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Colegios de la Magia

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Portada Magia de Batalla por Dave Gallagher.jpg
En la antigüedad, las gentes del Imperio tenían poca relación con la magia debido a la creencia de que todo lo relacionado con la hechicería era inherentemente maligno. Los Sacerdotes de Sigmar les habían enseñado que la magia era la herramienta del Caos responsable de la existencia de mutantes y fuente de todas las enfermedades del mundo. Por ello, durante cientos de años los hechiceros y las brujas fueron perseguidos y quemados; muchos inocentes fueron asesinados en este mundo junto con muchos practicantes auténticos de las artes secretas.


En el campo todavía era posible encontrar curanderos locales, adivinos y magos primitivos que vivían de la superstición e ignorancia del pueblo. Ni siquiera estos adivinos estaban a salvo de los fanáticos entre los que vivían, por lo que muchos se vieron expulsados de su pueblo o fueron torturados y quemados por los cazadores de brujas.

Aquellos hombres educados que estudiaban el arte de la magia y de los dioses oscuros lo hacían secretamente. Solían ser hombres ricos y poderosos que esperaban sacar partido de los poderes de la oscuridad en campos como los negocios, la política o la guerra. Así fue como en cada ciudad surgieron concilios cuyos miembros practicaban todo tipo de ritos corruptos en lugares ocultos al caer la noche.

La fundación de los ColegiosEditar

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Tras su ascensión al trono, Magnus el Piadoso pidió a Teclis su ayuda para crear una Institución donde los magos pudieran ser adecuadamente entrenados. Al principio, los compañeros de Teclis le advirtieron contra tal decisión alegando que los secretos mágicos de los Elfos no debían ser para la humanidad. Pero Teclis se dio cuenta de que la seguridad del Viejo Mun

do estaba en manos de los hombres del Imperio, la nación más fuerte del continente, y por ello accedió a la petición de Magnus. A continuación, se establecieron los Colegios de la Magia en la ciudad de Altdorf, bajo la protección del príncipe de la ciudad, y Teclis enseñó a Los primeros maestros y estableció las normas que regirían sus estudios antes de regresar a los reinos élficos de Ulthuan.

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Teclis les enseñó que toda la magia derivaba del Caos y que inevitablemente estaba marcada por él, pero que podía ser controlada y purificada por un practicante entrenado. Los hombres aprendieron que el poder en bruto de la magia soplaba desde los reinos del Norte, los reinos del Caos, en forma de ocho vientos de la magia que representaban tipos específicos de hechicería. Por esta razón, el símbolo de toda la magia es el símbolo del Caos, la estrella de ocho puntas. Para cada viento, Teclis fundó una escuela de magia diferente e instruyó a sus primeros maestros. Teclis consideró que la mente del hombre era inadecuada para el dominio de los ocho vientos del Caos; pero, con paciencia y estudio, creyó que los humanos serían capaces de contener el poder de uno. Así pues, hoy en día existen ocho Colegios, cada uno de los cuales es el cuartel general de una de las Órdenes de la Magia del Imperio. Todos tienen sus propios patriarcas y sus naturalezas son diferentes y únicas, aunque todos son facetas de la gran y potente fuerza mágica que es él Caos en sí.

Los Ocho ColegiosEditar

Hay ocho Colegios, cada uno de los cuales es el hogar de una de las ocho Órdenes de la Magia del Imperio, que son las siguientes: la Orden Blanca o de la Luz, la Orden Dorada, la Orden de Jade, la Orden Celestial, la Orden Gris, la Orden Amatista, la Orden Brillante y la Orden Ámbar.

El Colegio LuminosoEditar

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Los hechiceros de la Orden Blanca son conocidos como los Magos de la Luz o Hierofantes. Su principal meta es obtener el conocimiento, por lo que también se les conoce como la Orden de los Sabios. El Saber dé la Luz está bajo el signo del primer Saber de la Magia, también llamado el Viento de Hysh. Los símbolos del Primer Saber son diversos, pero el más importante es la Serpiente de la Luz. Hay otros muchos símbolos arcanos que pueden ser vistos en las estatuas y pinturas místicas del Colegio de la Luz, de los cuales el Árbol del Conocimiento, la Torre de la Soledad, la Vela y el Pilar de la Sabiduría son los más comunes. El color de las túnicas de la Orden es el blanco y, a veces, los hechiceros llevan un bastón con forma de serpiente.

