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Markus Kruber Soldado Imperial Vermintide

Markus Kruber.

"He luchado bastantes batallas contra los Hombres Bestia en los bosques, pero estos Hombres Rata son distintos. Los rebaños de guerra siempre son empujados por su naturaleza bestial. Luchan duro, pero son directos. Los Hombres Rata son astutos, inteligentes."
Markus Kruber

Un veterano de los campos de batalla de Ostland, Markus Kruber es un soldado imperial habilidoso pero cansado de la guerra. Al ser el único superviviente de su regimiento, que cayó presa de la macabra magia de un Nigromante, Kruber está marcado emocionalmente, pero mantiene las apariencias aferrándose a su antiguo ser, el afable soldado que trata de hacer lo correcto en un mundo lleno de entuertos.

HistoriaEditar

Tras huir de la vida de granjero en Übersreik, el entonces joven Markus Kruber acabó reclutado por la milicia local de Grunburg y ascendió rápidamente. Una disputa con un superior inepto se salió fuera de control y resultó en su traslado a Ostland. Ser enviado desde la provincia más rica del Imperio a una de las más pobres y castigadas por la guerra era claramente un castigo, pero Kruber dio la bienvenida al cambio, esperando encontrar un liderazgo competente y una serie constante de acciones con propósito en su nuevo puesto.

Liderando al 8º de Espadachines de Ostland, Markus entrenó a sus tropas hasta que alcanzaron la perfección, sin sentirse satisfecho hasta que sus espadas y escudos les parecieran extensiones naturales de sus propios cuerpos. Su estilo de liderazgo era algo poco convencional, inspirando confianza y lealtad no solo mediante su habilidad, sino también con su carisma e inteligencia innatas, que le hicieron inmensamente popular entre sus hombres. Su unidad se distinguió en varias batallas, tanto atravesando las filas pieles verdes, como repeliendo Hombres Bestia o masacrando incursores del norte.

Markus Kruber concep

Arte conceptual

Sería un nigromante quien arruinaría la carrera de Kruber. Los No Muertos atacaron a las huestes imperiales. El regimiento de Kruber estaba en el flanco oriental, formando una barrera impenetrable contra los guerreros esqueléticos. Por un momento pareció que los Ostlanders podrían ganar, y lucharon con ferocidad adicional para lograrlo. Pero entonces el sargento vio a un viejo liderando una horda de zombis. En un extraño instante sus miradas se encontraron, el nigromante sonrió, y empezó a lanzar uno de sus hechizos. Momentos después, un colosal orbe de oscuridad envuelta en tintes purpúreos barrió a los espadachines, matando a todo lo que tocaba mientras absorbía las almas de los desventurados soldados. Uno de sus hombres empujó a Kruber fuera de su trayectoria, sacrificando altruistamente su alma.

Al final de la batalla, los No Muertos se habían disipado y el Imperio había ganado, pero para Markus fue una victoria pírrica. Su regimiento había sido destruido por completo, y él había quedado traumatizado. Abrumado por el shock, Markus intentó que lo licenciaran, deseando abandonar la vida militar y simplemente volver a casa, pero recibió un no por respuesta.

Sin embargo, algún tiempo después Victor Saltzpyre, un cazador de brujas que estaba operando en Ostland, se cruzó en el camino de Markus. El cazador de brujas estaba reclutando seguidores para una misión, y tras ver en acción a Kruber en una pelea contra unos asaltantes de caminos, convenció a sus superiores de dejarle ir. Kruber ayudó entonces al cazador de brujas a escoltar a una Maga Brillante prisionera, Sienna Fuegonasus, hasta Übersreik, donde tendría que someterse a juicio.

EquipoEditar

Markus Kruber es un temible guerrero en el cuerpo a cuerpo, entrenado hasta la excelencia en numerosas técnicas de lucha. Cuando blande grandes armas a dos manos, como un gran martillo o espada, es capaz de segar a varios enemigos de un solo y pesado golpe, y de enfrentarse a una horda de Skavens en solitario. También es igual de habilidoso con las armas de mano (lleva una maza y una espada), bien solas o bien en combinación con un escudo, lo que le permite afrontar cualquier situación concebible en el campo de batalla. A distancia no va mal pertrechado tampoco: tiene un devastador trabuco de corto alcance, un penetrante arcabuz y un potente rifle de repetición.

Cuerpo a cuerpoEditar

  • Espadón - Partiendo varios Skavens de un solo golpe, el espadón convierte a Markus en un siniestro segador de hombres rata.
  • Gran Martillo - Vadear por las filas de Skavens a golpes de gran martillo y mandar volando cuerpos y sangre es terapéutico para Kruber, ya que le concede una relajante calma interior.
  • Espada - Con la espada en mano, Kruber es más rápido y se mueve más velozmente por el campo de batalla. No hay que subestimar la ventaja táctica de poder trabarse y destrabarse a voluntad. Puede combinarla con un escudo para mantener la posición parando los golpes antes de contraatacar con furia.
  • Martillo de Guerra - Es un arma basta a una mano que puede aturdir y rechazar a los receptores de la salvaje pero controlada ira de Kruber.

