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Kislev

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Imagen portada Realm of the Ice Queen por Stef Kopinski y Andrew Law Kislev.png

La inhóspita tierra de Kislev se encuentra al noreste del Imperio y actúa como un baluarte entre la tierra de Sigmar y el Reino del Caos. Kislev es una abierta estepa, de pastos ondulantes y atronadores ríos helados. Numerosos pueblos solitarios se encuentran aislados en el vacío yermo y poderosas ciudades se levantan en el paisaje como grandes islas de piedra. El clima es duro e implacable, y sólo los más fuertes y decididos pueden sobrevivir aquí.

Los kislevitas son recios y autosuficientes, a menudo vistos como atrasados y rústicos por sus vecinos más "civilizados", pero ninguno puede dudar de su valentía o determinación, pues Kislev es una tierra que permanece para siempre al borde de la destrucción. Los habitantes de Kislev han visto su país siendo hecho pedazos por las viles hordas de los Desiertos del Caos del lejano norte una y otra vez, y ahora esta gente estoica hace frente a una vida más frío y difícil de lo que nunca antes fuera.

HistoriaEditar

Estandarte con oso kislev.jpg

En los tiempos de Sigmar, estas tierras fueron habitadas por tribus de Ungoles, que dominaban a los Ropsmenn. Compartían ciertos rasgos con los pueblos de Kurgan, al este, siendo nómadas a caballo. Alrededor del 1500 (Calendario Imperial) una gran migración desde el este de las Montañas del Fin del Mundo anunciaba la llegada de las personas conocidas primeramente como los Gospodares, y después de la fundación de la ciudad de Kislev, los Kislevitas. Eran gente rica y de fácilmente tomó el control ya que el Imperio no estaba en condiciones de hacerles frente, teniendo que lidiar con conflictos internos. Las superiores armas y la táctica de los Gospodars alejaron a los Ungols hacia el oeste y el norte y luego absorbieron por completo a los Ropsmenn. Finalmente, el poder de los Gospodars creció y la ciudad de Kislev fue fundada.

Por aquellos tiempos, Praag fue creciendo debido a las incursiones en el territorio Ungol, que finalmente obligó a los Ungols a aceptar el dominio de los Gospodar. Erengrado había crecido también en un activo puerto de comercio regido por los Kislevitas, y desde allí se podía navegar en el Mar de las Garras para comerciar o luchar contra los norteños y, en ocasiones, el Imperio.

Este estado ha existido durante 750 años y las sociedades Gospodar y Ungol se han fusionado con los años en Kislev.

La tierraEditar

Estepa Kislev.jpg

La tierra de Kislev se considera la nación septentrional más civilizada. La frontera de Kislev la delimitan el Imperio por el Sur y el Oeste, el Mar de las Garras por el Oeste, el Territorio Troll por el Norte y las Montañas del Fin del Mundo por el Este y Noroeste.

Al sur y al oeste está bordeada por los oscuros y extensos bosques del Imperio, la tierra con la que ha jurado una Alianza Eterna tras la Gran Guerra contra el Caos. Durante siglos, los guerreros de Kislev y los soldados del Imperio han combatido a las fuerzas de los Dioses Oscuros, y aunque las relaciones no han sido siempre armoniosas, ninguna nación ha dejado de responder a la llamada a la batalla cuando su aliado está en peligro.

El Mar de las Garras forma costa occidental de Kislev, y los asentamientos que sobreviven aquí con la pesca y la caza de ballenas debe luchar constantemente contra el terror de los invasores nórdicos, que navegan desde sus puertos congelados para asolar las tierras del sur. Kislev no tiene una marina permanente, por lo que estos pueblos deben procurarse de a su propia defensa cuando atisvan los barcos nórdicos en el horizonte en busca de esclavos y saqueo.

Cobertura forestal por Rick Sardinha Goblins.jpg
La tierra desolada más allá del río Lynsk al norte se conoce como el Territorio Troll, una tierra hostil habitada por tribus sedientas de sangre y bestias monstruosamente mutadas del Caos. Las Montañas del Fin del Mundo forman una barrera prácticamente impenetrable para el noreste y este, y dentro de estos picos oscuros habitan numerosas tribus de Orcos y Goblins.

Dentro de estos límites se pueden encontrar todo tipo de terreno: bosques, ríos y colinas, aunque dentro de sus fronteras, de camino a las montañas el paisaje apenas varía, y sólo un pequeño y ocasional montículo de tierra rompe la estepa de pastizales en expansión.

La frontera sur que ha compartido durante mucho tiempo con el Imperio se establece con el río Urskoy (llamado así en honor al dios Ursun), que surge de las altas cumbres de las Montañas del Fin Mundo y fluye hacia el oeste hasta que sus aguas congeladas se unen a las del Talabec.

La frontera norte de Kislev es más difícil de definir, aunque la mayoría de los estudiosos coinciden en que es conveniente establecerlo en el río Lynsk, un río mortalmente frío cuyo cauce discurre hacia el Oeste desde las Montañas del Fin del Mundo hasta su desembocadura en el Mar de las Garras. La razón de esta dificultad se debe a que el norte de Kislev es apenas es distinguible del Territorio Troll y la tundra que hay más allá, más boscosa al pie de las montañas.

Paso Elevado por Darkeen.jpg

Sólo unas pocas tribus kislevitas han recorrido las tierras al norte del Lynsk adentrándose en el Territorio Troll y hacia el este a lo largo del Paso Elevado. El norte de Kislev es una tierra fría y estéril, y la mayoría del kislevitas que se pueden encontrar aquí llevan una existencia nómada, trasladándose constantemente de unas tierras de pasto a otras al igual que las tribus de Bárbaros de las Tierras Desoladas.

A medida que uno se aleja del inhóspito norte, dirigiéndose al sur y aproximándose a las tierras del Imperio, Kislev se transforma, volviéndose más hospitalaria adoptando mucho de los elementos civilizados que se encuentran en las tierras del pueblo de Sigmar, aunque sigue siendo muy fría durante buena parte del año.