Las energías mágicas Hysh son las más extendidas de todos los tipos de magia y es particularmente efusiva; penetran rápidamente en los objetos sólidos y se diluyen incluso en las rocas bajo el suelo. Las incontroladas ondas de la Magia de la Luz pueden fluir a través de la tierra y provocar terremotos, desprendimientos de tierra y fenómenos destructivos parecidos. Puesto que es tan fina y difusa, la Magia de la Luz es notablemente difícil de concentrar en una forma que pueda ser controlada.

Por esta razón, los hechizos que atan el Viento de Hysh son especialmente elaborados y están llenos de rituales. La Magia de la Luz es conocida por ser la más difícil de dominar. Como consecuencia, hay multitud de acólitos y magos menores cuya tarea consiste en mantener el coro del encantamiento y diversos hechizos de pureza que son entonados día y noche durante todos los días del año. También deben asegurarse de que las miles de velas y lámparas siempre estén encendidas, que los quemadores de incienso estén llenos de sus acres exvotos y que se efectúen los repiques y tañidos de campanas correctos a las horas rituales señaladas.

Utilizar tantos acólitos es algo poco común entre los ocho Colegios de la Magia. La mayoría de hechiceros sólo se encargan de un aprendiz, normalmente durante unos cuantos años. Sin embargo, el Colegio Luminoso recluta muchos acólitos, pero sólo unos pocos elegidos siguen su entrenamiento hasta el final.

La magia de la Orden tiene muchas aplicaciones poderosas y es muy famosa por sus poderes de curación y protección. Además, la Orden domina la luz y los destellos hasta un nivel temible, por lo que sus magos pueden invocar luces cegadoras que pueden llegar a consumir y quemar.

Los hechiceros de la Orden Blanca son considerados los más sabios de entre los hombres, por lo que muchos gobernantes acuden desde tierras lejanas para pedirles consejo.

El edificio principal del Colegio Luminoso se encuentra en una conjunción mística situada dentro de la ciudad de Altdorf; aunque, como ocurre con muchos otros Colegios de la Magia, su posición es irreconocible para aquellos que se encuentran cerca. Gracias a su exacta situación sobre líneas de convergencia arcana, un mortal ordinario jamás lo encontrará. Existe dentro de un espacio secreto anexo a nuestra dimensión, un lugar terrenal paralelo pero separado de la realidad mundana.

Para aquellos que conocen su localización, el edificio tiene un aspecto diferente al de cualquier otro de Altdorf, o incluso del Viejo Mundo. Para ayudar a utilizar la energía de la luz, el Colegio Luminoso se construye de un modo particular y muy poco común. En el centro, hay un recinto abierto en el que se levanta una gigantesca pirámide, cuya forma concentra y dirige la energía de la luz. La pirámide está llena de túneles laberínticos, cámaras y observatorios, que los hechiceros utilizan para conducir la energía que se almacena en los rituales y para contener las energías de la mayoría de hechizos potentes. En su interior cientos de magos menores mantienen los encantamientos rituales hasta la eternidad, por lo que todo el edificio rezuma y vibra con radiante poder arcano.

Debido a los altos niveles de energía de Hysh, los muros de piedra parecen traslucidos y las miles de luces que arden en su interior hacen que toda la pirámide brille luminosamente. Es una visión extraña e impresionante que pocos habitantes de Altdorf imaginarían dentro de su ciudad.

En las profundidades del Colegio, bajo la pirámide y protegida por muchos túneles cambiantes, trampas y campos mágicos de Fuerza, se halla la mayor cámara del tesoro mágica del Viejo Mundo. Fue creada por el mago Elfo Teclis como lugar de almacenamiento y prisión para muchas de las criaturas y objetos mágicos de gran poder capturados durante la Gran Guerra contra el Caos. Estas cámaras selladas contienen campos mágicos para que sus energías no se filtren por la pirámide y causen una gran destrucción. Los Guardianes de la Orden Luminosa, una sociedad arcana a la que sólo los más poderosos y sabios miembros de la Orden Luminosa pertenecen, mantienen esos males apartados del mundo.

