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Carta de la Guarnición de Salzenburgo

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Mi Señor.

Terribles son las noticias que os debo
AE vs Imperio.jpg

Altos Elfos vs Imperio

comunicar con esta misiva, que solo espero que pueda llegar a vuestras manos a tiempo, pues nuestra necesidad de refuerzos es realmente acuciante. Me encuentro en la aldea de Luftberg, que dista un día de camino a caballo del norte de Salzenburgo, en la costa de Nordland. Un joven llegó a nuestra guarnición con noticias de una flota invasora. Nos contó que había divisado en el horizonte las velas de tres barcos que se aproximaban rápidamente a la aldea. Su descripción de los veleros, que lucían cabezas de águila en la proa, fue muy detallada y nos contó aterrorizado la gracia y la velocidad con la que estas naves surcaban las aguas.

Inmediatamente, alertó a los aldeanos de la amenaza quienes, tras oír su relato, acordaron hacer acopio de las armas que dispusieran con la mayor presteza posible y prepararse para la defensa. Fue entonces cuando enviaron al joven a lomos del corcel más rápido que pudieron encontrar para que nos avisase con la mayor celeridad. Una vez informados del peligro, enviamos a toda prisa dos regimientos de nuestros mejores soldados para hacer frente a la amenaza; pero, cuando llegamos apenas unas horas después, nos encontramos con un espectáculo fantasmagórico.

Me quedé estupefacto, paralizado por el horror de nuestro descubrimiento. Nunca antes había sido testigo de un suceso como el que se mostraba ante mis ojos y, aunque mis palabras suenen como las de un hombre que haya perdido el juicio, no hay una sola palabra falaz o exagerada en mi informe.

Cuando llegamos a la aldea la encontramos desierta. No había ni rastro de lucha y, tras una detenida inspección mis hombres llegaron a la conclusión de que no existía señal alguna que indicase que allí había habido un enfrentamiento. Una o dos cabañas habían sido quemadas, pero no sabemos por qué el resto permanecía en pie. Además, ¿cómo habían desaparecido todos los habitantes de la aldea? Para mayor confusión, el Templo de Ulric, que durante muchas generaciones había resistido en lo alto de una colina sagrada, había sido destruida hasta los cimientos y no quedaba ningún símbolo de nuestro salvador. En su lugar había ahora un enorme obelisco tallado.

Sobre la superficie plana de la piedra podían contemplarse runas grabadas de origen desconocido. Solo se me ocurrió pensar que el obelisco siempre había estado emplazado en aquel lugar: quizás fue enterrado bajo los cimientos de la iglesia, pues, debido a su tamaño colosal, erigirlo habría requerido el tiempo y el esfuerzo de muchos hombres. Enseguida, di instrucciones a mis hombres para que derribaran la imagen blasfema pero, tan pronto como el primero tocó la piedra, soltó un alarido terrible. Observé impotente, cómo era devorado por una llama azul mágica. Instantes después, donde antes hubo un soldado solo quedaba un montón de cenizas que en poco tiempo fueron esparcidas por el viento.

Ahora mis hombres temen entrar en la aldea y hemos acampado en el linde de un bosque cercano. Dicen que el lugar está maldito y que aquellos que construyeron allí no deberían haber profanado la tierra. Se trata de simples habladurías, pero debo confesar que temo que los atacantes regresen esta misma noche y ataquen nuestro campamento. Los exploradores dicen que los bosques están encantados y, mientras escribo este mensaje, me han informado de que uno de nuestros centinelas ha desaparecido de su puesto de vigilancia. Por estos motivos os escribo relatándoos estos graves sucesos y espero vuestra respuesta. Que Ulric pueda vernos en esta noche difícil y nos dé la fuerza suficiente para vencer nuestro miedo.

Atentamente.

Kurth Svenigson.

La Guarnición de Salzenburgo.

Mi Señor, encontramos este mensaje hace dos días. Estaba en el tronco de un árbol en las afueras del pueblo en ruinas con una flecha de origen desconocido. No hemos encontrado ni rastro de los dos regimientos enviados a Luftberg. Espero sus instrucciones.

Gunter Fredhoff. Comandante del ejército de Norland.

FuenteEditar

  • Libro de Ejército: Altos Elfos (6ª Edición).

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