Granjas y caseríos remotos florecen en estas tierras, pero la explotación de las canteras es tan escasa que la mayoría de los edificios de estos asentamientos tienden a estar levantados con rocas sin trabajar o madera local. Esto les confiere a los asentamientos Kislevitas una apariencia rústica, que la gente del Imperio considera un tanto atrasada y sin civilizar. En cambio, los poderosos palacios y los templos de las ciudades con sus cúpulas y torres de oro en forma de cebolla son otra cosa.

MapasEditar

GeografíaEditar

Montañas

TrollCountry01.jpg

Kislev está delimitada al este por las Montañas del Fin Mundo, cuyos sombríos y amenazantes picos que se elevan desde la estepa como una hilera de colmillos y parecen arañar el cielo con su inmensidad. La región es escarpada y está sumamente despoblada, salvo por ocasionales aventureros y tramperos. En la antigüedad, estas montañas formaban parte del imperio de los Enanos, que construyeron grandes ciudades, complejos subterráneos y fortalezas en la roca, excavados hasta lo más hondo del corazón de la cadena montañosa. Cuando el reino enano cayó en la ruina, muchos de estos túneles y galerías fueron destruidos, olvidados, o capturados por los Goblins Nocturnos y Skavens.

La única fortalezas que se encuentran tan al norte son Karak Ungor (ahora conocida como la Montaña del Ojo Rojo después de ser conquistada por los Goblins Nocturnos de la tribu del Ojo Rojo) y la fortaleza perdida de Karak Vlag. Sólo los increíblemente valientes o temerarios se atreverían a enfrentarse a los numerosos peligros de las montañas, pero el atractivo de enormes tesoros poderosos olvidados en las abandonadas fortalezas suponen un poderoso incentivo. La principal ruta en las Montañas del Fin del Mundo en Kislev es el Paso Elevado, una ruta traicionera que conecta Kislev con las misteriosas tierras del este, donde oscuros historias hablan de un reino de Ogros caníbales y una raza de Enanos corrompidos por el poder del Caos.

Tierras forestalesEditar

Kislev por Martin McKenna.jpg

Los bosques son una extensión del Gran Bosque y del Bosque de las Sombras del Imperio, y son aún menos deseables para el cultivo, ya que el suelo es pobre, requiriendo de mucha labranza, y están salpicado de numerosas ciénagas y marismas, con frecuentes depósitos de arena y arcilla, sin mencionar que cuentan con vida salvaje más peligrosa. Como en el Imperio, las bandas de goblinoides y hombres bestia acechan en sus profundidades.

A medido que uno se adentra es Kislev, estos bosques se van diluyendo gradualmente en su frontera norte, dando paso al cada vez más desolado oblast (palabra kislevita para una amplia región vacía y congelada) de Kislev. A pesar de esto, Kislev no está exenta de pequeños bosques y forestas, algunas de las cuales se rumorea que son el hogares de comunidades aisladas Elfos Silvanos. Tales rumores quizá no carezcan de sustancia, ya que hay muchos cuentos populares que hablan de misteriosas bandas de arqueros que surgen de los bosques para salvar a guerreros kislevitas de una muerte segura a manos de los Hombres Bestia. Sin embargo, tan pronto como las criaturas del Caos son destruidas, estos salvadores se desvanecen de nuevo en el bosque sin decir una palabra.

La mayoría de los bosques de Kislev se encuentra en el sur más fértil o en las regiones más boscosas al este, en las estribaciones de las Montañas del Fin del Mundo, aunque se pueden encontrar bosquecillos aislados y pequeñas áreas boscosas a lo largo de Kislev. Estos bosques son el hogar de todo tipo de despreciables criaturas (Hombres Bestia, Orcos, Goblins, u otras bestias peligrosas) que han llegado desde las montañas en busca de presas.

Marshland pantanal por Rick Sardinha.jpg
Un poco más al norte del río Lynsk, el borde Sur del Oblast del Este cede paso a una zona de bosque mixto. Se han establecido varias colonias, aprovechando el suelo comparativamente rico y el clima tolerable. El comercio de pieles sigue siendo importante y, junto con un buen sistema de transporte fluvial, estas ventajas han permitido que algunas colonias como Bolgasgradp prosperasen Sin embargo, la frecuencia cada vez mayor de los ataques del Caos amenaza la seguridad de dichos asentamientos, y el actual descenso de personal en las guarniciones del Translynsk no facilita las cosas.

Dado que Kislev carece de extensos bosques, hay poco que refrene el viento casi constante que azota desde el norte o noreste. Estas ráfagas mordazmente fríos recorren la estepa, soplando a través de las tierras con tal violencia que aquellos que las soportan son endurecidos, templados, se hacen más fuertes. De hecho, este fenómeno ha dado lugar a la expresión de "vivir al viento", que significa vivir una dura y fortalecedora existencia. Estos feroces vientos del norte son vistos como signos de mal agüero y se dice que anuncian la llegada de las tribus guerreras de los Dioses Oscuros. Cuando estos vientos soplan fuerte, señalan una época de miedo y incertidumbre; y los guerreros de Kislev se preparan para la guerra.

La EstepaEditar

"Es antinatural querer vivir allí sin un buen techo de piedra sobre tu cabeza. Permanecí dentro de mi carreta con un gran gorro puesto, para no volverme loco como ellos. Ni una montaña decente a la vista, y no hay nada salvo cielos abiertos y terrenos vacíos a tu alrededor. Te digo yo que es antinatural."
Dimzad Urgrimson, comerciante enano de Karaz-a-Karak.
Dolgan Tienda.jpg

La mayor parte de Kislev se compone de extensos y masivos pastizales, conocidos como la estepa, un una región de vastas praderas cubiertas de hierba donde un viajero nunca está caliente, y el aire es seco y árido. El suelo es negro y fértil, pero el clima es duro, y la estación de crecimiento, corta, además de que apenas llueve en la estepa, lo que significa que sólo las hierbas y plantas más resistentes pueden sobrevivir, pero cuando lo hace, son aguaceros torrenciales que se sobrepasan las orillas de los ríos, y retienen a todos excepto a los más determinado por viajar.

