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Cuernos Pétreos Reinos Ogros 8ª Edición ilustración color

Los Cuernos Pétreos son bestias musculosas, peludas y violentas que viven al pie de las Montañas de los Lamentos. Miden varias veces el tamaño de un Rinobuey y aunque, parezca increíble, tienen una constitución corporal que supera con mucho su densidad.

La inteligencia no es precisamente su punto fuerte, ya que cada Cuernos Pétreos es literalmente un fósil viviente, cuyo esqueleto está endurecido por la misma roca que la de las montañas de las que procede. Tan legendaria como su resistencia es su beligerancia; se dice que un Cuernos Pétreos empezará a dar cabezazos contra cualquier criatura a la mínima de cambio, aplastándola hasta convertirla en una masa pastosa. El tamaño de estas bestias es tan colosal que sus cargas se asemejan al impacto de un pedrusco cayendo desde la cima de una montaña: son una combinación letal de peso, velocidad y mal genio.

Un Cuernos Pétreos enfurecido es una visión que deja boquiabiertos incluso a los propios Ogros, pues supone una exhibición de fuerza salvaje realmente espectacular. En los campamentos Ogros es habitual oír sobrecogedores relatos sobre los Cuernos Pétreos que destrozan un acantilado o derriban el pico de una montaña (y esto no son exageraciones, sino situaciones cotidianas). Los Cuernos Pétreos se alimentan de todo tipo de rocas, que desprenden de las paredes de las canteras y acantilados golpeándolas con sus cabezas cornudas. Los Cuernos Pétreos buscan metales preciosos con los que se alimentan y utilizan sus enormes cuernos para machacar la superficie de la roca en busca de depósitos minerales.

La carga de un Cuernos Pétreos pulveriza la piedra, derrumba la pared de un acantilado o hace añicos un glaciar. Y lo que mejor hace un Cuernos Pétreos es destrozar las laderas heladas de las montañas, pulverizando el terreno en su búsqueda incansable de minerales, aplastando literalmente las rocas y escombros con tal de encontrar las mejores vetas. Prefieren sobre todo los depósitos de piedra preciosa y los filones de metal extraño, pero también suelen utilizar sus duros molares para triturar escombros o destripar a cualquier mamífero que encuentre fuera de su guarida. Sin embargo, aún más impresionante que estas hazañas es la visión de los Cuernos Pétreos en combate.

Sin pensárselo dos veces, la primera acción de un Cuernos Pétreos será cargar contra cualquier criatura que se le acerque lo suficiente; y no será una mera finta para aparentar fuerza o aterrar al enemigo, sino una veloz galopada en la que utilizará sus cuernos y su constitución para pulverizarlo todo a su paso. Pocos oponentes son capaces de soportar este descomunal choque: teniendo en cuenta que es capaz de hacer añicos montañas enteras, ¿qué esperanzas de sobrevivir puede tener una criatura de carne y hueso? Y la ferocidad no solo se limita a su carga, pues tras el impacto se levantará sobre sus patas traseras y golpeará a su víctima con las delanteras, una descarga letal que puede llegar a romper glaciares o pulverizar rocas. Lanzando un ensordecedor rugido de furia, el Cuernos Pétreos balanceará sus cuernos en un gran movimiento circular que ensartará con la punta a sus adversarios y los despedazará.

Cuernos Pétreos Reinos Ogros WD198 ilustración color
Irascibles hasta extremos inusitados, los Cuernos Pétreos no tienen paciencia con otras criaturas vivas y las cargan directamente o las aplastan bajo sus demoledoras pezuñas. Pocas cosas pueden sobrevivir a una carga de un Cuernos Pétreos. Son bestias muy pesadas aquejadas de una desgracia peculiar, ya que sufren una forma lenta de petrificación y, con el tiempo, estas bestias acaban convertidas en auténticos fósiles vivientes. Ni siquiera una sustancia tan dura como el acero forjado por los Enanos es capaz de contener el paso atronador de un Cuernos Pétreos.

Naturalmente, los Ogros tienen un gran respeto por los Cuernos Pétreos, ya que estas bestias representan todo lo que un Ogro quiere ser: grande, violento, fuerte y duro como una roca. Los Ogros nunca se cansan de narrar y relatar las habilidades de un Cuernos Pétreos ni el derramamiento de sangre que deja tras una de sus letales cargas. Los detalles de estos sangrientos relatos (ya sea la descripción de las amplias huellas que dejan los Enanos aplastados, el característico sonido que se produce al apisonar de manera sistemática una horda de Skavens, o la evocadora estampa de un Gigante encajonado contra el suelo), causan gran regocijo y son tremendamente populares en las fiestas Ogras.

Por culpa de los constantes cabezazos que propinan a las montañas, los Cuernos Pétreos acaban arrancándose buena parte de su piel, los tendones y la carne de sus caras, dejando al descubierto una máscara de piedra en forma de cráneo. A lo largo de sus longevas vidas, los Cuernos Pétreos sufren un lento proceso de petrificación que los va asemejando poco a poco a las montañas que habitan. Y este no es el único efecto secundario de su antinatural dieta, ya que sus cuerpos están llenos de depósitos de minerales (igual que el cuerpo de un humano podría estar lleno de pecas), y sus cráneos pueden llegar a albergar suficientes gemas como para hacer llorar de gusto a un príncipe mercader.

Hacerse con estas riquezas no será nada fácil, no obstante, pues solo un idiota se acercaría a distancia de olfato de un Cuernos Pétreos vivo. Además, aquellos ejemplares que saben que están a punto de morir por causas naturales dedican sus últimos días a vagar por valles escondidos, antes de transformarse del todo en piedra. Cualquier viajero que cruce por uno de estos lugares ocultos quedará impactado al toparse de repente con estas espeluznantes estatuas silenciosas. Se dice que las laderas superiores de las Montañas de los Lamentos están llenas de estatuas de piedra cubiertas de nieve y, al parecer, son las bestias que finalmente han llegado al final de sus vidas y se han convertido en roca.

Un Cazador Ogro que haya domado a un Cuernos Pétreos es un individuo muy bien valorado. Los Cuernos Pétreos son invulnerables a las heridas más graves, y el único modo demostrado de abatirles es atacarles a los ojos (algo nada fácil dado el pedrusco que tienen por cráneo). Para conseguirlo, el Cazador debe situarse en la ruta de carga del Cuernos Pétreos y clavarle una lanza o arpón en la cuenca del ojo. Aquellos que no lo consigan rara vez vivirán para contarlo, pero quienes acierten en el blanco podrán disfrutar de la experiencia poco común de ver como un Cuernos Pétreos detiene en seco su carga mientras experimenta el que seguramente será el primer atisbo de dolor de su vida. El Cazador puede entonces conducir a la bestia hasta su caverna tirando del arma clavada en el ojo. Después de un rato la herida se curará (puede incluso que el ojo vuelva a crecer), pero para entonces el Cuernos Pétreos ya habrá sido persuadido para ejercer de montura. Un Cazador puede quedarse la bestia para su uso personal o, si desea aumentar su reputación, ofrecerla como regalo a una tribu, ya que son muy codiciados por cualquier Ogro con dos dedos de frente.

MiniaturaEditar

  • 8ª Edición.

FuentesEditar

  • Ejércitos Warhammer: Reinos Ogros (8ª Edición).

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