Fandom

La Biblioteca del Viejo Mundo

Imrik

5.865páginas en
el wiki}}
Crear una página
Comentarios0 Compartir
Príncipe Imrik, Señor de los Dragones de Sam Wood.jpg

Señor de los Dragones, Príncipe

Caledor es ahora un reino silencioso. Ya no resuenan en el cielo los gritos de los dragones y el rugir de sus alientos de fuego. Ya no retumban las cuevas con sus sonidos y la tierra tampoco tiembla con sus fuertes pisadas. Solo resuena el eco de los pasos de los Altos Elfos caminando por los salones ancestrales.

El más noble de los Príncipes Dragón es Imrik, el último de la estirpe del Rey Fénix Caledor. Imrik es uno de los pocos que pueden despertar a los dragones de su reposo en tiempos de necesidad; y, aun así, solo a unos pocos. Ya han quedado atrás los días en que sus seguidores marchaban a la batalla montados sobre estas criaturas que escupían fuego. Ahora, únicamente Imrik lucha de esta forma tradicional.

En defensa de su hogar natal y de todo el reino de Ulthuan, Imrik es un fornido bastión de fuerza. Junto con Tyrion y Teclis, los descendientes de la gran estirpe de Aenarion, es considerado un muro indestructible entre muchos de los enemigos de los Altos Elfos y la isla mística de Ulthuan. El Príncipe Imrik es el guerrero Alto Elfo más poderoso de su era. Los habitantes de Ulthuan dicen que la nobleza del Rey Fénix Caledor y la fuerza en combate del Rey Fénix Tethlis han renacido en el Señor de los Dragones. Dirige su Dragón al ataque, picando sobre los enemigos de los Altos Elfos con la furia destructora de un relámpago. La gran bestia escamosa agarra a sus víctimas y las despedaza miembro a miembro, mientras el Príncipe Imrik atraviesa un enemigo tras otro con su devastadora Lanza Estelar. Pocos pueden resistir su ataque, y ningún ser vivo puede sostener su ardiente mirada o igualar la fuerza de su brazo.

El Fin de los TiemposEditar

Nagash Gran Nigromante retornado Fin de los Tiempos.jpg

El Fin de los Tiempos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la serie de libros de campaña y novelas de El Fin de los Tiempos, que recientemente ha sustituido la línea argumental de La Tormenta del Caos

Archaon Señor del Fin de los Tiempos.jpg

Imrik fin de los tiempos.png
El Príncipe Imrik proviene de una de las líneas más nobles de todo Ulthuan. Su sangre es la de los reyes, y la de Caledor Domadragones - el más grande de los héroes. Sin embargo Imrik es también el último de su linaje; aunque él no lo sabe, su destino se entrelaza con el de toda su raza. Mientras el príncipe tenga la fuerza para manejar la Lanza Estelar y el Cuerno de Dragón de su estirpe, los elfos perdurarán. Cuando caiga, los elfos caerán poco después.

En los primeros años de su gobierno, Imrik ocultó su disgusto por la forma parroquial y cautelosa en que los altos elfos habían convertido sus relaciones. Durante largos años, Imrik no tomó ninguna acción. Los príncipes de Caledor siempre habían apreciado altamente la lealtad, y el príncipe no tenía ningún deseo de traer la vergüenza a sus antepasados. Sin embargo, mientras pasaban los años, Imrik estuvo cada vez más frustrado por la docilidad del Trono del Fénix, y decidió dar ejemplo como sólo podía Caledor.

Y así, cuando los videntes de Caledor hablaron cada vez más de una época que se aproximaba de fuego y destrucción, Imrik decidió ir a su encuentro preparado. A su orden, los dragones fueron despertados y los ejércitos reunidos. Los guerreros de Caledor fueron enviados por todo el mundo, trayendo nuevas esperanzas a las remotas colonias de los altos elfos. Los estandartes dragón adornaron las defensas de cada fortaleza, y las murallas de cada puesto avanzado desde el extremo de Lustria a las dispersas islas al sur de Catay. Por otra parte, Imrik comenzó a tener un creciente interés en las luchas de los reinos de los hombres, y les prestó ayuda. El propio Imrik dirigió la carga en muchas de estas batallas, montando en lo alto de la silla del poderoso dragón Minaithnir, contado entre los últimos y más grandes de su especie.

Las obras de Imrik reavivaron la gloria de Ulthuan, y su brillante Lanza Estelar rompió más de un muro de escudos, pero no era suficiente. En todas partes, las fuerzas de los dioses oscuros estaban en marcha, y era evidente para Imrik que los reinos civilizados estaban enfrascados en una guerra que estarían en apuros para ganar.

