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Isabella von Carstein, originalmente conocida como Isabella von Drak, fue la esposa del legendario Vlad von Carstein, el fundador del clan vampírico von Carstein, que pondría en jaque al Imperio durante varios siglos.

Historia Editar

Isabella era la hija del enajenado Conde Otto von Drak, en vida Isabella era como muchas otras damas nobles, vanidosa, inmoral y egoísta pues no se preocupaba por nada que no afectara a su comodidad y situación personales. Aunque era muy inteligente, tenía una educación más bien clásica que práctica. De algún modo se la consideraba un poco rara porque le gustaban las aficiones que podían denominarse “masculinas”, como la caza y la cetrería, en detrimento de la costura y la música. De hecho, fuera de Sylvania el único rasgo que la podía hacer deseable como esposa era su belleza fría e impactante, pero esto no bastaba para atraer a pretendientes merecedores de heredar el trono de Sylvania, y su padre no quería conceder su mano a ninguno de sus rivales en la provincia.

Cuando Vlad apareció la noche de la muerte de Otto, a Isabella le alegraba la idea de que su odiado y decrepito tío Leopold no heredase las tierras de Sylvania, aunque tampoco le emocionaba la idea de tener que casarse con aquel siniestro extranjero. No obstante, a medida que transcurrían los meses, lo que había empezado como un matrimonio de conveniencia se había convertido en algo más. El encanto vampírico de Vlad era irresistible y la devoción de Isabella por su esposo se hizo tan fuerte que se convirtieron en una pareja inseparable. Vlad resistió durante mucho tiempo las súplicas de Isabella para unirse a él en la no muerte, pero cuando ella estuvo a punto de morir a causa de una enfermedad, Vlad se dio cuenta de que no podría seguir sin ella y, de mala gana la unió a las filas de los No Muertos. Como Vampiresa, la Condesa Isabella estaba siempre al lado de Vlad, alimentando su ambición y enseñándole las formas de la Corte de Sylvania y del Imperio. Isabella era la confidente mas apreciada de Vlad, y la única persona, viva o muerta, en la que depositaria su confianza.

Cuando Vlad partió en su misión para convertirse en Emperador, Isabella lo acompañó en el camino a la guerra. Ella llevaba una reliquia de los von Draks; se trataba de un cáliz hecho por su bisabuela, la Condesa Bathori. Corrompida por la Magia Oscura, esta copa dorada estaba siempre llena de sangre fresca e Isabella bebía de ella incluso en medio del combate más encarnizado. Aquellos que se atrevían a enfrentarse a ella en combate observaban asombrados como sus heridas se curaban en cuestión de segundos; parecía que el tiempo retrocedía en presencia de la Condesa Vampira cuando la sangre negra retrocedía entrando de nuevo en sus heridas y su piel de alabastro se sellaba sin dejar ni un rasguño. Su sorpresa les saldría muy cara ya que cuando volvían a recuperar su concentración lo harían con un corte en la garganta o con una espada clavada en el costado.

Al parecer, cuando Vlad murió, Isabella estaba luchando en lo alto de una de las torres de la puerta de Altdorf. Protegida por una escolta de Guardia de los Túmulos, se enfrentó al recién autoproclamado Emperador Ludwig y a sus Grandes Espaderos. Cuando los Tumularios se derrumbaron a su alrededor, Isabella se dio cuenta de que su amado había sido finalmente destruido y que sus poderes nigrománticos flaqueaban. Tan impactada quedó que se detuvo desolada en medio del combate y se lanzó desde lo alto de la torre. El cuerpo de Isabella quedó empalado en las estacas que había abajo, igual que el de su marido, descomponiéndose inmediatamente hasta quedar convertida en polvo.

El Fin de los Tiempos Editar

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El Fin de los Tiempos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la serie de libros de campaña y novelas de El Fin de los Tiempos, que recientemente ha sustituido la línea argumental de La Tormenta del Caos

Archaon Señor del Fin de los Tiempos.jpg

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Cuando Vlad von Carstein fue asesinado ante las puertas de Altdorf, su esposa Isabella se perdió en loca depresión. Durante muchos años los dos vampiros habían sido amantes inseparables, existiendo uno para el otro solamente. En el momento que comprendió que su alma gemela se había perdido para siempre, Isabella se lanzo de la almenas de la ciudad en vez de enfrentar la eternidad sin él. Su cuerpo fue empalado por las estacas que sobresalían alrededor de los muros de Altdorf, antes de deshacerse en polvo en el viento.

