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Los Sibaritas

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Cultista de Slaanesh de jakemurray-d5kd1wo.jpg

Los Sibaritas son una misteriosa organización dedicada exclusivamente a la búsqueda de placeres exquisitos y dolores terroríficos. Creen que ambas experiencias no son sino reflejos de lo mismo: el límite de la resistencia humana. Comprender el verdadero placer es conocer el verdadero dolor, y viceversa.

Los Sibaritas están constituidos por miembros de ambos sexos, y dan la bienvenida a todos a su rebaño, desde los que sólo sienten un poco de curiosidad hasta los que son absolutamente depravados. No tienen interés alguno por la política, aunque la gran cantidad de miembros nobles y políticos que pertenecen a la secta les brinda cierta sensibilidad a la política. Y la religión tampoco importa; hay abundantes sacerdotes con deseos ocultos. Se consideran a sí mismos como los auténticos ideólogos de la emoción, el placer y la agonía, y deben saciar su sed alcanzando las altas cotas de éxtasis y las profundas simas del pesar siempre y donde le sea posible.

HistoriaEditar

Al igual que en las demás grandes ciudades del Imperio, en Nuln han proliferado numerosas organizaciones subversivas. Aparte de las maquinaciones de los mutantes del Mercado Nocturno, Nuln también alberga la mayor secta de Slaanesh de todo el Imperio, mayor aún que la extinta secta del Cetro de Jade de Middenland. Aunque se trata de una secta enorme, los Sibaritas han permanecido ocultos gracias a su compromiso por pasar desapercibidos. Incluso durante la revuelta de los skavens ocurrida hace algunos años, y los recientes problemas que ha habido en sus calles, los Sibaritas han permanecido a salvo y alejados del ojo público. Parte de su éxito se debe a haber estado en el núcleo político del Imperio durante tanto tiempo.

Cuando el Emperador Fulk trasladó la sede del Imperio de Altdorf a Nuln en un esfuerzo por mostrar su apoyo al floreciente culto de Sigmar, trajo consigo un séquito de aduladores y hedonistas decadentes. No se sabe con certeza si Erik era sectario o no, pero durante su, estancia en la ciudad se crearon grandes cantidades de maravillas arquitectónicas, artísticas y embellecedoras, todas ellas a costa de los trabajadores de la ciudad. Frente a este sobrecogedor telón de fondo, la ciudad de Nuln se labró la reputación de colmar los placeres de quienes la visitaban, y atrajo gente de todo el Viejo Mundo. Se cree que los Sibaritas se fundaron en algún momento de esta época.

Empezaron con poco, atendiendo la curiosidad de los aburridos cortesanos del Emperador. Lo que comenzó con algunos encuentros ilícitos pronto se convirtió en algo mucho más oscuro y siniestro. Las orgías se volvieron cada vez más extrañas, y exploraban lo prohibido, lo fantástico y lo grotesco. Y sus miembros exploraron campos cada vez más peligrosos, creando una especie de subcultura perversa en la ciudad.

Seducido por la Oscuridad por Erfian Asafat Slaanesh.jpg
Durante los cinco siglos siguientes, los Sibaritas fueron el secreto peor guardado de la ciudad. Todos los esfuerzos por exponer a la luz a los sectarios y sus excesos fueron obstaculizados por políticos y sacerdotes, a veces incluso por el propio Emperador. Y entonces, en el año 1110, tras declararse un extraño incendio en el templo de Sigmar, un cazador de brujas empedernido desenmascaró al archilector de este culto como miembro secreto de la organización. A este suceso siguió un escándalo terrible que acabó obligando al Emperador Boris Goldgather a trasladar la sede del poder de regreso a Altdorf, mientras que él mismo cambió su residencia a un palacio de Carroburgo. Según cuenta la historia, esto desencadené las terribles plagas y la consiguiente guerra que estuvieron a punto de destruir el Imperio.

