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Aquitaine (Ducado)

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Símbolo Aquitaine.jpg

En el reino de Bretonia, al Norte del ducado de Brionne y la orilla del río Morceaux y al sur del Gilleau y el bosque de Chálons, se encuentra el Ducado de Aquitaine.

Es una tierra hermosa, y está compuesto casi totalmente por tierras de cultivo, pastos, valles y viñedo. Hay algunas colinas, pero ninguna tan escarpada como para hacer que la única opción sea el pastoreo. En Aquitaine no existen enormes ciudades amuralladas o grandes puertos. Su costa es la más apacible de toda Bretonia y tiene muchas playas, elevados acantilados y numerosas calas seguras. Sin embargo, carece de emplazamientos adecuados para un gran puerto, de modo que los asentamientos costeros son aldeas pesqueras (y dedicadas al contrabando).

La RegiónEditar

Antes de las Cruzadas, Aquitaine era un ducado mucho mayor, pero inmediatamente después de estas grandes luchas religiosas, se vio sumida en una serie de guerras. Como el ducado había perdido a muchos de sus habitantes y la población no era lo suficientemente numerosa para cultivar todas las tierras disponibles, algunas de sus posesiones fueron distribuidas entre los ducados vecinos. La historia de lo que sucedió entonces se narra en otro capítulo de este libro.

Aunque los campos de Aquitaine eran fértiles y proporcionaban abundantes cosechas, es el magnífico vino de esta tierra, conocido en toda Bretonia, el que le da renombre al ducado. Las damas nobles de Couronne y Bordeleaux creen que tiene poderosas propiedades afrodisíacas, por lo que hay mucha demanda. Los comerciantes de los puertos de L'Anguille y Brionne siempre están dispuestos a comprar todo el vino que Aquitaine pueda producir. Gracias a los beneficios que genera el vino, Aquitaine es muy próspera y sus habitantes celebran todos los años una gran fiesta de la cosecha.

En el interior no hay grandes ríos, ningún paso a través de las bajas colinas, y ninguna localización especialmente defendible. Por consiguiente, ninguno de sus asentamientos ha alcanzado un tamaño excesivo. Incluso el pueblo de Aquitaine es tan sólo de tamaño medio, y se debe totalmente a la influencia de la corte ducal.

En efecto, la influencia de la nobleza es el principal factor que afecta al tamaño de los pueblos de todo el ducado. Los nobles fomentan el desarrollo urbano alrededor de sus castillos para poder aplicar impuestos al comercio y así enriquecerse. Hasta ahora, estos desarrollos nunca han arraigado: cuando los nobles pierden interés, los pueblos vuelven a menguar. Así, hay muchos pueblos con zonas abandonadas tan grandes como las que están habitadas. Las chabolas de dichas zonas no tardan en venirse abajo, pero los edificios más sólidos se desmoronan poco a poco.

En los castillos de Aquitaine puede observarse un efecto similar. Como no hay localizaciones naturales defendibles, los señores de Aquitaine confían en las construcciones para proteger sus hogares. Un noble que deba hacer frente a un ataque o al que le sobre dinero ampliará su castillo, y sus herederos abandonarán las partes que ya no sean necesarias para evitar los gastos de mantenimiento.

Estos edificios abandonados suelen ser ocupados por dereliches, que impiden que la gente los saquee en busca de materiales de construcción y que se traslade a un edificio rodeado por estructuras abandonadas.

Aunque carezca de ciudades y puertos, Aquitaine dispone de multitud de lugares sagrados y Santuarios del Grial, y sus caballeros son famosos por su habilidad con las armas. Sus castillos normalmente incluyen altas torres de vigilancia con fogatas de señales en la parte superior, para que en caso de necesidad los caballeros puedan reunirse rápidamente. Sus caballeros siempre están dispuestos a luchar. La prueba de su valor es el hecho de que el caballero encargado de portar el Estandarte de Batalla de Bretonia ha sido más veces originario de Aquitaine que de ningún otro ducado.

Los caballeros de Aquitaine desprecian el excesivo refinamiento y la comodidad como algo decadente y fatuo. Incluso en épocas de paz realizan largas cacerías y duermen a campo abierto, con armadura completa y con sus escudos como almohada. Los torneos en Aquitaine son muy reñidos, donde no se da ni se pide cuartel, y donde a menudo los vencedores son caballeros del propio ducado. También es motivo de orgullo para el ducado el hecho de que no ha existido ninguna guerra en la que participara Bretonia en la que no tomara parte al menos un caballero de Aquitaine.

Muchos Caballeros del Grial viven en Aquitaine, ya que muchos de los lugares donde luchó Gilles el Bretón se encuentran dentro de sus fronteras. La Torre de la Hechicería, un lugar sagrado consagrado a la Dama del Lago, está situada cerca de un lago bendito que hay en la frontera de Aquitaine. Los Caballeros Andantes muchas veces acuden a ella en busca de la ayuda de la Guardiana en su larga búsqueda del Grial. La Guardiana siempre ha sido una Doncella del Grial, y es una gran conocedora dé los secretos de la magia. Su consejo es muy apreciado, y es una de las consejeras,.del Duque de Aquitaine.

