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Escuela Imperial de Ingenieros

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Bandera Escuela Imperial de Ingenieros.jpg
Los ingenieros del Imperio tienen fama de ser los hombres de amplios conocimientos, avanzados a su tiempo y tecnologías progresistas. También son considerados unos genios excéntricos (chiflados en algunos casos), que siempre andan arriesgando la vida con invenciones absurdas, inviables, dementes y fundamentalmente peligrosas. Todos ellos se reúnen en la Escuela Imperial de Ingenieros de Altdorf para dedicarse a su obsesión con una total falta de preocupación por su seguridad personal. A pesar de lo que produce la escuela es en su mayor parte teórico, de vez en cuando se inventan algunas máquinas de guerra más increíblemente peligrosas jamás diseñadas. El hecho de que nunca se sepa del todo para que bando pueden resultar más peligrosas es motivo de gran preocupación para los soldados de los ejércitos imperiales que las acompañan aunque, cuando sus invenciones funcionan de verdad, resultan espectaculares.

FundaciónEditar

Leonardo Miragliano.jpg
El Colegio Stephan Franz de la Sublime Ingeniería, que se fundó en el 2012, fue la creación de Leonardo de Miragliano, un genio chiflado de Tilea. Leonardo, con su origen humilde y oscuro en las serpenteantes callejas de Miragliano, consiguió ponerse al servicio del príncipe de la ciudad y participó en los trabajos que se realizaron para reconstruir las murallas cuando un día el propio príncipe Cosimo se fijó en él y, al darse cuenta del talento de aquel joven, ¡lo puso inmediatamente al cargo del proyecto! Después de reformar por completo la ciudad y hacerla inexpugnable, Leonardo pasó a ser inventor de la corte de Cosimo y la fama de su genio no tardó en extenderse a los demás príncipes de Tilea. Al final, los viajes de Leonardo acabaron llevándolo al Imperio, una tierra repleta de discordia y de guerra, principalmente debido al conde vampiro Vlad von Carstein.

El Imperio como nación había dejado de existir en aquel momento y varios príncipes de las distintas provincias se proclamaban así mismo Emperador, aunque ninguno tenía la fuerza suficiente para lograrlo. Como las Guerras de los Condes Vampiro estaban en su máximo apogeo, Leonardo fue contratado por el príncipe del Reik Stephan Franz para fundar un colegio de ingeniería con el que impulsar sus intentos de hacerse con el trono imperial y, a su vez, derrotar a los muertos. Leonardo se puso al cargo de dicho colegio y creó muchas máquinas nuevas durante su estancia allí, la más famosa fueron los Tanques a Vapor. Se crearon 12 de estos mastodontes acorazados, si bien hoy en día solo quedan 8 de ellos, que los ingenieros siguen manteniendo y mejorando.

Esta institución atrajo a multitud de jóvenes adelantados a su tiempo ansiosos por desarrollar nuevas y emocionantes formas de tecnología. Con el paso de los años, el Colegio de Ingeniería se fue haciendo más grande e incluso atrajo a ingenieros enanos renegados desterrados de sus hogares por albergar ideas peligrosas, como la de tratar de “mejorar” la tecnología enana de probada y demostrada eficiencia.

Al final, Leonardo desapareció sin dejar rastro, levantando numerosos rumores, algunos más mundanos como que fue mandado asesinar por un rival del príncipe de Altdorf, hasta que más fantásticas como en la que partió en una máquina subacuática y nunca regresó, pasando por las que se voló así mismo por los aires cuando trataba de mejorar las palomas-bombas de Herstel-Wenckler y por descuido empleó una paloma mensajera criada en su casa. Independientemente de lo que le sucedió, sus libros de bocetos se perdieron con él y son muchos los que se han dedicado a buscarlos sin éxito. La gran mayoría de los aparatos que diseñó no se pueden construir todavía con la tecnología disponible en el Viejo Mundo, pero, aún así, esos planos cambian de manos por grandes sumas de de oro y son muy buscados por los príncipes mercenarios.

La Escuela Imperial de IngenierosEditar

Maquina de Leon Brachwurster.jpg

Antes de Magnus el Piadoso, el Colegio de Ingenieros estaba bajo el mecenazgo de los príncipes del Reik de Altdorf y se dedicaba a confeccionar máquinas de guerra lo más ingeniosas posible. Cuando las fuerzas de los Dioses Oscuros emergieron en masa de los Desiertos del Norte en 2302, las tierras del Imperio quedaron en peligro de ser totalmente destruidas hasta que Magnus el Piadoso logró unificar a los líderes de las distintas regiones bajo su estandarte para marchar al Norte y plantar cara a las hordas del Caos. El príncipe de Altdorf acudió a su llamada y muchas de las creaciones más letales de la Escuela de Ingeniería partieron hacia el Norte con el ejército de Magnus. Los ejércitos del Caos fueron derrotados y, tras la posterior coronación como emperador de Magnus, terminó una época oscura de la historia del Imperio y la nación se unió bajo un mismo líder.

