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Magia del Caos

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Los hechiceros del Caos y los Demonios utilizan la magia en su forma más pura, ya que la extraen directamente del Reino del Caos , que es por donde los vientos de la magia penetran en el mundo. La magia del Caos es muy potente, pero, a la vez, comporta muchos riesgos, más incluso que cualquier otro tipo de magia, puesto que esta se acaba por transformar a todo el que la utiliza debido a su esencia corruptora. Solo los que poseen una gran fuerza de voluntad logran dominar la magia del Caos, dado que el trato con tales poderes no solo provoca mutaciones físicas, sino que también hace mella en la cordura del hechicero, que puede sufrir ataques de histeria, paranoia, alucionaciones y megalomanía autodestructiva.

HistoriaEditar

Magiadelcaos.jpg

El Caos es el origen de toda la magia existente en el mundo de Warhammer. Los vientos místicos que soplan desde los Desiertos del Norte proporcionan la energía que los hechiceros de todas las razas canalizan y transforman para lanzar sus hechizos. En los tiempos anteriores a la llegada de los Elfos y de los Enanos, los Ancestrales gobernaban el globo terráqueo. Sus poderes mágicos eran casi divinos y gracias a ellos dieron forma a los continentes y crearon todas las razas. Pero, cuando sobrevino el desastre y la Puerta Celestial se derrumbó, la fuente de sus poderes quedó abierta y el Caos en estado puro se extendió por el mundo.

Todo aquel que usa la magia tiene que extraer su poder de esta fuente de energía mágica, pero los hechiceros del Caos, al igual que los de los Elfos Oscuros, pueden utilizarla en su forma pura, ya que la doblegan bajo su voluntad gracias a los pactos demoníacos y a plegarias impías a sus poderosos dioses. La magia del Caos es un poder altamente destructivo, pues extrae su energía principalmente de los vientos de la muerte y de las sombras. Aquellos que poseen un verdadero don para las artes mágicas, aquellos a quienes sus dioses benefactores han recompensado con saberes y fuerzas místicas, son capaces de dar otras formas más complejas a los vientos de magia.

Magia demoníacaEditar

Los hechiceros mortales deben nacer con el talento para manipular la energía caótica de los vientos de la magia. Los que no son consumidos por él se pasan la vida refinando sus habilidades y ampliando sus conocimientos, aprendiendo a controlar y utilizar muestras más poderosas de su don. En contraste, los demonios son eternos e inmutables.

Las habilidades de un demonio (de hecho, todo su ser) quedan fijadas en el momento de su creación. No pueden crecer y desarrollarse como los mortales. Los demonios dotados para la magia son creados con dicho conocimiento, y este raramente aumenta o disminuye. La única forma en que un demonio puede aumentar su dominio de la magia es recibiendo un regalo de su dios. Como cada demonio es una expresión del propio ser de los dioses, si un demonio aumenta su poder, otro lo ve disminuido.

Los cuatro poderesEditar

Señor Transformación Tzeench.jpg

De todos los practicantes, los más poderosos, hábiles y temidos de todos son los leales a Tzeentch, el Gran Hechicero. Los sirvientes de Tzeentch tienen el conocimiento más amplio de las aplicaciones de la magia. Los hechiceros guerreros y los Señores de la Transformación pueden luchar con una fuerza descomunal y, además, gozan de toda la sabiduría del mundo, pues se dice que los más favorecidos conocen miles de los hechizos que existen. Los servidores de Tzeentch pueden canalizar los colores primarios de la magia para crear llamaradas mutadoras y destrozar al enemigo con rayos de energía iridiscente. Muchos demonios de Tzeentch utilizan sus poderes mágicos para obtener más poder de los vientos de la magia, o incluso para manipular las mentes de los hechiceros enemigos.

Son pocos los servidores de Nurgle que poseen las mismas habilidades mágicas que sus rivales de Tzeentch, pues el Señor de la Plaga considera la magia como un instrumento para llegar a un fin, no como un fin en sí mismo. Sin embargo, Nurgle ha adoptado entusiasmado la magia como uno de los diversos métodos de propagar sus enfermedades. Los hechiceros de Nurgle utilizan la magia para pervertir y corromper la naturaleza y propagan males espantosos para los que no existe cura, afectando a sus enemigos con todo tipo de pestilencias o debilidades que hacen al enemigo más vulnerable a las enfermedades. Pueden retorcer los cuerpos de sus adversarios y llevar a sus enemigos a la locura. La magia de Nurgle a su paso solo deja cuerpos licuados y el zumbido de miles de gordas moscas negras engordando en la putrefacción.