Los horrores que tuvieron lugar a continuación desviaron la atención de la conspiración de Nuln, pues los ciudadanos estaban demasiado ocupados luchando por sus vidas. Esta debacle enseñó a los sectarios una valiosa lección: aprendieron la necesidad de secretismo. Y así, durante los mil años siguientes, los Sibaritas han permanecido en Nuln, satisfaciendo sus perversiones como siempre han hecho, corrompiendo paulatinamente a las clases altas y seduciendo a hombres y mujeres de todos los niveles de gobierno. Se rumorea que la propia Condesa es propensa a calar las ociosas actividades de la secta, aunque nadie se atreve a dar voz a tan desleales pensamientos.

OrganizaciónEditar

Los Sibaritas son tan numerosos que poseen abundantes magos sectarios diseminados por toda la ciudad. Nadie sabe con certeza cuántos hay; basta decir que hay uno por cada barrio. Por debajo de los magos están los diversos acólitos, cuyo deber es atraer nuevos miembros y procurar sujetos para sus terribles orgías.

El miembro más influyente de la secta es una mujer conocida como la Sedosa. Vaga de célula a célula, matando a los magos sectarios existentes y paladeando las delicias de cada secta concreta. Se dice que lo hace porque es ya no es capaz de sentir placer ni dolor, y que busca desesperadamente nuevas sensaciones. Sus movimientos también contribuyen a regular la cantidad de miembros de la secta, cosa que ayuda a ocultar su existencia.

SímboloEditar

Símbolo Sibaritas.jpg

Los Sibaritas usan una versión estilizada del icono de Slaanesh en sus rituales, aunque son propensos a utilizar serpientes y reptiles en sus reuniones. Cadenas, máscaras, correas de cuero, pinchos y tachas son también adornos bastante frecuentes.

Motivación y objetivosEditar

A diferencia de otras sectas, los Sibaritas no tienen interés alguno por implicarse en las maquinaciones políticas del Imperio. Es más, les trae sin cuidado la fuerza marcial, y dejan tales asuntos a los salvajes seguidores de Khorne. No, el culto a Slaanesh versa sobre el disfrute de experiencias, y nada más.

ReclutamientoEditar

La Tumba de los Excesos by yogh W40K.jpg

Para sustentar a sus miembros, los Sibaritas siguen un sistema agresivo de captación. Normalmente suelen fijarse en hombres y mujeres jóvenes y adinerados de alcurnia adecuada, aunque en ningún momento se limitan a reclutar entre la juventud de las clases altas. Los acólitos emplean sus talentos de seducción para atraer a nuevos miembros, ganándose su confianza al tiempo que demuestran su pericia para complacer a sus víctimas. Con el tiempo, el acólito traspasa los límites de lo aceptable, siempre poniéndolos a prueba para comprobar cuán lejos llegarán sus “amantes” antes de asustarse; y si lo hacen, el acólito siempre los vuelve a seducir con promesas de estímulos más seguros. Una vez que alanzan el estado propicio de tensión, llevan a sus víctimas a una reunión especialmente preparada. Los participantes voluntarios son invitados a unirse a la secta. Los Sibaritas también subvencionan orfanatos y manicomios para aprovecharse de los más vulnerables, lo que les permite abusar de los niños de la forma más sádica que se les ocurra sin temor a ser descubiertos.

CeremoniasEditar

Los Sibaritas celebran numerosos tipos de ceremonias y rituales, muchos más de los que puedan describirse aquí. La fecha sagrada más destacada es la Plenitud mundial (el solsticio de verano, cuando Morrslieb brilla llena). Los sectarios inician sus ceremonias con sacrificios inenarrables y luego se abandonan a una perversa celebración de sensaciones incitadas tanto por los demonios a los que invocan como por los demás sectarios. La absoluta depravación de tan vil orgía basta para volver loco a un hombre cuerdo. Para concluir la ceremonia, sacrifican a un hombre o mujer joven y reparten la sangre de la víctima entre los presentes.

FuenteEditar

  • Warhammer Fantasy JdR: Tomo de Corrupción (2ª Ed. Rol)

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