Aparte de pequeños pueblos, conocidos como stanitsas, prácticamente los únicos habitantes de la estepa son tribus nómadas que recorren el territorio en grupos, en constante búsqueda de nuevas áreas de pastoreo. Los nómadas Gaspar son originarios de esta región, que ahora está dispersamente habitada por sus parientes, los nómadas Dolgan, y varias razas no-humanas como Goblins, Hobgoblins y Ogros.

El suelo del norte de la estepa es muy pobre, y sólo en el más fértil sur del país puede permite a los agricultores labrar la tierra. Los Kyazak (término kislevita para bandidos y asaltantes) habitan la estepa, pero estos feroces guerreros no cultivan y apenas crían animales; en cambio, se hacen con aquello que necesitan por la fuerza, atacando los stanitsas y matando a todos los viajeros con los que se encuentren para obtener oro y suministros. Tal es la vastedad de la estepa que es casi imposible cazar estos incursores, aunque es bastante fácil encontrar trabajo para aquellos que buscan empleo defendiendo los pueblos de las brutales redadas de los kyazaks.

Territorio TrollEditar

Adrian Smith Kislev Trolls.jpg

Al norte del país se encuentra la desolada y helada tundra del Territorio Troll, una tierra retorcido con formas antinaturales debido a su proximidad a los Desiertos del Caos. Ninguno se atreve a reclamar esta tierra, porque está infestada de feroces Hombres Bestia, Trolls, y muchas otras criaturas tan deformadas que desafían cualquier clasificación. El Territorio Troll también el hogar de bandas de guerra del Caos, que luchan aquí sus batallas por la supremacía antes de marchar al sur para atacar Kislev y el Imperio. Además de los seguidores del Caos, los únicos habitantes de esta región desolada son las envilecidas tribus seminómadas de las que se dice que son los descendientes de los que fueron conducidos hacia el norte por la migración de Gospodares que se asentaron en Kislev.

Los Desiertos del CaosEditar

"Prevaleceré mientras los humanos son exterminados de la faz de la tierra. No traen bueno al mundo, y ciertamente no hacen otra cosa que extirparla. ¿Por qué debería llorarles?"
Señor Aldaeld de Athel Loren
"El Reino del hombre no debe caer. Nuestro destino se entrelaza con el de ellos, y si caen, nosotros también. Por esta razón, les enseñé me enseñó sus primeros maestros de la magia, y por esta razón, no debemos abandonar a los hombres, a pesar de sus métodos bárbaros."
Teclis, Señor del Conocimiento Ulthuan

Más allá del Territorio Troll se puede encontrar la región de pesadilla de los Desiertos del Caos, un desierto infernal de magia salvaje, donde los Demonios farfullan en el viento, y las leyes de la realidad no tienen sentido. Este es el reino de los Dioses Oscuros, y ningún hombre honesto o virtuoso se atrevería a poner un pie ahí, pues hacerlo es abandonar toda esperanza de supervivencia y cordura. Aquí, los dioses caminan por la tierra, y el poder de la magia sopla con los poderosos vientos a través del paisaje. La tierra bulle con la saturación del Caos, los bosques se retuercen con la vida antinatural, y el cielo sangra con horror a tal violación. El aire es venenoso, y sólo los más enloquecidos se les ocurriría acercarse a esta tierra deformada.

Aquí, en las profundidades de los Desiertos del Caos, los innumerables seguidores de los Poderes Ruinosos siguen a sus campeones y hacen la guerra entre sí antes de desatar sus partidas de guerra y ejércitos sobre las tierras del sur. Cuando los vientos de la magia soplan con fuerza, el poder de los dioses aumenta, y sus guerreros se dirigen al sur para saquear y destruir. El caos sigue en su estela, y las tierras conquistadas se retuercen y mutan bajo su deforme toque, hasta que su poder se debilita, obligando al Reino del Caos a retroceder una vez más, a pesar de las tierras mancilladas nunca serán las mismas.

ClimaEditar

"Cuando viajé a esa tierra fría, me esperaba que los kislevitas fueran austeros y miserables. Bien sabe la Dama que llegué tras el mes de las nevadas, pero en todos los lugares a los que viajé me encontré con vida y humor. Ciertamente, un humor negro, pero ¿Qué otra cosa podría florecer en un país tan atormentado por la aflicción como Kislev?"
Florian Barthold, comerciante bretoniano
Colina congelada por Rick Sardinha.jpg
El clima de Kislev varía enormemente, que van desde largos y oscuros inviernos hasta veranos cálidos y suaves en el que la hierba puede incendiarse. Durante los veranos particularmente cálidos (una rareza en Kislev), esta amenaza es particularmente peligrosa, pues tales incendios esteparios pueden propagarse a una velocidad inimaginable ya que la hierba es muy seco, y muchos viajeros incautos quedan atrapado y mueren abrasados por una conflagración semejante. Estos incendios son raros, y en su mayor parte, Kislev es una tierra desolada y fría con poca luz solar que pueda calentar el cuerpo.

Los largos, duros y mortalmente fríos inviernos de Kislev son infames por todo el Viejo Mundo, y cuando vienen las nieves, la tierra se mantiene hermética bajo su puño de hierro. Las temperaturas caen en picado muy por debajo de cero, y ser atrapado en la estepa en invierno equivale a morir. La nieve cubre la tierra en blanco, y tal es el panorama de interminable blancura que cubre la tierra que los kislevitas tienen un término para tal vacío. Se le conoce como Raspotitsa, que significa "sin caminos," y nadie que valore su vida se atrevería a viajar en esos momentos.