Hechicero Slaanesh.png

Slaanesh

Slaanesh está tan intrigado por la magia como con cualquier otra forma de obtener poder. Aunque no posee la habilidad innata de Tzeentch para leer y controlar el flujo de energía, el Príncipe Oscuro está constantemente tratando de mejorar sus habilidades místicas. Estos esfuerzos son inútiles, pues cada Dios Oscuro está atrapado en su predestinada función, como los demás demonios, pero la propia naturaleza obsesiva de Slaanesh hace que siga intentándolo. Los adeptos del Saber de Slaanesh suelen ser muy sutiles, pues su magia se basa en la manifestación de tentaciones y placeres para controlar la mente de aquellos a los que se enfrentan.

Khorne no utiliza la magia. El Señor de los Cráneos odia su práctica, considerándola una herramienta utilizada por cobardes y débiles. Algunos eruditos heréticos han postulado que la causa de ello se encuentra en el inmenso orgullo de Khorne, pues el Dios de la Sangre no puede soportar no ser el más poderoso en cualquier aspecto. Esto no quiere decir que Khorne evite la magia totalmente; simplemente le disgustan aquellos que prefieren la magia para lograr la victoria en vez de un buen golpe físico directo al cuerpo del enemigo. Khorne domina el arte de forjar runas de dolor y destrucción en espadas, hachas, escudos y armaduras. Para Khorne esta es la única función honorable de la magia: hacer más fuertes a sus paladines, y derramar más sangre para el Dios de la Sangre.

Listado de HechizosEditar

Hechizos del Saber de TzeentchEditar

Como Señor de la Transformación y la Magia, los hechizos de Tzeentch ofrecen a sus hechiceros un poder increíble y una gran capacidad para la destrucción. La magia de Tzeentch es salvaje y destructiva, especializada en deformes descargas multicolor de fuegos infernales, que provocan el cambio definitivo, el cambio de la vida a la muerte, aunque también tiene un aspecto más sutil, como corresponde al Gran Conspirador. Además, gozan de toda la sabiduría del mundo, lo cual les proporciona unos poderes de hechicería que no pueden compararse ni siquiera con los de los hechiceros más versados de los demás dioses.

  • Asesino Incandescente: Una criatura incandescente compuesta de fuego mágico se materializa sobre una enemigo. La víctima deberá ahuyentar al Asesino Incandescente, o sufrirá las terribles consecuencias.
Bendición de Tzeencht por Owen William Weber.jpg

