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Azazel por Wayne England.jpg

Príncipe de la Condenación

"¡Ven, toma mi mano!
No hay deseo que no pueda concederte, ni deseo alguno que no alcance a completar.
Olvida a tus dioses, a tu familia, a tus seres queridos ¡Que pueden ofrecerte! Yo puedo darte más de lo que jamás hayas soñado, tengo tales cosas que mostrarte, ¿tales placeres que saborear! ¡No existe amor mayor que el mío! Ven ahora, únete a mí! ¡Es un paso tan fácil, una subida tan corta! Sí, eso es. Ven a mí, mi paladín, y quédate para siempre''"
Azazel, Príncipe de la Condenación.

El Príncipe Demonio conocido actualmente como Azazel fue una vez un hombre mortal llamado Gerreon, quien abandonó la humanidad y consagró su alma mortal al servicio de Slaanesh. Las leyendas cuentan que una vez fue amigo de Sigmar, el Primer Emperador, pero que acabó traicionando a su Señor y escapó a los Desiertos del Norte, jurando lealtad al joven Príncipe del Caos.

Azazel fue grandemente recompensado por su señor, y se ganó rápidamente su estimación por sus blasfemos actos. Tras haber matado a Artahr, el consagrado Paladín de Khorne en combate individual, Slaanesh se fijó en Azazel y lo elevó al estatus de Príncipe Demonio, nombrándole comandante de las Legiones Demoníacas del Príncipe del Caos.

DescripciónEditar

Se dice que la belleza de Azazel sólo se ve superada por la de su amo y señor. Pero su belleza irresistible tiene una contrapartida mortífera. Aquellos que lo han mirado nunca olvidan la tentación sensual que despierta su presencia. Es una belleza que evoca la alabanza, y una tentación que enferma el alma. El pelo de Azazel es largo, negro como el azabache, y fino como el lino. Dos grandes cuernos lacados coronan su hermosa frente. Sus ojos desbordan inocencia, y sin embargo resultan crueles, calculadores y despiadados. Su suave piel es blanca, del color de la porcelana más fina. Sus movimientos son gráciles, y sus miembros largos y delicados.

En su mano derecha empuña una espada mágica que se estremece como si estuviera viva, y su mano izquierda es una garra quitinosa, delicada pero mortífera. Sus alas son del blanco más puro, de una belleza inalcanzable por los cisnes o cualquier otra creación de la naturaleza. Con ellas Azazel planea sobre el campo de batalla, a veces lanzándose en picado para atacar a sus enemigos, y sin embargo jamás llega a posar sus pies en el suelo. Azazel viste ropajes tejidos con las más puras sedas, y su cuerpo está cubierto de resplandecientes joyas y brillantes piedras preciosas.

Azazel está al mando de una de las Legiones Demoníacas de su amo, y bajo sus órdenes los ejércitos del Príncipe del Caos han disfrutado de una gran victoria tras otra. La mayor parte de sus enemigos abandonan el combate incluso antes de que éste comience, ya que pocos pueden llegar a dañar un ser tan encantador y maravilloso como Azazel.

Él, por su parte, no tiene tantos escrúpulos...

Azazel ve en el interior de las almas y los corazones de los hombres, e incluso sus más profundos deseos y sus pasiones secretas le resultan evidentes. Con su voz argentada Azazel susurra a sus oponentes, prometiéndoles que tendrán todo lo que deseen si abandonan la insensatez de oponerse a Slaanesh y en vez de ello se libran a la piedad del Príncipe del Caos. Y hay muy pocos que puedan resistirse a sus tentaciones.

Todos los que conocen su existencia temen enfrentársele en batalla, pues el precio de caer a los pies de Azazel no es sólo la muerte corporal, sino que también comporta la perdición del alma. En la batalla de los Yelmos, una compañía de fanáticos Templarios de Ulric había jurado ante la llama de Ulric en Middenheim que acabarían con Azazel o morirían en el intento. Pero antes de haber finalizado la batalla, los Templarios habían quedado convertidos en imbéciles balbuceantes, esclavos del más mínimo capricho de Azazel. Éste les puso collares en sus cuellos y les hizo caminar a cuatro patas como perros para divertir a su amo Slaanesh.

El Caballero Andante Guido de Brionne buscó a Azazel con la intención de desafiarle a un combate singular para completar así su búsqueda del Grial, pero finalmente terminó arrodillado ante el Príncipe Demonio, solicitando que aceptara su sumisión más absoluta. Riendo a carcajadas, Azazel cercenó la cabeza del Caballero Bretoniano que se mantuvo quieto en pie, convencido de la justificación del acto. ¡Desdichados de aquellos que se enfrenten a Azazel, la mano derecha de Slaanesh!.

