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Bruja en ritual oscuro

No es difícil que un hechicero vulgar, al no comprende realmente las fuerzas mágicas que utilizan y manipula, acabe siendo corrompido por el poder que esgrime y termine transformándose en un Brujo.

Incluso el más consumado hechicero tiende a emplear una peligrosa y desequilibrada mezcla de vientos de la magia, y acaba usando a menudo el Dhar (Magia Oscura) incluso aunque no se dé cuenta. De esta manera, pueden crear involuntariamente hechizos relacionados con la nigromancia o la demonología, lanzando maldiciones y fabricando figuritas de cera de sus enemigos a las que clavan alfileres para provocar dolor y enfermedad a la víctima. Es inevitable que este tipo de hechiceros vulgares comiencen a mostrar los efectos secundarios psicológicos (y a veces físicos) del uso de la magia oscura.

Estos efectos no deseados pueden manifestarse de muchas formas; los más evidentes son la locura, la mutación, la convocación involuntaria de peligrosas entidades demoníacas, una creciente paranoia y el ansia de más poder y conocimientos. No sólo se han convertido en presa fácil para cualquier cazador de brujas o autoridad similar que oiga a un aldeano contar las historias sobre los extraños poderes del milagrero local, sino que también habrán puesto en peligro sus propias almas.

BrujosEditar

Bruja rodeada por turba

Los hechiceros vulgares que sobreviven a la práctica de artes caseras tan volátiles (valiéndose de peligrosas mezclas de energías mágicas y entablando pactos o vínculos con diversas entidades aethíricas menores) son considerados de mayor categoría a ojos de las autoridades colegiadas. un honor marcadamente dudoso. Aunque los cazadores de brujas denominan brujos o brujos oscuros a todos los que practican la magia de modo no oficial dentro del Imperio, se sabe que al menos los magister de las órdenes de la Luz, Brillante, Dorada, Celestial, Gris y Amatista emplean estos términos de manera específica.

Por lo general, los hechiceros vulgares que no son atrapados y quemados, que no se sumen en una aullante locura, o sencillamente que no se destruyen a sí mismos con los poderes que han desatado, poseen el potencial de convertirse en brujos (de acuerdo con la definición de los colegios). De hecho, estos colegios parecen dar por hecho que los hechiceros vulgares que eluden la captura o la muerte, comienzan a practicar inevitablemente una brujería más peligrosa.

Una vez comienza este proceso, el brujo no sólo se hace cada vez más poderoso, sino también más peligroso. La voluntad de hacer daño a los demás es cada va más grande. Los magister colegiados ya no considera a estos practicantes de magia como meros aficionados, sino que los ven como hechiceros con una habilidad y mentalidad excesivamente tosca pero cada vez más peligrosa. Este es el peligro natural que conlleva practicar cualquier forma de hechicería arcana en el Imperio sin recurrir a la orientación de los Colegios de la Magia. Como hechicero vulgar, cuanto más tiempo sigas experimentando con la magia sin formación (y si no te cogen y te queman), más probable será que empieces a usar magia oscura sin ni siquiera darte cuenta.

Los brujos conocen multitud de hechizos que han diseñado ellos mismos o que han aprendido de otros hechiceros renegados. Los hechizos de los brujos suelen ser más poderosos que los de hechiceros vulgares menores, o incluso que los de aprendices de hechicero legítimos de los Colegios Imperiales.

Los Brujos y los Colegios de la MagiaEditar

Hechicero Oscuro por Rik Martin Brujo

Si un brujo acude a los Colegios por si mismo y no espera a que los cazadores de brujas lo encuentren, es posible que sea aceptado como aprendiz en uno de ellos. Pero los brujos ocupan una zona gris en lo relativo a cómo los perciben los Colegios Imperiales. Por supuesto, las autoridades civiles y muchas autoridades religiosas verán a los brujos como individuos perversos y merecedores de la hoguera. Los cazadores de brujas no tienen responsabilidad legal para entregar a los colegios a cualquier practicante de magia de más de veinte años. La reacción de un colegio a un brujo concreto dependerá de si éste se ofrece al colegio libre y totalmente, y de sus méritos o corrupciones (ademas de las preferencias del magister que lo entreviste).

Pero incluso los brujos que no están completamente corrompidos por la magia oscura suelen renunciar a conformarse con el sistema de colegios, o no pueden hacerlo por alguna otra razón, de modo que escogen seguir siendo inconformistas independientes. Estos brujos suelen pecar más de amoralidad que de inmoralidad, pero la Vieja Oscuridad es penetrante y persuasiva. Con diferencia, la mayoría de los que han comenzado su carrera proporcionando útiles consejos y asistencia médica a una aldea han acabado ganándose la vida maldiciendo gente y arruinando los cultivos de aldeas rivales.

