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Guardianes del Bosque Salvaje

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Imagen Wildwood Rangers.jpg

Athel Loren no es un lugar seguro, ni siquiera para los Elfos Silvanos. Incluso ahora, mil años después del primer Gran Concilio, hay espíritus del bosque disconformes con la presencia de los Elfos que les infligen todo el daño que está en su mano. Estos entes oscuros, confinados al extremo sureste de Athel Loren, conocido como el Bosque Salvaje, se precipitan una y otra vez contra la barrera de monolitos que los retiene, deseosos de vengarse de aquellos que ocuparon su hogar.

La tarea de vigilar el límite de esta sombría prisión con el resto de Athel Loren recae sobre los Guardianes del Bosque Salvaje. Su existencia desconoce el júbilo y el esplendor de los que gozan los demás Elfos Silvanos: si las criaturas del Bosque Salvaje no descansan, tampoco lo harán los que hicieron voto de mantener su cautiverio. La barrera de monolitos sufre ataques constantes y disrupciones más habituales de las que nadie se molesta en advertir. Cualquier brecha, por pequeña que sea, conlleva grandes peligros, pues los espíritus oscuros se cuelan a través de ella y siembran el caos en el bosque. Los Guardianes acuden a esas brechas en cuanto se forman, repeliendo a los espíritus el tiempo suficiente para que los Cantores restauren las barreras. Para que sus hermanos vivan sin miedo, los Guardianes se mantienen siempre alerta.

Pocos visten las ropas de Guardián sin haber sido víctimas de una tragedia a manos de los moradores del Bosque Salvaje. Muchos han perdido a un ser querido a manos de un metamorfo, mientras que otros han presenciado la destrucción que un Hombre Árbol furioso puede causar. Muy pocos son reclutados deliberadamente por otros Guardianes. Tal invitación es honrosa, pero el orgullo queda eclipsado por los sacrificios que se exigirán. Una vez emprendido el camino del Guardián, es muy difícil abandonarlo.

Un Guardián no solo debe mostrar destreza física, sino también una voluntad inquebrantable que otros Elfos llegan a encontrar intimidante. Muchas entidades del Bosque Salvaje son horrores desmedidos capaces de desquiciar a aquellos de espíritu voluble con una sola mirada. Otros toman formas seductoras no menos peligrosas. Así pues, para sobrevivir, los Guardianes deben blindar su alma ante cualquier emoción. No todos lo logran: cada año algunos pierden el juicio debido al terror y otros son atraídos por una sirena del Bosque Salvaje. De los dos destinos, el primero es sobradamente preferible. El terror puede superarse con el tiempo y una mente rota puede recuperarse, pero no hay escapatoria para los que se aventuran más allá de la barrera de monolitos: solo les aguarda una vida de servidumbre y enajenación y, al fin, una muerte demasiado demorada.

Aunque no son vasallos de ningún señor o dama de Athel Loren, a veces se une a un ejército en campaña una partida de Guardianes. En la guerra, su resolución templada en los horrores del Bosque Salvaje da buena cuenta de monstruosidades poseídas por un poder inabarcable. Su estoicismo derrota a Minotauros y dragones, vampiros y Demonios con una disciplina que pocos Elfos, por valientes que sean, pueden preciarse de igualar. Los Guardianes del Bosque Salvaje no participan en la guerra por la gloria o por compañerismo, sino que los conduce un propósito más trascendente.

Muchos espíritus oscuros son cambiantes o metamorfos, la mayoría de los cuales actúa por instinto, empleando sus habilidades para suplantar a las víctimas. Sin embargo, unos pocos poseen la astucia suficiente para tomar la forma de los enemigos más feroces de Athel Loren o infiltrarse en las filas de un ejercito invasor. Cuando los Guardianes del Bosque Salvaje van a la guerra, lo hacen en busca de esas criaturas, aunque pocas veces informan a su general de su verdadero objetivo. Para acabar con su presa son capaces de luchar durante años, a lo largo de incontables leguas, devastar ciudades y cobrarse miles de vidas. Solo cuando el cambiante ha sido finalmente acorralado y asesinado, y su cuerpo reducido a cenizas, solo entonces, se permiten regresar a Athel Loren y retomar su vigilancia silenciosa.

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FuenteEditar

  • Libro de Ejército: Elfos Silvanos (8ª Edición).

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