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Ciudad de los Pilares

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La Ciudad de los Pilares es el nombre con el que los Skavens conocen a la antigua fortaleza Enana de Karak-Ocho-Picos. A gran altura en las Montañas del Fin del Mundo, los Enanos construyeron una imponente ciudad en un profundo valle rodeado por ocho majestuosos picos. Pero aunque la ciudad en la superficie era ciertamente muy grande, la verdadera gloria de Karak-Ocho-Picos estaba bajo tierra, que es aún más formidable que los ocho picos montañosos que rodean el lugar en la superficie. Fueron el sinfín de kilómetros de miles de galerías abovedadas y trufadas de columnas las que impresionaron de verdad a los Skavens. Tras siglos y siglos de amarga guerra, la ciudad-fortaleza fue arrancada de las manos de los bravos Enanos. Y así, la que antaño fuera gran mansión de los Barbaslargas es ahora la madriguera fortificada del Clan Mors, uno de los más grandes e influyentes de todos los clanes Skavens de los Señores de la Guerra.

El Clan Mors controla la Ciudad de los Pilares y el Señor de la Descomposición y Señor de la Guerra Lord Gnawdwell gobierna con puño de hierro sobre su Clan. El Clan Mors es indudablemente el más numeroso de todos los clanes guerreros, y controla muchas minas abandonadas por los Enanos, así como otros asentamientos a lo largo de toda la cordillera de las Montañas del Fin del Mundo.

La Conquista de la Ciudad de los PilaresEditar

Los Skavens descubrieron Karak-Ocho-Picos más de setecientos años antes del nacimiento de Sigmar. Los Skavens distaban mucho de contar con la potencia militar necesaria para conquistar por la fuerza una gran ciudad como aquella, así que el Consejo de los Trece trazó un intricado plan a muy largo plazo para obligar a los Enanos a abandonar por completo su bastión durante las siguientes diez generaciones. La tarea de capturar la ciudad recayó sobre el Clan Mors y el Clan Gritak, a los que se les prometió el control compartido sobre ella en caso de conseguirlo. Para empezar, con la ayuda del Clan Mors, los guerreros del Clan Gritak se pasaron más de cien años cavando por debajo de los niveles inferiores de la ciudad y encontrando caminos para llegar hasta sus pozos subterráneos más profundos.

Luego, unos Ingenieros Brujos contratados en el Clan Skryre cogieron fragmentos gastados de escoria de piedra bruja y los colocaron en los pozos. El plan era esperar a que los Enanos abandonaran la ciudad por su propio pie debido al efecto letal de la piedra bruja en su única fuente de agua potable, pero los planes del Consejo se vieron desbaratados por la creciente presión que las tribus de Orcos y Goblins empezaron a ejercer contra los Enanos en el exterior de Karak-Ocho-Picos. Tras haber preparado su artimaña durante años, ahora los pieles verdes amenazaban con abrumar a los Enanos que se estaban debilitando y acabar ellos mismos por tomar la ciudad.

En lugar de arriesgarse a que los Orcos y Goblins infestaran Karak-Ocho-Picos, el Consejo ordenó a los clanes situarse alrededor de la fortaleza preparados para invadirla. Iban a aniquilar a los Enanos que quedaban para acto seguido provocar el derrumbe de los niveles superiores y así impedir la entrada de una vez por todas de los pieles verdes. A la señal convenida, miles de Guerreros de Clan entraron en masa en los túneles inferiores y al principio lograron abrumar a los sorprendidos Enanos. No obstante, abrirse paso luchando desde las profundidades resultó ser mucho más complicado, ya que los Enanos combatían ferozmente, construyendo muros y almenas en los túneles y utilizando aceite hirviendo, pólvora y trampas intrincadas con las que repeler los frenéticos asaltos de los Skavens.

Durante décadas, los Skavens tan solo consiguieron ocupar los niveles más inferiores y vieron constantemente frustrados sus intentos de llegar a los niveles superiores a base de excavar túneles o de abrirse paso luchando. Los espías de la superficie informaron a los Señores de la Guerra que los Orcos y Goblins habían ocupado totalmente la ciudad en la superficie y estaban forzando a los Enanos a retirarse cada vez más hacia abajo. Por suerte, los Ingenieros Brujos del Clan Skryre pudieron acabar con aquel punto muerto gracias a su última invención: el mortífero viento envenenado.

Debido a esta nueva y terrible arma, cientos de Enanos perdieron la vida en los estrechos túneles de los niveles más profundos y las asfixiantes nubes de vapor venenoso verde amarillento fueron destruyendo todas y cada una de las defensas que los desesperados Enanos pudieron reunir. Al final, los Skavens penetraron en los niveles superiores a través de la Escalera Este tras una semana entera de combates constantes. Admitiendo, finalmente, que su fortaleza había sido invadida, los cientos de Enanos supervivientes se apresuraron a sellar las tumbas de sus antepasados y se abrieron paso luchando hacia el exterior para informar de lo acontecido en Karaz-a-Karak.