El patio exterior de la pirámide está rodeado por pirámides más pequeñas y obeliscos, todas ellas diseñadas para contener y dirigir las efusivas energías de la Magia de la Luz.

El Colegio DoradoEditar

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Los hechiceros de la Orden Dorada Estudian el Saber del Metal, o Alquimia, que se halla bajo el signo del Segundo Saber de la Magia o Viento de Chamon. El símbolo del Segundo Saber es el Águila que Planea; y, el color de los ropajes de la Orden es el amarillo. El Segundo Saber es el de los metales y el cambio alquímico; por lo que, dada la naturaleza de sus estudios, los Magos Dorados suelen tener marcas de sus experimentos. Sus túnicas suelen estar manchadas y llenas de hollín; y sus barbas, chamuscadas o marcadas por salpicaduras de productos químicos.

La energía mágica del Viento de Chamon es particularmente pesada y densa. Es atraída por el metal del mismo modo que el metal es atraído por un imán, por ellos se hunde rápidamente en el suelo y se filtra en la tierra, donde atrae los elementos metálicos, especialmente los metales preciosos, sobre todo el oro. Se dice que esto explica, de alguna manera, los efectos casi brujos que tiene el oro en muchas de las razas inteligentes, en la codicia, la violencia e incluso en la guerra.

Los hechiceros de la Orden Dorada son los más competentes alquimistas del Viejo Mundo, fundiendo y mezclando extraños brebajes durante sus estudios de la naturaleza de los elementos. Practican la transmutación de los metales, además de hechizos de fijado e inscripciones rúnicas. En este último punto son muy inferiores a los Herreros Rúnicos Enanos, pero se ven menos afectados por el efecto enloquecedor que el oro ejerce sobre la raza Enana, por lo que dominan muchos hechizos que ningún Enano se atrevería siquiera a practicar. También son buenos creando aparatos mágicos a partir de sus metales preciosos. Aunque la mayoría de su magia es de esta naturaleza, los Hechiceros Dorados son capaces de conjurar metales derretidos con la capacidad para abrasar y consumir, además de hechizos capaces de corroer y debilitar el hierro en un parpadeo.

Las habilidades alquímicas de los hechiceros dorados los hace muy ricos y exhiben su riqueza en forma de ostentosas piezas de ropa y ornamentación. La riqueza es sinónimo de jerarquía, por lo que los hechiceros dorados disfrutan del prestigio y respeto de todos los hechiceros (la mayoría de hechiceros se ven con cierta sospecha o miedo, o ambas cosas). Los hechiceros dorados encuentran trabajos como hechiceros de la corte de reyes y príncipes, o como hechiceros asesores para los ricos cárteles mercantiles.

A diferencia de los Magos, los edificios de la Orden Dorada no se parecen a ningún otro. No son ni ricos ni ostentosos, sino más en la línea de grandes forjas, con grandes hornos y altas chimeneas que escupen humos de multitud de colores. Es un gran alivio para los habitantes de Altdorf que el Colegio no esté situado en el centro de la ciudad, sino más arriba, a las orillas del río Reik, cuyas aguas enfrían las forjas y que periódicamente fluye teñido de increíbles colores como resultado de algún experimento. A diferencia de muchos de los otros Colegios de la Magia, el Colegio Dorado no está oculto a la vista; pero pocos se acercan a él debido a los horribles olores y al espeso humo que lo rodea, a los que los Hechiceros Dorados parecen insensibles.

El Colegio JadeEditar

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Los hechiceros de la Orden de jade estudian el Saber de la Vida bajo el signo del tercer Saber de la Magia, llamado el Viento de Ghyran. El símbolo de la Tercera Orden es la Espiral de la Vida; y el color de sus túnicas es el verde. Además de la Espiral de la Vida, reconocible como un torbellino, estos hechiceros también muestran símbolos como el trisquel y la hoja de roble.