Hechizo Bendición de Tzeentch

  • Bendición de Tzeentch: También llamado Favor de Tzeentch. El Hechicero del Caos canta rezando a Tzeentch, Señor de la Magia, para que le conceda su bendición. Si tiene éxito, el Hechicero dirige este hechizo al cielo, absorbiendo la energía de la magia pura y manipulando los vientos de la magia, utilizando una parte de su poder para controlar más energía arcana a su voluntad. En otras palabras, obtendrá nuevos hechizos para destruir al enemigo. Si no, puede sufrir una mutación.
  • Destruir magia: El hechicero recita las palabras blasfemas de los demonios, extrayendo la energía de un objeto mágico y absorbiéndola en tu interior.
  • Enfurecer bestia: Los ojos del hechicero relampaguean con una luz malsana, e inspiras miedo a un único animal cercano. Puede ocurrir que el animal simplemente se asuste y huya en una dirección aleatoria de una horda de lobos de fuego invisibles que sólo él ve, que simplemente se desmaye, que la pobre bestia siente tanco terror que le revienta el corazón y muere, o que vea a su amo (o a otra criatura) como su enemigo y le ataque (los caballos corcovarán para deshacerse de sus jinetes, los perros gruñirán y morderán, los pájaros atacarán a los ojos, y así sucesivamente)
  • Esclavo del Caos: El hechicero proyecta su consciencia hacia otra criatura viva. Si la victima no es capaz de resistir este ataque psíquico, le hechicero toma el control de las acciones del objetivo durante varios minutos.
  • Fuego Amarillo de la Transformación: El Hechicero invoca un escudo de fuego que le rodea y hace que sea casi intocable en combate. También conocido como Escudo de Fuego.
  • Fuego Azul Tzeentch: También conocido como Fuego Azul de la Metamorfosis, De la mano extendida del Hechicero surgen feroces llamaradas azuladas que lanza sobre sus enemigos. Conforme el hechicero retuerce sus manos en el aire, los cuerpos de sus enemigos quedan consumidos por ardientes llamas cerúleas que les causan enfermizas e incontrolables mutaciones.
  • Fuego Invisible de Tzeentch: Hay unos colores tan viles que únicamente los locos pueden verlos. Las enseñanzas susurradas por Tzeentch permiten que los Hechiceros controlen estos fuegos invisibles, que arden como ninguna llama mortal puede hacerlo.
  • Fuego de la mente: Desde la mano del hechicero proyecta una llamarada de color magenta con la que puede enloquecer a un hombre, o al contrario, curarle la locura.
  • Fuego Naranja de la Transición: Unas pálidas llamaradas anaranjadas brotan del suelo alrededor del hechicero. En las titilantes lenguas de fuego se reflejan imágenes del futuro y le auguran el porvenir. También conocido como Llamas del destino.
  • Fuego Rojo de la Alteración: También conocido como Fuego Ardiente de Tzeentch. Una envolvente ola de energía iridiscente surge de la mano del lanzador, envolviendo al objetivo en una explosión de llamas mágicas.
  • Fuego Rosa de Tzeentch: Una marea turbia de energía iridiscente rosácea surgen de las puntas de los dedos extendidos del Hechicero del Caos, envolviendo a sus enemigos en un cono de llamas mágicas.
  • Fuego Violeta de Tzeentch: El hechicero lanza un conjuro contra un objetivo a no más de 6 metros de distancia para que sea absorbida al Reino del Caos, donde se convertira en un juguete de los demonios.
  • Invocación de Gloria: El hechicero realiza una poderosa invocación, gesticulando con una varita de hierro dorado hacia un guerrero de su bando e implorando que Tzeentch lo imbuya de grandeza.
  • Portal Infernal: El hechicero abre un portal al temible Reino del medio de las líneas enemigas, un desgarro mágico en el plano mortal que succiona a los enemigos cercanos hacia el olvido.