En la abandonada ciudad de los Enanos, los guerreros del Clan Mors y del Clan Gritak no tardaron en enfrentarse a los Orcos y Goblins en la superficie. Una serie de violentas batallas determinaron rápidamente qué partes de la ciudad serían dominio de los Skavens y cuáles de los pieles verdes. En la última gran batalla que se libró por los salones ceremoniales del sector oeste, el Clan Mors, siguiendo las órdenes del Consejo, provocó el derrumbamiento del techo para sellar el paso a los Orcos. Sin embargo, traicioneramente olvidaron advertir al Clan Gritak de sus intenciones y casi todos los guerreros de dicho clan murieron. Después de esclavizar a los supervivientes, el Clan Mors reclamó la totalidad de la ciudad inferior como su dominio. Los Señores de la Descomposición aprobaron su petición y hasta hoy en día la Ciudad de los Pilares ha permanecido como la mayor posesión del Clan Mors, su base central y su mayor lugar de crianza.

Madriguera del Clan MorsEditar

Además de ser un importante punto de cruce para controlar muchos pasadizos del Imperio Subterráneo, la Ciudad de los Pilares guarda grandes riquezas. Tal era su tamaño y grandiosidad, que incluso muchos siglos después de haberla conquistado los Skavens siguen encontrando tesoros ocultos, minas no excavadas y salones abovedados listos para destruir y saquear. Esto ha permitido al Clan Mors mantener su elevado nivel de riqueza. El actual líder del Clan Mors, el dominante Señor de la Guerra Gnawdwell, ha utilizado la Ciudad de los Pilares como una sólida base de operaciones desde la que lanzar innumerables guerras (tanto en la superficie de las Montañas del Fin del Mundo como bajo ellas) y asegurarse un puesto en el Consejo de los Trece. A lo largo de los años los Mors han absorbido a un gran número de clanes menores, además de verse reforzados por un inacabable suministro de tribus de Goblins Nocturnos, capturados por los Skavens para trabajar como esclavos, o directamente para servirles de comida (aunque sean algo correosos de masticar). Gracias a sus numerosas riquezas, el Clan Mors es capaz de financiar cualquier necesidad que tenga: bestias de guerra del Clan Moulder, armamento del Clan Skryre, el apoyo de los esquivos Videntes Grises o el alquiler de un asesino para silenciar a cualquiera que se interponga en sus planes.

El éxito del Clan Mors no ha pasado desapercibido. Los Señores de la Guerra rivales, e incluso los cuatro grandes clanes, miran con desconfianza el auge del Clan Mors en poder e influencia. Posiblemente sea esta envidia mal disimulada la que ha alimentado los numerosos conflictos que asolan la Ciudad de los Pilares. Tanto las ruinas de la superficie como la mayoría de niveles superiores que hay bajo tierra vuelven a ser el foco de agrios conflictos. Ansiosos por hacerse con una parte de las riquezas que almacena esta antigua fortaleza Enana, los Goblins Nocturnos de la formidable tribu Luna Torzida (liderada por el infame Kaudillo Skarsnik) han conseguido penetrar en su interior. Aquí, lejos de la luz del día, ambas razas se enfrentan en una serie de cruentas batallas que ponen a prueba su poderío y su astucia. Mientras tanto, aprovechándose de la guerra entre el Clan Mors y los Goblins Nocturnos, un pequeño contingente de Enanos liderado por Belegar Martillo de Hierro ha vuelto a entrar en Karak-Ocho-Picos. Buscando recuperar su reino perdido desde hace tanto tiempo, los Enanos han logrado abrirse camino por el laberíntico complejo y recolonizar unos pocos niveles fortificados.

Aparentemente el Señor de la Guerra Gnawdwell está muy complacido con los constantes combates que se producen en los niveles superiores de su capital. Le parece un buen campo de pruebas para sus Caudillos, una excelente ocasión para que sus nuevos cuadros de guerreros de élite se curtan y adquieran experiencia. Sin embargo, en su fuero interno Gnawdwell está furioso por la pérdida de prestigio que esta guerra le puede reportar. Se huele algún tipo de traición, porque entre Skavens es normal manipular a los demás para que te hagan el trabajo sucio. Sabe que alguien está alertando a sus enemigos acerca de los ataques sorpresa Skavens, y también les está mostrando rutas de túneles secretos para que puedan lanzar sus propias incursiones. Gnawdwell no descansará hasta que todos estos conspiradores sean desenmascarados y destruidos.

FuentesEditar

  • Libro de Ejército: Skaven (5ª Edición).
  • Libro de Ejército: Skaven (7ª Edición).

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