Los hechiceros jade llevan ropa verde y turquesa y portan una hoz, la espada curva que es su sello. Esta hoz, grande o pequeña, es el símbolo de la sabiduría entre los suyos. Los hechiceros jade van descalzos para que no haya ningún obstáculo entre sus cuerpos y la magia verde que fluye en la hierba que hay bajo sus pies y sentir mejor el Viento de Ghyran.

La energía jade también es muy pesada y densa, aunque menos densa que la energía sólida del Colegio Dorado. Puesto que los Vientos de la Magia fluyen hacia el sur, la energía jade desciende y desciende hasta que empieza a precipitarse como si fuera lluvia, formando reservas y remolinos de magia que sólo la gente afín a la magia puede ver, fluyendo hacia los ríos naturales y los cursos de agua. La magia jade está muy ligada al agua, a la vegetación y los seres vivos, y es a través del agua y las plantas que la atraen y la dirigen a sus raíces. Cuando los vientos del Caos soplan con fuerza, se dice que las calles quedan empapadas por el poder de la magia que fluye como arroyos, aunque el hombre común no vea ni sospeche nada.

Los hechiceros Jade son, de todos los hechiceros, los que más se identifican con la naturaleza y los que más difícilmente pueden ser vistos dentro de las ciudades. Aman a la madre tierra y a los seres vivos, ya que sus estudios versan sobre su armonía y el equilibrio entre todas las formas de vida. Debido a que están tan íntimamente ligados al poder de la naturaleza, sus propios poderes tienden a sufrir altibajos durante las estaciones; por lo que son vigorosos en primavera y más poderosos aún en verano, pero se debilitan durante el otoño y alcanzan su grado más débil durante el invierno.

Los hechiceros Jade dominan la naturaleza y pueden formular hechizos que hagan florecer repentinamente de la tierra zarzas llenas de espinas, materialicen bosques o invoquen poderosos vientos que arrojan, de repente, sobre sus enemigos. Un hechicero de Jade puede hacer llover en un día despejado o hacer volar pesadas rocas por el aire.

El Colegio de Jade es el centro de la Orden, pero pocos magos habitan allí; aquellos que están aprendiendo el Saber de la Vida suelen hacerlo bajo las estrellas. Por todo el Imperio hay bóvedas ocultas en los bosques donde los hechiceros Jade llevan a cabo sus rituales y guardan la mayor parte de sus tesoros secretos. Suelen tomar la forma de círculos de piedra y se suelen encontrar en los puntos de confluencia de tres arroyos, ya que ese tipo de lugares son poderosos en el Saber de Ghyran. En los momentos importantes del año, los hechiceros jade lanzan hechizos a estos lugares para asegurar la fertilidad de la tierra y el cambio de las estaciones.

Situado junto a la ciudad de Altdorf, el Colegio tiene la forma de un cercado bajo y discreto a los ojos de todo el mundo; no obstante, el Colegio Jade es un lugar poco común, ya que sus altos muros ocultan salones y torres hechas de árboles vivientes, sus formas se contorsionan mágicamente como rayos y pilares, y crean enormes y altos edificios en el centro de Altdorf. Entre las sombras de este mundo oculto hay numerosos estanques y arroyos donde el agua fluye hacia un maravilloso lago plateado, donde los hechiceros jade aprenden su oficio.

El Colegio CelestialEditar

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Los hechiceros de la Orden Celestial estudian el Saber de los Cielos, o Astromancia, bajo el signo del Cuarto Saber, el Viento de Azyr. El símbolo del Cuarto Saber es el Cometa del Poder; y el color de las túnicas de la Orden es el azul. Además del cometa, que es su símbolo especial, emplean símbolos del firmamento, como estrellas, lunas crecientes y el símbolo del cometa, por los que son reconocidos incluso por los hombres más ignorantes. Debido a su interés por los cielos, los hechiceros celestiales suelen llevar telescopios, astrolabios y otros instrumentos para observar las estrellas.

