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Matachamanes

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Matachamanes.jpg
  • Título original: Shamanslayer
  • Autor: Nathan Long
  • Ilustrador de cubierta: Geoff Tylor
  • Mapa: Nuala Kinrade
  • Traductora: Diana Falcón Zas
  • Colección: Las aventuras de Gotrek y Félix
  • Entrega: decimoprimer libro
  • Fecha de Publicación: Mayo del 2011
  • Páginas: 352
  • Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
  • Precedido: Mataelfos
  • Continuación: Matazombies

Matachamanes es la undécima novela de la saga de aventuras de Gotrek y Félix, y la cuarta entrega escrita por Nathan Long.

SinopsisEditar

Cuando Gotrek y Félix viajan al norte en busca de los restantes miembros de la orden del Corazón Ardiente, se encuentran con nuevos compañeros y alianzas.

Por supuesto, corren rumores de que hay hombres bestia que acechan en el Drakwald, pero en esa historia hay mucho más de lo que podían imaginar. Cuando descubren que las malignas fuerzas del Caos están operando, Gotrek y Félix acaban batallando no sólo por su honor, sino por el futuro mismo del Imperio.

TramaEditar

Plantilla Spoiler Cazador de Brujas.png
Alto, estás caminando por la senda del Hereje. Si continúas, corres riesgo de... perderte.
Este artículo puede contener spoilers de Matachamanes

Después de su última aventura por las Tierras Desoladas y el Mar de las Garras, Félix regresa a la casa de su padre en Altdorf al descubrir que los Skavens habían estado en ella. Como se temía, su padre había sido asesinado por los hombres rata. Su hermano mayor Otto también estaba allí, acusa a Félix de ser el responsable de la muerte de su progenitor y le ordena que no vuelva nunca a acercarse a su familia, ya que solo trae desgracias a cuantos le rodean.

El poeta regresa apesumbrado hasta la posada en la que se aloja, donde también se encuentra el Matador, al que le cuenta las malas nuevas. Su conversación es interrumpida por un anciano caballero acompañado de su escudero. El caballero se presenta como miembro de la Orden del Corazón Ardiente, y le reclama a Félix la devolución de la espada Karaghul, uno de los mayores tesoros de la Orden, la cual el poeta había reclamado de su anterior propietario después de que este muriera hace veinte años en una misión en las profundidades de Karak-Ocho-Picos.

Félix se sentía azorado por la situación, siempre había tenido la intención de devolver la espada, pero en los últimos veinte años nunca había tenido la oportunidad de hacerlo, además después de tanto tiempo le costaba hacerse a la idea de deshacerse de ella. A pesar de que trató de convencer al anciano de que le permitiese conservar la Karaghul, este se negó y la reclamó, marchándose con el arma.

A la mañana siguiente, cuando Gotrek y Félix se disponían a buscar una nueva hoja para el poeta, se encuentran con el anciano y su escudero a las afueras del edificio. Llevaba consigo uno de los volúmenes de “Mis viajes con Gotrek”. El anciano le pregunta al Enano por el honor de sus ancestros si todos los hechos narrados en la obra son ciertos, a lo que el matador confirma sin titubeos.

El caballero se presenta entonces como Teobalt von Dreschler, templario y bibliotecario de la Orden del Corazón Ardiente, y a su escudero como Otwin Wielhaber. Teobalt le ofrece a Félix una oportunidad de recuperar la espada. Debe acompañarlo en una misión hasta el Bosque de Drakwald. Si se muestra digno, podrá quedarse con el usufructo de Karaghul, si no, tendrá que devolverla.

La misión consiste en descubrir cuál ha sido el destino de sus compañeros de la Orden, ya que todavía no han regresado a pesar de que la invasión de Archaon había fracasado y la Guerra terminado. Hay que ayudarlos si todavía estaban vivos, o en el caso de que hayan fallecido, recuperar dos atributos de la Orden: el Estandarte de Baldemar y la Espada de la Llama Justiciera.

El destino es el fuerte de Stangenschloss, y durante el viaje, el joven Otwin demuestra su admiración hacia Félix, al que considera un héroe. Aunque halagado, el poeta trata de disuadirlo de sus fantasías de aventuras, aunque sin aparentes resultados. Días más tarde, rescatan a un comerciante que estaba siendo acosado por un grupo de arqueros. Continuan el viaje hasta el pueblo de Bauholz.

Durante el viaje hacia el mismo, son atacados por un grupo de Hombres Bestia y sir Teobalt cae malherido, pero consiguen derrotarlos con la inesperada ayuda de una cazadora. Esta reconoce inmediatamente a Gotrek y a Félix, aunque estos ignoran de quién se trata, hasta que ella se presenta como Kat, la joven niña que rescataron muchos años atrás (Novela: Matatrolls). Kat decide acompañarlos hasta el pueblo.