Incluso fuera de los meses de invierno, el extremo norte de la estepa a menudo está cubierto de nieve, y la temperatura nunca está muy por encima de la congelación. En zonas poco elevadas, la nieve dura hasta bien entrada la primavera, mientras que en las montañas muchos pasos sólo están abiertos unas pocas semanas a finales de verano y principios de otoño.

Tropas Estatales invierno.jpg

La primavera suele ser corta, y cuando finalmente llega a Kislev, trae consigo una mezcla de nieve y la lluvia, y con la partida del invierno, la estepa se llena de vida con tribus que emigran para encontrar tierras de pastoreo frescas, los kyazak buscan nuevas presas, y las caravanas de comerciantes parten con cargamentos frescos para llevar a mercados lejanos. Viajar en primavera es peligroso, ya que el paisaje helado se vuelve lodoso, y los carromatos a menudo quedan atrapados en el barro, por lo que sin duda serán abandonados para que la caravana pueda continuar antes de que se convierta en presa de los kyazak.

El otoño es cuando el pueblo de Kislev se preparan para soportar el duro invierno que está por venir. Los cansados ancianos sacuden la cabeza y declaran que el próximo invierno será duro; es casi una tradición que los ancianos de Kislev (de los cuales hay pocos) se quejen de que cada invierno que viene será el más difícil que el anterior y luego proclamen que los inviernos eran más duros cuando eran más jóvenes. En otoño, la leña es amontonada, el ganado sacrificado, y las cosechas almacenadas por lo que habrá suficiente comida hasta la llegada de la primavera.

RecursosEditar

Se supone que las montañas son ricas en recursos minerales, pero los intentos de explotación de éstas han resultado infructuosos, hasta el momento. El contacto con las comunidades enanas supervivientes es esporádico, el transporte es difícil y las bandas de merodeadores goblinoides se añaden a las dificultades naturales. Los ríos y lagos de Kislev son valiosas fuentes de recursos. Debido a los suaves declives de las regiones boscosas del oeste, los ríos son numerosos, anchos y navegables durante grandes tramos, y forman la espina dorsal del sistema de comunicaciones.

Los peces son un recurso importante para muchas comunidades aisladas, que también comercian a través de los ríos con pieles para los deseosos mercados del Viejo Mundo. En otros tiempos, estos ríos eran también importantes rutas comerciales desde el Viejo Mundo hacia el Este, pero las actuales condiciones económicas han hecho del comercio marítimo una alternativa más económica y segura.

Flora y FaunaEditar

Warhammer Online Oso por Dan Scott.jpg

La flora y fauna de las regiones del bosque y las montañas son similares a las del Imperio. Al sur de Kislev la flora tiende a ser de bosque mixto, con una fauna muy similar a la del Gran Bosque del Imperio, con abundantes ciervos, alces, jabalíes y otros grandes mamíferos. Al norte, y a lo largo de la cara oeste de las montañas, el bosque es predominantemente conífero, con una gran variedad de animales valiosos por su piel, y a lo largo del borde septentrional, se cazan y reúnen grandes manadas migratorias de renos.

Los animales comunes más peligrosos son los lobos y los osos pardos. Por fortuna, los osos son solitarios y tímidos, aunque los heridos o las madres con crías pueden ser especialmente peligrosos. Los lobos son otra historia. Además de cazar animales domésticos y viajeros despistados, pueden ser domesticados por las razas goblinoides. Los escasos ejemplares de grandes lobos tienen una disposición similar, pero su mayor tamaño y fuerza les convierten en una amenaza mucho más seria.

Los pastos o estepas mantienen a una gran variedad de animales de rebaño, la más importante de las cuales es el bisonte de las praderas. Los nómadas Dolgan dependen del bisonte para la mayoría de sus necesidades materiales. Los Dolgan también domestican manadas de grandes perros, que usan como guardianes de rebaño, para la caza y las incursiones. También está el robusto pony de las llanuras, por lo general inferior al caballo del Viejo Mundo, pero mejor adaptado al duro clima de las estepas. Los goblins de las estepas también domestican lobos esteparios.

Aliados de Kislev Editar

"Imperio bastardo. Se mantiene a salvo con la sangre de Kislev. Tú y tu país estaríais muerto si no fuera por nosotros. Los hijos de Kislev mueren para que tu país esté a salvo, y tan sólo cuando el Imperio arde es cuando venís a combatir. ¡Nos tratas como a perros y luego esperas que muramos por vosotros!"
Boyardo Alexei Kovovich
Magnus y Reina de Hielo por Dave Kendall Imperio Kislev.jpg

Aunque los kislevitas querrían que el mundo pensase de otra forma, su nación no está sola frente a la amenaza del Caos. El país debe soportar las constantes incursiones y ataques de los invasores del norte constantemente, pero en tiempos de necesidad, cuando el número de las hordas del Caos ha supuesto un peligro, los kislevitas han recibido ayuda de otras naciones. Por lo general, las fuerzas del Imperio, en particular Ostland, el Ostermark y Talabecland, marchan hacia el norte para ayudar contra estas incursiones más grandes.

Como se ha mencionado antes, el pueblo del Imperio tienden a subvalorar a los kislevitas como atrasados y primitivos, aunque ciertamente no es el caso. La mayoría de la gente del imperio no pueden entender por qué alguien querría vivir en una tierra tan fría y vacía que está constantemente amenazado por las fuerzas del Caos. Suelen preguntarse si a la gente de Kislev no les sería mejor marcharse a algún lugar menos peligroso. Por supuesto, este punto de vista es algo que la gente sensata no dice, pues Kislev proporciona una defensa entre el Imperio y las hordas del Caos. Si los los kislevitas siguieran esste consejo, su nación se convertiría en parte del Reino del Caos, y los bárbaros del norte estarían a las puertas del Imperio.