Las energías mágicas de Azyr son ligeras e insustanciales y se disipan rápidamente hacia el cielo, donde forman un estrato de nubes azules a la deriva. Esta capa azul es visible para los hechiceros y otras criaturas con intuición mágica; pero, como todos los vientos de la magia, es invisible para la gente corriente. Se dice que esta capa de nubes distorsiona la luz de los cuerpos celestes (como estrellas, lunas y planetas) de diferentes maneras. Como los vientos del Caos soplan desde reinos inmateriales donde el tiempo no tiene significado, es posible para un hechicero celestial predecir acontecimientos importantes por la forma en que los cuerpos celestiales son distorsionados por la capa errante de nubes. La naturaleza exacta de esta distorsión depende de los puntos fuertes y las sutiles inclinaciones de los Vientos de la Magia.

Los hechiceros celestiales dedican mucha energía a escudriñar los cielos nocturnos para trazar los movimientos de los cuerpos astrales en cartas transcronológicas, cuya complejidad es abrumadora para el no iniciado. Son expertos en el uso y fabricación de instrumentos de cálculo precisos, como astrolabios y telescopios. Valiéndose de estos medios, pueden augurar los peligros y desastres; por lo que, en tiempos de guerra o dificultades, su consejo es mucho más valioso que el de las otras Ordenes.

Los hechiceros celestiales tienen cierta habilidad para alterar el destino de los hombres manipulando los vientos de la magia. También pueden invocar los poderes de los cielos para dirigir rayos, truenos o cometas sobre las cabezas de sus enemigos. Por esta razón, los hechiceros celestiales suelen ser requeridos como adivinadores y augures; e igualmente son respetados por los impresionantes poderes de que disponen. En batalla, los hechiceros celestiales dirigen la energía de los cielos, atrayendo los rayos y los vientos salvajes hacia sus adversarios, además de lanzar portentos y adivinaciones para ayudar a sus propias fuerzas.

Los edificios del Colegio Celestial están situados cerca del centro de Altdorf, protegidos de la curiosidad de los transeúntes por diversos hechizos de ocultamiento. Por consiguiente, pocos son los que saben que pasan por las puertas del Colegio cada día y pocos mapas muestran la extensión real del Colegio; aunque en la gran mayoría ni siquiera está señalado. Sería una gran sorpresa para muchos descubrir que las torres del Colegio Celestial son los edificios más altos de la ciudad, sobrepasando los templos de Sigmar e incluso el palacio de los Príncipes de Altdorf. Hay dieciséis de estas altas y elegantes torres: cuatro veces cuatro, ya que cuatro es el número de Azyr en el saber de la magia. Cada torre está rematada por una cúpula de cristal desde la que los hechiceros de la Orden Celestial observan el cielo nocturno.

El Colegio GrisEditar

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Los hechiceros de la Orden Gris estudian el Saber de las Sombras, que se halla bajo el signo del Quinto Saber, también denominado Viento de Ulgu. El símbolo del quinto Saber es la Espada del Juicio; y el color de los ropajes de la orden es el gris. Acorde con el símbolo de su orden suelen llevar espadas, a veces disimuladas bajo sus ropas. De todas las Ordenes de hechiceros, ellos son los más huidizos y menos reconocibles fácilmente; por lo que la gente común no confía demasiado en ellos, ya que creen que son siniestros y maquinadores. Por esta razón son a veces llamados Magos del Engaño a modo de burla, aunque ellos se llaman a sí mismos los Guardianes Grises.

Los hechiceros grises llevan un báculo retorcido y tienen una apariencia salvaje y ligeramente lobuna. A pesar de su apariencia de testarudos, los hechiceros grises son particularmente sabios y su consejo lo suelen seguir los hombres más poderosos.

Las energías mágicas de Ulgu bullen a través del suelo como una espesa niebla visible a aquellos afines a la magia; no obstante, en el pueblo llano sólo inspira desconfianza e inquietud. Esta energía se ve muy afectada por los vientos naturales, que la convierten en poderosas nubes bajo la influencia de tormentas y vendavales. Es mucho más potente en la espesa y amenazadora bruma que refresca el aire y sume todo en un manto de sombras y tinieblas. La magia gris surge de los enormes nubarrones, que se crean a raíz de una tormenta, y se forma niebla que provoca un terrible vendaval.