  • Rayo de Transformación: El Hechicero del Caos concentra su poder en un devastador rayo de energía mágica pura que lanza al enemigo. Al alcanzar al enemigo, sus cuerpos empiezan a mutar de forma enfermiza e incontrolable. La víctima la magia fluye a través de la víctima, transformando y deformando su cuerpo en un fulgor metamórfico, retorciendolo en una forma mutante cuyo tamaño disminuye progresivamente. En unos instantes el hechizo se desvanecerá, y no quedará nada de la víctima excepto una indescriptible, mucosa, inestable y carnosa masa informe.
Dread Korvaskaby por Scott Purdy Señor de la Transformación.jpg
  • Regalo del Caos: Con un cacareo, el Hechicero del Caos invoca los poderes mutágenos y de transmutación pura de Tzeentch para deformar las mentes y cuerpos de sus esclavos o del enemigo y sufran nuevas mutaciones.
  • Pandemonium: El hechicero crea una gran confusión en el ejército enemigo, que cuando trata de hablar, lo hace en la ininteligible lengua de los demonios.
  • Robar Hechizo: Con la habilidad de un experimentado cambiante, el hechicero se adentra en la mente de uno de los magíster del enemigo en busca de conocimientos que puedan ser aprovechados por la voluntad manipuladora de Tzeentch. Si encuentra lo que busca, arrebata un hechizo de su memoria. A partir de este instante, el Hechicero del Caos podrá intentar utilizar el hechizo como si fuera uno de los suyos.
  • Siniestra Transmutación: Los gritos de sorpresa de la unidad afectada se convierten en ladridos, bramidos y resoplidos cuando esta antinatural maldición actúa, transformando en poco se segundos a los débiles en bestias y al más poderoso de los enemigos en un medio-hombre.
  • Socavar dureza: Aparece en las manos del hechicero unas extrañas y refulgentes motas azules, con las que puede tocar un objeto inanimado no mágico y hacer que pierda su dureza, volviéndose blando y maleable. El acero se dobla, el vidrio se pliega, la roca se convierte en masilla.
  • Toque de Tzeentch: Este hechizo puede dirigirse contra cualquier enemigo que se encuentre cerca del Hechicero. La víctima quedará afectada por el mutante poder de la transformación, que deformará y retorcerá su cuerpo hasta convertirse en una horripilante parodia de su forma natural. También conocido como Transformación de Tzeentch.
  • Tormenta de Fuego de Tzeentch: Tras realizar una invocación, de la mano extendida del Hechicero del Caos surge una gran masa oscilante de impía llamas escarlatas gira alrededor del lanzador antes de dirigirse al enemigo, engullendo regimientos en llamas transmutadoras. Quienes mueran a causa de la Tormenta ígnea de Tzeentch son incinerados y quedan reducidos a una ceniza rosa que se lleva el viento, mientras las llamas mutadoras arrastran las almas de sus víctimas al caprichoso reino de Tzeentch. Pero eso no es todo. Cabe la posibilidad de que en unos minutos las cenizas revoloteen, hasta que finalmente se solidifican creando un horror rosa de Tzeentch (uno por cada víctima destruida) y ataquen a los supervivientes. Con el tiempo acaban hartándose de este mundo, y regresan al Reino del Caos.
  • Traición de Tzeentch: El hechicero introduce sus pensamientos en las mentes de sus objetivos para atormentarlos, alimentando su desconfianza. De repente, muchos de los guerreros enemigos escuchan un susurro muy sutil en su cabeza que pretende persuadirlos temporalmente para que cambien sus lealtades y ataquen a sus camaradas.
  • Vórtice de Fuego Demoníaco: Un haz multicolor sale disparado de la mano del hechicero y arrasa el campo de batalla, consumiéndolo todo a su paso.

