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Caledor el Conquistador

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Caledor I portada 2 novela Caledor por Jon Sullivan Altos Elfos.jpg

Caledor I el Conquistador (conocido originalmente como el Príncipe Imrik de Caledor) fue el tercer Rey Fénix de los Elfos, que sucedió en el trono a Bel Shanaar El Explorador y a su muerte accedió al trono Caledor II el Guerrero. Reinó del 1669 al 2221 del calendario élfico (del -2750 al -2198 CI).

HistoriaEditar

El príncipe Imrik era nieto del famoso Caledor Domadragones, quien había creado el Gran Vórtice que confinó al Reino del Caos y salvó al mundo. A la muerte de su padre, su hermano mayor Caledrian heredó el reino de Caledor, a su hermano menor Dorien le entregó el Estandarte de Caledor, y por su parte Imrik recibió la espada Lathrain, la Portadora de Ira, una espada mágica forjada por el maestro herrero Daith, lo que casaba con su carácter guerrero. Imrik era famoso por su brusquedad y sequedad, incluso era considerado como alguien frío; que evitaba en la medida de los posible los personalismos y el politiqueo de Ulthuan, aunque contaba con la suficiente sabiduría, una perseverante fuerza de voluntad y ser absolutamente pragmático.

Mucho antes de que se convirtieran en los Elfos Oscuros, Imrik compartía con sus compatriotas la desconfianza hacia los naggarothi, aunque les profesaba una especie de respeto mal llevado, dada la rivalidad entre los reinos de Nagarythe y Caledor, si bien sabía que ningún reino, ni siquiera el suyo, podía rivalizar con las importantes victorias que los naggarothi habían cosechado en el campo de batalla. Admiraba especialmente al príncipe Malekith, hijo del héroe Aenarion y señor de Nagarythe, marcándose los logros de Malekith como un ejemplo a seguir, aunque esa admiración no estaba exenta de cierta irritación, pues sus victorias y sus conquistas quedaban eclipsadas por las del príncipe de Nagarythe.

Pese a descender por línea directa de Caledor, Imrik siempre había demostrado pocas aptitudes para la magia y escaso interés por la misma, de modo que había cultivado su habilidad en las artes de la espada y la lanza y en el mando de los ejércitos, lo que lo había convertido en un poderoso guerrero y el general caledoriano más laureado de su época. Armado con Lathrain y montado sobre el dragón Maedrethnir, hijo del propio Indraugnir, quien fuera domado por Caledor Domadragones y sirviera como montura a Aenarion el Defensor, Imrik conducía sus ejércitos siempre a la victoria, logrando importantes logros en las colonias de Elthin-Arvan.

Hubo una época en la que Imrik estaba satisfecho con su vida. Le bastaba con la oportunidad de demostrar su valor en la batalla y de probar sus méritos como sucesor del Domadragones. Sin embargo, las cosas no fueron como a él le gustaría.

Mientras Malekith estaba explorando el mundo, su madre Morathi se encargó de la regencia de su reino y fundó el Culto al Placer, dedicado a la devoción de dioses oscuros. La corrupción y depravación se extendió por el reino, pero el Rey Fénix Bel Shanaar era reacio a actuar contra el pueblo de Nagarythe, a pesar de ser aconsejado por varios príncipes de emprender acciones contundentes, siendo Imrik quien principalmente apoyaba esta idea. La crisis de Nagarythe llegó aparentemente a su fin con el regreso de Malekith, quien derrotó a las fuerzas naggarothi, instauró el orden en el reino, y puso a su madre bajo arresto. 

Caledor I portada novela Caledor por Jon Sullivan Altos Elfos.jpg

Algunos cultistas habían logrado escapar, escondiéndose en diferentes estratos de la sociedad élfica. Malekith asumió personalmente el mando de las investigaciones para capturar a y ajusticiar a los disidentes, tarea que ejerció durante años sin que nadie sospechara de cuáles eran sus auténticas intenciones. La terrible verdad quedó revelada cuando Malekith asesinó al Rey Fénix e intentó hacerse con la corona del reino, asesinando a numerosos príncipes de Ulthuan en el Templo de Asuryan. Malekith intentó atravesar la llama sagrada para demostrar que era digno de tal posición, pero el dios lo castigó por su corrupción, dejándole el cuerpo totalmente destrozado por las llamas. Sus sirvientes huyeron del templo, llevándose su cuerpo carbonizado, dejando solo a unos pocos príncipes supervivientes.