Una vez allí, descubren que está siendo controlado por un capitán imperial renegado llamado Ludeker, que se aprovecha de la situación de posguerra que vive el Imperio para instaurar un gobierno dictatorial, requisar todas las mercancías que pasan por allí y cobrar elevados peajes. Para evitar problemas, Kat lleva al grupo a un campamento de refugiados, para que Teobalt sea tratado por el doctor Vinck.

Tras dejar al anciano caballero, el resto del grupo va en busca de información sobre los caballeros de la Orden del Corazón Ardiente. Durante las pesquisas, tienen un encuentro con otro individuo desagradable conocido como Desnarigado Milo. Es rival de Ludeker, que controla el campamento como el capitán controla el poblado, y a quien Kat desprecia por su forma de ser y las insinuaciones obscenas que suele hacerle.

En la taberna, obtienen algo de información sobre la orden y tienen conocimiento sobre la presencia de otros tres matadores, uno de los cuales, atendiendo a la descripción, parece ser Snorri Muerdenarices. En esos momentos, el capitán Ludeker trata de cobrar elevados impuestos a Félix y al resto, lo que provoca una pelea y que Gotrek acabe matando al capitán. El grupo decide abandonar el poblado dejando a Teobalt en la tienda del doctor Vinck, mientras Milo decide aprovechar la situación para hacer con el control del pueblo.

Durante la travesía por el bosque, Kat relata a Félix como acabó siendo una guardabosques y cazadora. Aprendió su oficio de su padre adoptivo, pero después de que él y el resto de su familia fueran asesinados por una horda de hombres bestias, juró venganza contra las criaturas, por lo que ha estado rastreando la foresta en busca de campamentos de Hombres Bestias e informando de su posición y movimientos de las manadas a las fuerzas militares locales.

El viaje continua, hasta que el grupo oye sonidos de lucha, y siguiéndolos se encuentra a una banda de bárbaros Kurgan enfrentándose contra un grupo de lanceros del Imperio junto a los matadores que les mencionaron en la taberna, y uno de ellos es, efectivamente, Snorri Muerdenarices. Tras derrotar a los bárbaros, los matadores se presentan como Rodi Balinson y Argrim Forjador de Coronas. Ambos le comunican a Gotrek que Snorri tiene problemas de memoria desde que le conocieron en el cerco de Middenheim.

Tras dos días de caminata, el grupo junto a los supervivientes llegan finalmente a la fortaleza de Stangenschloss. Allí le comunican al señor que controla el lugar la presencia de la posible presencia de una gran manada de hombres bestias. Félix, Kat, Otwin, los matadores y un grupo de caballeros salen a investigar. Durante el transcurso del mismo, Félix empieza a desarrollar sentimientos hacia Kat.

Investigando el avance de la horda, se dan cuenta de que la gente desaparece allá por donde pasa la horda aunque apenas hay indicios de violencia ni saqueo en las aldeas, algo impropio de los Hombres Bestia. Siguiendo con la misión, descubren un enorme sendero de árboles cortados, algo también muy extraño, así que deciden seguirlo. Al rato, tienen un encuentro con una pequeña con una partida de forrajeadores hombres bestia a los que derrotan. Uno de los ungor consigue escapar siendo perseguido por Kat y Félix, y acaba siendo asesinado por un certero disparo de la cazadora. Embriagados por la alegría del momento, Kat y Félix se besan.

Al regresan junta al resto, el escudero Otwin informa al poeta que a descubierto algo desalentador. Al investigar uno de los cadáveres, se ve que lleva un peto blasonado con la insignia de la Orden de los Caballeros del Corazón Ardiente, así que el grupo llega a la conclusión de que la orden ha sido destruida.

Siguiendo el sendero, Kat les informa de la presencia de millares de Hombres Bestia más adelante. El grupo van a espiarlos, y ven que estos están arrastrando un gigantesco monolito, lo cual explica el porqué del sendero de árboles cortados. El grupo trata de volver pero Otwin, indignado por la suerte corrida por la Orden se abalanza contra la horda, siendo perseguido por Félix para tratar de detenerlo.

Los hombres bestias se dan cuenta de su presencia, y el chamán que está encima del monolito, aprovecha el poder del mismo y lanza un hechizo que alcanza a Otwin. Lejos de morir, el joven escudero empieza a mutar y a transformarse en un Hombre Bestia. Horrorizado, Félix regresa al resto del grupo, solo para descubrir que los caballeros que los acompañaban también empiezan a transformarse en bestias al ser alcanzados por otro conjuro del chamán.