Hechizos del Saber de NurgleEditar

Hechicero de Nurgle por Igor Kieryluk.png

Como padre de plagas, Nurgle concede a sus servidores una variedad de nauseabundos hechizos que propagan enfermedad y desesperación. Estos hechizos se caracterizan por su profunda vileza, y siempre implican aromas perturbadores, carne putrefacta y la corrupción del cuerpo.

Aunque son pocos los servidores mortales e inmortales de Nurgle que se puedan equiparar a las habilidades mágicas que sus rivales de Tzeentch, utilizan con entusiasmo la magia para pervertir y corromper la naturaleza y propagar cientos de enfermedades y plagas con las que acabar con aquellos que se les opongan. Por supuesto, desde su punto de vista, lo que hacen no es más que bendecir de forma generosa y desinteresada con los abundantes presentes de su afectuoso dios. Lastima que sean muy pocos los que sepan apreciar tan selectos regalos...

  • Abundancia Carnosa: El hechicero recompensa generosamene a los que le son leales con un crecimiento acelerado de lo más repulsivo. Hasta de las heridas más pequeñas surgen grandes masas y burbujas de grasa gris verdosa que se derraman para sellar las heridas poco después de que se formen.
  • Aflicción inmunda: Conforme llega el hechicero, sus enemigos son víctimas de una terrible aflicción que ennegrece su carne y pudre sus órganos.
  • Aflicciones Gloriosas: El enemigo queda infectado por una llaga gangrenosa y atrofiante que desfigura sus extremidades y le aja los músculos.
  • Aspecto jovial: Al colocar las manos sobre el rostro de la criatura objetivo, y una vez terminado el encantamiento, unos pequeños tentáculos verdes se extienden como cabellos desde sus palmas. Tras varios segundos de agonía, los rasgos del objetivo se reestructuran de modo que todo defecto o aflicción, por grave que fuera, quedará oculto bajo una máscara de salud. Por perfecta que pueda ser la nueva cara, tendrá un aspecto falso e inquietante. Las mejillas serán demasiado sonrosadas, el contorno de la mandíbula demasiado perfecto, y los ojos brillarán con una oferta lasciva.
  • Bomba de podredumbre: Una infestación de pequeñas termitas demoníacas salen despedidas de las fauces abiertas del hechicero. Zumbando con alegría, se arremolinan alrededor de la armadura del enemigo, devorándola con fruición.
  • Castigo Repugnante: Las víctimas de este hechizo empiezan a pudrirse y descomponerse: sus extremidades se desprenden, sus pieles forman ampollas y se descomponen, sus ojos se les caen de sus cuencas, y las cabezas se caen de entre los hombros.
  • Cenagal Empalagoso: El hechicero hunde la mano en la tierra causando la putrefacción del suelo, que se convierte en un cenagal, dificultando que se pueda caminar en él.
  • Círculo de la vida del abuelo Nurgle: Los devotos de Nurgle insisten en que hay un poquito del Padre de las plagas en todos los seres vivos. Un hechicero que lance este hechizo descubrirá la verdad sobre esta afirmación.
  • Columna de Putrefacción: Del suelo surge una gigantesca columna de carne podrida que levanta al Hechicero por los aires. Desde lo alto de la Columna, el Hechicero domina todo el campo de batalla.
  • Costras Relucientes: La piel del objetivo sufre erupciones que causan lesiones muy dolorosas y úlceras chorreantes.
  • De uno a muchos: El cuerpo del hechicero se desintegra en una nube de moscas zumbantes con forma humana durante un tiempo. Bajo este conjuro, el hechizo es casi imposible de abatir con ataque, y puede filtrarse por espacios reducidos, tan pequeños como para permitir el paso de una mosca.
  • Enjambre de Moscas: El Hechicero queda rodeado por una oscura masa de gordas moscas que absorben los golpes con sus apestosos y fofos cuerpos
  • Favor de Nurgle: Con el Favor de Nurgle, absorbe la enfermedad de una criatura afligida a la que toque, y la retendrá en tu interior sin sufrir sus efectos durante varias horas, para transferírsela a otro objetivo mediante contacto.
  • Filos Putrefactos: El hechicero bendice las armas para que rezumen con las enfermedades preferidas de Nurgle.
El ciclo de la enfermedad by capprotti-d308949 Nurgle Gran Inmundicia.jpg
  • Furúnculo Refulgentes: Los enemigos de Nurgle se ven afectados por una serie de furúnculo refulgentes que brotan de la piel como tumores malsanos y resquebrajan la carne y causan un dolor muy agudo.
  • Gloriosa Putrefacción: Plagas virulentas recorren el campo de batalla mientras el hechicero cuenta todas las enfermedades con las que ha sido bendecido desde que juró lealtad a Nurgle.
  • Hedor de Nurgle: Con una mueca, el Hechicero del Caos lanza una bendición de Nurgle a un enemigo que se encuentre cerca de él. Afectado por el maligno hechizo, el objetivo empieza a desprender volutas de bruma maloliente que contaminan el aire que le rodea. El hedor es tan nocivo y desagradable que todo el que inhala los vapores enferma, se verán sacudidos por incontrolables nauseas, rompiendo a vomitar y quedando prácticamente incapacitado por él. Los sirvientes tanto mortales como inmortales de Nurgie están acostumbrados al eterno hedor de su dios y por tanto serán inmunes a sus efectos.
  • Magnificentes Llagas: El hechicero elige uno de sus enemigos y, con un gracioso movimiento de mano, le obsequia con una aflicción que cubre toda su piel de innumerables llagas rellenas de pus.
  • Maldición del Leproso: El hechicero realiza una reverencia burlona hacia el enemigo, que siente un profundo horror al comprobar que sus dedos y extremidades empiezan a marchitársele y caérsele.
  • Mensajero nauseabundo: El hechicero vomita un torrente de moscas azules y verdes que revolotean a su alrededor y forman un enjambre con una forma vagamente similar a la cabeza de un sapo. Puede transmitir al enjambre un mensaje de hasta veinticinco palabras. Después, el enjambre echa a volar a una velocidad aproximada de dos kilómetros por hora para entregar el mensaje al receptor deseado, susurrándole al oído con una voz ronca que parece dar arcadas. Una vez completada la tarea, se introducen por cada uno de los orificios corporales del recipiente y se desvanecen una vez dentro.
  • Miasma de Pestilencia: El Hechicero del Caos invoca una asfixiante bruma de pestilencia verde que le envuelve mágicamente con vapores portadores de enfermedades, como con una monstruosa mortaja, emitiendo un fantasmagórico olor apestoso que se extiende por todas direcciones, un hedor de intestinos aflojados que induce unos vómitos violentos en los enemigos cercanos.
Nube de Moscas por Michal Ivan Nurgle hechicero Caos.jpg

