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Devorador de Almas por Mark Gibbons grande

Puños de Khorne, Bebedores de sangre, Señores de los Cráneos, Devoradores de Carne y Entrañas, Portadores de Muerte de Khorne, Sanguinarios, Guardianes del Trono, Asesinos de las tierras altas

Los Devoradores de Almas (khak'akaoz'khyshk'akami en lengua oscura) son los son los más brillantes y poderosos servidores del Dios de la Sangre y, de hecho, son sus predilectos. Su ansia de sangre se extiende más allá de toda comprensión humana, y por más matanzas que cometan y cadáveres que amontonen, nunca quedan satisfechos: los Puños de Khorne siempre anhelan más muerte.

Este Demonio de estatura colosal blande un hacha rúnica de destrucción y un látigo que arde con las llamas del infierno con el que despedaza las almas de sus enemigos. Tiene unas alas gigantescas que bate sobre el campo de batalla donde aúlla dominado por una ira inmortal.

DescripciónEditar

Devorador de Almas 01 por John Blanche

Los Devoradores de Almas son criaturas llenas de odio que rugen sus desafíos a sus adversarios mortales, pocos de los cuales pueden aguantar ante ellos más tiempo que un latido de corazón. La llamada a la batalla no termina nunca para un Devorador de Almas, sin importar cuántos cráneos adornen ya el trono de Khorne ni cuántas almas hayan sido separadas de sus débiles cuerpos mortales a manos del hacha y el látigo. Un Devorador de Almas es un guerrero inmortal y, mientras exista una guerra que librar, seguirá luchando.

Es posible hablar con un devorador de almas, pues hablan todas las lenguas, dialectos y variantes de los mortales. Pero no serviría de nada, pues lo único que mueve a los Señores de los Cráneos es matar a todos los seres vivos y postrar sus cadáveres húmedos a los pies de Khorne. El único propósito de la existencia de un devorador de almas es matar, alzar su cabeza hacia el cielo encapotado y aspirar el hedor de la sangre y la muerte mientras reclama más cabezas para el Trono de Cráneos.

En el campo de batalla, un devorador de almas es un maestro de la guerra. Sus legiones están sometidas a su voluntad asesina, y las obliga a masacrar a sus enemigos en el nombre de Khorne. Son seres increíblemente astutos, con una capacidad instintiva para derrotar a los generales morrales más brillantes. Pueden presentir el curso de una batalla y aprovechar las mejores oportunidades para emplear sus hojas y sus tropas con la máxima eficacia.

Cuando se unen a la batalla son unos adversarios aterradores. Con cada barrido de sus temibles hachas rúnicas pueden arrasar regimientos enteros. Su mera presencia abrasa la tierra con violencia, y el batir de sus alas provoca fuertes tormentas, como si insuflase a los ciclos el odio que arde en las venas de Khorne. Su combinación de inteligencia maligna y fuerza bruta es especialmente peligrosa.

Devorador de Almas y Mastines de Khorne por Des Hanley

Otros Demonios se retiran de la batalla si se ven superados para salir en busca de fuerza y buscar la ayuda de otras tropas de talentos insidiosos, pero esta no es la forma de actuar de un Devorador de Almas. Si un Gran Demonio de Khorne se ve superado en número, rodeado, herido de gravedad, o incluso acosado por un héroe con poderes divinos, no abandonará el combate. Esta es la naturaleza del Devorador de Almas: no se retira, no vacila, sino que ruge desafiante a cada nuevo golpe que propina, blandiendo su hacha incluso con más sed de sangre que antes y rompiendo más cráneos para Khorne en una furia imparable.

Pocos hombres puede plantar cara a un devorador de almas, pues se arroja a cada combate con desenfreno, masacrando a todos los que puede sin reparo alguno por su vida. Sus gritos desafían a sus oponentes mortales, indiferente a las consecuencias de su odio. Y lo que es peor, la aparición de estas criaturas infunde ánimos a los demás servidores del Dios de la Sangre, tanto sus aliados demoníacos y mortales, provocándoles estados de furia asesina prácticamente suicidas. Son semidioses portadores de la muerte, y todo un ejército apenas si basta para detener el avance de estos implacables enemigos.

