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Batalla de Grünberg

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Orco Jinete de Jabalí Mark Gibbons.jpg
Es el año 1712, Nuln y Averheim han sido saqueadas, Solland está prácticamente destruida, la mayor parte del Sur del Imperio ha sido quemado y arrasado por la marea de pieles verdes dirigida por el infame Señor de la Guerra Orco Gorbad Garra’ierro. El Conde Elector de Solland ha muerto, su corona se ciñe ahora sobre la frente del Señor de la Guerra Orco, y la marea de pieles verdes ha dirigido su atención hacia el Norte, hacia Altdorf. La propia capital del Imperio se encuentra en el camino del iWaaagh! dirigido por Garra'ierro.

Altdorf se prepara para resistir el ataque Orco que se avecina, pero la ciudad necesitaba tiempo para almacenar provisiones, reforzar la guarnición y construir nuevas defensas. Con este propósito, el Emperador Sigismundo reunió a sus mejores generales en consejo. Quería enviar una fuerza rápida, al mando del Reiksmarshall, para interceptar a la horda Orca que se acercaba. Su misión sería aprovechar su mayor maniobrabilidad para acosar el avance de los Orcos, retrasándolo y ganando un tiempo vital para Altdorf. El Reiksmarshall en ese momento era Erich Adolphus, el Conde Elector de Wissenland. Erich era el mejor general del Imperio y el vencedor de numerosas batallas contra un pretendiente al trono Imperial cinco años antes. Su ejército estaba formado por la elite de las tropas del Imperio. Todos sus miembros se habían ofrecido voluntarios para una misión tan peligrosa. Este ejército se encontraría en una gran desventaja numérica. Cuando el ejército partió de Altdorf al galope, los hombres tenían pocas esperanzas de regresar con vida, pero estaban dispuestos a vender sus vidas tan caras como pudieran por esta gran causa.

Con los Arqueros a Caballo Kislevitas como exploradores, el ejército avanzó rápidamente siguiendo el curso del Reik hacia al Sur. Después la columna giró hacia el Oeste siguiendo la ribera Norte del río Teufel, en busca de un vado para cruzar el río. Los exploradores Kislevitas informaron de escaramuzas con los Goblins Jinetes de Lobo que se hallaban en las Hagercrybs, una cadena de colinas situada al Norte del bosque de Reikwald. Adolphus siguió avanzando sin sospechar que los Goblins Jinetes de Lobo habían huido hacia el Sur para avisar a su Señor de la Guerra. La ventaja de la sorpresa había desaparecido.

Gorbad Garra'ierro se alegró al conocer la noticia de que los humanos se acercaban. Sus guerreros disfrutarían con la batalla. Reunió a sus tropas más rápidas, los Jinetes de Jabalí, los Jinetes de Lobo, los Jinetes de Araña y los Carruajes, y formó con ellos una fuerza de choque en vanguardia. Sorprendería a los debiluchos humanos, dirigiéndose a su encuentro, dejando atrás el grueso de sus fuerzas, que le seguirían más lentamente.

Mientras tanto, Adolphus decidió intentar cruzar el arriesgado cruce del río Teufel. Su caballería era vulnerable a las emboscadas en el interior de los profundos bosques, por lo que necesitaba llegar a terreno abierto. Necesitó todo un día para atravesar el río, pero al anochecer toda la columna, junto con los carros de abastecimiento, estaban a salvo al otro lado del río. La columna se dirigió al Este, hacia la ciudad fortificada de Grünberg, donde podría descansar brevemente y reaprovisionarse para el previsto viaje hacia el Sur.

Gorbad tardó menos de un día en llegar hasta Grünberg, pero sin las máquinas de asedio, sus numerosas hordas de guerreros no podía asaltar la ciudad. Acampó en las afueras de la ciudad, y esperó a que los Jinetes de Lobo le trajeran noticias de la columna Imperial. Por la mañana ya sabía que los humanos habían cruzado el río y se dirigían hacia Grünberg. Dejando atrás un pequeño destacamento para mantener ocupada a la guarnición e impedir que efectuaran una salida, avanzó rápidamente para enfrentarse a los humanos, girando hacia el Sur para acorralarlos contra el río.

Ese día, los Kislevitas y los Jinetes de Lobo reiniciaron sus escaramuzas en los bosques a medida que los dos ejércitos se acercaban. Esa noche las tropas Imperiales acamparon en la ribera del río, y los piquetes de guardia mantuvieron una atenta vigilancia sobre el bosque. Cuando empezaron a avanzar hacia la seguridad de Grünberg, el ejército Orco salió del interior del bosque. Adolphus organizó rápidamente a sus hombres. Estaba acorralado contra el río Teufel, que era imposible vadear, y había sido superado por la velocidad del maniobrable ejército Orco. Adolphus montó su puesto de mando en una granja abandonada cercana, saqueada tiempo atrás por los Goblins. También escondió allí sus carros de abastecimiento, cargados con las provisiones vitales para la campaña que se avecinaba. Los Orcos y Goblins salieron cabalgando del interior del bosque, con los estandartes ondeando al viento, los tambores redoblando, y sus roncas voces celebrando anticipadamente su victoria. Gorbad Garra'ierro en persona dirigía el ataque, montado en su carruaje tirado por tres Lobos Gigantes, la Corona de Solland sobre su cabeza, y con su poderosa hacha Morgor la Mutiladora alzada sobre su cabeza en su puño cerrado.