Afortunadamente para el Imperio, los kislevitas preferirían cortarse la garganta antes que dejar su amada patria. Kislev es su hogar, y abandonarla sería impensable. Y muchos sospechan que hay una vena de terquedad que motiva a los kislevitas ha quedarse, pues abandonarla sería admitir la derrota y tal cosa es inaceptable para una nación guerrera. Sin embargo, en el Imperio hay quienes sospechan que la verdad es que los kislevitas disfrutan de ser capaces de lamentarse de su suerte y presentarse como una nación victimizada, pero sin su coraje, el mundo caería ante los Dioses Oscuros del Caos.

Rey Enano por James Brady jimbradyart.jpg

Durante la Gran Guerra contra el Caos, cuando las hordas del norte  estrecharon el cerco como un mar sobre la taigas, no fueron los hombres del Imperio los que socorrieron a los kislevitas. Los Elfos y Enanos ayudaron también. El Mago Alto Elfo Teclis viajó desde Ulthuan para ayudar a Magnus el Piadoso mientras dirigía a sus ejércitos hacia el norte para luchar contra las tribus del Caos en Kislev. Un contingente de Enanos de Karaz-a-Karak luchó junto a los kislevitas en la defensa de las murallas de la ciudad capital de Kislev.

Por su parte, es conocido que los kislevitas ayudaron a los Enanos en la limpieza de los pasos de montaña, en particular el de Paso Elevado, de enemigos, como Skavens,pieles verdes y bárbaros. Ambos pueblos respetan la testarudez del otro, aunque los kislevitas no entienden cómo los Enanos pueden pasar tanto tiempo excavando bajo tierra mientras que los Enanos en general piensan que la vida a cielo abierto ha enloquecido un poco a los kislevitas.

Aunque los grandes bosques del Imperio dan paso a los parajes desoladores de Kislev, esta región también tienen algunos pequeños y grandes bosques; de alguno de ellos se dice que es el hogar de las comunidades aisladas de Elfos Silvanos. Los Elfos Silvanos son famosos por su xenofobia, pues desconfían de todos los extranjeros, incluidos sus parientes de Ulthuan. Sin embargo, hay casos en que incluso estos pueblos solitarios dejan de lado sus predilecciones aislacionistas para acudir en ayuda de los demás. Cuando sufren el ataque de enemigos ancestrales, suelen hacer causa común con otros. Hay muy pocos incidentes de este tipo en la historia de Kislev, pero están ahí: batallas contra los Hombres Bestia en el que los Elfos Silvanos han actuado como aliados inesperados que han atacado a las criaturas del Caos desde sus escondrijos, así como ocasiones en que una patrulla Kislevita es atraída por los ruidos de lucha solo para encontrarse una pequeña comunidad de Elfos Silvanos enfrentándose a Orcos o Bárbaros de Caos, tomando parte en la batalla.

La gente de KislevEditar

Habitantes Kislev.jpg

Kislev es un país forjado a partir de varios invasores beligerantes que finalmente se asentaron juntos. La mayor parte de la población del país se compone de Ungols, Gospodares, nórdicos y los últimos restos de los Ropsmenn. Tribus como los Dolgans tienen su hogar en las zonas del norte de Kislev, y muchas de las personas que habitan en el sur muestran muchos rasgos del Imperio, ya que es común que las personas de esta región interactuar y mezclar las líneas de sangre.

De hecho, Kislev casi puede considerarse como dos naciones en una. Por un lado, se encuentran los pueblos y ciudades del sur que son mucho más civilizados y donde las tierras son relativamente fértiles. Y en el norte, sobre todo al norte del Lynsk, hay salvajes tribus nómadas. 

En la época de Sigmar, las tierras yermas al noroeste del Urskoy fueron pobladas por las tribus Ungols, que también dominaban las tribus menores de los ropsmenn que vivían en lo que ahora se conoce como el Territorio Troll. Los kurgan comparten muchos rasgos con los nómadas del Este, y los Ungols eran pueblos dispersos formado por miembros de tribus nómadas a caballo. La influencia de Sigmar no se extendió tan al norte, y se mantuvieron independientes respecto a la confederación de tribus fundadas por Sigmar.

Poblado kislevita.jpg

Alrededor del año 1.500 del calendario imperial hubo una migración a gran escala desde el Oeste en dirección a las estepas orientales, y en este sentido merece mención especial la llegada de los poderosos y acaudalados gospodares. Fragmentado por la guerra, el Imperio no estaba en condiciones de luchar por estas tierras, y las armas y tácticas superiores de los Gospodares empujaron a los ungoles hacia el oeste y el norte, los cuales a su vez acabaron absorbiendo a los Ropsmenn por completo. Durante el siguiente siglo, el poder de los Gospodares aumentó, y fundaron la ciudad de Kislev. 

El asentamiento de Praag aumentó en tamaño a medida que los gospodares utilizaron el Lynsk para lanzar incursiones en el territorio ungol, obligándoles finalmente a acatar el régimen de los gospodares (que ya empezaban a ser llamados kislevitas, igual que la ciudad). En esta época, la antigua ciudad ungol de Erengrado se había convertido en un activo puerto comercial gobernado por los nuevos kislevitas desde donde podían navegar por el Mar de las Garras comerciando y combatiendo con los nórdicos y, en ocasiones, también con el Imperio, al tiempo que mantenían a los Ungoles bajo control.

Ungol Kvas.png

Esta situación ha persistido durante más de 750 años y los sociedades Gospodar y Ungol se han mantenido vigentes a lo largo de los siglos, en mayor o menor medida, en la nación de Kislev. La élite gobernante, de la que proceden los zares y zarinas, proviene de la herencia Gospodar. La influencia de la lengua y las creencias Gospodares es mucho más evidente en el sur, sobre todo en las ciudades de Kislev y Erengrado, mientras que a medida que te adentras en el Norte, la tierra se vuelve más baldía y las tribus a caballos todavía tienen influencia. De hecho, una gran parte de la propia Praag ha sido reclamada por la antigua nobleza ungol y, en muchos sentidos, es un poder separado en el Norte. 