Su sed de sangre va más allá de toda comprensión humana. No conoce otro miedo que el que infunde su terrorífico maestro Khorne y carga contra el enemigo sin pensar en las consecuencias, pues las consecuencias suelen ser las muertes de aquellos que osan enfrentársele en lugar de salir huyendo.

ManifestaciónEditar

La aparición de un devorador de almas en el Viejo Mundo asola la tierra, emitiendo ondas de maldad en todas direcciones, infectando a los morrales con su odio y su sed de violencia. En varios kilómetros a la redonda, el cielo se oscurece, adoptando un color espeluznante debido a las nubes hinchadas de sangre que se arremolinan en el firmamento, vertiendo torrentes de lluvia carmesí sobre la tierra. Unos relámpagos negros rugen alrededor de estas pestilentes abominaciones, descargados desde los cielos imbuidos de Caos para incendiar la tierra.

Devorador de Almas 02 por John Blanche

Cuando el gran demonio se acerca a sus enemigos, su descomunal forma emite oleadas de su esencia que contaminan los corazones y mentes de todos los mortales que haya en su camino. El mal genio aflora y las emociones se descontrolan. Se producen peleas por ofensas menores o incluso meramente percibidas, y cuanto más se acerca el demonio, más violentos se vuelven los conflictos, llevando a antiguos amigos a luchar hasta la muerte debido a la cólera que bulle en sus corazones. Hay más fenómenos que atestiguan el poder del devorador de almas. Los animales se vuelven rabiosos, actuando de forma extraña y atacando sin provocación.

La presencia del demonio altera la vida vegetal, haciendo que les crezcan espinas o incluso dientes que muerden el aire en busca de la carne de los vivos. Y lo peor de todo, los objetos inanimados transpiran. Sus superficies se perlan con gotas de sangre negra que recorren las hojas de las espadas o se mezclan con los líquidos contenidos en las copas.

Y entonces llega. Unas nubes negras se extienden por toda la región, oscureciendo el sol. En sus ciclópeas profundidades centellean relámpagos rojos acompañados de fragorosos estruendos que sobrecogen incluso a los héroes más osados, o bien los empuja a realizar actos inhumanos de violencia. Y cuando comienza a caer la lluvia ácida, y el viento hace que las gotas caigan de forma horizontal, una entidad descomunal desciende de los violentos cielos y se estira hasta revelar su forma demoníaca, de inmenso tamaño, con una piel roja rezumante y una crin de cabellos apelmazados por la sangre. Es la personificación de la muerte. Es el devorador de almas. Vuela batiendo sus enormes alas negras con un ritmo pausado, enviando el hedor de la sangre y el bronce con cada aleteo. Su mera presencia agita los corazones de los hombres inspirándolos a la violencia, evocando pensamientos oscuros y una sed de sangre que se ven obligados a saciar.

AspectoEditar

Devorador del Almas by columbussage-d47j02l Demonios

El devorador de almas es un inmenso demonio con cara de perro. Tiene una piel de color carmesí que transpira sangre. Sus bestiales extremidades inferiores son una combinación de cabra y toro, y su parte superior es humana, aunque cubierta por un espeso y rizado cabello negro empapado en sangre. Sobre su cuello se yergue una brutal cabeza colmilluda provista de dos astas de toro que se extienden a ambos lados. La cabeza y cuernos de este demonio están decorados con los blasfemos símbolos de Khorne. A su espalda se abren dos grandes alas correosas, similares a las de un dragón. Su cuerpo está cubierto por placas de una armadura del Caos, atornilladas directamente al hueso y fusionadas con su carne. Muchos Devoradores de Almas arrancan las caras de sus víctimas y las añaden a su armadura como si fueran perversos pergaminos de pureza.