HistoriaEditar

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Este artículo puede contener spoilers de Heldenhammer

Cuando aún era conocido como Gerreon, Azazel fue un miembro de la tribu de los Unberógenos, la tribu de Sigmar, viviendo con su hermana mayor Ravenna y su hermano gemelo Trinovantes, ya que su padres habían muerto cuando aún era joven. En su lecho de muerte, su madre le había confiado a Ravenna que cuando Trinovantes y Gerreon nacieron, la Vidente que la había atendido en el parto dijo que siempre existiría una conexión entre ellos, hasta el punto de que cada uno podía sentir las mismas cosas que su gemelo como si le ocurrieran a él mismo, pero que sólo uno llegaría a conocer el mayor de los placeres y el mayor de los dolores.

Aunque muy unidos, a medida que crecía, los gemelos mostraban rasgos de personalidad muy dispares. Trinovantes era tranquilo, serio y reservado, y amigo y hermano de la espada de Sigmar y de sus compañeros. Por su parte, Gerreon era ingenioso, apuesto y el terror de las madres con hijas guapas debido a su arrebatadora belleza, aunque a menudo podía mostrarse cruel. Gerreon tendía tendencia a ser condescendiente con sus compañeros, tachándolos como brutos y patanes. Por su parte, el cuidado que Gerreon prodigaba a su aspecto era motivo de burla por parte de estos.

Fue por esta razón por la que Gerreon no pudo tomar parte en una expedición contra los orcos junto a su hermano gemelo, en la que sería su primera batalla. El día anterior a esta, Gerreon se fracturó la una muñeca al pelearse con uno de los hermanos de espada de Sigmar por haberle tomado el pelo con respecto a su aspecto. Por ello, se tuvo que quedar en su casa mientras que Trinovantes partía a combate.

Trinovantes se había ofreció voluntario para tomar un puente, que era un punto clave en la estrategia de Sigmar para ganar la batalla, aún conociendo los riesgos. Trinovantes cayó luchando contra los orcos, pero gracias a su sacrificio, Sigmar pudo liderar a los Unberógenos hacia la victoria contra a los Pieles Verdes. A pesar del juramento de Sigmar de que Trinovantes había decidido mantenerse firme y morir valientemente, Gerreon culpó directamente a a Sigmar de ser el responsable directo de la muerte por emitir las órdenes que enviaron a su hermano gemelo a su muerte, jurando venganza contra él. El hecho de fue que su propia hermana Ravenna, quien nunca le culpó de la muerte de Trinovantes, empezó a tener una relación romántica con Sigmar, lo enfurecía aún más, hasta que ya no pudo soportar la situación por más tiempo.

Bajo la guía de la misma Vidente que había atendido a su madre en su nacimiento, Gerreon fingió perdonar a Sigmar y le juró amistad y lealtad, y pronto se convirtió en un valioso miembro del séquito de Sigmar, ya que su habilidad con una espada era incomparable. La Vidente le había dado un criptico augurio sobre señales que le indicarían sobre el momento adecuado en el que debería llevar a cabo su venganza. Los años pasaron, y con el tiempo, el propio Gerreon se acercó tanto a Sigmar que empezó a considerarlo realmente como un verdadero amigo, perdonándolo y olvidando su venganza, y a reconocer su nobleza y la de sus hermanos de armas.

Sin embargo, seis años después de la muerte de Trinovantes, el augurio de la vidente se hizo realidad. Gerreon entró en conflicto interno ante los mensajes de la providencia que le instaban a vengarse de Sigmar. Intentó resistirse, pero finalmente cayó en la oscuridad. Aprovechando que la mayor parte de los Guerreros Unberógenos había partido al norte para expulsar a los Norsii, Gerreon atacó a traición a Sigmar, hiriéndole gravemente con una espada envenenada, matando a su propia hermana en el proceso. Creyendo que había cumplido con su objetivo Gerreon escapó de inmediato del lugar del crimen. Sin embargo, aunque Sigmar estuvo cerca de la muerte durante varios días, consiguió recuperarse del veneno, aunque la muerte de Ravenna lo afectó profundamente a lo largo de su vida.

Convertido ahora en un fugitivo, Gerreon huyó durante años cada vez más hacia el norte, encontrando asilo en la fría tierra de Norsca, donde ahora habitaban los supervivientes de los Norsii, que habían sido derrotados en la batalla y expulsados de sus tierras. Un hechicero de los Norsii había previsto su llegada, informó a Gerreon de que su sino había sido escrito hace mucho por los Dioses Oscuros, destinado a convertirse en un gran Campeón del Caos, y ungió a Gerreon con un nuevo nombre, un nombre que los dioses habían escrito para él en eras pasadas: Azazel.

Cambios de trasfondoEditar

Según el libro de Ejército de Paladines del Caos (5ª edición), Azazel era el líder de la Tribu de Gerreon, una de las doce grandes tribus del Imperio que seguían a Sigmar. Sin embargo en ninguna otra fuente se menciona la existencia dicha tribu. Para la novela de Heldenhammer de Graham McNeill, Gerreon pasa a ser el nombre mortal de Azazel, que ahora es miembro de la tribu Unberogena, al igual que Sigmar.

MiniaturaEditar

FuenteEditar

  • Libro de Ejército: Paladines del Caos (5ª edición).

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