Los hechiceros Grises son personajes errantes por naturaleza cuyos viajes, a veces emprendidos de noche, siempre parecen esconder algún gran o siniestro propósito. No hablan fácilmente de sus propósitos, ni tampoco de ningún otro asunto, para resguardarse de la desconfianza de sus semejantes; y prefieren pasar inadvertidos. Sus poderes, aunque considerables, no les hacen ganarse el favor de la gente; ya que son principalmente hechizos de ocultación, ilusión y muerte realizados mediante métodos siniestros y desconocidos.

El Colegio Gris es un viejo y desvencijado edificio de piedra situado en los arrabales de Altdorf, en el distrito más pobre y de peor reputación. Incluso la guardia de la ciudad prefiere mantenerse apartada de esa zona; y ningún ciudadano honesto se arriesgaría a entrar en semejante nido de proscritos y malhechores. El edificio no es muy grande y su apariencia externa no desmerece de aquellos que lo habitan. Los hechiceros Grises entran y salen por diversas entradas secretas situadas en sus aledaños; y se dice que existe una red de túneles que conecta el edificio con cualquier parte de la ciudad. Lo que ocurre en sus salas ruinosas es un misterio para todos.

El Colegio AmatistaEditar

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Los hechiceros de la Orden Amatista estudian el Saber de la Muerte, que algunos llaman Saber Espiritual. Este saber está bajo el signo del Sexto Saber, denominado el Viento de Shyish. El símbolo del Sexto Saber es la guadaña; y el color de las túnicas de los hechiceros de la Orden es el púrpura. Los hechiceros amatistas llevan capuchas, cogullas, y capas pesadas de un color púrpura oscura y azul de medianoche. En vez de báculo, llevan una guadaña a modo de bastón que utilizan de manera mortífera en batalla, por lo que son fácilmente reconocibles. Además del símbolo de su Orden, suelen usar diseños de huesos y cráneos, el reloj de arena y la rosa con espinas, imágenes que son reconocidas en todo el Imperio como símbolo de la tumba. Un hechicero amatista también lleva un libro envuelto en plumas, cuyo contenido es un misterio para los foráneos a su colegio.

De todas las energías de los Vientos de la Magia, las energías mágicas de Shyish es la más difícil de ver. Esto se debe a que sopla a través del pasado, del presente y del futuro tejiendo el tiempo por las indetectables corrientes del destino. Muchos hechiceros dicen que los vientos Amatistas soplan con fuerza donde la muerte hace acto de presencia, es por eso que atrae la muerte y deja la destrucción a su paso. Sopla de manera fuerte sobre los campos de batalla y los depósitos de cadáveres, se pega a los cementerios y cae sobre el patíbulo como una sombra lila.

Los hechiceros de la Orden Amatista son evitados por el pueblo de Altdorf por razones muy claras; pese a que hay muchos que entran en contacto en secreto con el mundo espiritual, con seres amados que se fueron o con aquellos seres muertos cuyo secreto desearían aprender.

Los hechiceros de la Orden Amatista pueden contactar con el mundo espiritual y los muertos pueden hablar a través de ellos, debido a que tienen el dominio sobre espíritus de todo tipo, tanto Benignos como de otra naturaleza. Se dice que también pueden obligar a los muertos a levantarse de sus tumbas y que tienen el poder de manejar la muerte a su antojo.

Dado que los hechiceros de la Orden Amatista tienen poderes sobre los muertos, también tienen el poder de dar muerte. Se dice que uno de estos hechiceros puede robar el alma de su enemigo o succionar su vida convirtiéndole en una carcasa vacía. Pueden invocar un viento de muerte que seca y destruye la carne o envuelve a sus enemigos en un manto de desesperación. Tales trucos no son nada comparados con los hechizos de pesadilla de los no muertos, aunque son de naturaleza similar, y los hechiceros amatista siempre estarán marcados por su asociación con los poderes de las tinieblas.

El Colegio Amatista es oscuro y sepulcral, apartado de la luz y escasamente iluminado, incluso al caer la noche. Sus enrevesadas torres son guarida de multitud de murciélagos y sus sótanos están llenos de alimañas.