Sylvania, una región sombría y desesperada situada en los límites del Imperio, posee la mayor concentración de brujos. Muchos huyen allí en un intento por esconderse de las autoridades religiosas y seglares. Pero asentarse en esta tierra demencialmente peligrosa no hace más que acelerar la condenación de un brujo, pues la misma tierra está contaminada por enormes cantidades de antiguo polvo de piedra de disformidad. Para empeorar las cosas, se cree que en Sylvania existe la mayor cantidad de líneas ley y círculos de piedra corrompidos de todo el Imperio. La magia oscura cubre el paisaje como un espeso y aceitoso velo que lo satura todo con su poder impío.

Aprendices de brujosEditar

Brujo

Dado su peligroso estilo de vida, la mayoría de las brujos viven solos. Su aislamiento, unido a las fuerzas siniestras con las que trabajan, hace que se vuelvan cada vez más excéntricos con cada estación que pasa. Los brujos pueden sentirse solitarios, independientemente de cuántos familiares tengan o de las voces que oigan dentro de sus cabezas. Algunos toman la decisión, posiblemente estúpida, de adoptar un aprendiz.

Por lo general, existen dos tipos de aprendices de brujo. Muchos son de los que ansían conocimiento de magia y encantamientos, en gran parte porque poseen alguna clase de talento pero carecen de medios para recibir un adiestramiento formal. El resto son inadaptados a quien nadie más quiere tomar como aprendiz, por lo que acuden a un milagrero o sabio local como último recurso.

Los aprendices de brujo son frecuentemente tan extraños como los propios brujos. Los estudiantes pasan gran parte de su tiempo recogiendo hierbas a horas intempestivas del día y la noche, haciendo recados. fregando, y, en general haciendo de criados no remunerados. Si el brujo vive cerca de una comunidad rural, los jóvenes locales podrían abusar del aprendiz y tratarlo con una intensa desconfianza.

Los brujos aceptan aprendices que estén en plena adolescencia, lo bastante jóvenes como para estar dispuestos a aprender, pero lo suficientemente viejos corno para saber cuidar de sí mismos. La mayoría de los aprendices pasa años realizando tareas menores para su maestro al tiempo que aprende lentamente algunos hechizos (algo que tienen en común con los aprendices de los magister colegiados). Aun después de que los aprendices hayan conseguido la capacidad de ser brujos por derecho propio, normalmente se quedan con su maestro hasta que muere. Por supuesto, esta es una situación precaria, ya que los brujos tienen bastantes posibilidades de atraer desgracias sobre sí mismos. Peor aún, los brujos que llevan mucho tiempo activos son famosos por hundirse cada vez más en la locura, y son propensos a violentos cambios de humor. Hay muchas historias de viejos brujos que han matado y devorado a sus estudiantes.

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Alguien aceptado como aprendiz puede descubrir que le resulta incluso más difícil practicar, o sencillamente vivir en paz, en el mismo sitio que su mentor brujo. En este caso, el aprendiz debe esperar bien a que el brujo muera (lo más probable), o partir en busca de una aldea a la que no le impone tener su propio milagrero. Pero la mayoría de los aldeanos de todo el Imperio desconfía de los extraños, sobre todo de aquellos que afirman tener conocimientos de secretos arcanos, y el brujo puede acabar vagando de aldea en aldea y de pueblo en pueblo, acumulando cada vez más resentimientos hacia aquellos cuyo miedo e ignorancia provoca tanta angustia y sufrimiento físico.

Brujos OscurosEditar

Imagen Bruja

A pesar de los muchos peligros, algunos brujos sobreviven al someterse al juicio de los Colegios Imperiales, y con el tiempo crece su experiencia y su fuerza. Usar magia oscura es algo tremendamente peligroso, más aún que usar uno de los vientos de la magia refractados. No hay mucha formación que pueda recibir un humano para defenderse de los efectos corruptores y destructivos de su uso. Aun así, algunos brujos llegan a comprender la naturaleza de la magia oscura que están usando, y mediante pura fuerza de voluntad y un ego que raya en la megalomanía, incluso logran dar con la forma de controlarla con una fiabilidad cada vez mayor, forzándola aparentemente a adquirir una apariencia de sometimiento.