Hechizo Nube de Moscas

  • Nube de Moscas: Al lanzar este hechizo contra un enemigo, este quedará envuelto por una impenetrable nube de moscas. Las víctimas apenas podrán ver nada, moverse o defenderse mientras la Nube de Moscas siga envolviéndolas.
  • Pestilencia Suntuosa: Los enemigos se ven afectados por una horrible enfermedad que hace que les sangren los ojos, que se les hinche la lengua y que sus órganos internos se abotarguen.
  • Pestilente bendición: Murmurando un canto impío con una lengua enfermiza, el hechicero lanza su pestilente bendición sobre el enemigo, quien, por supuesto, tiene una opinión muy diferente sobre lo que es una bendición.
  • Pústulas Esplendorosas: El hechicero invoca a Nurgle para que bendiga a sus enemigos, los cuales se ven azotados por oleadas y oleadas de devastadoras enfermedades debilitantes, encogiéndose y convirtiéndose en masas sin vida mientras la energía vital se les va escapando.
  • Pozo Legamoso: Tras lanzar este hechizo, bajo los pies de la víctima se abre un asqueroso pozo lleno de cieno y excrementos legamosos, atrapándola en su putrescencia y arrastrándola hacia el fondo donde muere.
  • Revelar belleza interior: Haces que un objeto o individuo envejezca rápidamente. Este es un hechizo de contacto. Si el objetivo es inorgánico, el hechizo hace que se vuelva frágil y quebradizo. empeorando su calidad en una categoría. Si es orgánico, el objeto madura rápidamente hasta que empieza a marchitarse, abriéndose y esparciendo su apestoso contenido por todas partes.
  • Tormenta de Plaga: Entonando una oración grandilocuente a Padre Nurgle, el hechicero logra que los cielos se abran como las desgarradas tripas de un cadáver, y llueva suciedad hirviendo y sangre putrefacta sobre sus enemigos.
Torrente de Corrupción.jpg

Torrente de Corrupción

  • Torrente de Corrupción: Abriendo las mandíbulas como las de una serpiente, el Hechicero del Caos vomita hacia delante un hediondo chorro de sangre podrida, pus, gusanos, mucosidades, enfermedades, inmundicias y otras asquerosidades indescriptibles que ahoga y sofoca a los enemigos más cercanos.
  • Viento de Plaga: El Hechicero de Plaga convoca los inmundos vientos fétidos de Nurgle, cargado de plagas, gusanos, bilis y fluidos enfermizos, acompañado de gemidos, carcajadas enloquecidas y otros sonidos de muerte y delirio, para propagar la muerte y la enfermedad. El maldito Viento de Plaga aúlla entre las víctima devorándoles la piel, carne y alma. Y lo peor es que, entre las muchas enfermedades que trae consigo, se encuentra la más horrenda de todas las enfermedades: ¡la Podredumbre de Nurgle!, una enfermedad que convierte a sus víctimas en Portadores de Plaga, así que puede que algunas de su víctimas no salga igual a como entraron...

Hechizos del Saber de SlaaneshEditar

Hechicero de Slaanesh por Andrea Uderzo.jpg

Slaanesh es el Dios del Dolor y el Placer, y los hechizos asociados a sus perversos encantos reflejan sus pasiones enfermizas. Aunque la magia de los adeptos del Saber de Slaanesh no tiene el poder destructivo de la de Tzeentch ni produce los mismos efectos devastadores que la de Nurgle, es una magia mucho más sutil, pues sus armas son la hipnosis, las ilusiones que alteran el pensamiento y los conjuros de dominación. Estos hechizos afectan a la mente, arando falsas sensaciones y empujando a las víctimas a cometer actos inenarrables.

La única defensa contra la magia de Slaanesh es una gran fuerza de voluntad, pues juega con los sentidos, tentando la mente y el cuerpo con engañosos y condenados placeres, o compartiendo experiencias tan extremas que matan.