En aquel momento, la capital del Imperio era Nuln, y tras la fundación de los colegios de Magia, Magnus reconoció el valor que tenía el centro de innovación de Altdorf. Le concedió el título de Escuela Imperial de Ingenieros (o más concretamente, el de Escuela Imperial de Ingenieros y el Colegio Stephan Franz del Conocimiento Mecánico) y así se transformó en una institución imperial oficialmente reconocida. Además de las numerosas forjas que los príncipes del Reik habían construido en Nuln se convirtieron en la Escuela de Artillería Imperial. Mientras que la Escuela de Artillería fue creada para refinar la tecnología existente y se trata más de un gigantesco complejo industrial que de un centro de investigación (mejores y más grandes cañones, pólvora más efectiva, etc…), la Escuela de Ingenieros es el lugar de las grandes invenciones.

Mejor no acercarseEditar

Hoy en día, la factoría de la Escuela Imperial de Ingenieros está trabajando en nuevas ideas para hacer frente a los peligros que acechan al Imperio, como armas antiaéreas, máquinas tuneladoras, rayos de hielo, bombas alquímicas y todo tipo de aparatos extraños y sorprendentes. Al contrario que los Colegios de Magia, que son instituciones independientes, la Escuela Imperial de Ingenieros incluye alquimistas, mecánicos, biólogos, astrónomos (y no los astrólogos del Colegio Celestial) y toda clase de demás genios locos en un mismo lugar. Se trata de un complejo enorme de salas de tiro, búnkeres para prueba de explosivos, laboratorios bien equipados y grandes zonas al aire libre en las que los experimentos fallidos han derribado los edificios de los alrededores. La verdad es que hay muchos edificios nuevos en torno a la Escuela Imperial de Ingenieros, y el Cuerpo Antiincendios de Altdorf está en vigilancia constante para evitar que reduzcan la ciudad a cenizas.

La Escuela tiene empleados a porteadores de miradas tristes y a mensajeros agobiados y repletos de hollín y es un bullicioso centro de empresas intelectuales, en el que los ingenieros pasan de un proyecto ridículo a otro siguiendo sus caprichos y sus finanzas. A veces trabajan en solitario y a veces con expertos en su mismo campo o de otros diferentes. Pese a que algunos ingenieros desencaminados han tratado de mezclar el poder de la magia con el de la ciencia, los ingenieros son básicamente científicos y es la luz de la razón y del método, y no la superstición, lo que alienta su genio. La Escuela Imperial de Ingenieros tan solo emplea tecnología “iluminada”, de ahí la diferencia entre el ingeniero alquimista y un hechicero del Colegio Dorado (de hecho, hay cierta antipatía entre ambas instituciones)

El avance de la tecnologíaEditar

A medida que Escuela Imperial de Ingenieros iba labrándose una reputación cada vez más excéntrica y temible, continúa desarrollando aparatos nuevos y cada vez más peligrosos, aunque todavía está por ver si algunos de ellos serán tan mortíferos como el tanque a vapor de Leonardo. Sin embargo, lo que sí es indudable es que los genios chiflados seguirán intentándolo hasta que lo consigan o mueran en el intento en una explosión.

InvencionesEditar

Tanque a vaporEditar

Cañón de SalvasEditar

Batería de CohetesEditar

Montura MecánicaEditar

Velocipador SubmarinoEditar

El Magnífico Subhidrovelocipador de Resistencia Probada de Von Brunel

Velocipador.png
Después de quedarse flotando a la deriva durante varios días en el interior de un barril tras sufrir un lamentable incidente debido a una mecha demasiado corta de una Paloma Bomba y aun colérico capitán de barco, el ingeniero von Brunel se preguntó si no valdría la pena transformar aquel humilde medio de transporte en algo mucho más ingenioso. A fuerza de mucho insistir, Brunel logró convencer al Príncipe de Altdorf de que podía crear un sistema con el cual un hombre podría viajar bajo las olas en el interior de un aparato así y, equipado con un taladro, perforar agujeros en los cascos de los navíos enemigos. Junto a los mejores toneleros de la ciudad, Brunel diseño un velocipador submarino que podía viajar casi cien metros antes de que el piloto se viera obligado a volver a la superficie a coger aire. Se le incorporó un sistema de tubos y tuberías con el que el piloto podía respirar, pero se abandonaron los posteriores intentos de perfeccionar el aparato en cuanto el mismo Brunel pilotó el velocipador y este se llenó de agua después de que la madera se doblara debido al tiempo de inmersión mandándolo al fondo del Reik.