Mientras esta tragedia ocurría Imrik se encontraba en el reino de Cracia junto a su primo Koradrel, hermano de Charili, regente de aquel reino, formando parte de una cacería. Tras leer la última voluntad de Bel Shanaar, se mantuvieron frenéticas discusiones entre los pocos príncipes supervivientes, el Sumo Sacerdote del Templo de Asuryan y el Capitán de la Guardia del Fénix. Se llegó a la conclusión de que sólo existía un Elfo capaz de llevar a cabo la tarea. El tercer Rey Fénix sería Imrik. Como nuevo príncipe de Caledor y líder de los jinetes de dragones, Imrik controlaba el segundo reino más poderoso de Ulthuan, el único capaz de hacer frente al poder de los ejércitos invasores de Nagarythe.

Los príncipes enviaron heraldos para que localizaran a lmrik y le informaran de su decisión. Entretanto, Morathi había utilizado sus poderes mágicos para adivinar el intento de los príncipes y envió a un grupo de asesinos para que asesinaran al futuro Rey Fénix. Los dioses, o el destino, decidirían quién llegaría primero hasta Imrik.

Fueron los asesinos de Morathi los que primero hallaron a Imrik y se acercaron a su presa con ánimo de matarlo. Envueltos en sombras mágicas, le tendieron una emboscada. Había docenas de ellos y probablemente habrían acabado con él si no fuese por la oportuna intervención de su primo y un grupo de cracios que lo habían acompañado a cazar, que oyeron el combate e intervinieron. Esos poderosos Elfos de las montañas saltaron entre los asesinos de Nagarythe y aunque sufrieron graves pérdidas, acabaron con ellos con sus grandes hachas, salvando la vida de Imrik, quien como agradecimiento a su valor, formaría los Leones Blancos de Cracia para que fueran su guardia personal.

Mientras este agradecía su gesto de valor a los guerreros, uno de los mensajeros le dio las terribles noticias. Malekith había intentado hacerse con el trono, matando a varios príncipes en el proceso, entre ellos los hermanos de Imrik y Koradrel, los ejércitos de Nagarythe habían desatado el terror, y él había sido nombrado como nuevo Rey Fénix. Al descubrir la traición de Malekith, Imrik aceptó la responsabilidad. Adoptó el nombre de Caledor en honor a su abuelo durante su coronación como Rey Fénix. Después de los sacrificios que había hecho su familia para proteger Ulthuan de los Demonios, estaba dispuesto a llegar a donde fuera necesario para defender la isla y sus habitantes contra los renegados. Quería ser un ejemplo para sus súbditos, y sacrificó sus propios placeres y su futuro para convertirse en un líder para sus ejércitos. 

La guerra civil se prolongó durante muchos años. Muchas comunidades élficas de Tiranoc y Ellyrion cayeron en manos de los seguidores de Malekith, ayudados por traidores que se escondían en el interior de sus propias murallas. En todo Ulthuan se sucedían los actos de traición. En Saphery, los Príncipes Hechiceros lucharon entre ellos, ya que habían demasiados en esa tierra que habían sucumbido a la Magia Oscura. Incluso en el propio reino de Caledor, considerado incorruptible por muchos, un sacerdote de Vaul llamado Hotek forjó en secreto armas para las legiones de los Nagarythe usando el Martillo de Vaul, que Caledor había usado para forjar las armas para Aenarion. Cuando fue descubierto, Hotek huyó y busco santuario en el interior de Nagarythe. 

Empleando los conocimientos de Hotek y la magia de los magos renegados, Malekith, quien había logrado sobrevivir a las Llamas de Asuryan gracias a los cuidados de su madre, ordenó la construcción de una oscura armadura negra, repleta de runas blasfemas que dotaban de fuerza y energía a su destrozado cuerpo. Gracias a esto, se pudo poner de nuevo al frente de las huestes naggarothi. Desde aquel día Malekith sería conocido como el Rey Brujo.

Sin embargo, el nuevo Rey Fénix pudo convocar a los poderosos jinetes de dragones de Caledor y a las legiones de la Guardia del Fénix, con los que, poco a poco, fue ganando la contienda. Una y otra vez el nuevo Rey Fénix demostró su habilidad como general. Preparó trampas y tendió emboscadas a las fuerzas del Rey Brujo. Las destruyó en batallas campales. Los ejércitos que se enfrentaron a Malekith lucharon una astuta campaña basada en las emboscadas y contraataques. Cuando los ejércitos del Rey Brujo avanzaban, los guerreros de Caledor retrocedían, solo para flanquear a los soldados de Nagarythe y contraatacarlos desde puntos inesperados. En batalla, Caledor no tenía rival y su furia era temible, pues arrasaba con todo lo que se le interponía. Cuando el Rey Fénix empuñaba a Lathrain, abatía regimientos enteros de Elfos traidores, mientras su dragón Maedrethnir abrasaba y aplastaba las fuerzas naggarothi. En cada batalla, Caledor superaba a los campeones enemigos, destrozando la resolución del enemigo mientras dejaba a sus héroes malheridos en el suelo.

