A causa del Elixir de la Eterna Juventud, las Amazonas no envejecen ni mueren. Las únicas pérdidas las sufren en sus combates con las otras razas o a causa de algún accidente (aunque no parece que su número decrezca).

Este rumor ha propiciado que tantos incursores se sientan atraídos por llegar hasta su fortaleza, ya que esta extraña poción sería incluso más valiosa que el oro. Las Amazonas defienden sus territorios tan vigorosa y valientemente que no tienen necesidad alguna de los hombres. Cualquier hombre que encuentren moribundo o perdido en la jungla es considerado un ser inferior ¡y acaba siendo sacrificado a sus extraños dioses de la jungla!

Los Artefactos de la Edad DoradaEditar

Los lugares sagrados de la selva de Lustria ocultan multitud de artefactos extraños y valiosos. Los invasores buscan con afán tales objetos por estar hechos de oro o de piedras preciosas, otros porque tienen poderes mágicos que los magos pueden utilizar. Algunos objetos tienen escritos misteriosos que según se dice pertenecen a los propios dioses y los eruditos ansían poseer estos objetos por encima de todos los demás.

Sin embargo, los más singulares de todos son las armas de la denominada Edad Dorada. Pueden ser báculos, varas, espadas y toda clase de otros objetos, y muchos tienen efectos más mortíferos que ninguna otra arma conocida. Algunas armas de la Edad Dorada proyectan brillantes rayos de luz, otros disparan unos pequeños proyectiles hasta cientos de metros que se clavan en el cuerpo del blanco y luego explotan en su interior destripándolo por completo. Tales objetos son más valiosos incluso que los artefactos mágicos más potentes y son objeto de leyendas.

Se han llegado a movilizar ejércitos enteros por meras pistas de su localización y se pagarán fortunas por la posibilidad de adquirir tales armas. Hasta la fecha, solo las Amazonas han presenciado estas armas y esperan que ningún invasor se haga con el poder de un artefacto de la Edad Dorada.

Religión de las AmazonasEditar

A pesar de sus contactos con los Hombres Lagarto y de habitar en muchas de sus ruinas, las Amazonas no adoran a los dioses de los Slann si no que adoran a su propia deidad, Rigg. Al parecer tambien es un Ancestral pues el nombre de Rigg, tambien llamado "el desterrado" se menciona en algunos glifos menores. Lo que es bastante inusual es que se refieren a este ser como si fuera femenino, y en un glifo puede verse una representación suya como "Madre de Kalith", un término desconocido para los Hombres Lagartos. No se conocen más deidades de las Amazonas.

Además de muchas pequeñas aldeas y de templos exparcidos por toda la cuenca del Ámaxon, Los dos principales centros de culto a Rigg son el templo de Karra en Genaina y el Gran Santuario de Rigg en las orillas del lago Lokka.

Las sacerdotisas serpienteEditar

En busca de la verdadEditar

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A pesar de que los habitantes del Viejo Mundo llevan siglos de presencia en Lustria, su interés en el continente ha sido siempre básicamente económico. Aunque son muchos los eruditos que han emprendido expediciones de exploración, muy pocas se han organizado de forma oficial. Quizá ello se deba a la naturaleza de Lustria, ya que es una tierra salvaje repleta de misterios y enigmas, y el mundo está lleno de desafíos más importantes y más acuciantes. Por consiguiente, los eruditos no han estudiado la verdadera naturaleza de los habitantes de Lustria, tanto reptiles como humanos, por temor al ridículo académico. Por lo tanto, lo más probable es que la verdad sobre el auténtico origen de las Amazonas, aparte de las historias mencionadas, siga siendo un misterio indefinidamente.

Las historias parecen sugerir que las Amazonas se encontraron, en algún punto tras la llegada de los habitantes del Viejo Mundo a Lustria, en peligro de extinción. Desde entonces, ha aumentado mucho la frecuencia de los contactos con ellas y se ha postulado la posibilidad de que hayan aumentado artificialmente su número. Quizás sea eso lo que explique la desaparición de las valquirias. ¿Serían atraídas hacia la jungla para pasar a formar parte de las Amazonas? Y en tal caso, ¿les serían concedidos los secretos de la eterna juventud y vitalidad de los que, según la leyenda y a pesar de lo extraño que pueda parecer, gozan las Amazonas? Fuere como fuere, lo que está claro es que solo es cuestión de tiempo antes de que los extranjeros partan en busca de los secretos de la hermandad de las Amazonas y que, cuando lo hagan, correrá la sangre.