El edificio se alza sobre el supuestamente encantado cementerio viejo de Altdorf, donde miles de personas fueron precipitadamente enterradas tras la devastación de la Peste Roja. Tras sus muros silenciosos, el polvo se amontona dondequiera que ha sido esparcido por los Vientos de Shyish durante décadas, dándole un aspecto de eterna decadencia, ya que los vientos de esta magia se llevan el polvo de años y el hedor de la muerte. Su colegio se construye en silencio, excepto por el chirrido de la madera y el suspiro de los vientos en los conductos. Aunque los ciudadanos de Altdorf saben dónde está el edificio, nadie molesta a los hechiceros de la Orden Amatista.

El Colegio BrillanteEditar

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Los hechiceros de la Orden Brillante estudian el Saber del Fuego, o piromancia, bajo el signo del Séptimo Saber, tam­bién llamado Viento de Aqshy. El símbolo del Séptimo Saber es la Llave de los Secretos; y el color de las ropas de la Orden es el rojo o el naranja. La llave de los secretos representa la revelación del conocimiento oculto, por lo que los hechiceros del Colegio llevan llaves como símbolo de su autoridad.

Los maestros del Colegio llevan como parte de su ornamentación ceremonial un manojo de siete llaves de diferentes metales. Otros símbolos asociados con los piromantes son la Espada y la Antorcha Encendida. Los hechiceros de esta Orden suelen ser de piel rosada; y algu­nos tienen un pelo rojo y salvaje que remarca su fiera naturaleza. Los más versados en las artes pirománticas lle­van tatuajes rojos en sus brazos y cara, de los que se dice que se retuercen y cambian de forma cuando el hechicero lanza sus hechizos de fuego.

Las energías mágicas de Aqshy son como un viento seco y cálido que avanza abrasador con la brisa y corre salvaje sobre las arenas calientes y los campos calentados por el sol. Se ve atraído por el fuego y el calor, y es azotado hacia un vórtice helado que gira sobre los volcanes de las Montañas del Fin del Mundo. Toda llama se convierte en un vórtice para la magia de Aqshy, por lo que los ritos del Colegio Brillante son ritos de fuego. Por medio de sus poderes, los hechice­ros brillantes controlan la magia y el fuego, así que la suya es una de las más espectaculares e impresionantes de todas las magias.

Los hechiceros brillantes son hechiceros de fuego. Su magia se basa en las llamas y el calor, y son hechiceros excelentes con la habilidad de lanzar bolas y tormentas de fuego sobre sus enemigos. Es por eso que los hechiceros brillantes son estimados por encima de todos los demás en lo que se refiere a la batalla. Conocen muchos hechizos de destrucción y su habilidad para invo­car llamas y bolas de fuego es un recordatorio visible de su gran poder. Un hechicero brillante puede usar una llama como espada o alzar una cortina de fuego para confundir a sus enemigos. Tales poderes son muy visibles y destructivos, por lo que pocas personas buscan la ayuda de un brillante para resolver un asunto trivial. Los poderes de los piromantes no están pensados para realizar tareas así que, dondequiera que los utilicen, la destrucción les acompañan, independientemente de sus intenciones.

El colegio Brillante se esconde tras una barrera mágica que le hace invisible a los ojos del pueblo común de Altdorf. Se dice que, a veces, aparece en lo más caluroso del verano cómo un haz brillante o como un espejismo resplandeciente sobre la ciudad, pero, normalmente, sus edificios tienen la imagen dé oscuras y abandonadas ruinas rodeadas por una antigua plaza, ennegrecida por el fuego.

La opinión general es que allí hubo una serie de calles antes de que un incendio consumiera parte de la ciudad y dejase al Colegio intacto en un mar de ruinas. Desde enton­ces, los hechiceros brillantes uti­lizan el hechizo de ocultamiento, aunque ningún habitante de Altdorf considera seguro construir demasiado cerca del cuartel general de la Orden Brillante.

Si ese hechizo se dispersa sería posible ver las espectaculares torres rematadas con fuego que se alzan en el Colegio; no tan altas como las del Colegio Celestial, pero infinitamente más temibles. Tras su barrera de hechicería siempre es de noche, ni siquiera la luz de las estrellas ilumi­na las torres del Colegio. No obstante, en realidad, las torres están rematadas por gigantescos quemadores que arden día y noche, los cuales emiten un fantasmagórico resplandor escarlata sobre todo el edificio e iluminan el mágico reino secreto que es el Colegio Brillante.