Todo este horror hace que Félix llegue a una terrible conclusión sobre el destino de la Orden del Corazón Ardiente. Sus caballeros no fueron asesinados como había creído en un principio, sino que habían sido transformados por el poder del chamán y supuso que la población de las aldeas abandonadas había corrido la misma suerte.

El grupo huye del lugar, quedándose Arguir atrás para ganar algo de tiempo mientras el resto huye por los bosques para perder a las bestias. En su huida, Félix cae por una brecha y queda inconsciente. Al despertar, descubre que está solo y salen en busca de los demás, pero el frío clima hace que empiece a ser víctima de la hipotermia. Por fortuna para él, es encontrado por Kat que lleva a cabo los primeros cuidados para devolverle el calor al Poeta. Horas más tarde, los matadores se reúnen con ellos.

Félix y los matadores deciden regresar a la fortaleza de Stangenschloss para informar de lo ocurrido mientras Kat parte hacia el pueblo de Bauholz para advertirles del peligro. Durante la travesía, Snorri trata de recordar que fue lo que le pasó para tener problemas de memoria. Entre los recuerdos que consigue rescatar cuanta que, después de que Gotrek y Félix desaparecieran en Sylvania (ver: Matagigantes), él siguió con su búsqueda de una muerte honorable. En los bosques del Imperio, rescató a una vieja dama de un grupo de arañas gigantes, pero fue herido y envenenado.

La dama le cuidó y le salvó del envenenamiento, y le dijo al Snorri que había visto su destino, y que tendría una muerte gloriosa, pero que no sería hasta dentro de muchos años. Snorri no estaba contento con aquello y trató de demostrar que estaba equivocada, pero de momento aún no ha hallado su fin. Y lo que es peor, ahora no quiere encontrarlo dado que ha olvidado por completo la razón por la que se hizo matador. Eso es una gran vergüenza para un matador, porque si no recuerda su crimen, si muere no será admitido en los salones de Grimnir y nunca hallará paz en la muerte, por ello Snorri trata de viajar al templo de Grimnir, donde podría restablecer y recuperar la memoria.

Al llegar a la fortaleza descubren que la fortaleza ha sido víctima de la magia del monolito. Preocupados, Fex y el resto parten de inmediato a Bauholz. Una vez allí, el doctor Vinck les informa de que Kat ha sido secuestrada por desnarigado Milo y su grupo, quien del huyó poblado nada más enterarse de la noticia de la horda de Hombres Bestias. El grupo consigue alcanzarlos y recatar a Kat, quien mata personalmente a Milo.

De vuelta a Bauholz, preparan las defensas para protegerse de los hombres bestias. Aunque la horda principal pasará de largo, las bandas de forrajeadores sin dudas asaltarán el poblado, sin embargo no son una fuerza suficiente para hacerles frente, por lo que a Gotrek se le ocurre una trampa y solicitan que le entreguen todo el alcohol y la pólvora del poblado. Mientras esto sucede, Félix informa a Teobalt sobre el destino de Otwin y los miembros del Corazón Ardiente. Enfurecido, el anciano caballero se niega a creerle y le ordena que le devuelva la espada Karaghul, a lo que el poeta accede.

Como se esperaban, la banda de forrajeadores Hombres Bestias les atacan, pero caen en la trampa de Gotrek al verse atraídos por el alcohol, muriendo casi todos en la explosión, rematando después a los supervivientes. En esos momentos aparece un mutado Otwin, que consigue comunicarse con el grupo antes de que estos puedan matarlo. Pide que le ejecuten para liberarse de su condición, pero antes debe advertirles de la inminente amenaza.

El antiguo escudero les dice que el chamán Urslak Cuerno Tullido pretende llevar el monolito por el río hasta un montículo al sur, para realizar un ritual en la próxima Hexensnatch que transformará a todos los hombres que habitan en los bosques en Bestias. También les advierte sobre el peligro que representa el campeón Gargorath el Tocado por Dios y su arma. Una vez terminado el mensaje, accede a ser ejecutado por Teobalt, que tras llevar a cabo aquella trsite acción, se disculpa ante Félix y le devuelve la espada.

Félix, Kat, Teobalt y los matadores siguen el rastro de la manada. Al llegar a Esselfurt, dan el aviso del inminente peligro a diversos nobles locales, que por desgracia están enfrentados entre ellos además de no tomarse demasiado en serio su advertencia, aunque finalmente consiguen convencerles de la situación y de que colaboren juntos para hacer frente a la horda que se está reuniendo en las Colinas Desoladas.