Las leyendas dicen que en los viejos tiempos todo un regimiento de caballeros lie Aquitaine marchaba a la guerra, cada uno de ellos montado en Pegaso. Aunque esto probablemente será sólo una leyenda, existe la tradición de que el duque acuda al combate montado en un poderoso Pegaso. Puesto que los Pegasos sólo permiten ser montados por los caballeros más nobles y dé corazón más puro, los Duques de Aquitaine deben ser hombres realmente excepcionales. El caballo alado también forma parte de la librea de Aquitaine, ya que los duques proclaman que por sus venas corre sangre real.

MapaEditar

La GenteEditar

El pueblo de Aquitaine no tiene que luchar contra la tierra, de modo que luchan entre sí. Los aquitanos prefieren decir que poseen honor y el valor de sus convicciones, pero el resultado es el mismo. Los aquitanos tienen reputación de testarudos y de recurrir a la violencia para solucionar sus problemas. En consecuencia, sus caballeros son los más célebres de toda Bretonia, y el ducado está siempre inmerso en varias guerras menores, revoluciones y disputas.

La gente suele irse de Aquitaine por algún desacuerdo importante con alguien más poderoso que ellos. Otros, sobre todo los nobles, se marchan para probar su valía contra monstruos (en Aquitaine hay extraordinariamente pocos). Desde luego, los hay que se van porque están hartos de los conflictos constantes y desean vivir en algún otro lugar en el que la gente se lleve bien. Este tipo de personas suelen seguir buscando.

La política interior de Aquitaine está en movimiento constante conforme desaparecen las viejas rencillas y surgen otras nuevas. Pese a sus buenas intenciones, el nuevo duque tan sólo ha contribuido a empeorar la situación. Cada vez que interviene personalmente para sofocar una revuelta o forzar una reconciliación, siempre lo consigue. Sin embargo, si no puede intervenir personalmente, tiene por costumbre no hacer nada, lo que da pie a la aparición de muchas otras rencillas.

Existen unas cuantas rencillas antiguas y famosas que el duque Armand ha sido incapaz de resolver (aunque en estos casos tampoco pudieron ninguno de sus predecesores). La disputa entre las familias D'Elbiq y Du Maisne ha proseguido durante varios siglos. Comenzó por la deshonra de la hija de una casa a manos de un hijo de la otra, pero nadie sabe a cuál pertenecía cada uno (desde luego, ambas casas afirman que la hija era suya). Esta rencilla se ha formalizado hasta tal punto que los emplazamientos de sus batallas se fijan de antemano, y la gente acude a ellos para mirar. Aun así, la disputa sigue estando viva, de modo que las batallas son a muerte (cosa que atrae a más gente todavía).

Otra rencilla, más reciente, es la existente entre el conde de Desroches (al oeste del ducado) y el de Fluvia (al norte). Ambos hombres solían ser amigos inseparables, y pasaban mucho tiempo en las cortes de la región. Hace poco más de diez años sucedió algo, y a partir de entonces los dos han sido enemigos encarnizados. Ambos son excelentes tácticos y estrategas de gran inteligencia, así como soberbios guerreros por méritos propios. La mayor parte del tiempo mantienen su rencilla con discreción, pero como todos ignoran la causa, nadie sabe qué podría hacer que estallan una guerra total entre ambos nobles. Entre los dos cuentan con la lealtad de más de un tercio de los nobles de Aquitaine; la guerra entre ellos devastaría el ducado.

Las relaciones entre Aquitaine y otros ducados son generalmente neutrales. Las disputas interiores de Aquitaine se quedan en ella, y los demás nobles tienen el buen juicio de no implicarse en ellas.

Expresiones de AquitaineEditar

  • "Las luces están encendidas, pero no hay nadie en casa": la situación es mucho más peligrosa de lo que parece. Es una referencia a una casa habitada por un dereliche.
  • "Como un hombre bestia en la corte": alguien que es lo que parece, rodeado de personas igual que él pero que fingen ser algo distinto. No suele usarse si hay algún noble escuchando.
  • "Estar construyendo castillos”: hacer algo que es una pérdida total de tiempo, pero que se cree que será útil.

Lugares de InterésEditar

HeráldicaEditar

Heráldica de Aquitaine.jpg
El Duque Armand, que una vez fue el portador del estandarte de Bretonia, gobierna a las voluntariosas y polémicas gentes de Aquitaine después de que su hermano cayese en batalla sin tener un heredero y de que el rey diese su aprobación. Su escudo de armas lleva la garra de halcón alada de su antepasado Fredemund, Compañero de Gilles y Señor de los Cielos. Se dice que el cielo se ennegracía con miles de aves de presa cuando Fredemund necesitaba ayuda en batalla.

La casa gobernante de Aquitaine tiene una larga y honrosa historia. Sus antepasados siguieron a Gilles el Bretón durante la fundación del reino, y la Chanson d'Aquitaine cuenta que el primer Duque de Aquitaine se casó con la Dama Annabel le Bon, una pariente de Gilles el Bretón. Los Duques de Aquitaine se han distinguido en el servicio al rey, y sus estandartes han sido vistos en innumerables campos de batalla.

FuenteEditar

  • Warhammer Fantasy JdR: Caballeros del Grial (2ª Ed. Rol)

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