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Batalla por el Paso de Maugthrond

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4ª edición, Altos Elfos vs. Orcos y Goblins - Geoff Taylor, 1992.jpg

La Batalla por el Paso de Maugthrond fue una contienda librada por los Altos Elfos y los Goblins durante la invasión de Ulthuan por el ¡Waaagh! de Grom el Panzudo.

Historia Editar

Uno de los muchos poblados Asur aislados que la horda de Goblins de Grom el Panzudo encontró en el transcurso de su avance por Ulthuan fue Maugthrond. Este poblado se hallaba situado junto a la salida de un paso a lo largo de colinas densamente cubiertas de bosques. El poblado se hallaba en el punto en que el paso conducía a las praderas abiertas alrededor de Tor Yvresse. Como muchas de las poblaciones de los Elfos, Maugthrond estaba protegido por cuatro torres de vigilancia, situadas alrededor del poblado en sus cuatro puntos cardinales. Junto a cada torre se encontraba preparada una hoguera que podía prenderse si los vigías de la torre eran atacados o si observaban el acercamiento de cualquier enemigo. Esta señal haría que los defensores armados del poblado acudieran al punto atacado procedentes del centro del poblado, así como de las demás torres de vigilancia.

Cada una de las torres de vigilancia estaba ocupada por cinco arqueros. En el centro del poblado, acampados en la plaza, se hallaban los guardianes del poblado. Las tropas de defensa del poblado contaban también con un lanzavirotes, que se hallaba instalado en la torre de vigilancia oriental.

Los defensores de Maugthrond sabían que se aproximaba la horda de Goblins, pero no estaban seguros de si la horda atravesaría su poblado o por el contrario lo dejarían a un lado en su ruta hacia Tor Yvresse. Maugthrond se hallaba en un área apartada, alejado del camino principal hacia la ciudad, y muchos creían, que la horda seguiría una ruta más directa, avanzando a lo largo del camino habitual hacia Tor Yvresse. Los vigías Elfos estaban alerta, pero esperaban tener que enfrentarse tan sólo a algunos exploradores Goblins, los habituales que podían hallarse a los flancos de una horda avanzando, no al grueso de la fuerza Goblin.

Goblin cuarta-0.jpg

Los Goblins, por su parte, tenían otros planes. Su Kaudillo Grom había decidido abandonar la ruta directa, más predecible, hacia Tor Yvresse. Quería sorprender y coger por el flanco a cualquier fuerza élfica que le estuviera esperando en algún punto del camino principal a Tor Yvresse, por lo que condujo a la horda a través del paso entre los bosques hacia Maugthrond, mientras enviaba a sus Jinetez de Jabalí para llevar a cabo un amago de ataque a lo largo del camino principal. Esto serviría para confundir a los Elfos aún más y ocultar sus verdaderos planes. 

Al atardecer, las gentes de Maugthrond vieron a muchos ciervos y otros animales pequeños corriendo a través del poblado, huyendo del interior del profundo bosque. Nadie sabía qué podía significar aquello, ni de qué podían huir los animales. Los más despiertos pensaron que los animales debían huir de los exploradores Goblins. El poblado estaba intranquilo y vigilante. ¿Era éste un presagio de un inminente desastre?  

Mientras la horda avanzaba hacia Tor Yvresse, Eltharion, comandante de la hueste élfica, navegaba bordeando la costa en un intento de llegar a la ciudad antes que la horda de Grom. En varias ocasiones en el transcurso de la travesía de la flota élfica, Eltharion había volado tierra adentro a lomos de su grifo de guerra, Ala de Tormenta. Dos días antes había sobrevolado a gran altura a la horda Goblin, siguiéndola mientras ésta avanzaba por la ruta principal hacia Tor Yvresse. El día anterior había intentado localizar de nuevo a los Goblins, pero la horda había desaparecido. Eltharion siguió el rastro de destrucción que los Jinetez de Jabalí habían dejado tras ellos en su amago de ataque directo, y finalmente les encontró. Orbitando sobre los Goblins a gran altitud pudo contar aproximadamente cuántos Jinetez de Jabalí había en el grupo, y pronto se dio cuenta de que el grueso de la horda Goblin debía hallarse en otro lugar. Mientras regresaba a su nave al atardecer, decidió que al día siguiente volaría sobre los bosques que se extendían paralelos al camino principal, con la esperanza de descubrir la posición del grueso del ejército Goblin.  

