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El Libertador

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Warhammer invasion steamtank by 1mpact-d39lkrb.jpg

CAPÍTULO XXIV

Historia breve del ilustre prodigio mecánico, el Tanque de Vapor Libertador

(Incluye documentos sobre mejoras y alteraciones específicas sufridas. Para consultar la información técnica; véase la subsección XVII.)

Según el manuscrito del Oficial Ingeniero Marcus Freidscof

El tanque de vapor Libertador fue concebido por el genio creador de Leonardo de Miragliano en el año 2035. El famoso inventor, al que muchos consideran un loco totalmente transtornado, había entrado a servicio del Emperador unos veintidós años antes y había llevado a cabo investigaciones sobre locomoción mecánica y aceleración. El Libertador fue equipado con un prototipo de cañón accionado por vapor que resultó ser altamente impredecible y propenso a explotar inesperadamente, si bien resultaba particularmente potente cuando funcionaba bien.

En medio de una gran expectación, el Libertador fue probado por vez primera en combate durante la batalla de la Colina de Kalmur, situada justo al sur de Nuln, en Averland, contra una repugnante tribu de saqueadores orcos. El Libertador sufrió una espectacular avería que hizo que vomitara enormes nubarrones de vapor que salían a presión de la caldera rota. Pese a todo, los orcos fueron derrotados y, tras la batalla, se envió el tanque de vapor de vuelta a Altdorf para iniciar las reparaciones.

Durante los siguientes veinte años, Leonardo se dedicó a perfeccionar el sistema de control y regulación de la caldera de los tanques de vapor, trabajando sin cesar para mejorar su potente aunque impredecible creación. El Libertador ofreció unos resultados excepcionales en una batalla al norte del Imperio contra una partida de guerra de los salvajes de los Desiertos del Norte, pese a que el sistema de armamento seguía siendo inestable. El cañón falló, pero el escaldado Comandante de Ingenieros Heinrich Woolendurst, un discípulo aventajado de Leonardo, utilizó el tanque de vapor como ariete en contra de las formaciones enemigas, con muy buenos resultados (esta táctica fue repetida hace poco con gran éxito contra unos incursores por el comandante del tanque de vapor "Martillo de Sigmar"; consúltese el Capítulo MXIV).

Tras la desaparición de Leonardo y la consiguiente pérdida de los detallados diseños del tanque de vapor, los doce tanques que había creado pasaron a ser considerados como modelos científicos de gran valor con los que hacía falta seguir investigando. Muy a nuestro pesar, el secreto de la creación de los tanques de vapor ha quedado totalmente fuera de nuestro alcance. El Libertador fue devuelto a la Escuela Imperial de Ingeniería de Altdorf para ser estudiado hasta en sus más nimios detalles, ya que los maestros ingenieros lo consideraron demasiado valioso como para perderlo en batalla. Hasta la fecha se han perdido ya dos de las creaciones de Leonardo o se han estropeado más allá de cualquier posible reparación, lo que ha reforzado la decisión del Maestro Ingeniero de rehusar ceder el Libertador para el combate.

Al final, el propio Emperador obligó, mediante un decreto que anulaba las disposiciones de los ingenieros, a que el Libertador pudiera volver a utilizarse. Durante el tiempo de investigación, se mejoró el sistema armamentístico del tanque de vapor haciendo el cañón accionado por vapor más efectivo y seguro. Y se añadió una nueva innovación al Libertador: el primer cañón que dispara vapor extraído de la caldera y lo libera en un chorro explosivo contra los enemigos a corta distancia, innovación que tuvo muy buenos á resultados sobre el campo de batalla.

En el año 2253, una época de gran infiltración e incursiones del Caos, se equipó al Libertador con un arma experimental, un precursor del ahora ya conocido cañón de salvas. El tanque de vapor fue totalmente destruido al sufrir una explosión catastrófica, pero se pudo reconstruir del todo sin más problemas y se desmontó el prototipo de cañón de salvas para seguir avanzando en su desarrollo.

Desde su integración, el cañón de vapor ha demostrado ser una parte muy utilizada y funcional del tanque de vapor. Las pruebas realizadas reemplazándolo por armamento de largo alcance de último diseño y mosquetes de repetición han obtenido unos resultados muy dispares, si bien las últimas pruebas han tenido resultados alentadores (es de especial interés la reciente creación del llamado "prototipo de lanzaproyectiles multidistribuidor de granadas microexplosivas" de von Schrepp, que ha recibido un apoyo unánime y que podría llegar a ser un buen sustituto para el tradicional cañón de vapor).

El Libertador.jpg

Durante la Gran Incursión del Caos del año 2301, se equipó apresuradamente al Libertador con numerosas placas de blindaje adicionales y con un cañón extremadamente potente con el que repeler las abominaciones vomitadas desde el Norte. Se comprobó que esta arma más grande podía resultar altamente peligrosa para el propio tanque de vapor, pero valía la pena correr el riesgo. Para proporcionar la energía necesaria a este enorme cañón, se equipó al Libertador con un pequeño remolque que contenía una segunda caldera destinada exclusivamente a hacer funcionar el cañón. Esta arma resultó ser excepcionalmente destructiva frente a las fuerzas del Caos, aunque el remolque secundario era especialmente vulnerable a los ataques y, por ello, fácilmente destruible.

Cuando, finalmente, las fuerzas de Magnus el Piadoso consiguieron repeler a las hordas del Caos, se retiró la caldera secundaria y el poderoso cañón que se había montado en el Libertador, puesto que se consideraban demasiado peligrosos.

Últimamente, bajo el reinado de su Alteza Imperial Karl Franz, los ingenieros han continuado experimentando con el sistema de armamento del Libertador: han puesto a prueba un arma diseñada para lanzar grandes chorros de líquido inflamable sobre el enemigo. Esta arma está inspirada en una máquina de guerra de los enanos, aunque por el momento el "prototipo de proyector de líquido abrasador" es bastante inestable y aún es necesaria una larga investigación y experimentación antes de que pueda llegar a ser realmente efectivo en el campo de batalla.

Mientras escribo estas palabras, se está reequipando al Libertador con su armamento tradicional: el cañón accionado por vapor y el cañón de vapor. Ambas armas se han perfeccionado hasta niveles jamás alcanzados. Se ha vuelto a mejorar muchísimo la caldera y se ha equipado la cabina del tanque de vapor con una amplia variedad de artilugios para ayudar al comandante a controlar y regular la presión y el vapor. Estas modificaciones son debidas al inminente viaje del Libertador hacia los bosques del norte del Imperio, en los que se ha declarado un inquietante crecimiento de actividad del Caos.

FuenteEditar

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