Rifle Largo de HochlandEditar

Paloma Bomba Herstel-WencklerEditar

Nave aéreaEditar

El Fantasmagórico Capacitador de Esplendidez Aérea

Máquina voladora.png
A lo largo de su existencia, el hombre siempre ha deseado fervientemente poder volar igual que los pájaros, y este fue el motivo que inspiró la creación de este increíble aparato. Después de largos estudios de anatomía y la estructura de las alas de un pájaro, Rauvork se dedicó a construir una maquina tras otra con una singular falta de bueno resultados. Por suerte, Rauvork no estaba maldito con la creencia de que sus invenciones no podían fallar nunca y, por ello, hizo sus primeros intentos de vuelo desde alturas relativamente bajas. Los diseños que consiguió obtener de las descripciones de ingenieros enano independientes de los girocópteros permitieron a Rauvork perfeccionar la máquina voladora hasta el punto de que fue capaz de recorrer casi 100 metros por los aires, pero su aplicación se veía severamente limitada por el hecho de que el piloto se agotaba tras pedalear desesperadamente para mantener el vuelo. Posteriormente, se propusieron planes para la construcción de un capacitador de esplendidez aérea de dos plazas, pero nunca llegaron a consumarse debido a la dificultad de encontrar a dos personas que aceptaran saltar de un edificio con un aparato tan caprichoso como aquel.

TuneladorEditar

El Sorprendente Facilitador de Fuerza de Perforación Subterránea

Tuneladora.png
Obsesionado con las historias de los hombres rata que supuestamente habitaban en el subsuelo, Avel Ferrara decidió descubrir por sí mismo si existía o no dicha raza de criaturas. Asistido por sus hijos, desarrolló un tipo de taladro más grande y empezó a tratar de explorar el mundo existente bajo las calles con su facilitador. Ferrara nunca encontró pruebas de la existencia de los Skaven, pero las aplicaciones de aquel aparato no tardaron en hacerse evidentes cuando calles enteras empezaron a derrumbarse a lo largo de su trayecto subterráneo. Se construyeron varias de las invenciones de Ferrara para utilizarlas en los asedios de varios castillos de los Reinos Fronterizos. Estas resultaron ser tremendamente efectivas al derrumbar las murallas de los tres castillos en menos de una semana desde el inicio de cada asedio. Por desgracia, las tareas aparatos se perdieron y por aquel entonces Ferrara ya estaba enfrascado en la creación de otros aparatos con los que tratar de hacer realidad su sueño de demostrar la existencia de los malignos hombres rata.

El Fin de los TiemposEditar

Nagash Gran Nigromante retornado Fin de los Tiempos.jpg

El Fin de los Tiempos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la serie de libros de campaña y novelas de El Fin de los Tiempos, que recientemente ha sustituido la línea argumental de La Tormenta del Caos

Archaon Señor del Fin de los Tiempos.jpg

La Caída de AltdorfEditar

Ingeniero.png
La Escuela Imperial de Ingenieros defendió su ciudad en masa. Armados con todo tipo de inventos mortíferos, los Ingenieros se presentaron en la planicie para ayudar a una enorme batería de artillería a tomar posiciones a cada lado de la puerta principal de Altdorf. Entonces los cuatro tanques de vapor que los ingenieros habían podido poner en funcionamiento sacudieron la tierra mientras cogían más y más velocidad hacia la horda bárbara.

Original:

The Imperial Engineers School defended their city en masse. Armed with all manner of death-dealing inventions, the Engineers filed out onto the plains to help a massed battery of artillery take up position on either side of Altdorf's main gate. Then the four steam tanks that the Engineers were able to push into operation shook the earth as they trundled faster and faster towards the barbarous hordes.

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Miembro a cargo: snorri Fecha de inicio: 28-02-16 Estado: Esperando revisión


FuentesEditar

  • Libro de Ejército: El Imperio (6ª edición).
  • Libro de Ejército: El Imperio (7ª edición).
  • The End Times II - Glottkin.

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