Esa noche, Grom ordenó a sus Goblins llevar a cabo una marcha nocturna a través del bosque. Los Goblins avanzaron sigilosamente a lo largo del paso, un largo y sinuoso sendero que discurría a lo largo de un seco valle repleto de arbustos entre las colinas. La horda avanzó con rapidez por el antiguo sendero en el fondo del paso. Poco antes del amanecer, la vanguardia Goblin se hallaba ya concentrada en el linde del bosque, preparada para caer sobre el poblado de Maugthrond. Los arqueros Elfos apostados como vigías en la torre Este tan sólo podían ver las colinas cubiertas de bosques bañadas por la neblina del alba. La torre de vigilancia y la salida del paso estaban separadas tan sólo por unos pocos cientos de metros de llanura despejada. La salida del paso era en ese momento una boca cubierta de niebla, una densa cortina colgada ante el bosque que ocultaba por completo a la horda Goblin de cualquier observador. La única señal de que algo no iba bien era la ausencia del habitual canto de los pájaros más madrugadores.  

Los vigías en la torre de vigilancia sabían bien qué debían hacer si observaban a cualquier enemigo aproximándose o si eran atacados. Uno de ellos tenía que abandonar la torre y prender la hoguera de alarma. Esta señal alertaría al resto de defensores que acudirían al punto en peligro. Mientras tanto, el resto de vigías defendería la torre lo mejor que pudieran. Habían cuatro de estas torres, cada una vigilando los cuatro flancos del poblado: Este, Oeste, Norte y Sur. Cuando cualquiera de las hogueras de alarma fuera prendida, la guardia del poblado podría ver el fuego y disponerse para la lucha, mientras las familias de los habitantes serían agrupadas y llevadas a salvo fuera del poblado. Como una medida de precaución más, la guarnición del poblado había decidido colocar su único lanzavirotes en la torre Este, por si una columna de exploradores Goblins tenía la idea de aproximarse desde esa dirección.  

Jinetes lobo cuarta.jpg

Los defensores Elfos estaban divididos en cuatro destacamentos de vigías, cada uno de ellos situado en una torre, y dos unidades de la guardia, denominadas Guardia de Elril y Guardia de Thronduin en referencia a los nombres de sus respectivos comandantes. En el bosque, oculto por la neblina, Grom había desplegado a la vanguardia de su ejército en preparación para el asalto. En primera línea se hallaba también Colmillo Negro, el Chamán Orco que había acompañado al ejército en sus recientes conquistas. El resto de la horda se hallaba aún avanzando por el desfiladero, dispersa en una enorme columna a lo largo del paso entre las colinas. Las partidas de guerra Goblins se hallaban ocultas bajo las copas de los árboles y dispersas entre las grandes rocas que había en el paso, para evitar ser descubiertas desde el aire por las criaturas voladoras que de vez en cuando habían sido vistas durante el avance hacia el interior de la isla en los días anteriores. Grom había supuesto acertadamente que se trataba de Jinetes de Dragones u otros Ellos jinetes de águilas o grifos que estarían intentando descubrir a la horda Goblin.

No era difícil saber la ruta que los Goblins habían seguido en días previos; las columnas de humo que se levantaban de los poblados que ardían formaban un rastro muy fácil de seguir. Sin embargo, determinar cuan numerosa era la horda Goblin o seguirle el rastro a través de terrenos cubiertos por bosques densos era mucho más difícil. Grom había enviado muchas columnas de Jinetes de Jabalíes para formar pantallas a ambos flancos y extender la destrucción en un amplio frente, lo cual hacia que los Elfos no lo tuvieran nada fácil para descubrir cual era la columna principal de la horda.