Siendo el frecuente baluarte contra las tribus del Caos, a los kislevitas les gusta fanfarronear de la deuda que la gente del Imperio tiene contraída con ellos por su protección. Sin embargo, esto no impide que un kislevita se queje amargamente de este estado de cosas a cada oportunidad. Los kislevitas son más cercanos a la gente del Imperio de lo que muchos de ellos admitirían, y los miran con un tipo de humor condescendiente que uno esperaría de un vivaz, pero un tanto excéntrico, joven.

TemperamentoEditar

Katarin s Kossars by andreauderzo.jpg

Los kislevitas son un pueblo hosco, taciturno, aunque su carácter no sorprende demasiado teniendo en cuenta las tierras que habitan. Además, son tan implacables como el clima del Norte y su sentido del humor es bastante pesimista e incluso enfermizo. Con frecuencia suelen conformar el baluarte frente a las tribus del Caos y disfrutan en parte por la deuda que han contraído con ellos los habitantes del sur del Imperio, a quienes protegen. Sin embargo, un kislevita se quejará del estado de las cosas a la menor oportunidad. Los kislevitas se parecen a los imperiales mucho más de lo que son capaces de admitir, aunque consideran a estos últimos como niños ligeramente excéntricos. La mayoría de los kislevitas piensan que sus vecinos se han vuelto demasiado blandos por una vida fácil en unas tierras fértiles y que no les vendría nada mal pasar un año o dos "viviendo al viento", como dicen los kislevitas en referencia a los vientos del Norte que a menudo presagian una incursión del Caos.

CulturaEditar

Idioma La lengua hablada por el pueblo de Kislev es conocido como Kislevarin y es una mezcla de las lenguas originales de los Ungoles y los Ropsmenn al que hay que añadir los idiomas traídos con la migración de los Gospodares

ReligiónEditar

"Muerte o gloria... carece de importancia"
Refrán Kislevita
Ursun.jpg

Los kislevitas descienden de las tribus humanas que se separaron de las tribus Kurgan del norte y el este. En particular, la influencia Kurgan sigue siendo fuerte en el norte, y los clanes de jinetes a caballo comparten muchas tradiciones y costumbres con las tribus de los dolgans, khazags y otras tribus de bárbaros. Las antiguas tradiciones de estos pueblos están más fuertemente unidas entre los nómadas, que consideran que sus primos del sur se han debilitado por la influencia civilizadora del Imperio. En este sentido, el culto de los diversos dioses ancestrales de Kislev varía en todo el país, siendo más prominente en el norte, mientras que otros dioses se han incorporado a la religión kislevita en las tierras del sur. Además, los Gospodares introdujeron el Culto del Dios Oso Ursun, que se ha establecido como la religión dominante de Kislev.

Como la mayor parte de la tradición kislevita se originó en las estepas orientales y en las duras tierras del norte, sus dioses representan fuerzas muy importantes en sus vidas. En todo el Viejo Mundo se rinde culto a las manifestaciones de la naturaleza y a los espíritus domésticos, pero esta práctica es particularmente fuerte en Kislev. Estas criaturas mágicas son servidores y mensajeros de los dioses en este mundo y, por consiguiente, deben ser tratados como tales.

Una vez, un erudito Sigmarita describió a Kislev como una tierra con muy poca fe y demasiada superstición. Detrás del perjuicio imperial, hay algo de verdad en esto. Hay muchos representantes del bosque y del cielo, y todos ellos deben ser respetados, sea Dios o espíritu. El respeto es el corazón de la religión kislevita. Sus dioses son como sus inviernos: indiferentes y frecuentemente arbitrarios, pero si se respetan, pueden perdonarte la vida, aunque sólo sea por un día más.

Listado Editar

Mujeres y religiónEditar

En Kislev, los roles de cazador y guerrero son casi exclusivamente para los hombres y también lo son para los sacerdotes de Ursun y Tor. Debido a sus dominios similares, lo mismo pasa con el culto de Ulric y Taal, aunque se sabe que existen sacerdotisas de estas religiones en el Imperio, algo que muchos sacerdotes kislevitas lo ven como otra muestra de la actitud blanda del Imperio. El culto de Dazh permite a las mujeres a unirse a las órdenes inferiores, al igual que preservar el hogar es el deber de toda la familia, pero la escasez de sacerdotisas en las demás religiones hace que dicho nombramiento sea una rara ocurrencia. En general, la religión es un mundo de hombres en Kislev.

Robo y muerteEditar

Kislev y el Imperio son aliados antiguos y saben mucho de la cultura del otro. Sin embargo, Kislev simplemente no puede entender algunas cosas, como la adoración del Imperio de Morr y Ranald. En Kislev, la muerte es una dura realidad que nunca está lejos de la mente de nadie. La idea de venerar o fingir que hay algo más allá es de mal gusto para los kislevitas. Del mismo modo, los kislevitas no tienen tiempo para la idea de venerar a los que roban. Sin embargo, las visiones y los sueños a menudo se caracterizan con una figura oscura encapuchada que trae la muerte, y su compañero embaucador. En el folklore del oblast, se les conocen, respectivamente, como la miseria y la desgracia.

Vestimenta kislevita Editar

La vestimenta en Kislev, como en otras tierras, refleja el rango de un individuo, su riqueza, profesión, situación familiar, y localidad. Kislev tiene estrechos lazos con tierras más allá de sus fronteras, lo que ha tenido efecto sobre las muchas formas diferentes de ropa que se pueden encontrar dentro de sus fronteras, sobre todo en las clases altas. La interacción de Kislev con los nórdicos y el comercio con el Imperio y más allá significa que los estilos de ropa en Kislev no están completamente aislados de los estilos del resto del Viejo Mundo.  Sin embargo, el clima de Kislev determina el tipo de ropa usada por la mayoría de la población; pues sus largos inviernos y veranos frescos hacen que la vestimenta con muchas capas y pieles sea práctica.

