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Legión Perdida de Pirazzo

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Legión Perdidos.jpg
Capitán:

Fernando Pirazzo

Lema:

Entrenados en Lustria

Grito de Guerra:

¡Muerte o riquezas!

Aspecto:

El regimiento está equipado con armaduras de bronce pulimentado, uniformes y penachos verdes. Llevan el pelo largo.

Patrones:

Cualquier ejército, excepto Bretonia y los Condes Vampiro, puede reclutar a la Legión Perdida (¡si pueden encontrarlos!).

"Y cuando los Eslizones se retiraron derrotados al pantano, el Señor Xtloti ordenó a sus Guardianes del Templo que atacaran de nuevo. Esta vez, una nube de proyectiles procedentes de las armas de los saqueadores se clavó en nuestros guerreros como avispas enfurecidas, y también tuvieron que batirse en retirada."
Eslizón Escriba Manquixipolata sobre la batalla contra la Legión Perdida de Pirazzo.

La Legión Perdida de Pirazzo es lo que queda de una expedición a Lustria enviada por los mercaderes de Tobaro. El regimiento, formado por piqueros y ballesteros, fue reclutado entre los inquietos y empobrecidos jóvenes de la ciudad. La promesa de las increíbles riquezas que se hallaban en las junglas de Lustria era una tentación que nadie podía resistir y se alistaron a cientos.

HistoriaEditar

Fernando Pirazzo fue reclutado para comandar uno de los regimientos. Aunque era joven, ya era un Capitán mercenario experimentado, versado en el arte de la guerra. Antes de que partiera la expedición, entrenó a sus hombres en el uso de la pica y de la ballesta, las dos armas tradicionales de los mercenarios tileanos, en previsión de las condiciones con las que esperaba que se encontrase el regimiento en las junglas de Lustria.

Tan pronto como la expedición llegó a las aguas de Lustria, empezó a encontrarse con problemas. Cuando todos los mercenarios habían desembarcado, los marineros de los barcos, que también eran mercenarios, levantaron el ancla y los abandonaron, llevándose consigo los cofres de la paga de los tres regimientos. Por supuesto, ¡los cofres se habían dejado para lo último como precaución ante la posibilidad de oposición durante el desembarco! Pirazzo se había opuesto a ello, pero había sido derrotado en votación por los otros dos capitanes. Los mercenarios se dieron cuenta de que era el mejor oficial, y los otros dos regimientos se amotinaron. Sus desgraciados e incompetentes Capitanes fueron abandonados sobre balsas en los pantanos, y los mercenarios se agruparon en un solo regimiento bajo el mando de Pirazzo, y se bautizaron como la "Legión Perdida".

Todos sabían que obedecer las órdenes de Pirazzo era la única esperanza de supervivencia, por lo que nadie se opuso cuando insistió en que las tropas permanecieran acampadas en la costa hasta que todo el mundo estuviera entrenado en el uso tanto de la pica como de la ballesta. Después de bastantes semanas, todos los elementos conflictivos que había entre los mercenarios estaban muertos, habían sido ejecutados o habían huido en pequeños grupos hacia la jungla, hacia una muerte inevitable. El resto estaban entrenados hasta los exigentes niveles exigidos por Pirazzo, y estaba seguro de que obedecerían sus órdenes. Ahora estaban preparados para dirigirse hacia el interior, hacia la aventura, ¡en busca de riquezas o muerte!

Después de una terrible marcha, la Legión Perdida llegó a unas ruinas de los Hombres Lagarto. Entraron cautelosamente en la ciudad en ruinas, y en poco tiempo encontraron oro y gemas en diversas cámaras y tumbas. Cuando los mercenarios se marchaban, cargados de tesoros, los Hombres Lagarto lanzaron una serie de emboscadas en las avenidas y entre los fosos de la ciudad en ruinas. Gracias a la previsión de Pirazzo en el entrenamiento de sus hombres con la ballesta y la pica, ninguno de los enemigos llegó con las fuerzas suficientes para expulsarlos de las avenidas. La primera emboscada se encontró con una lluvia de virotes de ballesta, mientras que la segunda se estrelló contra un bosque de picas. Por la tarde, los Eslizones se encontraron de nuevo con una nube de virotes, y después los Saurios fueron rechazados por las picas. Las pérdidas de los Eslizones y los Saurios eran terribles, y en poco tiempo los fosos estaban repletos de cadáveres escamosos.