La BatallaEditar

Alabardero imperial dibujo.jpg

Los primeros en llegar fueron los rápidos Jinetes de Lobo, que con sus flechas hicieron huir hacia el río a los Arqueros a Caballo de Kislev. En un intento desesperado por huir de la horda que los perseguía, muchos intentaron cruzar nadando la rápida corriente y perecieron ahogados. Careciendo del espacio necesario para maniobrar, Adolphus ordenó avanzar. Intentaría barrer a los Orcos con una poderosa carga. La Reiksguard, que estaba situada en el centro, eliminó fácilmente a los débiles Jinetes de Lobo, mientras los Caballeros del Lobo Blanco avanzaban para apoyarles, pidiendo a Ulric que les concediera la victoria. Gorbad les respondió con la misma moneda. Los Orcos Zalvajes montados en Jabalíes de Guerra cargaron, mientras que de los bosques -en el flanco izquierdo de los Orcos- aparecían más Jinetes de Lobo que avanzaban rápidamente en un intento de flanquear a la caballería Imperial. En el centro se produjo un violento combate, con caballos coceando, lanzas de caballería, espadas y mazas golpeando sin cesar. Una andanada a quemarropa de los Pistoleros enviados a interceptar el avance de los Jinetes de Lobo hizo huir a estos, pero los Pistoleros fueron a su vez aniquilados por los Jinetes de Araña. Al ver que la batalla se decantaba a su favor, Gorbad ordenó a sus Carruajes que avanzaran. Cargando desde lo alto de un cerro situado en el flanco derecho de los Oreas, esta segunda oleada hizo retroceder a la caballería Imperial. Los valientes Caballeros del Sol Llameante fueron despedazados por las cuchillas de las ruedas de los Carruajes de Lobos Goblin. Adolphus se vio obligado a utilizar sus reservas. Dirigiendo personalmente a los Caballeros Pantera, el Conde Elector se dirigió directamente hacia Gorbad Garra de Hierro. Si lograba matar al Señor de la Guerra, los demás Orcos huirían. Pero su avance dejó al descubierto el valioso y vulnerable tren de abastecimientos. Sus escasos y valerosos defensores fueron aniquilados hasta el último hombre por los Orcos Jinetes de Jabalí, y los abastecimientos fueron saqueados.

Mientras tanto, el Conde Elector, empuñando su Colmillo Rúnico, cargó hacia el combate, buscando a Gorbad. El Señor de la Guerra Orco había visto el avance de Adolphus, y dirigió su Carruaje directamente hacia el Conde Elector. Ante su irresistible carga, muchos Caballeros Pantera cayeron bajo las cuchillas de sus ruedas. Los tres Lobos Gigantes, azuzados por Gorbad, se abalanzaron sobre Adolphus, pero éste los decapitó con un único y poderoso tajo de su Colmillo Rúnico. El Carruaje se detuvo de golpe, enviando a Gorbad volando por los aires hasta los pies de Adolphus. Descabalgando de un salto, y agarrando su ensangrentada espada con las dos manos, el Conde Elector enterró profundamente la hoja en el pecho del Orco. Rugiendo de dolor, el poderoso Orco descargó un fuerte golpe con Morgor la Mutiladora. El impacto hizo retroceder de dolor al Conde Elector, su casco totalmente abollado y la Corona de Wissenland partida por la mitad. El resto de Caballeros Pantera acudieron en ayuda de su general herido, lo mismo que los Orcos Jinetes de jabalí. En la carnicería que se produjo a continuación, los dos generales acabaron separándose. La batalla continuó ferozmente hasta el anochecer.

Al caer la noche, los Caballeros supervivientes se retiraron a lo largo de la orilla del río Teufel. Perseguidos por los Jinetes de Lobo, se dirigieron hacia el vado, llevando al malherido Adolphus con ellos. Sin la dirección de Gorbad, la persecución de los Goblins fue desorganizada, y la mayoría de los supervivientes lograron escapar a través del río y llegar finalmente hasta Altdorf. Se había perdido la batalla, pero el sacrificio no había sido en vano. Con su general terriblemente herido y muchas de sus tropas más rápidas destruidas o en fuga, el avance Orco se hizo más lento. Grünberg cayó finalmente, pero Altdorf estaba bien preparada para el asedio. La ciudad resistió, y el poder del ¡Waaagh! de Gorbad Garra'ierro se disipó. El Imperio se había salvado.

FuenteEditar

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