  • Atadura de Slaanesh: La víctima queda envuelta por unos brillantes filamentos mágicos que la retienen y le impiden moverse.
  • Ataques Extáticos: El hechicero hace entrar a la unidad enemiga en un estado extático tal, que cae al suelo convulsionado, para no volver a levantarse jamás.
  • Aura de Aquiescencia: Al lanzar este hechizo sobre un aliado, el objetivo exhuda una presencia carismática tan fuerte que el enemigo se ve obligado a someterse, no osando alzar un arma contra él.
  • Ayuda del Caos: Con la más gentil de sus caricias, el hechicero refuerza y vigoriza a sus aliados con la energía pura del Caos.
  • Aquiescencia: Con un gesto lánguido y casi displicente, el hechicero envuelve a sus adversarios con una neblina de sueños rotos y deseos inalcanzables, dejándolos torpes y distraídos e incluso haciendo que cumplan pequeñas órdenes que no impliquen su suicidio.
  • Baile de Slaanesh: También llamado Danza de Slaanesh. El Hechicero del Caos silba la melodía de una de las danzas tenebrosas de Slaanesh mientras efectúa unos misteriosos pases en el aire antes de liberar el poder corruptor de su magia contra sus enemigos. El hechicero domina la mente de las víctimas afectadas por el hechizo, que empezarán a saltar y hacer cabriolas, aullando y girando llenos de júbilo. Las víctimas no podrán hacer otra cosa que bailar de forma incontrolada, espasmódica y lascivamente al son aethírico de la música de Slaanesh hasta que se le rompan los huesos y se le desgarren los músculos.
  • Caricia Maldita: Al tocar el Hechicero a su víctima, esta entrará en un estado de éxtasis lujurioso, llegando rápidamente a un estado de pasión desenfrenada que provocará la explosión de su corazón.
  • Coro Cacofónico: También conocido como Chillido Infernal y Caricia Cacofónica. El hechicero invoca un aullante coro de gritos demoníacos que torturan el alma y estremece la cordura de aquellos que se cruzan en su camino con una sinfonía de dolor. Las víctimas resultan asaltadas por el infernal sonido de discordantes gemidos de tal intensidad que sobrecargan sus sentidos, perforándoles los tímpanos, quemándoles el cerebro y partiendo sus huesos.
  • Esquirlas Cortantes de Slaanesh: El Hechicero efectúa unos gestos con su mano, y una nube de dardos mágicos afilados como cuchillas surge de sus manos, surcando deslumbrantemente el aire hacia su objetivo, desollando las mentes, cuerpos y almas de sus enemigos.
  • Estupor Perezoso: A pesar de que este no sea el vicio con el que se acostumbra a asociar a Slaanesh, la pereza es uno más de los excesos de los que se alimentan el Príncipe del Caos y sus Hechiceros. La apatía causada por este hechizo no es natural, causando una indolencia tan profunda que apaga toda motivación o entusiasmo en sus víctimas.
  • Excitantes Ilusiones: Usando el poder de Slaanesh, el hechicero crea una ilusión del más profundos y secretos deseos del enemigo y lo agita delante suyo como una baratija, el cual no puede resistirse a la tentación de ir a por el. También conocido como Deseos Inalcanzables
  • Fantasmagoria: Con un gesto complejo, el hechicero invoca criaturas ilusorias que recorren el campo de batalla, mientras sus falsas promesas oscuras seducen y desconciertan a los desventurados enemigos.
  • Frenesí Histérico: Los enemigos del lanzador son engullidos por una oleada de emociones irracionales, que les hace desgarrarse a sí mismas con una mezcla de dolor insoportable y un rapto de felicidad placentera.
  • Infundir inspiración: El hechicero exhala una bocanada de aire aromático al rostro u oído de una criatura viva adyacente, llenando su cabeza con gloriosas visiones de sus capacidades y habilidades, pero al mismo tiempo mancillando su alma y produciéndole una gran vergüenza.
  • Latigazo de Slaanesh: Una larga lengua, similar a un látigo de pura energía mágica del Caos, se libera desde la mano extendida del Hechicero para golpear de forma trepidante las filas de sus adversarios, con un chasquido muy agradable que deja a sus victimas convulsionadas y retorciéndose de dolor bajo la mirada envidiosa del hechicero. También denominado Agonía de Placer.
  • Lengua Afilada: Al hechicero le crece una larga y serpenteante lengua que sondea los pliegues de la superficie de todos aquellos alcanzados por su lasciva forma. Puede golpear a tus objetivos a una distancia de hasta 12 metros.