Caledor y Malekith finalmente se enfrentaron en el campo de batalla de Maledor. Durante años, ambos habían sopesado sus fuerzas con el poder de sus ejércitos y en Maledor ambos tuvieron que enfrentarse cara a cara. A lomos de su cruel Dragón Negro Sulekh, el Rey Brujo se puso al mando de su ejército lanzándolo a un ataque supremo contra las apretadas filas de soldados reunidos por Caledor, quien dirigía a los suyos sobre Maedrethnir. En el climax de la batalla, el Rey Fénix de Ulthuan se enfrentó al Rey Brujo Malekith. Maedrethnir quedó gravemente herido pero Caledor se las arregló para matar al dragón de Malekith. Mientras agonizaba, Sulekh lanzó a Malekith desde su lomo, yendo este a caer sobre las filas de la Guardia del Fénix. Rodeado de enemigos, a Malekith solo le quedaba la opción de abrirse camino y huir dejando a docenas de Elfos muertos a su paso. 

Consumido por la rabia, Malekith decidió probar un último intento desesperado de la victoria: él y sus hechiceros liberarían la magia del Gran Vórtice de Ulthuan creado por Caledor Domadragones, desatando toda la furia del Reino del Caos sobre la isla. Si Ulthuan no se plegaba a su voluntad, sería completamente destruida. Solo uno de sus seguidores se dio cuenta de su locura, por lo que huyó y alertó al Rey Fénix del plan demencial de Malekith antes de ser asesinado.

El plan de Malekith fracasó, pero las energías desatadas provocaron una serie de desastres naturales que destrozaron buena parte de Ulthuan, dejando los reinos de Tiranoc y Nagarythe completamente arrasados. Empleando la magia que les quedaba, Malekith y los suyos crearon las Arcas Negras, con las que consiguieron escapar del cataclismo, fundando un nuevo reino en el norte: Naggaroth. Durante un siglo, ambos bandos trataron de recuperarse de las heridas sufridas durante la cruenta guerra civil. Al cabo del tiempo, empezó un largo periodo de guerra naval e incursiones en el norte de Ulthuan. El Rey Brujo y los Elfos Oscuros intentaban reclamar lo que quedaba de sus antiguas posesiones y los Altos Elfos intentaban evitarlo.

Ningún bando tenía fuerza suficiente para conseguir la victoria y la Isla Marchita, donde aún descansaba la Espada de Khaine, cambió de manos innumerables veces. Fue durante este periodo cuando Caledor ordenó y supervisó la construcción de las fortalezas de la Puerta del Grifo, la Puerta del Fénix, la Puerta del Águila, la Puerta del Dragón y la Puerta del Unicornio, fortificaciones inmensas a cada lado de los pasos principales de las Montañas Annulii. Nunca más volvió a tener el paso libre Malekith para saquear y quemar los templos y ciudades de alrededor del Mar Interior.

La guerra en el mar oscilaba tanto como la guerra en la tierra, pero después de doscientos años de batallas navales los Altos Elfos estaban consiguiendo imponerse. Caledor dirigió personalmente la última expedición a la Isla Marchita y la reconquistó para los Altos Elfos. Se dice que se situó delante del altar y que por un instante el arma le llamó. Estuvo pensativo durante un tiempo, con la cabeza inclinada y al final, simplemente dijo que no.

Tras la conquista de la Isla Marchita, Caledor navegó de regreso a Lothern. Morathi vio su partida gracias a sus hechizos de predicción, así que invocó una tormenta para que hundiese la flota de los Altos Elfos. La mayoría de las naves sobrevivió a la fuerza del viento y de las olas, pero quedó diseminada, y el buque de Caledor se alejó mucho de su ruta. Guiados por la hechicería de Morathi, los Corsarios de Malekith interceptaron rápidamente y abordaron la nave del Rey Fénix. Durante horas, Caledor y su tripulación lucharon contra los Elfos Oscuros, pero gradualmente estos se hicieron con el control de la situación y el Rey Fénix se dio cuenta de que él y los escasos guerreros que le quedaban no podrían ganar. Antes que caer en manos de los sirvientes del Rey Brujo para sufrir su tortuosa venganza, Caledor saltó por la borda al mar ataviado con toda su armadura. 

Así murió Caledor el Conquistador. Fue un triste final para un gran rey. De este modo acabó el reinado de Caledor I, aunque su muerte no significó el fin de la guerra, ya que durante cinco mil años los Elfos Oscuros no han conocido la paz.

FuentesEditar

  • Libro de Ejército: Altos Elfos (4ª Edición).
  • Libro de Ejército: Altos Elfos (7ª Edición).
  • Libro de Ejército: Altos Elfos (8ª Edición).
  • Libro de ejército: Elfos Oscuros (4ª Edición).
  • Libro de ejército: Elfos Oscuros (7ª Edición).
  • Libro de ejército: Elfos Oscuros (8ª Edición).
  • Tiempo de Leyendas: Trilogía de la Secesión, Caledor.

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