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Caradryan

Capitán de la Guardia del Fénix

Caradryan es un buen guerrero, capaz de desbaratar la energía mágica del enemigo. Caradryan lleva la marca de Asuryan. Aunque Caradryan ha jurado un voto de silencio, tiene el privilegio de conocer las palabras secretas que desatarán la furia de Asuryan. En el caso de sufrir un golpe mortal, Caradryan llamará al Señor de los Dioses para vengarse. Caradryan lleva al combate la Alabarda Fénix que es una alabarda ancestral que fue encantada para el capitán de la Guardia del Fénix Kor-Baelan.

HistoriaEditar

Cardryan fue un señor arrogante en su juventud. Era un joven atractivo, rico, poderoso y vanidoso que podía considerarse el arquetipo de un aristócrata hastiado Alto Elfo. No había rumor que no ayudase a extender, o intriga a la que no se rebajase. En realidad su banalidad era tal que su familia le hubiera repudiado de no ser porque ese acto habría contravenido toda tradición.

La vida de Caradryan cambió cuando hizo una peregrinación al Templo de Asuryan, un viaje que todos los nobles altos elfos emprenden al menos una vez en su vida. Allí, en la peor muestra de arrogancia de toda su vida, Caradryan dejó que la curiosidad nublara su juicio y se deslizó sigilosamente hasta la Cámara de los Días. Se desconoce lo que vio, pero cuando emergió de allí había cambiado. En su frente lucía la runa brillante de Asuryan, que le convertía en sirviente del Dios Creador. No se sabe la razón por la que Asuryan eligió a Caradryan como instrumento de su voluntad, pero el noble renunció a todas sus posesiones mundanas y juró los votos de la guardia del fénix ese mismo día, y desde entonces no ha pronunciado una sola palabra.

HE Caradryan Ryman

Caradryan pasa sus días meditando en la Cámara de los Días, leyendo las cartas que relatan el pasado, el presente y el futuro. En ocasiones, se yergue sobre los muros del Templo y escruta las tierras de Ulthuan con su mirada penetrante. Se dice que no hay ningún suceso irrelevante para su vista, y que no hay sonido tan leve que escape a su oído. Algunos le han acusado de usar profecías de Asuryan para alterar el futuro, una ofensa al Dios Creador, que es una de las peores blasfemias. Lo cierto es que Caradryan sencillamente percibe cosas que el resto no puede, y además no deja que los parloteos innecesarios le distraigan de asuntos de mayor importancia.

A lo largo de todos sus años de estudio y contemplación, Caradryan se ha acercado cada vez más a los pensamientos de Asuryan. Fue nombrado capitán de la Guardia del Fénix en el 2384 del Calendario Imperial, cuando Moralier el capitán anterior de la Guardia del Fénix le cedió el puesto por voluntad del Dios Asuryan. Ahora lidera a la guardia del fénix durante las épocas de guerra y paz, sin recibir órdenes de ningún maestro terrenal y apareciendo en el campo de batalla solo por la voluntad de Asuryan. Sirve el propósito y al plan de los dioses. La fuerza está en su mano y la sabiduría de Asuryan se asienta en su frente.

Caradryan suele combatir en la vanguardia de la Guardia del Fénix, como corresponde a su rango, pero a veces va a la batalla sobre Ashtari, el más sabio y anciano de todos los Fénix de los Picos Llameantes. Su vínculo data de hace siglos, de los primeros días de servicio de Caradryan. Durante la batalla de la Llanura Finuval, Ashtari libró un combate desigual contra el Dragón Negro Korzarandar, y la intervención de Caradryan le rescató de un final aciago. Hace ya tiempo que las llamas y el ímpetu de Ashtari se han extinguido, pero su lealtad hacia Caradryan arde más que nunca.

El Fin de los Tiempos Editar

Nagash Gran Nigromante retornado Fin de los Tiempos

El Fin de los Tiempos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la serie de libros de campaña y novelas de El Fin de los Tiempos, que recientemente ha sustituido la línea argumental de La Tormenta del Caos

Archaon Señor del Fin de los Tiempos

Caradryan encarnado

Cuando todavía era un noble joven, una peregrinación al Santuario de Asuryan iba a cambiar la vida de Caradryan para siempre. Durante su visita, Caradryan se deslizó sin ser visto en la Cámara de los Días y allí fue testigo de algo tan profundo que dejó la runa de Asuryan grabada en llamas en su frente. Caradryan pronunció el juramento de la Guardia del Fénix ese día, dedicando su vida a la voluntad del dios creador elfo.