  • Maldición de la Carne: El Hechicero del Caos invoca el poder de la magia pura y lo dirige contra una víctima, provocándole crecimientos carnosos horribles e incontrolables. Puede hacer que el cuerpo de la víctima esparza unos tumores de grasa, tendones y músculos por todos lados, que muera a consecuencia del proceso, o que se transforme en un horrible Engendro del Caos, mutando e hinchándose hasta convertirse en una masa gelatinosa, con extremidades bestiales y bocas abismales, entre otras posibles consecuencias desagradables.
  • Marioneta de Carne: El lanzador toma el control de otra criatura, convirtiéndola en su marioneta durante varias horas. Si tiene éxito al lanzar este conjuro, el color de sus ojos cambiará para convenirse en el de los hechiceros. Además, se volverá sonrojado y sudoroso, como si estuviera excitado o enfurecido. Mientras esté bajo su control, la víctima obedecerá sus órdenes mentales. Si le ordenas que ataque a sus camaradas, deberá hacerlo. Su control sobre ella es tan completo que incluso puede hablar a través de sus labios.
  • Máscara de Deseo: La criatura a la que toque el hechicero sufre una profunda transformación: unas motas rosáceas se arremolinan sobre su carne, provocándole excitación y un intenso placer. La Máscara del deseo tiene varios efectos distintos. En primer lugar, contrarresta de forma inmediata el efecto de atracones de comida, embriaguez y carencia de sueño. En segundo lugar, elimina todo rastro externo de heridas o abusos (aunque no repara el daño recibido).
  • Melodía de Seducción: Todo hombre tiene su precio, aun sin saberlo, y los arteros hechiceros de Slaanesh pueden adivinar y manipular estos impulsos aprovechando las ráfagas de los vientos de la magia.
  • Placer del Dolor: Este hechizo distorsiona los sentidos de una criatura situada a no más de 12 metros de distancia. La víctima empezará a percibir el dolor como placer (y viceversa) durante tantos minutos como tu característica de Magia. Además, en todo asalto en que inflija o reciba daño, recibirá una bonificación de +10% a sus tiradas de Habilidad de armas y a su Resistencia durante l asalto.
  • Rayo de Slaanesh: Un cegador destello de luces multicolores surge de las yemas de los dedos del Hechicero del Caos alcanzando al enemigo. La víctima entrará en un estado de euforia extática que dejará a la víctima atontada e inútil.
  • Seducción: El Hechicero del Caos levanta una mano desbordante de luz multicolor y toca a su víctima, lanzando el terrible poder de la Seducción sobre ella. el contacto corruptor empuja a la víctima a un estado de euforia y felicidad y se tambaleará con una idiota mueca de placer en su cara.
  • Súcubo: Al completar este hechizo, el espíritu del hechicero se libera de su cuerpo (que cae en coma) y flota hacia el Aethyr. Aunque no puede interactuar con el mundo físico, aún puede oler, saborear, tocar, oír y ver con normalidad. Mientras esté en esta forma fantasmal, será completamente invisible y no podrá ser dañado por armas no mágicas. Aún sigue sujeto a las leyes de la naturaleza (no puede volar volar, atravesar paredes ni hacer cualquier otra cosa que no pudiera en situaciones normales). Tampoco puede lanzar hechizos. Permanecerás en este estado durante varias horas. Antes de que finalice el hechizo, deberá regresar a su cuerpo. Si de algún modo no logra entrar en él a tiempo, su conciencia volverá bruscamente a tu cuerpo, pero puede tener consecuencias en su cordura. Este hechizo tiene el inusual efecto de manifestarse a si mismo cuando su forma fantasmal entra en contacto con la carne de un mortal. Gracias al poder de Slaanesh, el sujeto al que toque lo sentirá, incluso aunque no pueda verlo, olerlo ni oírlo. No podrá dañar al sujeto, sólo excitar sus sentidos.
  • Tormento Lujurioso: Los objetivos del hechizo se ven sujetos a ataques de histeria colectiva y empiezan a gritar y a llorar mientras se arañan la piel y atacan a sus amigos con las armas.
  • Torrente Dorado: La Mano del hechicero borbotea y emite un haz de luz amarilla. Este rayo puede afectar a un único objetivo situado a unos cuantos metros de distancia. La víctima se siente inundada por emociones placenteras y embriagadoras.
  • Tortura Deleitable: Al lanzarse este hechizo sobre un enemigo, provocará que este ataque a su aliados

FuentesEditar

  • Libro de Ejército Hordas del Caos (6ª Edición)
  • Libro de Ejército Guerreros del Caos (7ª Edición).
  • Libro de Ejército Guerreros del Caos (8ª Edición).
  • Libro de ejército: Demonios del Caos (7ª Edición).
  • Libro de ejército: Demonios del Caos (8ª Edición).
  • Libro de ejercito: Bestias del Caos (6ª Edición).
  • Warhammer Fantasy JdR: Tomo de Corrupción (2ª Ed. Rol).
  • Suplemento: Magia (4ª Edición).
  • Suplemento: Magia del Caos (5ª Edición).
  • Suplemento: Tormenta de Magia.

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