Este gesto de devoción absoluta debió haber sido el último acto de Isabella. Sin embargo, El Fin de los Tiempos comenzó y el poder de los Dioses del Caos aumentó. Antes de que Nagash elevara a sus Mortarcas, otro había traído la esencia de Isabella desde el velo. El dios de la plaga Nurgle trajo la dispuesta alma de la Condesa de vuelta a las tierras de los vivos. Este acto no era por altruismo, sino un acto divertido por su propio gran ingenio. Nurgle procuró transformar a Isabella en una irónica arma de retribución. Seria un avatar andante de entropía y renacimiento, la agente del castigo del gran Nurgle sobre los No Muertos. Durante demasiado tiempo, Nagash y su índole habían retorcido el orden natural de las cosas, insultando a Nurgle con cada reversión mágica del ciclo de descomposición y putrefacción. Ahora, complacía enormemente a Nurgle convertir a un No Muerto en el arma que destruiría a su raza.

El ser maldito renacido por el poder de Nurgle era Isabella, y no lo era. Aunque la Condesa era tan indiscutiblemente bella como siempre, Nurgle había encadenado un Demonio a su alma. Esta vil criatura llamada Bolorog, era un poderoso demonio de plaga que dominaba el alma de Isabella a cada momento. Aunque luchara y suplicara para zafarse de las cadenas de su alma, Isabella no podía escapar de Bolorog, y era forzada a hacer la voluntad del demonio en su lugar. Por supuesto, su ayuda no era del todo indispuesta, Isabella von Carstein necesitaba poco empuje para despreciar a mayoría de los Mortarcas de Nagash, aquellos que conocía la habían tratado con desprecio y los que no, simplemente no significaban nada para ella.

Sin embargo, el truco mas cruel de Bolog fue envenenar el amor de Isaballa por Vlad. Incluso el amor más verdadero puede convertirse en el odio más amargo, dándole la suficiente cruda traición. Manipulando las memorias de Isabella de su amado, Bolorog tejió un tortuoso cuento de servilismo y degradación que volvió loca a la condesa. Ella veía su pasado a través de una lente sucia y retorcida, en el cual cada acto de bondad de Vlad se convirtió en uno de desprecio, y su propio amor verdadero se volvió patético y vergonzoso.

Conducida por un amargo deseo de venganza contra Vlad y toda su clase, Isabella marchó sobre Sylvania como una avatar del poder de Nurgle. Ahora, su toque volvía la carne no muerta en vida hormigueante, llevando en segundos la descomposición de incontables años. La magia de los no muertos no tenía poder sobre Isabella la Maldita, mientras que su simple presencia era suficiente para deshacer los encantamientos que mantenían a los muertos en pie. Incluso las propiedades de vida del cáliz de sangre habían tomado una nueva forma corrupta, con contagiosos hechizos revolviéndose en sus profundidades mientras esperaban su liberación. Isabella sería el arma de Nurgle contra los no muertos, Bolorog conducía a la condesa para exigir su venganza, incluso mientras, en lo profundo de la última esquina racional de su mente, gritaba desesperadamente por liberarse.

Batalla de los Muertos y Enterrados Editar

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Era imposible para cualquiera decir si las acciones y las palabras de Isabella von Carstein eran realmente suyas, o las de Bolorog. El demonio había alimentado los recuerdos más crueles de su vida pasada, alimentando a la condesa con medias verdades para abanicar odios olvidados. Isabella amaba y odiaba a Vlad en igual medida, porque ya no podía recordar si realmente había sido su igual, o simplemente una esclava dominada. Sin embargo, no existía ninguna confusión con respecto a los otros vampiros, que Isabella siempre los había odiado. Demasiados en Sylvania la habían tratado con desdén, ofreciendo deferencia sólo en presencia de Vlad. Era este odio el que daba poder a la maldición de Isabella, ya que agradaba a Nurgle que los muertos no fértiles se deshicieran por su propia mezquindad.

Asedio de la Pirámide Negra Editar

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Cuanto más se acercaba Isabella a la Pirámide Negra, más activo e insistente se volvía Bolorog. El demonio no soportaba ningún retraso, e impulsaba a la condesa evocando recuerdos de su vida pasada, y retorciéndolos para implicar una degradación que nunca había sido. Bolorog había notado que la resolución de Isabella había vacilado lentamente tras el asesinato de Vlad, y el demonio quería asegurarse de que la condesa permaneciera a su alcance el tiempo suficiente para completar su misión compartida. Mientras tanto, en el rincón más profundo de la mente de Isabella, la parte pequeña y autoconsciente de su psique gritaba inútilmente para liberarse.

MiniaturasEditar

  • Miniatura de octava edición
  • Isabella y Vald de quinta edición

ImágenesEditar

  • Isabella Von Cartsein Warhammer Total war

FuentesEditar

  • Ejércitos Warhammer: Condes Vampiro (7ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Condes Vampiro (8ª Edición).
  • The End Times V - Archaón.

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