Fandom

La Biblioteca del Viejo Mundo

Bastión de los Ancestrales (Batalla)

5.544páginas en
el wiki}}
Crear una página
Comentarios0 Compartir

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

Bastion de los Ancestrales.jpg
Conflicto:

La sombra sobre Albión

Fecha:

2520

Lugar:

Albión

Jugadores

Phil Kelly

Owen Dylan

Ejercitos

Skavens

Mercenarios

Comandantes

Señor del Clan

Pagador

Fuerzas
  • Porta estandarte de batalla
  • Sacerdote de Plaga
  • Guerreros del Clan skaven
  • Acechantes Nocturnos
  • Ratas Gigantes
  • Monjes de la Plaga
  • Guerreros de Norsca
  • Duelistas tileanos
  • 2x Guerreros del Clan Enanos
  • Compañía Alcatani
Bajas

Numerosas

Numerosas

Osric se refugió en el pasillo de las almenas del castillo con sus hermanos de Norsca mientras observaba a los Skavens. Sin el elemento sorpresa, era imposible que esas ratas pudieran ocupar los muros del castillo y ya se disponía a saborear la inminente batalla. La guarnición mercenaria contratada por el Barón Loco de Averland había desertado. Ellos habían permanecido en esa desvencijada fortaleza durante semanas, unidos por el poderoso dinero del Imperio. Desde la llegada de su expedición a Albión, el mal tiempo los había obligado a buscar cobijo. Ahora parecía que finalmente iban a combatir.

Oscic podía saborear el sabor de la batalla, podía sentir la sangre corriendo por sus venas y no deseaba más que enterrar su hacha en la carne del enemigo. Apenas notaba cómo el granizo golpeaba su curtida piel, pues el frío le había hecho hervir aún más la sangre.

Los guerreros de Norsca se asomaron por encima de las almenas, pues sabían que cualquier disparo de proyectil sería prácticamente inútil en el castillo. Sólo podían vislumbrar figuras escurriéndose rápidamente hacia el castillo. Llevaban escalas toscas que colocaron en su sitio con un raudo movimiento.

A lo largo de todo el muro, las tropas mercenarias tiraban rocas y piedras sobre las filas skavens, haciendo caer a los hombres rata al suelo, rompiendo escaleras y machacando cráneos. Pero de todos modos muchas más criaturas trepaban por las escalas o con ayuda de garfios a una velocidad increíble e impertérritos ante sus bajas.

De repente, un rostro de rata apreció a pocos centímetros de la cara de Oscric, un gruñido atávico iluminado por un destello de luz. El guerrero de Norsca rugió su grito de guerra, partiendo en dos la cabeza del Skaven con tal fuerza que su hacha hizo saltar chispas de la piedra de la almena. A su alrededor, sus enloquecidos camaradas defendían los muros, apresurándose a interceptar a los asaltantes que intentaban escalar por encima de las almenas. A ambos lados de los guerreros de Norsca se encontraban los duelistas tileanos, que demostraban su merecida fama de cortar con sus armas de un solo tajo las manos de aquellos que aparecían frente a ellos.

Parecía que el asalto preliminar había sido repelido y, durante un segundo, Oscric fue capaz de hacerse cargo de la situación en la que estaban sumidos. A su izquierda se encontraban los Enanos que quedaban de un ejército expedicionario que se les había unido, no por dinero, sino para vengar a los guerreros de su clan. Estos defendían su parte de muralla de las temibles Ratas Gigantes, que amenazaban con ocupar los muros del castillo. Allí donde aparecía una cabeza de rata por encima de las almenas, un Enano descargaba todo el peso de su martillo, partiéndole el cráneo. Los Enanos lo habrían tenido fácil si no fuera porque contaban con el apoyo de Skavens vestidos de negro y con largas garras. De todas formas, los Enanos eran conocidos por su tenacidad y Oscric confiaba en su habilidad.