La mayoría de los devoradores de almas blanden hachas demoníacas, conocidas como Hachas de Khorne. Se dice que estas armas contienen la esencia de demonios fracasados, y son famosas por la facilidad con que cortan carne y armadura por igual. Algunos de estos demonios también empuñan grandes látigos fabricados con los pellejos curados de adoradores de Slaanesh: cada latigazo emite los gemidos y alaridos de sus almas, condenadas a padecer un sufrimiento eterno.

CapacidadesEditar

Devorador de Almas por Mark Gibbons

Un devorador de almas desprende un aura impía de cólera y odio que despierta la bestia interior de todos los mortales, impulsándolas a llevar a cabo masacres desenfrenadas, pero ni siquiera estos impulsos sanguinarios sirven para sobreponerse al temor producido por la visión de estos demonios encarnados. Quienes ven en persona a uno de los Puños de Khorne se vuelven locos debido a la experiencia; sus mentes son destruidas por la tremenda magnitud de su poder y las implicaciones de su propósito.

Cuando aparece un devorador de almas, profiere un rugido espantoso que rasga el aire con el chillido de mil almas aullando al unísono. Aquellos que tienen la desgracia de oír la llamada del devorador de almas sienten cómo sus almas se marchitan, consumidas por las llamas del odio. El sonido reverberante enloquece a todo el que lo oye, sumiéndolos en una orgía de destrucción en la que los morrales se vuelven unos contra otros con un entusiasmo espeluznante, masacrando amigos y enemigos por igual.

Por horrible que sea la matanza llevada a cabo por manos humanas, no puede compararse a la que causan los Sanguinarios cuando atraviesan sus ejércitos. Sus descomunales figuras oscurecen el sol; el hedor a sangre y muerte forma nubes asfixiantes de descomposición que paralizan a sus enemigos debido a las náuseas. Los barridos de sus hachas demoníacas y látigos aúllan con cada golpe, haciendo que sus víctimas estallen corno si fueran sacos hinchados de sangre. Cuando el devorador de almas empieza a matar, una nube de bruma carmesí flota en el aire continuamente a su alrededor.

Los Devoradores de Almas no tienen habilidades sortílegas, pues Khorne detesta los trucos mágicos y rechaza la práctica de las artes mágicas. Sin embargo, un Devorador de Almas no es más débil que los Grandes Demonios de los otros Dioses Oscuros, ya que combina la fuerza irresistible de los Demonios y la naturaleza bestial del depredador perfecto. En su mente furiosa, no hay cabida para el pensamiento o la deliberación, ni para la apreciación de la intriga o la manipulación; su único pensamiento está encaminado a la caza, a la sangre que va a derramarse en nombre de Khorne y al número de cráneos que va a reunir en nombre del Dios de la Sangre.

Huestes (solo Fin de los Tiempos)Editar

Los mayores de los Demonios de Khorne son los Devoradores de Almas, imponentes bestias de músculos férreos e ira sin rival. Existen solo para obedecer los violentos caprichos de su dios patrón. Cada uno es un guerrero divino, habilidoso más allá de los más locos sueños de los mortales, y está dirigido por un insaciable deseo de cosechar cráneos y derramar sangre. Dentro de la retorcida jerarquía de los dominios de Khorne existen ocho rangos o Huestes de Devoradores de Almas, cada uno más desquiciadamente violento que el anterior.

La Ira de Khorne - Devoradores de Almas de la Tercera Hueste, Generales de KhorneEditar

Devorador de Almas Ira de Khorne 8ª Edición

Khorne sueña con reinos enteros ahogados en matanzas, y se preocupa poco por el destino de los combatientes individuales, ya sean adoradores o enemigos. Sin embargo, al igual que los campeones mortales pueden ganarse la aprobación de Khorne, de igual forma hay aquellos cuyo desafío atrae sobre ellos la ira personal del Dios de la Sangre. Castigar a tales individuos recae sobre la Ira de Khorne. Si son un héroe que ha desafiado la voluntad de Khorne, algún valiente sacerdote que ha desterrado a los demonios de Khorne, o simplemente uno que ha ofendido al Dios de la Sangre, todas las víctimas de estos Devoradores de Almas se enfrentarán a la misma condena.