DisparoEditar

  • Trabuco - El trabuco lanza una salva de metralla, que puede herir a varios enemigos a distancia o pulverizar a uno solo a bocajarro. Si algún Skaven sobreviviera al disparo, Kruber lo podría rematar con un golpe seco de culata.
  • Arcabuz - El arcabuz de gran calibre es una elección excelente para penetrar una gruesa coraza o para acabar de inmediato con un hombre rata distante.
  • Rifle de Repetición - Esta es una avanzada arma experimental que permite a Kruber hacer disparos sueltos de precisión o rociar a sus enemigos con balas.

Carreras Editar

Mercenario Editar

Markus Kruber Mercenario

The Empire is awash with mercenaries, their manner ranging from hard-bitten coin-hoarders, to nobler souls eking out a living while balancing good deeds with bad. Such a life is far from glorious, for too often the only folk who can pay for hired blades are the very people who shouldn’t give commands to a dog, let alone armed men. But sellswording’s a living – even if it is all too often a short one.

Kruber fell into the business by chance as he joined Saltzpyre’s retinue. He based this decision solely on the destination of the Witch Hunters upcoming mission. Together, with Sienna Fuegonasus as prisoner, they would travel to Ubersreik.

Working for Saltzpyre proved to be a trial all on its own, but when compared to his previous cowardly commanders, Kruber actually preferred fighting alongside the dauntless Witch Hunter. During and after the Ubersreik campaign, Kruber continued to work for Saltzpyre, who in turn relied on Franz Lohner for information. Lohner, the Innkeep. provided a mysteriously steady supply of coin, jobs and ale. This kept Kruber content most days – especially given that Lohner seems to have the Empire’s interests at heart. And for the other days? Well, for the other days, there’s Bugman’s beer, and Estalian brandy, and that strange plum liqueur that Olesya carries around in a battered tin flask…

As a mercenary, Kruber is a versatile fighter, wearing just enough armour to strike a balance between protection and mobility. His training lends itself to close-quarters battle, but his hunter’s eye is as keen as ever, should ranged combat be necessary.

Caballero a pie Editar

Markus Kruber Caballero a pie

The Empire is home to many knightly orders, each with its own traditions, rituals and rivalries. Many are religious organisations, dedicated to deities as familiar as Sigmar and Ulric, or to foreign divinities such as Myrmidia, but most claim warrior’s honour and martial pride as far more important than any godly blessing. Especially in these dark days, when the gods of the Empire seem more distant than ever.

After fighting more or less continuously since Ubersreik, Kruber found himself invited to join the Order of the Reikshammer. Quite how this invitation arose is the subject of some speculation. Kruber certainly did nothing to seek out such an honour, and suspects that one of his companions brought word of his deeds to the Master of the Reikshammer. Whatever the cause, Kruber was knighted, and rose in rank like foam to a tankard’s brim, and was granted the rights, responsibilities – and more importantly, weapons – of an Imperial knight.

As a knight, Kruber stands tall in the thick of combat, trusting to heavy armour and sturdy shield to keep him hale, or a great weapon to crush his foes before they recognise the danger.

Cazador Editar

Markus Kruber cazador

Not all the Empire’s battles are fought in a clash of battle lines, regimental colours whipping and snapping in the breeze. In the tangled murk of the Reikwald, and a hundred other forests, determined huntsmen track raiding warbands, laying them low with volleys of arrows and lead shot. It isn’t soldiering as understood in the barrack-rooms of Altdorf, but it is vital work, nonetheless.

Kruber has always sought a simpler life. He grew to manhood in Taal’s sight, and a youth spent on his parents’ farm gave him a taste for the labours of the soil. Had he not enlisted, Kruber would still have found himself caught up in war, for in an Empire under siege no man keeps what he cannot fight for – soldier and farmer alike too easily become slave.

After Ubersreik, Kruber realized his disillusionment of army life wasn’t temporary and with the ghosts of his past still clawing at his soul, he sought solace and found it in returning to his roots. By walking the wilds of the Empire and devoting himself to Taal and Rhya, the Gods of Nature, Kruber was allowed to breathe and focus, at least as long as he had a stiff drink or two at hand.

As a Huntsman, Kruber favours the weapons of the deepwoods – the arrow and the bullet. He cuts a very different figure without uniform and armour, but he is all the lighter on his feet for that, able to stay one step ahead of the foe, and rain down death from afar.

Imágenes Editar

FuentesEditar