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Matadragones (novela)

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Gotrek y Felix 04 - Matadragones.jpg
  • Título original: Dragonslayer
  • Autor: William King
  • Ilustrador de cubierta (1ª edición): John Gravato
  • Ilustrador de cubierta (2ª edición): Geoff Taylor
  • Diseño de cubierta (2ª edición): Valerio Viano
  • Traductora: Diana Falcón Zas
  • Colección: Las aventuras de Gotrek y Félix
  • Entrega: Cuarto libro
  • Fecha de Publicación: Septiembre del 2000
  • Precedido: Matademonios
  • Continuación: Matabestias

Matadragones es la cuarta entrega de la épica saga de Gotrek y Félix en busca de la muerte. Tras las hazañas de Matademonios, el temerario dúo se ve perseguido por el insidioso y despiadado señor Skaven, el Vidente Gris Thanquol.

Veremos al intrépido Matador y a su compañero juramentado de vuelta en la arcana aeronave de los Enanos, en busca de una bestia ancestral, que a despertado para sembrar de nuevo el terror en el mundo.

TramaEditar

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Este artículo puede contener spoilers de Matadragones

Después de haber llegado a Kislev persiguiendo el Espíritu de Grungni, la nave voladora de Malakai Makaisson, el Vidente Gris Thanquol se prepara para asaltar la mansión de Ivan Mikelovitch Straghov, donde la nave había hecho escala anteriormente antes de dirigirse a los Desiertos del Caos. Contaba con ayuda de tropas del Clan Moulder así como de una nueva Rata Ogro guardaespaldas, Destripahuesos. El objetivo es capturar tantos humanos vivos como sea posible para usarlos como cebo.

Por su parte, Ulrika Straghov, mientras suspira por el retorno de Félix, entabla conversación con Maximilian “Max” Schreiber, quien había mostrado interés anteriormente por la kislevita. Durante la misma, Ulrika se da cuenta del asalto de los Skavens y da la alarma al resto de ocupantes de la fortaleza.

Mientras tanto, después de haber completado con éxito la misión en Karag-Dum, el Espíritu de Grungni viaja dirección sur para abandonar los Desiertos del Caos y regresar al mundo civilizado. Aparte de la tripulación, también viajan los pocos supervivientes Enanos de la fortaleza, y unos cuantos tesoros de la misma, entre los que se encontraba el Martillo del Destino.

Entres los pasajeros se encuentra Borek Barbapartida, quien había financiado la expedición, su sobrino Varek Varigsson que había participado en el rescate de los últimos habitantes de Karag-Dum; Malakai Makaisson, ingeniero-matador e inventor de la nave aérea, el también matador Snorri Muerdenarices, el poeta humano Félix y su compañero enano, también matador, Gotrek Gurnisson. A pesar de ser el principal responsible de que la misión acabara en éxito, estaba de mal humor por no haber caído a causa de las heridas tras su encuentro con un Devorador de Almas.

Mientras viajan de regreso a la mansión Straghov, la tripulación puede observar cómo numerosas partidas de guerra, bandas de Hombres Bestia y escuadrones de Guerreros del Caos se dirigen en gran número también hacia al sur. Su número parece confirmar que se estaba produciendo una gran incursión, al igual que la Gran Guerra contra el Caos, acontecida doscientos años antes. Ante la seriedad de la situación deciden llegar cuanto antes a su destino para avisarles del peligro inminente.

Al llegar a la Mansión Straghov, Félix y el resto ven señales de lucha alrededor de la fortificación pero ningún cadáver. Aunque parece claro que todo huele a trampa, Félix, preocupado por Ulrika decide bajar investigar, acompañado por Gotrek y y Snorri.

Por su parte Thanquol lo prepara todo para tender la trampa y capturar la nave. Habían ganado la batalla anterior y tenían a un buen número de prisioneros, entre los que se encontraban Ulrika, su padre y el hechicero Max, debilitado tras un duelo mágico contra el Skaven. Al ver llegar la nave, el Vidente Gris decide contactar mágicamente con su satélite Acechador, quien había subido como polizón a la nave. Sin que Thanquol lo supiera, la exposición a las energías mutantes de los desiertos había transformado a escuálido Acechador en una criatura descomunal. Acechador empieza a mostrar signos de rebeldía y venganza contra el Vidente Gris, pero se guarda para sus adentros estos pensamientos, y responde sumisamente las preguntas de Thanquol sobre la situación, tergiversando la verdad.

Al ver la nave aérea se acerca a la torre de desembarco y bajan por ella Félix y los matadores, Thanquol decide poner en marcha su plan. Trae a Ulrika para usarla como cebo para la trampa y engulle pedazos de piedra bruja refinada con lo que aumentar sus poderes. Pretende realizar un hechizo con el que retener a la nave y evitar que huya, pero mientras estaba realizando el conjuro, recibe una patada en la entrepierna por parte de Ulrika, lo que le interrumpe y le hace gritar de dolor. Su gemido fue tan sonoro que el resto de Skaven lo malinterpretaron como si fuera la señal para atacar.

Ulrika aprovecha los momentos de desconcierto para zafarse de sus captores y escabullirse por la fortaleza, liberando a cuanto prisionero le fuera posible. La tripulación de la nave, al ver el ataque Skaven, decide alejarse, pero Thanquol, tras recuperarse de la patada, consigue realizar el hechizo a tiempo y atrapar la nave. Al ver la enorme horda de enemigos, el Espíritu de Grungni decide emplear el armamento a su disposición para rechazarlos, mientras Félix, Gotrek y Snorri organizan una matanza con los Hombres ratas que tratan de trepar por la torre de desembarco.