Pirazzo.jpg

Fernando Pirazzo

Cuando los hombres ya apenas podían resistir el calor, la sed y el cansancio, el Mago Sacerdote detuvo los ataques. El enemigo parecía tener la respuesta tanto para los hostigadores como para las tropas de choque, así que tendría que pensar una táctica más astuta. Durante aquella pausa, Pirazzo se encontró pensando en la posibilidad de llegar a un acuerdo con el Mago Sacerdote para servirle como mercenario y en definitiva volver a casa sano, salvo y rico. Era extraña la manera en la que parecía que esa idea le había venido a la cabeza, como procedente de otro lugar. Ordenó rápidamente a sus hombres que dejaran el botín y se retiraran por la avenida. Fue obedecido sin discusión, aunque a sus hombres les partía el corazón abandonar el oro. El regimiento regresó a las ruinas, y acampó en la plaza a esperar los acontecimientos, aunque Pirazzo no sabía qué esperar.

Cuando amaneció, los centinelas se quedaron sorprendidos al ver que las pilas de tesoro habían sido devueltas a los mercenarios, excepto las mejores y más grandes tablas de oro, así como también grandes pilas de comida y calabazas repletas de refrescante líquido. La plaza estaba rodeada de guerreros Saurios, que sólo dejaban una vía de salida de las ruinas: hacia el Sur. La Legión Perdida tomó el botín, los suministros y la carretera designada para ellos.

La Legión marchó hacia el Sur durante muchas semanas. No encontraron más ciudades, pero sí más montones de suministros durante el camino. Finalmente llegaron a un extraño paisaje de fétidos pantanos, donde fueron atacados por las hordas de zombis de la Costa del Vampiro. Ahora estaba claro que los sacerdotes habían enviado a Pirazzo contra sus enemigos más temibles. La Legión Perdida luchó con valentía y derrotó a los No Muertos allá donde los encontró. Por fin llegaron al mar. Allí los mercenarios llenaron sus mochilas con los tesoros de los naufragios que encontraron a lo largo de la costa. Después, con las mejores maderas que encontraron, repararon la más navegable de las naves naufragadas y se hicieron a la mar.

Cartel pirazzo.jpg

Justo cuando la nave estaba a punto de hundirse, Pirazzo avistó tierra. Era la costa de Arabia. Poco después, la Legión Perdida marchó hacia el interior, donde fueron reclutados por uno de los emires de los corsarios, quien temía lo que podrían hacer Pirazzo y sus hombres si no los reclutaba. Desde entonces, la Legión Perdida de Pirazzo se ha abierto paso combatiendo por Arabia, Sartosa y de nuevo en Tilea, sirviendo a muchos amos, logrando riquezas y reclutando a los inquietos y aventureros bajo el estandarte del regimiento.

TriviaEditar

Cuando apareció este regimiento en el Libro de Ejército de 5ª Edición, se podía armar el regimiento con picas o con ballestas; si el regimiento se desplegaba con picas, se suponía que dejaba las ballestas en los carromatos del campamento, por lo que asistían a la batalla con pica y armadura pesada o con ballesta y armadura ligera.

Esto cambió en 6ª Edición con las nuevas reglas publicadas en la White Dwarf 76, usando una formación mixta: la primera fila la componían ballesteros y la segunda piqueros, del mismo modo que la Guardia de la Ciudad de los Elfos Oscuros y la Guardia del Mar de Lothern de los Altos Elfos.

MiniaturasEditar

FuenteEditar

  • Ejércitos Warhammer: Mercenarios (5ª Edición).

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