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El Concilio de Naggarond

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Nagash Gran Nigromante retornado Fin de los Tiempos.jpg

El Fin de los Tiempos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la serie de libros de campaña y novelas de El Fin de los Tiempos, que recientemente ha sustituido la línea argumental de La Tormenta del Caos

Archaon Señor del Fin de los Tiempos.jpg

Malus Darkblade WAR.jpg

Malus Darkblade ante el Concilio

"¡Inútiles, todos vosotros! ¡Inútiles!" gritó Malekith, dando un puñetazo sobre la mesa de piedra. Algo de sangre seca goteó del guantelete, salpicando el mapa con motas de polvo carmesí.

Kouran observó cómo las falanges talladas, cada una indicando la última posición conocida de la horda bárbara, se desperdigaban sobre la extensión entintada de piel desollada. Como cartógrafo, Rath Lengua Negra había sido una grave decepción; como mapa, no tenía precio.

Quizás unos cincuenta consejeros, todos los que habían podido ser rápidamente reunidos una vez levantado el asedio, estaban presentes en la cámara sombría. Ninguno de ellos habló; nadie quería ser el primero en llamar la atención del Rey Brujo. Kouran tomó nota de aquellos que se habían encogido cuando el puño de Malekith golpeó la mesa. Aquellos eran los que carecían del valor para desafiar a su amo; aquellos eran en los que se podía confiar.

Kouran constató que la mayor parte del concilio hacía gala de expresiones solemnemente respetuosas, pero no todos. Malus Darkblade, el gobernante bastardo de Hag Graef, apenas podía disimular su gozo. Algo habría que hacer con aquel, decidió Kouran. Si se podía creer en sus espías (y Kouran había torturado a demasiados a lo largo de los siglos para pensar que más de un puñado de ellos tuviesen el estómago de engañarle) entonces el ambicioso Darkblade estaba reuniendo aliados para una revuelta. Sí, algo habría que hacer con él, y pronto.

"Nuestra campaña contra la odiada Ulthuan será postergada hasta que los bárbaros hayan sido... humillados" , continuó Malekith en un peligroso susurro, calmándose quizás su genio. "Aceptad nuestras disculpas, Lady Brackblood, pues sabemos que este iba a ser vuestro gran momento".

El temperamento del Rey Brujo estaba una vez más bajo control, si es que realmente se había visto agitado en primer lugar. Ni siquiera Kouran podía siempre discernir cuándo su amo fingía ira en pos de un efecto teatral.

A la izquierda de Kouran, Drane Brackblood sonrió de forma depredadora.

"Su majestad es sumamente amable", dijo, con una voz que parecía seda desgarrada sobre un cristal roto.

Ella había conspirado mucho y durante largo tiempo para recibir el mando de la flota invasora, pensó Kouran, pero sabía que no le convenía expresar su decepción en pleno concilio. Ya se desahogaría con su clan y, si los rumores eran ciertos, con aquel prisionero especial encadenado en la mazmorra más profunda de su residencia.

"Todas las tropas ancladas en Naggarond y Hag Graef desembarcarán y comenzarán la marcha hacia el norte inmediatamente", anunció Malekith. "Nosotros asumiremos personalmente la dirección del contraataque", hizo una pausa. "Pero quizás deberíamos prestar algo de consideración a nuestra real madre. Después de todo, ella ha probado ser una buena y leal sirviente en el pasado".

Kouran contempló cómo la mirada de Malekith rastreaba la habitación. Aunque había sido formulada en los términos de un favor real, aquella era una tarea peligrosa e ingrata. ¿Quién sería el elegido? Él era demasiado valioso al lado de Malekith. ¿Ebnir Despelleja Almas, tal vez? Ciertamente merecía algo peor por su fracaso en el norte. ¿O quizás Hellebron? Sería realmente divertido enviar a la Reina Sangrienta de Har Ganeth en ayuda de su gran rival, pero Kouran sospechaba que incluso Malekith a duras penas podría permitirse ofender al Culto del Dios del Asesinato.

"Lord Darkblade", dijo finalmente el Rey Brujo, impregnando cada sílaba con fría atención, "¿tal vez podríais vos hacernos este servicio tan personal? Estad seguros de que podréis elegir a los mejores guerreros a vuestra disposición para acompañaros".

Kouran observó con secreto regocijo cómo la máscara de Malus Darkblade se deslizaba por un segundo. El Señor del Terror de Har Ganeth comprendía claramente los peligros de la misión, pero no podía rechazarla.

Darkblade inclinó su cabeza.

"Por supuesto, majestad".

"Entended esto, Lord Darkblade; estamos preocupados de que un elemento de traición haya estado trabajando en el norte. Tomad cualquier medida que consideréis adecuada, pero sabed que esperamos que nuestra madre nos sea devuelta... ilesa. Toda otra preocupación es secundaria. Realizad esta tarea, y realizadla bien, y seremos generosos; pero estáis advertido, ya hemos soportado suficiente fracaso".

"Se hará tal como lo ordenáis, majestad", respondió Darkblade, que sin duda ya estaba haciendo funcionar su intelecto.

Kouran permitió que su mente divagase mientras la discusión se centraba en los detalles de la campaña venidera. El orden natural de Naggaroth había sido restaurado, o casi. Los bárbaros serían aplastados y, con suerte, al menos un necio ambicioso se encontraría con una muerte merecida.

Aquel había sido un día muy bueno, y los siguientes prometían ser todavía mejores.

Fuente Editar

  • The End Times I - Nagash.

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