Grom organizó la vanguardia en tres unidades de arqueros y dos unidades de lanceros. La unidad más pequeña de arqueros avanzaría en primer lugar, seguida por el resto de la vanguardia. La táctica consistía en que los arqueros debían intentar reducir el número de defensores antes que los lanceros chocaran en combate cuerpo a cuerpo con los Elfos supervivientes. Grom sabía que sus Goblins no aguantarían mucho en combate frontal con los Elfos a menos que tuvieran una enorme superioridad numérica. 

Por su parte, el Shamán Orco Colmillo Negro estaba decidido a encontrar el gran menhir (monolito élfico) que se hallaba en el poblado y robar la energía mágica que éste contenía. Cada uno de los poblados Elfos que habían encontrado hasta el momento tenía una de estas grandes piedras. Colmillo Negro había ordenado derribar cada una de ellas una vez había sustraído para sí la energía guardada en cada menhir, incrementando de esta forma su poder. La noche anterior a la batalla, Colmillo Negro se había internado en solitario en el bosque, en busca de una piedra de una clase especial que seria fundamental para llevar a cabo el plan que había preparado. Al amanecer del día de la batalla, el Shamán se hallaba aún en las profundidades del bosque, tallando un amuleto de un pedazo de cristal negro azulado y murmurando un extraño hechizo. 

Chamán Orco en Serpiente Alada Piñoznegros Mark Gibbons.jpg

Grom sabía que era inútil retrasar el ataque esperando el regreso del Shamán Orco. Era importante mantener el factor sorpresa, por lo que dio la orden de iniciar el ataque. De todas formas sabía que no pasaría mucho tiempo antes de que Colmillo Negro cayera desde el cielo a lomos de Muerte Alada, su feroz Serpiente Voladora.  

En el momento en que el sol surgió sobre el horizonte, haciendo que la silueta de la costa de Ulthuan se destacara aún más, Eltharion despegó de nuevo de la cubierta de su nave insignia a lomos del grifo Ala de Tormenta. Se dirigió tierra adentro, hacia los profundos bosques que se hallaban al Este de Tor Yvresse, esperando localizar de nuevo a la horda y averiguar cuan cerca de la ciudad se hallaba ésta. El localizar a la horda se presentaba complicado. Al principio, el paisaje sobre el que Eltharion volaba estaba completamente sumergido en la niebla. Sin embargo, a medida que el sol se levantó al avanzar el día, la neblina empezó a disiparse. Eltharion se hallaba volando a gran altitud sobre el bosque cuando, muy por debajo, la inconfundible silueta de una Serpiente Alada se elevó aleteando de entre los árboles y emprendió el vuelo hacia el Oeste sobrevolando el bosque. Eltharion emprendió de inmediato la persecución, sabiendo que el jinete de la bestia voladora sena un gran caudillo Orco o un Shamán que con toda seguridad le conducirla a dónde se encontrará el grueso de la horda Goblin.  

Eltharion avistó de esta forma por casualidad al Shamán Colmillo Negro, que emprendía el vuelo para reunirse en Maugthrond con el ejército de Grom una vez completado el lanzamiento de sus hechizos secretos en el bosque.  

Mientras tanto, los grandes tambores de guerra y los ensordecedores cuernos de la horda habían empezado a sonar y los Goblins avanzaban surgiendo de la neblina hacia el poblado. Los vigías Elfos fueron cogidos completamente por sorpresa. Gracias a la neblina, los Goblins habían tomado la iniciativa y habían hecho el primer movimiento. Cuando las primeras flechas de los Goblins empezaron a clavarse en la madera de la torre de vigilancia, los Elfos supieron que debían prender la hoguera para dar la alarma costase lo que costase. De lo contrario, su poblado sería arrasado. 

Fuente Editar

  • Caja básica de Warhammer: 4ª Edición.

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