A partir de entonces, Imrik se sumergió en su nueva cruzada, seguro de que su lucha era a la vez honorable y necesaria. Pero mientras el tiempo pasaba, y cada vez más sangre Caledoriana era derramada en defensa de tierras lejanas, el príncipe se dio cuenta de que su grito de guerra había caído en oídos sordos. Pocos de los nobles de Ulthuan habían seguido su ejemplo, y algunos se burlaban abiertamente de sus esfuerzos llamándolo despilfarro y temerario.

De este modo Imrik volvió a Ulthuan con una furia que hervía a fuego lento, decidido a enfrentarse con sus detractores. Sin embargo, su casa había estado siempre en el campo de batalla, no en las cortes de seda de Lothern, y sus argumentos fueron demasiado a menudo desviados por los bonitos discursos de sus oponentes. Tal vez si Tyrion y Eltharion - ambos de los cuales compartían muchas de las preocupaciones de Imrik - hubieran estado presentes, el príncipe de Caledor habría ganado más interés de la Corte del Fénix. Por desgracia, ambos estaban muy lejos en ese momento, buscando desesperadamente a la perdida Niña Eterna, Aliathra.

A medida que el temperamento de Imrik iba peor, buscó audiencia con el Rey Fénix, pero cada vez que lo intentaba recibía sólo un lamentable rechazo. Finubar casi nunca atendía al consejo por más tiempo. Incluso cuando el Rey Fénix aparecía, tan cansado parecía que Imrik se dio cuenta de que su apoyo contaría poco, incluso si pudiera asegurarlo. Peor aún, estaba claro para Imrik que varios de la Corte del Fénix buscanban posicionarse como eventuales sucesores de Finubar. Tales deliberaciones apenas eran frecuentes, por supuesto, pero había una urgencia en el aire que era impropia en el mejor de los casos, y siniestra en el peor.

Al fin, su paciencia se extendió más allá de sus límites, con Imrik encaminándose hacia la traición. Comenzó poco a poco. La fuerza de Caledor - una vez disponible libremente para los Diez Reinos - ahora se concedía sólo a los señores y príncipes que estaban dispuestos a apoyar Imrik en su propia opción a la Corona del Fénix. De repente, muchos de los que se habían burlado del príncipe trataron de convertirse en sus amigos más queridos, porque habían visto a sus propios ejércitos y los habían visto pequeños. En el momento en que el cometa de dos colas regresó, y Ulthuan fue acosado por los demonios de una forma no vista desde los tiempos de Aenarion, pocos se rieron de Imrik durante más tiempo, ya que estaban demasiado ocupados rogándole ayuda.

Fue entonces cuando al fin Finubar concedió una audiencia a Imrik, invocando al príncipe de Caledor a su torre en la oscuridad de la noche. Esperando ser reprendido por sus recientes acciones, Imrik se sorprendió al encontrar al Rey Fénix aprobando silenciosamente sus acciones - o, al menos, tanto como podía decir. Finubar habló mucho con acertijos y medias frases aquella noche, como si estuviera tratando de transmitir una verdad a la que incluso él se agarraba débilmente. Otros podrían haber pensado que Finubar estaba loco, tan confuso era su discurso, pero Imrik vio la verdad de la cuestión: el futuro que el otro había vislumbrado era tan vasto como para dar una explicación sencilla. Así que cuando Finubar habló tranquilamente de su inminente muerte, Imrik le creyó por completo.

Cuando Imrik por fin dejó la torre de Finubar, lo hizo con fresca determinación, y redobló sus esfuerzos para obtener el respaldo de la Corte del Fénix. Sin embargo, la discordia fue creciendo en todo Ulthuan, y los príncipes del reino estaban cada vez más divididos entre Imrik y los que afirmaban estar actuando de acuerdo a los deseos de Finubar. Por lo tanto, cuando Tyrion al fin regresó del mar, hizo responsable a Imrik responsable de la división de Ulthuan y ejecutó un desafío ante la Corte del Fénix. Abandonado por sus volubles partidarios, Imrik se vio obligado a abandonar su asiento en el consejo y volver a la solidez de Caledor. Desde Tor Caleda observaba a Tyrion y a Teclis expulsar a los demonios de Ulthuan, pero se involucró poco salvo que fuera amenazado Caledor o sus pocos restantes aliados.