Los Devoradores de Almas de la tercera hueste son ejecutores incansables. Se enorgullecen enormemente de la exitosa conclusión de la caza, acechando a su presa a través de toda la realidad si es necesario. Obstinados e implacables, en la Ira de Khorne reside en la emoción de la caza, con sus aullantes manadas tirando llevando al suelo a la presa, no importa cuánto tiempo dure o cuán ardua sea la persecución. De hecho es rara y afortunada la presa que vive para contarlo.

A veces estos Devoradores de Almas lucharán solos, su orgullo los conduce a demostrar su superioridad sobre la presa sin ayuda. Sin embargo, estos demonios mayores saben mejor que nadie que arriesgándose al fracaso cortejan la ira de Khorne. Allá donde el objetivo se rodea de ejércitos de defensores, los Devoradores de Almas de la Ira de Khorne dirigirán una poderosa Cacería de Sangre barriéndolos a un lado. Compuestas por los demonios de Khorne más depredadores, estas cabalgatas de matanza truenan fuera del reino del Dios de la Sangre, bramando por los cráneos de sus enemigos.

Al igual que con las otras huestes, los Devoradores de Almas de la Ira de Khorne portan armamentos distintivos que los distinguen. En una mano llevan hachas de tamaño prodigioso, con sus empuñadoras compuestas de cráneos de campeones. En la otra, esgrimen largos mayales martillo, cada uno de los cuales se forja de la armadura de un héroe asesinado. Estas armas brutales pueden ser usadas para lanzar aplastantes golpes contra los enemigos fuera del alcance del brazo, o enredar y estrangular a grandes enemigos tales como demonios mayores y monstruos.

Khorne sabe que los líderes de sus presas frecuentemente recurren al uso de la magia en defensa propia, o bien se rodean con masas de subordinados prescindibles detrás de los cuales tienen la esperanza de esconderse. Así, los Devoradores de Almas de la Ira de Khorne llevan coronas chamuscadas sobre sus frentes. Estos funestos grabados artefactos rúnicos están poderosamente protegidos contra la brujería, permitiendo a su portador menospreciar todos los hechizos menos los más potentes. Además, estos Devoradores de Almas son capaces de canalizar su rabia y odio en un rugiente aliento de fuego infernal, que arrojan desde sus fauces abiertas para incinerar hordas de desafortunadas víctimas.

Una vez que la Ira de Khorne comienza la caza, hay pocas posibilidades de que su presa escape del terrible destino que le aguarda.

La Rabia Insensata - Devoradores de Almas de la Sexta Hueste, Saqueadores del Camino SangrientoEditar

Devorador de Almas Rabia Insensata 8ª Edición

Los Devoradores de Almas de la Rabia Insensata se encuentran entre los más terroríficos de su clase. El batir de sus alas retumba frenéticamente en las mentes mortales, aplastando el pensamiento como un golpe de martillo. Aquellos que se sumergen es sus sombras sienten que les abandona toda esperanza, sintiendo nauseas ante el repentino sabor a ceniza y sangre que llena sus bocas. El rugido de estas bestias retumba a través de la realidad, incluso los guerreros más duros tiemblan de miedo ante el sonido.

Estos enormes demonios esgrimen enormes hachas demoníacas, armas grotescamente enormes varias veces la altura de un hombre mortal. Estas hachas son tan pesadas que incluso los Devoradores de Almas de otros rangos podrían verse en apuros para esgrimirlas. Sin embargo, aquellos de la Rabia Insensata están imbuidos en una furia interminable que eclipsa todo lo demás. Su ilimitada ira les da tanta fuerza que no solo levantan sus hachas con facilidad, sino que, pueden luchar horas e incluso días.