Murallas combatiendo mercenarios y skavens.jpg

Los gritos se sucedían mientras el asalto de los hombres rata se renovaba. El combate comenzó a ser desesperado; apenas había espacio suficiente para blandir las armas mientras las sabandijas continuaban su avance. Pero las ventajas que proporcionaban las almenas a los defensores estaban demostrando ser un obstáculo casi insuperable para la horda skaven. Los hombres rata morían a puñados. Otro Skaven consiguió llegar hasta la muralla y se encontró de bruces con el hacha de Osric, que de un golpe le cercenó la cabeza y lanzó su cadáver sobre sus compañeros al pie de la muralla. A la derecha, la linea skaven cedió y las ratas corrieron por sus vidas, mientras los cuerpos de sus camaradas adornaba las murallas como trofeos macabros.

Desde nivel del suelo, el Pagador continuaba gritando órdenes, guarecido entre la seguridad de las filas de piqueros de la Compañía Alcatani. Otro grupo de Enanos maniobra por el patio de armas para acercarse a la puerta en previsión del improbable caso de que los Skavens rompieran la línea defensiva de los guerreros de Norsca y los duelistas tileanos.

El grito de uno de sus camaradas lo hizo volverse en dirección a la muralla justo cuando un yelmo dorado esculpido para representar la Rata Cornuda aparecía tras el muro. Un Skaven mucho mejor armado que el resto estaba encaramándose a las almenas. Parecía insensible a los golpes de las hachas de los guerreros de Norsca, a la vez que los laceraba con una espada envuelta en fuego negro. Junto a él había otra figura con armadura pesada que portaba un estandarte adornado con cadenas y restos de cuerpos putrefactos y, un poco más allá, apareció una figura más, envuelta en escarlata, pustulenta y salvaje, que luchaba con una furia solo comparable a la de sus camaradas berserkers. Parecía como si los líderes skavens hubiesen decidido tomar el castillo ellos mismos.

Skavens asedio.jpg
Osric se enfrento al Skaven de mayor tamaño que iba protegido por la armadura dorada. Era lo suficientemente ágil e inteligente como para saber utilizar las almenas en su provecho, enfrentándose a la vez con al menos tres de los hombres de Osric. Mientras su hacha desgarraba el pecho del Jarl, consiguió desviar en el último momento un hachazo lateral. Un golpe del arma de Osric encontró su objetivo, pero no consiguió atravesar la armadura. A pesar de todo, el golpe fue tan fuerte, que la escala en la que se sostenía cayó hacia un lado. En el último segundo, gracias a su cola prensil, el Skaven consiguió agarrarse, evitando la caída. El hacha de Osric intentó asestar un golpe en el vil apéndice de la rata, pero para entonces la rata ya estaba otra vez en la almena dispuesta a atacarlo. Quedaban ya pocos guerreros en pie y los duelistas iban cayendo uno a uno a su alrededor. A la izquierda de la muralla, entre gritos agónicos, el Sacerdote de Plaga consiguió llevarse por delante a otros dos duelistas para que le acompañaron al infierno. La línea mercenaria, demasiado débil para resistir, se desmoralizó ante el asalto en cuanto cedió uno de los flancos, y los guerreros Enanos eran pocos para poder contener el ataque de los Acechantes Nocturnos.

Aunque la brecha se había abierto, ya era demasiado tarde. En lugar de la marea de alimañas que Osric había previsto que inundara las indefensas murallas, solo llegaron un puñado de Skavens sangrantes y empapados. El Pagador estaba al frente de la segunda oleada de tropas mercenarias y parecía que no existiera forma alguna de que un grupo tan pequeño de tropas enemigas pudiera montar una sólida resistencia.

El Ataque de las alimañas había cesado y el castillo seguía bajo el control de las tropas mercenarias. La gloria de ese día pertenecía a los humanos.

Fuente.Editar

Spotlights de otros wikis

Wiki al azar