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Dechala

La Renegada

Dechala es la Señora de los Atormentadores, la mayor de todas las hordas de Slaanesh que vagan por los Desiertos del Norte. Es tan cruel como hermosa y tan despiadada como fascinante. Dechala hace que los corazones de los hombres se extravíen. Aparece en los sueños de la noche y en la visión del día, quemando y derribando con pesadillas las tierras y los pueblos mortales.

HistoriaEditar

Esta ramera asesina ha plagado los Reinos Mortales durante más tiempo que los primeros registros de la historia del Imperio. Las primeras noticias de las correrías de Dechala se remontan a muchos siglos atrás y hay numerosa leyendas sobre ella, aunque no hay dos que coincidan en todos los detalles de su pasado.

Algunos sugieren que la casi inmortalidad de Dechala es, de hecho, parte de una maldición que se le impuso como castigo por un terrible crimen hace mucho tiempo. Aunque quien le lanzó la maldición y cuál pudo haber sido su crimen, las leyendas no concuerdan. Una leyenda de particular relevancia dice que Dechala fue una vez una bella princesa de los Altos Elfos de la lejana Ulthuan. que cayó (o fue empujada) a la oscuridad milenios antes del ascenso de Sigmar.

Dechala imagen 1

La leyenda cuenta que Dechala fue hija de An-Toralis, un gran y poderoso señor de Nagarythe que había luchado junto a Aenarion contra las hordas del Caos hace miles de años. Se dice que tal era la belleza de porcelana de Dechala que atrajo la mirada del príncipe demonio Samael Lengua de Plata, exaltado sirviente del Dios del Placer. Dondequiera que Dechala huyera con su familia, Samael y sus secuaces demoníacos los encontrarían.

Samael quería que Dechala no deseara otro ser desde su ascensión a la demonicidad, sin embargo, tal era la crueldad en su corazón que no le era suficiente arrebatársela a su familia, como seguramente podría haber hecho. En cambio, Samael quería fragmentar a su familia, fermentando el miedo y el odio dentro de sus corazones mortales.

Sus demandas siempre eran las mismas: si Dechala le era entregada, dejaría a su familia en paz. Hasta ese momento, acechó todos sus pasos, violentando sus hogares y sus mentes, matando a sus sirvientes y mascotas de las maneras más horribles, y empujando cada uno de ellos más y más a la locura. Quizás fueron los esfuerzos de Samael los que finalmente rompieron la familia de Dechala, o tal vez la brutal locura que había emanado de Aenarion desde que extrajo la Hacedora de Viudas también les afectara finalmente. ¿Quién puede asegurarlo? En cualquier caso, llegó el día en que An-Toralis llegó a un acuerdo con Samael y entregó a su hija al príncipe demonio.

En lugar de simplemente abusar de ella y consumir su alma, Samael eligió corromper a Dechala para que su belleza y su gracia fueran para siempre. Y esto fue lo que hizo. Tal era el miedo de Dechala a Samael, y tal era su amargura hacia su padre por haberla abandonado, que estaba demasiado dispuesta a convertirse en el monstruo que Samael quería que fuera. Enfadada y frustrada, Dechala aceptó casarse con el demonio mientras le concediera el poder de vengarse de su odiada familia. Con malvada alegría en su corazón, Samael estuvo de acuerdo. Le dio a Dechala fuerza en sus brazos y habilidad con las espadas, y la llevó de regreso al campamento de su padre. En cuanto anocheció, desató toda su ira sobre su única familia, matando a sus hermanos y primos y bebiendo la sangre de sus hijos. Dejó a su padre para el final, y tardó muchas horas en morir, gritando su arrepentimiento y su horror en la oscuridad.

Tal fue la imaginación y la furia del parricidio de Dechala que el Señor del Placer la bendijo con su marca. Pero como suele acontecer entre los seguidores de Slaanesh, los celos comenzaron a fermentar en el corazón de Samael cuando su amado señor favoreció a Dechala. A pesar de esto, se casaron, y por lo tanto estaban atados, uno al otro. Pero su impía cónyuge había saboreado la dolorosa gloria y la retorcida pasión que fluía de su nuevo dios Slaanesh, y se volvió cada vez menos feliz de existir a la sombra de su esposo y señor, Samael.

-No seguiré viviendo por más tiempo bajo tu sombra- dijo al fin. - Tú y yo somos iguales, en la medida en que ambos estamos favorecidos por el bendito Slaanesh, creados para servirlo.