No hay delicadeza en el estilo de lucha de la Rabia Insensata. Los fuegos de la gran forja de Khorne resplandecen dentro de sus pechos, llenando sus venas con una tormenta de fuego de ira blanca y caliente. Así, cada una de sus palabras es una imprecación aullada o un bramante grito de guerra, y cada uno de sus hachazos es un salvaje barrido que golpea con la fuerza de un meteoro. Un Devorador de Almas de la Rabia Insensata puede derribar la puerta de un castillo con un solo golpe o cortar la cabeza de la bestia más poderosa. Filas enteras de guerreros menores son cortados con cada oscilación, o arrojados por los aires hechos una ruina destrozada y sangrienta.

Tal estilo de lucha tan ansioso de sangre dejan a los Devoradores de Almas abiertos al ataque. No se preocupan por su propia defensa. De hecho, los golpes del enemigo apenas se registran dentro del infierno de sus pensamientos.

Sin embargo, no importa. La pura furia de estos Devoradores de Almas los conduce a través de lo peor que el enemigo pueda lanzar en su camino. Lluvias de disparos penden en su armadura, o rebotan ignorados en sus ardientes pieles. Los fantasmales hechizos aúllan sobre ellos sin más efecto que una suave brisa, sin detener su carga en lo más mínimo. Una vez que los Devoradores de Almas de la sexta hueste han acumulado ímpetu, los enemigos menores simplemente se desvanecen con el vapuleo de sus pezuñas, molidos en una sangrienta pasta sin ser percibidos nunca en absoluto.

Sólo el mayor de los enemigos puede resistir contra la Rabia Insensata. Incluso entonces, al encontrarse con una de estas bestias en la batalla sólo están cumpliendo su verdadero propósito. Las cualidades de liderazgo que poseen estos furiosos señores demonio se extiende poco más allá de forjar un camino para las hordas que les siguen. Su verdadera tarea en la Senda Sangrienta, el papel asignado por Khorne, es la matanza de grandes bestias.

Fue un Devorador de Almas de la Rabia Insensata quien derribó finalmente al gigante de seis cabezas Behemogoth, reclamando cada uno de esos montañosos cráneos para Khorne. Cuando el poderoso dragón Syllokal fue finalmente vencido, lo hizo bajo los golpes de hacha de un Devorador de Almas de la sexta hueste. Con cada día que pasa, los Devoradores de Almas de la Rabia Insensata matan innumerables campeones y poderosas bestias, acumulando grandes trofeos que son montados sobre púas dentadas de cobre dentro de la sala del trono del Dios de la Sangre.

En las raras ocasiones en las que estos Devoradores de Almas son reclamados a la ciudadela de cobre, es para proveer de entretenimiento a su señor. No tienen obligaciones asignadas dentro de la poderosa fortaleza de Khorne, ya que su incontrolable furia imposibilita todas las tareas, excepto las más violentas. En su lugar, los Devoradores de Almas de la Rabia Insensata son arrojados por el propio Khorne a los profundos y puntiagudos anillos de los Pozos del Olvido. Allí, los Devoradores de Almas luchan para placer de su amo, ya sea uno contra otro o combatiendo contra los monstruos más poderosos de la horrible casa de fieras de Khorne. Así es como el Dios de la Sangre mantiene ocupados a sus berserkes más poderosos, hasta que una guerra más digna los requiera una vez más.

La Furia Desencadenada - Devoradores de Almas de la Octava Hueste, Señores de las LegionesEditar

Devorador de Almas Furia Desencadenada 8ª Edición

Los Devoradores de Almas de la Furia Desencadenada son guerreros supremamente expertos. Estas máquinas de matar llenas de rabia pueden destruir en pedazos a regimientos enemigos con una sola bramante carga, su violento ataque es suficiente para llevar batallas enteras a favor de las legiones de Khorne.

En uno de sus poderosos puños, los Devoradores de Almas de la Furia Desencadenada esgrimen hachas de pesadas hojas. Estas armas asesinas tienen una sed infinita por la sangre y la matanza. Además, son blandidas con tal fuerza imparable que pueden cortar fácilmente en dos a un enemigo mortal, o demoler el más duro muro de escudos.