Las Amazonas y el mundo exteriorEditar

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"Durante nuestra travesía nos topamos dos veces con las mujeres guerreras llamadas Amazonas y no me avergüenza admitir que en ambas ocasiones me dieron un susto de muerte. La primera vez fue una guerrera a quien las drogas le habían inducido la furia asesina, esbelta y rápida, pero totalmente poseída por las ansias de verter sangre ajena. Llevaba unas plumas púrpuras y azules colgadas de las intrincadas trenzas de su pelo y tenía el cuerpo salpicado con la sangre de los tres de mis hombres que se habían topado con ella. Mis hombres se apartaron ante su cólera y pude ver a un puñado de valientes muchachos amedrentados ante una sola chica. En la segunda ocasión, fue una de sus líderes, una mujer de porte sereno que llevaba artefactos mágicos con los que vi cómo derribaba a una docena de enemigos con un rayo de energía. Aquella vez, la mujer nos ayudó contra los Hombres Lagarto que nos habían tendido una emboscada, aunque no me cabe duda de que habría empleado sus armas contra nosotros si hubiese querido".

Del diario de Johann Besksbein, día 48.

Todas las historias sobre las Amazonas dejan claro que se trata de un pueblo evidentemente guerrero, aunque también se conocen casos en los que han ayudado a otros grupos. Parecen tener un enfoque complejo y ritualizado de las interacciones con los extraños y nadie puede asegurar cuánto tiempo pueden llegar a seguir en términos siquiera remotamente amistosos.

Esto es especialmente visible en su relación con los Hombres Lagarto. Al parecer, las Amazonas ocupan por lo menos uno, y tal vez más, de los lugares que los extranjeros considerarían sagrados para los Hombres Lagarto. Los templos en ruinas en los que antaño se adoraron dioses desconocidos de los Hombres Lagarto forman hoy en día los cimientos de los asentamientos de las Amazonas.

Las sumas sacerdotisas de la hermandad amazónica portan objetos creados sin duda por los Hombres Lagarto, aunque los Hombres Lagarto no hacen nada para recuperarlos. Más bien, parece como si los magos sacerdotes hayan aceptado a las Amazonas como parte del orden natural de las cosas. No obstante, eso no quiere decir que ambos grupos no solucionen sus diferencias violentamente, pues así lo hacen a menudo. Incluso se sabe de un mercader del Imperio que se encontró con una sacerdotisa amazónica que llevaba la piel de un chamán eslizón blanco, lo que es una clara prueba de que existen los conflictos entre estas dos razas.

Las relaciones con las demás razas son mucho más sencillas. Los Norses, tras el primer contacto con las Amazonas, trataron de saquear sus tesoros, iniciando así una era de conflictos entre ambos grupos que duró varios siglos. El contacto con otras razas ha sido parecido, aunque también se han dado varios casos muy desagradables en los que nobles del Imperio han capturado a las mujeres guerreras para llevárselas de vuelta al Viejo Mundo y exhibirlas como curiosidades ante la Corte Imperial.

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Durante los últimos años se han sucedido los intentos de invadir el que una vez fuera el hogar oculto y exótico de las Amazonas; entre ellos destaca la expedición tileana al mando de Juan Cornetto que se produjo en 1997. Los incursores saquearon las riquezas arcanas de los templos de las Amazonas, esclavizaron a la mayoría de la población y navegaron para llevarlas como esclavas a las cortes y mercados del Viejo Mundo.

Sin embargo, no todos los contactos con las demás razas han sido conflictivos. En ciertas ocasiones una o más Amazonas se han prestado para guiar o aconsejar, o incluso ayudar a un ejército dentro de Lustria. En la mayoría de casos, una sacerdotisa ha prestado consejo y ayuda mágica a un ejército, formando una tregua temporal hasta que finaliza la batalla. La razón exacta de porqué deciden ayudar a unos ejércitos y no a otros es totalmente desconocida, si bien hay quien cree que las Amazonas siguen alguna antigua profecía que las impele a prestar su ayuda para derrotar a determinados enemigos o para defender determinados lugares sagrados.

Por otro lado, se sabe de varias sacerdotisas de la hermandad amazónica que han ayudado a ambos ejércitos en una batalla. Aunque las sacerdotisas no se han atacado nunca directamente entre sí, han ayudado a sus respectivos aliados a derrotar a sus enemigos. Tal vez las sacerdotisas consideran las batallas una especie de combate ritual en el que se vierte la sangre ajena en lugar de la suya. O tal vez traten de destruir a ambos ejércitos, guiando a cada uno hacia una inevitable destrucción mutua.

MiniaturasEditar

  • Miniaturas Amazonas Segunda Edición
  • Mercenarias Amazonas Anakonda
  • Banda de Amazonas Mordheim

FuentesEditar

  • Banda de Amazonas, Mordheim.
  • The Second Citadel Compendium: The Shrine of Rigg - Warhammer Scenario.

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