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La mayoría de la ropa está hechas de lana y lino (incluyendo cáñamos), lo mismo que en el resto del Viejo Mundo. Paños bastos se utiliza para la ropa de los campesinos y también para la ropa interior y ropa de diario de las clases mercantiles, e incluso los boyardos. Las finas telas importadas son generalmente reservadas para las prendas exteriores y trajes de fiesta. Los principales tejidos importados provienen de Tilea y, incluyen brocado, terciopelo, y el terciopelo dorado (terciopelo bordado con hilo de oro). La piel de animal se utiliza ampliamente, y la ropa de invierno campesina suele ser de lobo, zorro, oso, o de conejo. La nobleza, por su parte, la prefiere pieles de castor, nutria, marta, garduña y las ajustan con sus mejores galas para distinguirse de los campesinos.

Dado que se suele pasar bastante de tiempo trabajando al aire libre, los cálidos gorros de piel conocidas como chapka son una visión común. Similar en apariencia a un pastel ahuecado, estos sombreros forrados de piel son un elemento esencial en el armario de cualquier kislevita. Los usados por la nobleza tienen cálidas solapas que puede ser atadas con un cordel de cuero por debajo de la barbilla para proteger los oídos. Los campesinos no suelen llevar esto a menudo pues las peludas solapas puede ensordecer contra el sonido de los invasores acercándose.

En oposición a su reputación de adustos, la ropa kislevita es muy colorida. El color del lino sin blanquear predomina en la ropa campesina, pero si se destinan a la nobleza, a menudo es teñido, con lo cual se conoce como krashenin. Los colores más comunes son el azul, el verde y el rojo, aunque las telas importadas suelen ser de un rojo oscuro, carmesí, púrpura y azur.

Campesinos Editar

El atuendo principal de los campesinos kislevitas es el rubakha, una larga prenda que puede ser usada como una camisa por los hombres y como camisa interior por las mujeres. El rubakha está hecho de lino, aunque la seda del este a menudo es empleada por las clases más ricas. La camisa del hombre llega cerca de la mitad del muslo y se puede llevar tanto por fuera como por dentro, por lo general con un cinturón adornado o faja militar. La mayoría de los rubakhas son de color blanco o casi blanco, y la camisa del hombre tiene con frecuencia ribetes rojos en las costuras y refuerzos también rojos bajo las  axilas. Tanto la camisa y como el vestido están decorados con bandas bordadas en los puños y en el cuello, y dobladillos. A veces una banda bordada tiene una hendedura en el cuello.

Las Mujeres kislevitas gastan una cantidad excesiva de tiempo en decoraciones increíblemente complejas por sus ropas, con bordados de fuertes colores primarios, hilos de oro y plata, piedras semipreciosas, y grandes cantidades de perlas de agua dulce. Una parte obligatoria de las prendas campesinas de una mujer es el cinturón, y cuanto más rico sea el habitante de un asentamiento, más prominente será la ornamentación, mayor será la calidad de su fabricación, y más caros los materiales utilizados. La mayoría de las mujeres campesinas también llevan tocados elaborados (respiraderos para doncellas y kika para las mujeres casadas), pendientes, perlas, pulseras de cobre, y los zapatos de punta roma, tejidas a mano conocidas como Lapti.

Habitantes de ciudad y nobles Editar

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La vestimenta de los habitantes y nobles de las ciudades kislevitas es, como era de esperar, más complicado que lo empleado por los campesinos e incluye un mayor número de elementos. Por encima de la camisa interior, muchas mujeres llevan uno o varios vestidos de corte recto o ampliaciado y una prenda abierta conocida como raspashnoe. El número de prendas de vestir depende de la temporada y las circunstancias materiales de la familia, siendo el vestido exterior más corto que la prenda inferior y con mangas amplias. El dobladillo y los puños de la prenda interior son visibles, formando una silueta escalonada, y como en el vestido tradicional de los campesinos, casi siempre se añade un cinturón. La nobleza suelen llevar una capa denominada korzna, que normalmente es rectangular o semicircular en el corte. Sujetada por un broche o hebilla en el hombro derecho o en el centro del pecho, la korzna cuelga hasta el suelo en pliegues anchos y a veces se recoge en la cintura con un cinturón. En los fríos días de otoño o invierno, los nobles a veces llevan un abrigo de piel de oveja conocido como kozhukhi bajo sus  brillantes y costosas telas.

El tocado de los habitantes de la ciudad tiene mucho en común con el de los campesinos, aunque la decoración es más compleja e intrincada, utilizando bordadas cadenas de tela que de cubre con collares de cuentas de colores. Las mujeres nobles suelen llevar grandes y plegables pulseras de plata sobre sus mangas en la muñeca y el antebrazo, aunque los de rango inferior debe contentarse con vidrios de colores. La vestimenta de los habitantes de los nobles de la ciudad es más a menudo elaborada con caros tejidos importados que demuestran la riqueza del propietario con varios ropajes coloridos, bordados de plata y oro, y costosas pieles. Se decía que el boyardo Beledna que había dado a su esposa un abrigo forrado con piel de zorro cuando una sola piel del animal valía más que los ingresos anuales de una familia campesina.

Para distinguirse de los campesinos, los habitantes de la ciudad y la clase dominante llevan botas en lugar de zapatos, que dan lugar a la expresión "vivir en la bota", que indica que una persona es rica. Las botas altas de cuero y las botas de montar son un símbolo de estatus, que tiene sus raíces en el pasado, cuando tales cosas indicaban que el usuario era un guerrero a caballo o alguien que podía permitirse su propio caballo.