Básicamente, los brujos oscuros son brujos poderosos y de gran éxito que son muy conscientes de que están usando magia oscura, aunque les trae sin cuidado (de hecho, dependen de ella). A diferencia de todos los hechiceros vulgares, e incluso de la mayoría de los brujos, estos ya no son espectadores inocentes, ingenuos o ignorantes que juegan con poderes que no entienden. Son plenamente conscientes de lo que están haciendo y disfrutan activamente del increíble poder en estado puro que concentran en las puntas de sus dedos. Ya sea mediante ensayo y error, ayuda sobrenatural, por la poco habitual instrucción de otro brujo oscuro, en muy raras ocasiones una sociedad secreta ilegal, o bien mediante el hallazgo o robo de tomos de conocimientos prohibidos, los brujos oscuros pretenden estudiar la magia oscura y se proponen dominar hechizos crueles y destructivos para conseguir sus propios fines.

Dado que utilizan con mucha frecuencia la magia oscura, los brujos oscuros representan un peligro muy real, tanto para quienes les rodean como para sí mismos. Tienen unos egos descomunales, una voluntad férrea, y siempre son muy recios físicamente. Como han abrazado y persiguen la magia oscura consciente y voluntariamente, también suelen ser unos megalómanos paranoicos.

Pocos brujos oscuros son iguales en términos de talento. Como son generalmente autodidactas, desarrollan capacidades y hechizos individualizados. Sin embargo, todos los brujos oscuros suelen caer dentro de uno de estos dos grupos: demonólogos y nigromantes.

DemonólogosEditar

Demonologista invocar demonio por Tony Ackland

Si bien es muy posible embarcarse en una vida de Brujo Oscuro y emplear la magia del Caos sin ninguna convicción religiosa concreta, estos perversos hechiceros suelen caer prendados de las promesas susurradas y las muchas seducciones de las Fuerzas Malignas. Tentados con poder, conocimiento y cosas aún peores, estos brujos oscuros concentran sus capacidades arcanas en la convocación y atadura de demonios. Es sólo cuestión de tiempo que hasta el más fuerte de los demonólogos se vea atrapado en una red de pactos, acuerdos, juramentos y obligaciones impías.

Sin embargo, los brujos oscuros no son hechiceros del Caos. Ningún dios del Caos los ha elegido, ni han recibido una marca del Caos. Para las posiblemente desquiciadas mentes de estos hechiceros, los demonólogos no son más que debiluchos gimientes que tratan con todo tipo de entidades demoníacas menores. Así y todo, para la gente ordinaria, la demonología están clasificada corno una de las artes más oscuras. Hasta los menores sirvientes de las Fuerzas Malignas son una perspectiva aterradora para las gentes del Imperio.

NigromantesEditar

Mientras que los demonólogos buscan poder y respuestas a sus preguntas contemplando y abrazando el Reino del Caos, hay quienes se fijan un objetivo mucho más práctico: se proponen sobrevivir a la eternidad. Entre los humanos, estos pocos suelen ver el Dhar como la clave para asegurarse su inmortalidad terrenal.

Mike Franchina Nigromante

Estos hechiceros buscan voluntariamente reservas de magia oscura estancada en su búsqueda para engañar a la muerte y desvincularse de los caprichos y designios de dioses y demonios. Comúnmente denominados nigromantes, estos brujos oscuros tratan de atar su cuerpo y su alma al plano mortal. Nutriendo su pálida carne con las energías del Dhar abrigan la esperanza de escapar al inevitable paso del tiempo, viviendo eternamente en los cascarones que son sus cuerpos y las prisiones que son sus mentes.

Aun así, la magia oscura sigue siendo una energía demasiado peligrosa y corrosiva como para que nadie (excepto humanos de enloquecida determinación y fuerza de voluntad) la usen regularmente y en grandes cantidades sin la ayuda y consejos de los demonios. Estos nigromantes se ven obligados sin excepción a investigar y practicar su arte constantemente. Las plagas de zombies, tumularios y demás muertos vivientes son los desafortunados efectos secundarios de tales investigaciones sobre el control de la vida y la muerte. En los asuntos nigrománticos siempre se usa y abusa del viento púrpura del Shyish, estrujando el elegante viento hasta formar una repugnante sopa de magia oscura desgarrada del Aethyr o de estanques "naturales" de magia oscura.

Aquellos magister que estudian más formalmente la nigromancia no sienten otra cosa que desprecio por estos brujos oscuros. Odian verse englobados dentro de la misma categoría que estos hechiceros vulgares venidos a más. Por supuesto, los cazadores de brujas no discriminan, y pasan por la pira a todos los nigromantes sea cual sea su pedigrí.

ImágenesEditar

FuenteEditar