El Colegio ÁmbarEditar

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Los hechiceros de la Orden Ámbar estudian el Saber de las Bestias, bajo el signo del Octavo Saber, llamado el Viento de Ghur. El símbolo del Octavo Saber es la Flecha; y las ropas usadas por los miembros de la Orden son de color marrón. Los hechiceros de esta orden, la última y más salvaje, son reconocibles por su salvaje apariencia. Ademas de la Flecha, que es el símbolo del cazador y del hombre de los bosques, suelen usar talismanes de dientes, garras o plumas y ramilletes de hierbas que llevan dentro de saquitos colgando alrededor del cuello. Sus ropas suelen ser las habituales en un habitante de los bosques, en lugar del estilo habitual en otros hechiceros, pardas y desgastadas en apariencia y, a veces, llevan un arco. Suelen ser llamados Chamanes o Magos Marrones.

Los hechiceros ámbar son individuos muy solitarios, que prefieren la compañía de las bestias salvajes a la de otros hombres, así que evitan los lugares poblados a no ser que alguna necesidad los obligue a salir de sus montañas o bosques. Con su pelo enmarañado y barbas gruesas y descuidadas, ir vestidos con pelajes y llevar pieles de animales adornadas con huesos, plumas y gemas de color ámbar, suelen parecer más animales que hombres, por lo que es de creencia general que pueden cambiar de apariencia para convertirse en animales o viajar largas distancias a través de los ojos de criaturas salvajes o pájaros.

La energía mágica de Ghur es la de las bestias salvajes y la de los lugares más inaccesibles para el hombre. Los vientos de energía del Colegio Ámbar son tan fuertes como los sentidos de un gato en proceso de caza, y su toque es tan cortante como las garras de un oso. Muy pocos hechiceros pueden resistir el toque de la magia ámbar; es como un viento gélido que hiela el cuerpo y aparta el uso de razón en cuestión de segundos. Se dice que es una magia despiadada e inhumana que no valora demasiado las leyes de los hombres ni las de las otras criaturas civilizadas pues es la magia de las zonas salvajes y las mentes bestiales de los oscuros bosques y los lugares indomables. Reside fuertemente en la mente de los animales salvajes, por lo que seguir el camino de la Orden Ámbar implica abrir la mente de uno mismo a los poderes más crudos y salvajes de la naturaleza.

Los poderes de los hechiceros Ámbar les dan control sobre bestias de todos los tipos, además de la habilidad de inducir estados de terror bestial en otras personas. Los hechiceros Ámbar tienen poder sobre el corazón salvaje que subyace bajo la inteligencia y el aprendizaje que adorna el alma de cada hombre y enmascara su naturaleza animal. También pueden asumir la forma de grandes bestias (como, por ejemplo, osos) para atacar a sus enemigos y aplastarlos como hojas otoñales.

La magia ámbar no crece cerca de las ciudades, ni en las granjas de cultivo de los hombres. Por ello, de todas las Órdenes de Hechicería, el Colegio Ámbar es el único que no tiene un edificio, ni representación de ningún tipo en Altdorf, sino que su presencia en la ciudad simplemente sirve como centro totémico. Se trata de un lugar de reunión que se utiliza cuando los Vientos de la Magia corren a gran velocidad, y cuando la magia ámbar penetra en los pueblos y ciudades. En lugar de un edificio o mansión en la urbe, los Señores de la Orden habitan en diversas cuevas bajo la ciudad situada en las Colinas de Ámbar, bautizadas así por ellos. Se trata de una zona montañosa, de bosques densamente poblados, inútil para la agricultura o cualquier otro fin. Estos refugios no son fácilmente encontrables y los visitantes no suelen ser bienvenidos. Se dice que existen otros lugares semejantes por todo el Imperio, en lo más profundo de los bosques y en las cumbres montañosas.

FuenteEditar

  • Ejércitos Warhammer: El Imperio (6ª Edición).

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