Joyería Editar

Las joyas empleadas por los kislevitas suelen servir para mostrar la riqueza, pero muchos son talismanes diseñados para protegerse contra el mal de ojo, y por lo tanto, gran parte están diseñado para que hagan ruido con el que ahuyentar a los malos espíritus. Los pendientes son poco comunes, pero las pulseras, anillos, rosarios y collares se pueden ver en prácticamente todos los kislevita La mayoría de las joyas de los campesinos está hecha de metales más pobres (cobre, bronce o plata de bajo grado), mientras que los de las nobleza están hecha de platas y oro. A menudo estas joyas están hechas por encargo, y costosas joyas de oro y plata con piedras preciosas y semipreciosas se suelen transmitir durante muchas generaciones.

Sacerdotes Kislevitas Editar

Los sacerdotes de Kislev son casi todos los guerreros y usar ropa suelta que da mayor libertad en la batalla. Los sacerdotes llevan una rubakha de castaño oscuro o negra que llega hasta sus pies, con mangas estrechas sobre las manos y un cinturón ancho. Estas prendas increíblemente incómodas se forman a partir de un grueso tejido de lana y se lleva directamente en el cuerpo como una forma de auto-flagelación. La mayoría también usa una capa que llega por debajo de la rodilla y se sujeta a la cintura con una hebilla de un oso estampado. Para los pies, suelen llevar indistintamente boyas o zapatos, pues los sacerdotes están exentos de esa mentalidad tradicional que dice que las botas son para la nobleza y los zapatos son para los campesinos.

Gobernantes de Kislev Editar

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Los gobernantes de Kislev son figuras poderosas que descienden de la línea de los antiguos reyes guerreros y Reinas-khan de los Gospodares. Al frente en la guerra contra el Caos, gobiernan un país que siempre debe estar preparado para luchar contra las fuerzas de las tribus del norte y sus terribles dioses. Desde la fortaleza helada de la capital de Kislev, la Zarina Katarin gobierna su tierra con una majestuosidad distante que le ha valido el calificativo de "Reina del Hielo." La hija del ardiente y carismático Tzar Boris, ascendió al trono en 2517 IC, tras la muerte de su padre en batalla mientras dirigía al ejército al norte del Lynsk hacia el Territorio Troll. Katarin es la última de una larga línea de Tzarinas descendientes de la antigua Reinas-Khan de los Gospodares, el la poderosa tribu que emigró hace siglos oeste y se convirtió en el pueblos dominante de lo que se convertiría en la nación de Kislev.

Aunque su control sobre su helada patria es firme, incluso ella apenas puede gobernar por su cuenta un país tan grande y rebelde como Kislev. El espíritu de independencia obstinada que hace que Kislev sea una formidable nación de guerreros significa que sólo con el apoyo de la nobleza puede un gobernante mantener el control. Debajo de la zarina hay una serie de nobles de alto rango conocido como Boyarin, cada uno de los cuales comanda un ejército en tiempos de guerra.

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Cada Boyarin es un gobernante hereditario, el título pasa de padres a hijos (sea niño o niña), y las tierras y pueblos cercanos le deben lealtad y fidelidad. Por su parte, el pueblo espera protección y apoyo del señor local en tiempos de hambruna y guerra, pero a cambio deben responder a las llamadas a las armas.

Cuando la zarina reúne a sus ejércitos, los Boyarin envían jinetes a los pueblos de los que son responsables, y las asambleas de guerreros se forman con tal prontitud que avergonzaría a buena parte de las demás naciones. Donde los hombres de los demás reinos solo luchan cuando sus vidas se ven amenazadas, los kislevitas tienen un fuerte vínculo con su tierra y su gente, y la idea de invasores saqueando su patria les resulta aborrecible. Se considera un gran honor luchar por Kislev, y no hay escasez de hombres jóvenes y valientes que buscan la gloria y honor como arquero a caballo o lancero.

En cada stanitsa, la gente está dirigida por un atamán, un hombre que ha mostrado las cualidades de un guerrero y líder y a quien los aldeanos respetan. Cuando el título de Boyarin se pasa del padre a su descendencia, el atamán de un pueblo obtiene su puesto, tanto si deseaba tal cargo o como si no. El atamán debe cuidar de su pueblo tanto en los buenos tiempos como malos, y gobernar a su gente con la sabiduría y coraje. Será un reputado guerrero que comandará las defensas de su asentamiento  ante los ataques de los saqueadores o las tribus de orcos y goblins. Muchas familias nobles y Boyarin pueden trazar su linaje hasta un atamán de un humilde stanitsa, aunque la mayoría prefiere no hacerlo.

Ejército de Kislev.Editar

Los Kislevitas mantienen ejércitos pequeños con un gran número de unidades montadas. Hacen uso de diferentes guerreros tribales y crean unidades que los mantienen separados a fin de evitar la guerra entre tribus. Tienen algunas de las caballerías humanas más rápidas del Viejo Mundo, los arqueros a caballo de los Ungol. Los ejércitos Kislevitas están formados por milicianos reuniendo desde los dispersos Stanitsas hasta ciudades de la provincia de Kislev. Cuando Kislev está bajo amenaza de invasión, los diferentes Rotas ("escuadrones" de Caballerías de lanceros alados) de Kislev se reúnen en escuadras más grandes llamadas Pulks. Un Pulk solo es suficiente para hacer frente a amenazas menores, pero cuando se enfrentan a invasiones a gran escala, se forman varios Pulkspara oponerse al enemigo. El Zar mantiene un ejército permanente de Kossars- Ungols disciplinados y soldados Gospodar a pie que lucha con una característica combinación de hacha y arco. A distáncia causan bajas al enemigo con flechas, y cambian rápidamente a cuerpo a cuerpo para recibir la carga enemiga.

Calendario KislevitaEditar

MagiaEditar

Los Kislevitas practican su propia magia que se extrae de la tierra congelada en sí. Se puede utilizar como barreras o como ataques devastadores para congelar al enemigo en sus formaciones.

FuentesEditar

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