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Apophas

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Príncipe Apophas.jpg

Apophas, conocido como El Señor Maldito de los Escarabajos, es un Príncipe Funerario condenado por toda la eternidad por sus crímenes en vida.

HistoriaEditar

Apophas era un envidioso príncipe que codiciaba el trono de Numas. Para obtenerlo degolló personalmente a todos los miembros de la familia real, y se autoproclamó Rey. Sin embargo, lejos de aceptarle, el pueblo se rebeló contra él: los ciudadanos leales al rey asesinado entraron en tromba en la sala del trono y arrastraron al usurpador hasta los templos, donde fue juzgado. De todos los crímenes que se podían cometer en Nehekhara, el que se consideraba más terrible era el regicidio. Por lo general, a aquellos que intentaban tomar el trono por la fuerza se les negaba el privilegio de la momificación y sus huesos eran arrojados a los buitres del desierto. Con su acceso denegando a las tierras de los honorables muertos, estos pobres diablos se veían condenados en el mejor de los casos a vagar por las torturadas profundidades el Inframundo (o en el peor a desparecer por completo).

Los crímenes de Apophas, no obstante, merecieron un castigo aún más severo: fue enterrado vivo en el interior de un sarcófago lleno de escarabajos carnívoros. Según se cuenta, sus gritos de agonía pudieron oírse a través e los muros del templo. Cuando el sarcófago fue abierto, solo había un cráneo completamente limpio de todo rastro de carne. Este único resto fue arrojado al desierto, no sin antes inscribir en él un jeroglífico mágico que condenaba el alma de Apophas para toda la eternidad.

Tras su muerte, su espíritu fue reclamado por Usirian, Dios del Inframundo, para torturarlo eternamente por sus crímenes. Sin embargo, al haber nacido de noble cuna Apophas fue capaz de llegar a un trato con Usirian: le prometió que, a cambio de que lo liberase, él le traería un alma igual de apetecible que la suya, un alma digna de un dios. Usirian aceptó con curiosidad, y así fue como Apophas renació como el Señor Maldito de los Escarabajos.

Desde entonces aparece como un enjambre de escarabajos que surgen del suelo hasta revelar en su centro lo que parece ser una figura humana envuelta en ropajes negros. Apophas no es un cadáver reanimado sino una criatura impía cuyo cuerpo está formado por centenares de crepitantes escarabajos. En la parte superior de esta masa de criaturas, su cráneo mira a su alrededor de busca de una víctima propicia, un alma lo bastante valiosa como para satisfacer a Usirian. En su mano lleva la misma daga con la que mató a toda su familia, aún goteante con su sangre. Solo matando a un ser de alma perfecta, podrá Apophas comprar su libertad.

Los escarabajos que forman su cuerpo son capaces de moverse sobre las ruinas y adentrarse por las más estrechas aberturas sin que nada se lo impida. Apophas puede vomitar una nube de insectos que cubra por completo a sus enemigos hasta ahogarlos, o incluso separar su cuerpo en centenares de quitinosas alas y huir, antes de volver a reformarse en algo que parece la cruel y escalofriante caricatura de un ser humano.

Cuando Apophas detecta a una víctima potencialmente interesante, es imposible impedir que llegue hasta ella. No importa lo fuerte que le golpeen los enemigos, nuevos escarabajos surgirán curando sus heridas y haciendo crecer miembros amputados. Cuando su presa yazca muerta a sus pies, Apophas encerrará su alma en una prisión mística y se la llevará al Inframundo. Allí, Usirian colocará el alma capturada en una balanza para compararla con la de Apophas. Sin embargo todos los intentos son en vano, pues la verdad es que no existen dos almas iguales, y por tanto la balanza nunca estará equilibrada. Sin saberlo Apophas se ha condenado a sí mismo a vagar por la tierra eternamente.

El Fin de los TiemposEditar

Poco antes de la Batalla de las Puertas de Khemri, un Skaven del Clan Eshin se infiltró en la necrópolis de Numas hasta dar con la tumba de Apophas y le convenció de que Usirian quedaría satisfecho si lograba matar al resucitado Nagash. Si bien la Espada Cruel había sido robada por Mannfred von Carstein en la Batalla de la Madriguera Mordkin, se podría usar la espada Destructora de Eternidades, guardada en la pirámide del Rey Nekhesh de Khemri. Se decía que era capaz de atravesar el acero y cortar los espíritus de sus víctimas de tal forma que no tenían modo de escapar del Reino de las Almas.

Al emerger el Gran Nigromante de la Pirámide Negra, Apophas se manifestó como una enorme ola de escarabajos carnívoros Khepra y atravesó a Nagash con la poderosa espada, convencido de que al fin había encontrado la redención. Sin embargo, Nagash acababa de regresar del Inframundo, donde había derrotado al mismísimo Usirian con el apoyo de Dieter Helsnicht, y ahora era él quien dominaba todo el poder de la Muerte. La Destructora de Eternidades se apagó, y Nagash extinguió el alma de Apophas para siempre.

MiniaturaEditar

FuenteEditar

  • Libro de Ejército: Reyes Funerarios (8ª Edición).
  • The End Times I - Nagash.

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