Pero Samael no la escuchó, y cuando Dechala vio que sus pensamientos se volvían contra ella, huyó a los Desiertos del Caos. La cólera de Samael ante la falta de constancia de su esposa aumentó y estalló de ira, lacerándo el suelo y el aire con fuego y furia. Alzando su brazos en oración a su señor, le imploró

-¡Mi poderoso señor!- gritó - ¡La mujer que tomé ha escapado de mí! Le mostré tu gloria, y a través de mí probó tu Dulzura. ¡Tráela, Amado! Tráela para que pueda castigarla, para que pueda quemarla con mi amor más frío!

Entonces Slaanesh se apareció ante Samael, con ira en su mirada,

-¡No te atrevas a exigirle a tu Señor! ¡No vuelvas a exigirme nada si no quieres que te arrebate todo lo que te he dado y te aparte de mi vista!

Reprendido de esta manera, Samael apartó la mirada de su señor. Pero Slaanesh amaba a su siervo Samael y le ofreció este compromiso:

-Si Dechala acepta regresar contigo por propia voluntad, entonces es tuya para hacer con ella lo que quieras. Pero mientras decida permanecer separada de ti, sin importar cuanto pueda ascender con mi favor y gracia, Dechala nunca alcanzará a tu estatus en la demonicidad mientras tú aún sobrevivas.

Y así fue como Dechala se negó a regresar junto a su esposo, y fue libre de ascender entre las filas de los campeones favoritos de Slaanesh. Sin embargo, su libertad es realmente amarga, pues no importa cuántos regalos reciba de su dios, nunca se unirá a las filas de demonios mientras Samael siga existiendo.

Hay algunos puntos en los que todas las leyendas (y versiones más contemporáneas) que concuerdan: Dechala es sin duda una de las criaturas más inhumanas que alguna vez haya cazado bajo las estrellas.

DescripciónEditar

Dechala imagen 2

A Dechala se la describe como bella, despiadada y extraordinariamente seductora, a pesar de que, aparentemente, ya no se parece mucho ni a los humanos ni a los elfos. Se dice que las muchas bendiciones que le fueron otorgadas por su perverso dios la han mutado más allá de lo reconocible, lo que la convierte en una criatura del Caos más parecida a un Demonio que a un mortal.

Su piel es suave, blanquecina como la porcelana y sin imperfecciones. Sus piernas han sido sustituidas por el elástico y sinuoso cuerpo de una serpiente. Su retorcida y larga cola chasquea como un látigo, terminando en un aguijón de escorpión que rezuma veneno, y que usa para azotar y destrozar cuando está excitada o enojaday Sus múltiples brazos blanden espadas de pesados filos y sus profundos ojos azules verdosos refulgen con una luz interior desenfrenada, que promete dolor y placer a cualquiera que ose enfrentarse a ella.

Se dice que el rostro de Dechala evoca tanto repulsión como despierta el placer, y que obviamente posee el tipo de belleza que solo Slaanesh puede otorgar, una que es tan poco terrenal e inquietante como irresistible.

A lo largo de los milenios, Dechala no ha perdido oportunidad de demostrar su total dedicación como discípula de Slaanesh. Toda su existencia parece estar basada en su necesidad de complacer todos sus caprichos, buscando el desenfreno absoluto y la libertad total mediante la destrucción de lo que ella considera los grilletes de la ley y el orden. Sin embargo, está claro que este monstruo desea este placer sólo para sí misma: todos los demás pueden sufrir y morir sin importarle un ardite, siempre y cuando sus propios deseos sean saciados.

Sin embargo, la muerte no es el peor destino de aquellos que se enfrentaran a esta ramera del Caos, porque tal es la naturaleza retorcida de Dechala que prefiere esclavizar a sus enemigos en lugar de matarlos. Los que tienen la mala suerte de ser capturados se ven obligados a consumir parte un espantoso elixir de creación propia, y desde ese momento no necesitan cadenas para evitar que huyan de su campamento, ya que se convierten en los adictos más desesperados, pues su ansia de este líquido nocivo los convierte en esclavos sumisos e indefensos.

En combate, Dechala es una visión cautivadora, mientras su cuerpo de serpiente baila para divertir a su dios. A pesar de la delicadeza y sensualidad de sus movimientos, estos son letales para aquellos que osan oponérsele. Más de un enemigo ha sido despedazado mientras admiraba ensimismado su danza.

Como se puede esperar de esta infame campeona de Slaanesh, Dechala no trabaja sola. Ha reunido a su alrededor a una leal banda de hedonistas Slaaneshi, y juntos han obtenido una de las reputaciones más sangrientas y temibles de cualquier partida de guerra que surja de los Desiertos del Caos. Al igual que su amante, se deleitan con la perversidad y el vicio, disfrutando activamente del sufrimiento que traen a los demás, de ahí su nombre, Tak'neisen o “Los Atormentadores".

Objeto MágicoEditar

MiniaturaEditar

FuentesEditar

  • Suplemento: Paladines del Caos.
  • Black Library: Liber Chaotica