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Enjambres de la Jungla

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Enjambre de la Jungla.jpg
Las ruinas, desiertos y junglas primitivas de Lustria bullen con infinitas criaturas venenosas de todo tipo que van desde diminutos reptiles a enormes pitones y ciempiés del tamaño del brazo de un hombre, la mayoría desconocidas fuera de su continente natal. Aunque son pequeños comparados con la cumbre de los depredadores, los titanes reptilianos atronadores que acechan en la maleza, no son menos letales. Para poder cazar y protegerse en un entorno tan peligroso, muchas de estas criaturas son extremadamente venenosas.

Estas criaturas hacen que las tierras de los Hombres Lagarto sean extremadamente peligrosas, ya que se arrastran y se deslizan por los campamentos, obligando a los intrusos a vigilar cada paso que dan, pues puede ser el último. Resulta muy fácil alarmar a una serpiente enroscada, pisar una iguana camuflada, o pasar sin advertirlo bajo una víbora colgada de las lianas de un árbol mientras se abre paso entre el denso follaje. Los veloces cazapiés, los hienadones espinosos o las áspides de anillos azules poseen un veneno capaz de matar a una víctima de tamaño humano antes de que pueda dar más que unos pocos pasos. En otras regiones menos inhóspitas, encontrar esas alimañas en las botas o en el petate es un simple inconveniente para un viajero. En Lustria puede ser la última cosa que vea antes de que la picadura o mordedura le cause una dolorosa parálisis o unos terribles estertores de agonía y le estalle el corazón. Esta implacable amenaza hace temblar incluso a los guerreros más fuertes.

Las serpientes son muy comunes en estos grandes enjambres, y se pueden hallar más especies en Lustria que en ninguna otra parte del mundo. Hay multitud de especies enormes, como la gran pitón de pantano del Amaxón, una serpiente constrictora que podría enroscarse en un galeón Bretoniano y astillar su casco. Pero las pequeñas son mucho más comunes y hay infinitas variedades de serpientes, como víboras crestadas, cobras capucha sangrienta, y más. Hay serpientes parasitarias que inoculan a sus crías en el torrente sanguíneo de su presa, y quienes mueren en ese horror estremecedor sufren un destino especialmente desagradable. Las serpientes perforadoras abren agujeros en sus presas y solo muerden una vez que están dentro de la víctima. Hay serpientes eléctricas, culebras-látigo y víboras cuya mordedura es tan letal que hace hervir la sangre y licúa el cerebro. Hasta las criaturas más grandes de Lustria vigilan por donde pisan.

Serpientes.jpg

Las serpientes son sagradas para Sotek y en el corazón de cada templo hay una enorme guarida de serpientes. Sotek es adorado por lanzar víctimas sacrificadas a estos hoyos para que sean devoradas por las serpientes que en él se retuercen. Los enemigos capturados en la batalla son el justo homenaje a Sotek. Este resulta más agradecido cuando las víctimas son Skavens, ya que le encanta saborear la carne de rata. Los Hombres Lagarto están ansiosos por enviar estas delicias a su Dios Serpiente. Los chamanes eslizón invocan el favor Sotek, llamando a sus retoños con ofrendas de sangre antes de una batalla, lo que hace que enormes enjambres de serpientes y otros reptiles aparezcan como por arte de magia, en una cantidad equiparable a la que hay en los pozos de serpientes en los que se ofrecen sacrificios en el interior de cada templo de Sotek. Parecen reptar desde las profundidades, agitándose para cumplir las órdenes del Eslizón. Mediante esos sacrificios, los Eslizones obtienen el control de las serpientes y a través de ellos se canaliza la voluntad de Sotek hacia las otras criaturas de la jungla para exigir la justa venganza del dios serpiente y satisfacer su insaciable apetito. Así puede el Dios Serpiente lanzar su retribución sobre los malvados del mundo.

Ante la amenaza de los invasores o cuando reúna un ejército para adentrarse en tierras lejanas, un Chamán Eslizón invocará todo un enjambre de criaturas de la jungla que se desliza junto a los Hombres Lagarto mientras estos marchan, buscando a sus presas. Lo que aparece reptando, deslizándose y correteándose es una visión apabullante para cualquier ser de sangre caliente, una auténtica alfombra de criaturas que se desplaza como una masa retorciéndose. Durante la lucha se enredan Se friegan por las piernas de los adversarios de los Hombres Lagarto en una oleada mortífera, siseando, escupiendo, pinchando y mordiendo con sus puntiagudos colmillos, que provocan atroces heridas en la carne desprotegida. Algunos de los lagartos e insectos realizan horribles ataques corno masticar los ojos o meterse por las orejas de su presa. Las criaturas más pequeñas pueden escurrirse por las juntas de las armaduras y dentro de la ropa y propinar una picadura mortal, mientras que otras van arrastrándose hasta las bocas abiertas de los soldados lo suficiente estúpidos para gritar de dolor.

Los enjambres de la jungla son aún más peligrosos cuando se deslizan hacia la principal línea de batalla del ejército de Hombres Lagarto en una gran oleada. Cualquier guerrero enemigo que desee acercarse a los Hombres Lagarto tendrá primero que encontrar el coraje suficiente para adentrarse en el mar donde habitan los venenosos reptiles que preceden su avance. Este es un acto de incalculable valor que pocos enemigos de los Hombres Lagarto se atreven a llevar a cabo, y muchos menos aún son los que sobreviven.

MiniaturasEditar

ImágenesEditar

FuentesEditar

  • Ejércitos Warhammer: Hombres Lagarto (7ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Hombres Lagarto (8ª Edición).

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