Aunque a medida que pasa el tiempo se van reuniendo más hombres, descubren siguen siendo bastante menos que la horda de bestias, por lo que Gotrek sugiere matar al chamán para que no pueda usar el poder del monolito. Sin embargo el problema está acercarse a él sin ser visto pues está rodeado de cientos y cientos de los suyos.

En esos momentos aparece un misterioso individuo conocido como Hans, un viejo ermitaño que se dedica a saquear los túmulos de la región que se ofrece como guía de la región ya que la conoce perfectamente y conoce caminos que los llevarán hasta justo debajo del chamán. Félix, Kat, los matadores y un grupo de soldados siguen a Hans hasta una cueva subterránea, desapareciendo el ermitaño poco después.

El grupo recorre los caminos subterráneos que los llevan justo al corazón de la manada, justo como había dicho Hans, en un círculo de piedras erectas. En vez de atacar, deciden esperar para que las fuerzas del Imperio puedan reunir más fuerzas. Mientras esperan Gotrek y Rodi cuchichean entre ellos, y luego Gotrek libera a Félix de su juramento con la condición de que lleve a Snorri al templo de Grimnir en Karak-Kadrin.

Un mensajero llega para comunicarles que las fuerzas imperiales se retiran, por lo que los soldados que los acompañan deciden marcharse del lugar, lo que causa una gran indignación. Por si fuera poco, la Hexensnatch se acerca y Urslak Cuerno Tullido empieza con la ceremonia, así que Gotrek y Rodi deciden actuar.

Snorri también quiere participar, pero como había planeado con Gotrek, Rodi lo deja inconsciente con un golpe de su arma. Tras esto, ambos matadores se lanzan a por la horda. Félix y Kat deciden marchar de allí llevándose a Snorri, pero el matador despierta y se niega a abandonar a Gotrek a pesar de que pueda morir, por lo que se corre al combate, siendo perseguido por el poeta y la cazadora.

Aquel ataque repentino pilla a los hombres bestias por sorpresa, y Gotrek se abre un camino hasta el monolito, alque empieza agolpear con su hacha rúnica. El Chamán Urslak trata de detenerlo pero es destripado con un golpe del matador, que continua con su cometido. Todo aquello hace que el monolito libere sus energías y se abra una brecha en la realidad hacia el reino del Caos, que empieza a absorber a todos los que allí se encuentra, mientras la horda trata de huir como les sea posible del lugar del desastre.

Mientras Felix y los demás se refugian detrás de una de las enromes rocas, un agónico Urslak reaparece para controlar las energías, mientras el vórtice lo continua absorbiendo a Hombres bestias. Ya sea por las acciones del chamán o por la inestabilidad del propio vórtice, este se cierra, generando una explosión que acaban con la vida de los que están cerca. Félix y los demás consiguen salvarse de milagro de la misma, mientras que Urslak y decenas de hombres bestias no tuvieron tanta suerte, muchos de los cuales solo quedaron sus esqueletos trasmutados en oro puro.

Mientras todavía se recuperan de todo aquello. Ven como las fuerzas imperiales reunidas atacan imprudentemente a los hombres bestias que, aunque todavía están conmocionados por lo ocurrido, siguen siendo fuerzas muy superiores. Félix y el resto corren a la batalla, y mientras Gotrek se enfrenta a Gargorath el Tocado por Dios, sir Teobalt se enfrenta a un Hombre Bestia al que reconoce como Orenstihi, el gran maestre de la Orden del Corazón Ardiente, que lleva con él los atributos que había venido a recuperar en un principio; el Estandarte de Baldemar y la Espada de la Llama Justiciera.

Gotrek acaba con su adversario, pero Teobalt es abatido por el suyo, quien a su vez es finalmente derrotado por Félix y Kat. Antes de morir, el anciano caballero agradece la ayuda al poeta y le permite quedarse con Karaghul. Nuevas tropas imperiales llegan a la contienda, y consiguen derrotan definitivamente a la horda de hombres bestias, aunque no sin un importante número de bajas.

Mientras Félix y el resto tratan de recuperarse de la anterior batalla, la Hexensnatch llega a su cenit y los cadáveres, tanto de los hombres bestias como de soldados del imperio empiezan a resucitar para horror de los supervivientes.

Del cadáver de Teobalt y de otros muchos llega una voz que les agradece el trabajo de haber impedido el plan del Chamán y de haber destruido el monolito, pues no le permitía emplear sus poderes nigrománticos, y tras su destrucción pudo manipular las mente de los nobles para que atacaran imprudentemente a la horda con el fin de causar un mayor número de bajas en ambos bandos. Ahora cuenta con un enorme ejército de no-muertos para provocar la caída del Imperio.

Félix descubre para su horror que aquel que les estaba hablando era Hans el ermitaño.

FuenteEditar

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