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Karond Kar

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La puertas de Karond Kar por Rick Sardinha.jpg
La Torre de la Desesperación, la Puerta de los Esclavistas

Incluso en una tierra donde la miseria y el tormento son la moneda común del día a día, Karond Kar se considera como un refugio especialmente sombrío. Es la única ciudadela se mantiene vigilante a la orilla del Mar Frío. Al tratarse de la ciudadela más expuesta de todas, Karond Kar es azotada constantemente por vientos huracanados, lluvias heladas y olas gigantescas. Sus gentes se cuentan entre las más duras. De hecho, se han aclimatado de tal forma a las condiciones heladas que los climas más cálidos les resultan incómodos.

Karond Kar era la más lejana, siniestra y rica de las seis ciudades de Naggaroth, y disfrutaba de grandes riquezas como centro de intercambio de todos los esclavos que transportaban los invasores druchii por todo el mundo conocido. Por esto, la ciudad también es conocida como la Puerta de los Esclavistas, ya que es aquí donde las grandes flotas de saqueadores dejan su carga viviente. Miles de esclavos son arrastrados hasta este terrible lugar, hombres del Viejo Mundo, Elfos de Ulthuan, y muchos más de todos los rincones del mundo, todos ellos destinados a servir al Rey Brujo y sus sirvientes.

Ciudad Puerto Elfos Oscuros.jpg

La ciudad es el lugar perfecto para servir de terreno neutral para la compra y venta del recurso más preciado de la tierra, ya que la torre estaba demasiado lejos, era muy difícil que un ejército accediera a ella por tierra y poseía una poderosa flota propia para repeler los asaltos por mar. Los seis señores de la torre eran viejos y poderosos druchii, designados por el Rey Brujo, provenientes de cada una de las seis grandes ciudades, y de esa manera, disfrutaban de la misma influencia en los consejos de los drachau de la torre. Había agentes de todas las casas más poderosas de Naggaroth que tenían residencia fija en la ciudad comercial al pie de la torre, y durante el verano, se triplicaba la población, ya que los comerciantes menores realizaban el viaje de dos semanas por mar para comprar suministros para el año siguiente.

La mayoría de los esclavos que llegan a Karond Kar procedentes del oeste, donde son desembarcados en sus muelles helados y quedan expuestos a los elementos. Miles mueren durante la travesía a Karond Kar, sofocados y asfixiados en las bodegas de las naves de esclavos o torturados hasta la muerte para diversión de la cruel tripulación. Esos son los afortunados. Cuando los supervivientes son desembarcados en los muelles, descubren rápidamente que su tormento acaba de empezar. No hay escapatoria de Karond Kar pues no son solo las cadenas lo que les impide escapar, ya que la ciudad se asienta sobre una fina península rodeada de aguas congeladas, aunque miles de esclavos han parecido intentándolo para no tener que enfrentarse a las crueles atenciones de sus nuevos propietarios.

El rompeolas de Karond Kar tenía casi cinco kilómetros de largo y estaba hecho de piedra extraída de las imponentes montañas que rodeaban la Torre de los Esclavos. Los señores de la torre pagaron enormes cantidades a un grupo de escultores para que tallaran la piedra en la base del rompeolas en forma de figuras de esclavos, de manera que sus cuerpos agonizantes y tensos parecieran surgir de las olas heladas para aguantar los bloques de piedra que mantenían a raya el Mar Frío. Durante cientos de años, el rompeolas había sido conocido como Neira Vor, el Gran Lamento. Cuando los corsarios druchii llegaban a la torre con las bodegas repletas de esclavos, éstos veían las estatuas tan realistas y dejaban escapar terribles lamentos, pensando que ése sería su destino. Los señores de la torre nunca se cansaban de aquella broma.

Desde los muelles, los esclavos son brutalmente conducidos encadenados entre la jubilosa multitud mientras sus captores los azotan para que marchen. Tal es el número de esclavos que los que caen al suelo están condenados a morir aplastados bajo los pies encadenados de sus compañeros mientras los látigos de los Elfos Oscuros los obligan a dirigirse a los mercados. Quienes se liberan de sus cadenas son desollados y sus cuerpos arrojados al océano helado. Los espectadores enloquecidos celebran ambos tipos de muerte mientras ríen y lloran de felicidad y lanzan piedras a los esclavos y envían sirvientes para que rompan las cadenas mientras los cautivos todavía están en los muelles con la esperanza de incitar aún más violencia, pues su amor por la crueldad es tan grande que para ellos este triste espectáculo es una gran diversión.

Corsarios Elfos Oscuros y Esclavo.jpg

Los mercados de esclavos son enormes y los cautivos se llevan a grandes plazas más allá de los muelles donde son examinados rudamente y divididos por edad y género, para destinarse a trabajar en las minas y canteras, o para servir en las mazmorras y cocinas de las grandes torres, aunque algunos desafortunados son enviados directamente a los altares de Khaine para ser sacrificados, con el corazón arrancado de su pecho.

Los palacios de los comerciantes de esclavos dominan los mercados para que de esta forma estén al tanto de cuando un Arca Negra regresa de sus saqueos. Estos palacios están decorados con los huesos de los esclavos que han muerto en los implacables viajes. Gracias a la magia oscura, los hechiceros de Karond Kar unen las almas de estos desgraciados a sus restos mortales y la ciudad tiembla con los lamentos de estos espíritus desesperados, atrapados entre la vida y la muerte. Incluso muertos se usan los esclavos, pues los Elfos Oscuros disfrutan oyendo los chillidos de sus esclavos muertos, fruto del terror y la desesperación, que llenan sus sueños de deliciosas imágenes de sufrimiento y dolor.

Los propios comerciantes no suelen abandonar el confort de sus opulentos hogares pero ocasionalmente se ven atraídos a las plazas al escuchar las noticias de un botín especialmente impresionante. Un Alto Elfo capturado es el premio más valioso y un esclavista rico cambiará gran parte de sus existencias (o incluso a miembros de su propia familia) por tener la oportunidad de llevar semejante trofeo ante su patrón. Cuando se trata de una carga más común, los esclavistas mantienen audiencias en sus propias cámaras, jugando con la codicia de los capitanes Corsarios para asegurarse un buen provecho. Los esclavistas negocian duro y ninguna flota abandona Karond Kar con tanta riqueza como espera. Sin embargo, ningún capitán desafiará los términos de un trato una vez se haya sellado ya que saben que hay Asesinos acechando en la multitud, esperando silenciosamente el encargo de los esclavistas. Mejor abandonar Karond Kar con poco peso en los bolsillos que no abandonarlo en absoluto.

Entre las corrientes térmicas de las piras donde se realizan los sacrificios, vuelan las Arpías, unas bestias aladas dotadas de una belleza salvaje y primitiva. La arpía es considerada un símbolo de buena suerte y se dice que, si alguna vez llegasen a abandonar la ciudad, esta caería en manos del enemigo en menos de noventa días.

FuentesEditar

  • Ejércitos Warhammer: Elfos Oscuros (5ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Elfos Oscuros (6ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Elfos Oscuros (7ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Elfos Oscuros (8ª Edición).

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