Por otra parte, estos Devoradores de Almas manejan con crueldad un látigo con púas. Cuando azotan con ellos, estas temibles armas dividen el aire con un ensordecedor crujido. Estos latigazos pueden romper el ala de un dragón con un solo golpe, o sofocar la vida incluso del enemigo más tenaz.

Cada demonio de la Furia Desencadenada es armado de esta manera, porque estas son las armas ceremoniales de la octava hueste dentro de las legiones del Dios de la Sangre. La Furia Desencadenada son los más numerosos de los Devoradores de Almas; en todo momento habrá ochocientos ochenta y ocho de estos monstruosos seres al servicio de su amo.

Esto no quiere decir que la octava hueste es de alguna manera débil o carente. Incluso uno de estos poderosos demonios puede abrirse a golpes un camino rojo de ruina a través de casi cualquier guerrero lo suficientemente tonto como para enfrentarlos. A través de los siglos, han sido los Devoradores de Almas de la Furia Desencadenada los que más a menudo han tomado los campos de batalla del mundo mortal. De hecho, en las mentes de los mortales son los más renombrados y, por lo tanto, los más temidos en toda su especie.

Cuando las legiones de Khorne marchan a la guerra, frecuentemente lo hacen bajo el generalato de estos furiosos demonios. Cada Devorador de Almas de la Furia Desencadenada es un consumado comandante, si bien un comandante directamente homicida en el campo de batalla, conduciendo siempre a sus ejércitos hacia adelante dentro de las líneas enemigas.

A menudo, las estrategias de estos señores demonio de Khorne parecen toscas y temerarias para sus enemigos, porque arrojan a sus seguidores a la más salvaje trituradora de carne sin vacilar ni un momento. Sin embargo, los Devoradores de Almas saben que el envío de sus guerreros a los dientes de las defensas enemigas dará lugar a bajas masivas en ambos lados. De hecho, cuentan con ello. Khorne sólo se preocupa de ver batallas en su nombre, y la sangre de sus vasallos lo satisface tan bien como la de sus enemigos.

En la victoria o la derrota, sólo los devotos más psicópatas y decididos de Khorne sobreviven a tales tácticas. Por supuesto, estos individuos son aquellos cuyo servicio más desea Khorne. Por lo tanto, no es casualidad que una batalla dirigida por los Devoradores de Almas de la Furia Desencadenada sea un exigente crisol de matanza: estos señores demonio sedientos de sangre buscan afilar a sus hordas como un líder afila su hacha - hasta que solamente prevalece el filo letal.

Más allá de las principales huestes de guerra de Khorne, la octava hueste tiene numerosos deberes. A veces serán enviados solos o en terribles partidas de guerra conocidas como Partidas de Asesinos de los Cráneos de la Ira, para perseguir a los más grandes campeones del enemigo. Estos mueren en batalla, dominándolos sin esfuerzo y convirtiéndolos en pedazos sangrientos antes de llevar de nuevo sus cráneos a la ciudadela de bronce.

Más allá de las paredes de este vasto bastión, es la Furia Desencadenada la que actúa como la primera línea de defensa de Khorne. A estos Devoradores de Almas les recae el deber de merodear los desiertos llenos de huesos esparcidos que se encuentran dentro de la sombra de la ciudadela caliente como un horno. Son estos Devoradores de Almas quienes conducen partidas errantes de demonios de Khorne en interminables patrullas de barrido, y los que vigilan los accesos a las puertas.

MiniaturasEditar

  • 6ª Edición.
  • 5ª Edición.
  • Forge World.
  • Forge World.
  • Warmaster.
  • 3ª Edición (Catálogo).
  • 3ª Edición.

ImágenesEditar

FuentesEditar

  • Ejércitos Warhammer: Hordas del Caos (6ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Demonios del Caos (7ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Demonios del Caos (8ª Edición).
  • Warhammer Fantasy JdR: Tomo de Corrupción (2ª Ed. Rol).
  • White Dwarf Weekly nº 57.
  • The End Times V - Archaón.

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