Los años pasaron, y Caradryan se alzó prominentemente, asumiendo la capitanía de la Guardia del Fénix. En verdad, pasaba gran parte de su tiempo en sombría contemplación. La visión que Asuryan le había demostrado era un asunto sombrío y confuso: Tyrion luchando contra Malekith por la posesión de la Hacedora de Viudas, con el destino y las esperanzas de los elfos - y de hecho sus dioses - dependiendo del resultado.

Peor aún, el Capitán de la Guardia del Fénix sabía que tendría el poder de determinar quién debería ganar ese duelo mortal. Esto podría haber parecido una carga heroica, si Caradryan no hubiera sentido la locura y el mal en Tyrion y las brasas de esperanza que arderían en Malekith en aquel fatídico día.

Cuando finalmente llegó el momento, Caradryan intercedió en nombre de Malekith, exactamente como siempre había sabido que lo haría. La confrontación que Caradryan había temido durante siglos había llegado y acabado, y parecía que había tomado la decisión correcta. Sin embargo, el capitán de la Guardia del Fénix tuvo muy poco tiempo para relajarse, porque su vida se estaba convirtiendo rápidamente en una espiral fuera de su control.

El juramento de silencio de Caradryan se rompió, destrozado en el momento en que levantó su hoja entre Tyrion y Malekith. El poder del dios de Caradryan se había agotado en la confrontación final de Malekith con Tyrion, reemplazado por una amalgama de magia sombría que el capitán no quería ni confiaba. Lo peor de todo, Ulthuan, la tierra que Caradryan había pasado su vida defendiendo, no era más que un recuerdo destrozado y hundido.

Caradryan estaba enojado y en conflicto, con su noble corazón ardiendo con los fuegos de la venganza. Fueron estas cualidades las que le convirtieron en un recipiente para el Aqshy, el Viento del Fuego. Corriendo salvaje y sin dirección, el Aqshy encontró en Caradryan una especie de espíritu afín. Cuando el Capitán de la Guardia del Fénix luchó su desesperada batalla contra Skarr Irasangrienta, el Aqshy vertió su poder en este nuevo y digno portador, infundiendo a Caradryan y a los Ashtari con los poderes del Encarnado del Fuego.

En cierto modo, Caradryan se sentía incómodo con su nuevo estatus, desconfiado como si fuera a parecerse a figuras como Tyrion y Malekith. Sin embargo, el vínculo trajo a Caradryan una especie de paz. Aunque no era ningún hechicero, el Capitán del Guardia del Fénix sintió un parentesco innato con el Aqshy que le permitió dominar su poder rápidamente. Sus fuegos surgieron a través de él, y a través de su montura fénix, surgiendo tan fácilmente como el pensamiento.

Convertirse en un Encarnado le dio a Caradryan un nuevo propósito, un significado para sus tareas que había perdido dolorosamente desde aquel fatídico día en la Isla de los Muertos. Estaba decidio a ser el campeón que su pueblo exigía, por difícil que pudiera encontrar ese deber. Lucharía contra los siervos del Caos hasta que fueran echados de la faz del mundo, o bien sus propios fuegos se extinguieran para siempre. Era mejor arder en una guerra digna, que esperar a ser ahogado por el poder de los Dioses Oscuros.

Batallas del Fin de los Tiempos Editar

Batalla del Abismo Editar

Caradryan batalla del abismo

Muchos elfos habían querido castigar la transgresión de Jerrod con la muerte, pero se habían aplacado rápidamente ante el decreto silencioso de Caradryan. Todos sabían que el demacrado capitán había sido el verdadero sirviente del Creador en los últimos años, y su voluntad rara vez había sido desafiada. Podrían haber estado menos dispuestos a ceder si hubieran sabido lo incierto que veía Caradryan el futuro. Durante largas décadas, había sido guiado por la palabra de Asuryan, tal como estaba escrito en el muro de fuego. Ahora, tanto Asuryan como el muro habían desaparecido, y el capitán estaba ciego al futuro por primera vez.

Batalla de la Cacería de Sangre Editar

En verdad, Caradryan no se consideraba igual a ninguno en el consejo de Encarnados. De buena gana habría abandonado el manto del fuego y la responsabilidad de lo que iba a suceder, de no haber sido por que hacerlo sería un acto de gran deshonra. Así fue que como fue al campo de batalla junto a los Encarnados por el bien del mundo.

MiniaturasEditar

  • Caradryan en Ashtari (8ª Edición).
  • Caradryan a pie (7ª Edición).

ImágenesEditar

FuentesEditar

  • Ejércitos Warhammer: Altos Elfos (7ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Altos Elfos (8ª Edición).
  • The End Times V - Archaón.

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