Poco a poco, la Guerras de Recuperación se volvieron en favor de los elfos, pero Imrik no obtuvo ninguna alegría de las victorias. Había visto en la evolución de los acontecimientos demasiadas de las cosas descritas en los murmullos callados de Finubar, y observaba con cautela mientras la posición de Tyrion en la Corte del Fénix florecía como nunca antes. Cada vez más consciente de que la guerra contra los demonios no era más que el precursor de algo mucho peor, Imrik envió a sus jinetes de dragón a través de los océanos, ordenando que volvieran a casa todas las tropas Caledorianas. El príncipe no sabía a ciencia cierta lo que venía, pero estaba determinado a que Caledor sobreviviera.

Poco después, la diosa Lileath visitó los sueños de Imrik. Guiando al príncipe hasta el corazón del Gran Vórtice, lo llevó delante de su ilustre antepasado, Caledor Domadragones. Allí, la diosa y el mago hablaron de restaurar un trono robado, y de un terrible futuro que podría ser frustrado sólo si los antiguos odios eran puestos a un lado. Imrik despertó con un sudor frío y el estómago revuelto. Se le había pedido que hacer lo impensable, pero sabía que si lo que había dicho Caledor era cierto, entonces no había otra manera.

La siguiente mañana, un solitario barco Naggarothi entró en el puerto de Tor Caleda. El signo de Lileath estaba en sus velas y el dragón de Caledor en su proa. Su llegada cambió el destino de Imrik para siempre...

ORIGINAL:

Prince Imrik is sprung from one of the noblest lines on all Ulthuan. His blood is that of kings, and of Caledor Dragontamer - the very greatest of heroes. Yet Imrik is also the last of his line; though he knows it not, his fate is intertwined with that of his entire race. For so long as the prince has the strength to wield the Star Lance and Dragonhorn of his foresire, the elves will endure. When he falls, the elves will perish soon after.

In the early years of his rule, Imrik concealed his distaste at how parochial and cautious the high elves had become in their dealings. For long years, Imrik took no action. The princes of Caledor had always prized loyalty highly, and the prince had no wish to bring shame upon his forebears. Nevertheless, as the years wore by, Imrik grew ever more frustrated by the Phoenix Throne’s meekness, and resolved to set an example as only Caledor could.

And so, when Caledor’s seers spoke increasingly of an oncoming age of fire and destruction, Imrik sought to meet it prepared. At his order, dragons were woken and armies levied. The warriors of Caledor were dispatched around the globe, bringing fresh hope to the high elves' far-flung colonies. Dragon banners graced the ramparts of every fortress, and the walls of every outpost from the tip of Lustria to the scattered islands south of Cathay. Furthermore, Imrik began to take increasing interest in the struggles of the realms of men, and lent them aid. Imrik himself led the charge in many of these battles, riding tall in the saddle of the mighty dragon Minaithnir, himself counted amongst the last and greatest of his kind.

Imrik’s deeds rekindled Ulthuan’s glory, and his glittering Star Lance broke many a shieldwall, but it was
not enough. Everywhere, the forces of the Dark Gods were on the march, and it was plain to Imrik that the civilised realms were locked in a war they would be hard-pressed to win.

Thereafter, Imrik immersed himself in his new crusade, certain that his striving was both honourable and necessary. But as time marched on, and ever more Caledorian blood was spilt in defence of distant lands, the prince realised that his rallying cry had fallen on deaf ears. Few of Ulthuan's nobles had followed his example, and some openly mocked his efforts as wasteful and brash.

Thus did Imrik return to Ulthuan in a simmering fury, determined to meet his detractors. Yet his home had ever been upon the battlefield, not in the silken courts of Lothern, and his arguments were too often deflected by the pretty speeches of his opponents. Perhaps if Tyrion and Eltharion - both of whom shared many of Imrik’s concerns - had been present, the prince of Caledor would have gained more traction with the Phoenix Court. Alas, both were far afield at that time, searching desperately for the lost Everchild, Aliathra.

As Imrik’s temper grew worse, he sought audiences with the Phoenix King, but each time received only a regretful refusal. Finubar hardly ever even attended the council any longer. Even when the Phoenix King did appear, so weary did he seem that Imrik realised that his support would count for little, even if it could be secured. Worse, it was clear to Imrik that several of the Phoenix Court were looking to position themselves as Finubar’s eventual successor. Such deliberations were hardly uncommon, of course, but there was an urgency in the air that was unseemly at best, and ominous at worst.

At last, his patience stretched beyond its limits, Imrik edged towards treason. It began slowly enough. Caledor’s might - once gifted freely to the Ten Kingdoms - was now granted only to those lords and princes who were prepared to support Imrik in his own bid for the Phoenix Crown. Suddenly, many who had derided the prince sought to become his dearest friends, for they had looked upon their own armies and found them wanting. By the time the twin-tailed comet returned, and Ulthuan was beset by daemons to a degree unseen since Aenarion’s time, few laughed at Imrik any longer, for they were too busy beseeching him for aid.

It was then that Finubar at last granted Imrik an audience, summoning the prince of Caledor to his tower in the dead of night. Expecting to be upbraided for his recent actions, Imrik was surprised to find the Phoenix King quietly approving of his actions - or at least, so far as he could tell. Finubar spoke much in riddles and half-sentences that night, as if trying to convey a truth that even he grasped but dimly. Others might have thought Finubar mad, so jumbled was his speech, but Imrik saw the truth of the matter: that the future the other had glimpsed was so vast as to defy simple explanation. Thus when Finubar calmly spoke of his own imminent death, Imrik believed him utterly.

When Imrik at last left Finubar’s tower, he did so with fresh resolve, and redoubled his efforts to gain the backing of the Phoenix Court. However, discord was growing across Ulthuan, and the princes of the realm were increasingly polarised between Imrik and those who claimed to be acting according to Finubar’s wishes. Thus, when Tyrion at last returned from over the sea, he held Imrik accountable for Ulthuan’s division and laid down a challenge before the Phoenix Court. Deserted by his fickle supporters, Imrik was forced to abandon his seat upon the council and return to the fastness of Caledor. From Tor Caleda he watched Tyrion and Teclis drive the daemons from Ulthuan, but involved himself little save where Caledor or its few remaining allies were threatened.

Little by little, the Wars of Reclamation turned in the elves’ favour, but Imrik took no heart from the victories. He had seen in unfolding events too many things described in Finubar's guarded mutterings, and watched warily as Tyrion's standing in the Phoenix Court blossomed as never before. Increasingly aware that the war against the daemons was but the precursor to something far worse, Imrik sent dragon riders out across the oceans, ordering all Caledorian troops to return home. The prince did not know for certain what was coming, but he was determined that Caledor would survive it.

Soon thereafter, the goddess Lileath visited Imrik's dreams. Guiding the prince to the heart of the Great Vortex, she brought him before his illustrious forebear, Caledor Dragontamer. There, the goddess and the mage spoke of a stolen throne restored, and of a terrible future that could be thwarted only if the hatreds of old were put aside. Imrik awoke in a cold sweat, his gut churning. He had been asked to do the unthinkable, but he knew if Caledor had spoken true, then there was no other way.

The next morn, a lone Naggarothi ship sailed into the harbour of Tor Caleda. The sign of Lileath was upon its sail and the dragon of Caledor on its prow. Its arrival changed Imrik’s destiny forever...

Batallas del Fin de los TiemposEditar

Batalla FinalEditar

Imrik batalla final.png
El camino de Imrik hasta la Isla de los Muertos había sido un camino largo y difícil, pero se había agarrado a su fe. Aunque originalmente luchó al lado de Malekith sólo porque Caledor Domadragones le habló de esa necesidad, Imrik había comenzado a vislumbrar resquicios de nobleza que brillaban a través del alma cruel y callosa del Rey Fénix. Esto, junto con el descenso de Tyrion a las más oscura de las locuras, habían anulado cualquier duda que Imrik hubiera tenido. Había empezado a creer que el amanecer de una nueva de los elfos estaba llegando, y estaba seguro de que les iría mejor bajo el gobierno de Malekith que el de Tyrion.

ORIGINAL:

Imrik’s road to the Isle of the Dead had been a long and difficult one, but he had kept to the faith. Though originally he fought at Malekith’s side only because Caledor Dragontamer spoke of its necessity, Imrik had begun to glimpse chinks of nobility shining through the Phoenix King’s cruel and calloused soul. These, combined with Tyrion’s descent into the grimmest of madness, had quashed whatever doubts Imrik entertained. He had come to believe that the dawn of a new age was upon the elves, and was certain that they would fare better under Malekith’s rule than Tyrion’s.


HeldenHammerSigmar.png Este artículo está siendo corregido por un miembro de Traducción. HeldenHammerSigmar.png
Te recomendamos no realizar modificaciones hasta que esta plantilla sea retirada. Si crees necesaria una modificación, puedes contactar al usuario en su página de discusión o en la página de discusión de la plantilla para poder coordinar la redacción.
Miembro a cargo: snorri Fecha de inicio: 04-07-16 Estado: Esperando revisión


MiniaturasEditar

  • Ultima aparición de Imrik, Príncipe Dragón
  • Primera miniatura de Imrik, descatalogada

ImágenesEditar

FuentesEditar

  • Libro de ejército Altos Elfos 5ª Edición
  • Libro de ejército Altos Elfos 6ª Edición
  • The End Times III - Khaine

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

Spotlights de otros wikis

Wiki al azar