Thanquol, al ver que las energías que empleaba para mantener semejante hechizo de retención empiezan a menguar progresivamente y que los prisioneros liberados empezaban a contraatacar, comprende que su plan a fallado, por lo que emplea su magia para huir y deja al resto de skavens abandonados a su suerte. Acechador, por su parte, decide hacer lo mismo. El resto de Skaven o huyen o son aniquilados. Gotrek y Snorri se encargan de acabar con Destripahuesos.

Mas tarde, un debilitado Thanquol se encuentra con Acechador. Al principio, el Vidente Gris se queda impresionado por la gran transformación sufrida por Acechador (en un principio lo confundió con la propia Gran Rata Cornuda), pero tras un cambio de impresiones, ambos deciden regresar juntos a territorio Skaven, aunque Thanquol se muestra preocupado debido a su escasez de energías mágicas y al tono de rebeldía que presentaba su subordinado.

Por su parte, tras un breve reencuentro feliz, Félix advierte a los supervivientes de la inminente llegada de un gran ejército del Caos. Esto les llena de consternación pero deciden actuar en consecuencia. Ivan Straghov decide comandar la caravana que lleve a los supervivientes hacia el sur, y envía a su hija Ulrika, junto a dos escoltas (Oleg y Standa) a avisar a la Zarina Katarin del inminente ataque. Ulrika decide ir en el Espíritu, por ser el medio de transporte más rápido. Max Schreiber decide hacer lo mismo para llevar la noticia al Imperio.

Mientras sobrevolaba las Montañas del Fin del Mundo, la nave es atacada por un enorme dragón que presentaba signos de mutación. Semanas antes, la gran bestia, de nombre Skjalandir, había recibido la visita de dos hechiceros del Caos gemelos, que le habían incrustado fragmentos de Piedra Bruja en el cuerpo, transformándolo tanto en cuerpo como en mente, volviéndose un bestia cruel y monstruosa, y en aquél momento pretendía destruir el Espíritu de Grungni por haber penetrado en sus dominios.

Malakai ordena zafarrancho de combate y toda la tripulación de la nave hace lo posible por rechazar al dragón: Las torretas disparan, los girocópteros zumban a su alrededor tratando de hacerle daño y Gotrek y Snorri, tratan de provocarle para que se pongan al alcance de sus armas. Para sorpresa de todos, Félix, también hace lo mismo y siente que una energía procedente de su espada Karaghul, le hace actuar temerariamente contra el dragón. Por desgracia, nada de esto sirve, el Skjalandir no estaba dispuesto a concederle sus deseos y los ataques que la tripulación no hacían otra cosa que enfurecerlo aún más, por lo que decide terminar de una vez con aquel juego.

Sin embargo Varek no iba a permitir eso...

Mientras volaba con su girocóptero atacando al draco, el joven enano reflexiona sobre sus actos en vida. Estaba contento de haber participado en el rescate de los supervivientes de Karak-Dum y en la recuperación de sus tesoros más importantes, pero aquella bestia estaba a punto de dar al traste con todo aquello. Comprendiendo que solo quedaba una opción, el valiente enano sacrifica su vida al estrellar su Girocóptero contra el enorme cuerpo del Dragón.

Skjalandir sobrevive al ataque, pero acaba tan malherido que se ve obligado a abandonar la lucha y retirarse a su cubil. La nave había sobrevivido, aunque con numerosos daños y su tripulación consternada por la muerte de Varek, especialmente el anciano Borek. Gotrek, Snorri, Malakai, Félix y varios más juraron vengarse por las acciones de dragón.

A pesar de estar terriblemente dañada, el Espíritu de Grungni se las arregla para llegar hasta la fortaleza de Karak-Kadrin, la torre de los matadores, donde la tripulación es recibida como héroes, por los actos llevados a cabo. Mientras eran felicitados por el propio Rey Matador, Ungrim Puñohierro, Makaisson le exige saber donde se encuentra la guarida del Dragón y le pide que le permite usar sus forjas, ya que tiene intención de crear varias armas con las que matar al Dragón, con Gotrek y Snorri comprometiéndose también a acabar con la bestia. Impresionado por sus actos, el rey accede a su peticiones. Por su parte Félix le informa también de la inminente llegada de un ejército del Caos.

Durante los siguientes días, varios miembros del Espíritu de Grungni se preparan para sus siguientes cometidos. Makaisson trabaja en las forjas de la fortaleza para reparar su nave y crear las armas con las que matar a Skjalandir. Max trata de recabar información sobre el dragón y la situación que ha dejado su presencia, en un diálogo con unos mercenarios conoce la existencia de otra amenaza, un jefe orco llamado Ugrek, el Desollador de Hombres. Por su parte Ulrika, junto a Oleg y Standa, trata de buscar una ruta que les permita viajar hasta la ciudad de Kislev y advertir a la Zarina Katarin de la amenaza del Caos. Mientras tanto, Gotrek, Félix y Snorri pasa el tiempo en la taberna hasta que esté todo listo para marchar.

Durante este tiempo, la relación entre Félix y Ulrika empieza a tener sus primeros encontronazos. Ulrika está frustrada por no poder encontrar una ruta segura hacia Kislev, y a que también el juramento de Félix para con Gotrek no le permitía establecerse juntos. Tampoco ayudaba que Max confesase su amor por Ulrika.

La noticia de que van ha enfrentarse contra el Dragón se extiende por toda Karak-Kadrin, y pronto se les une otros matadores que también quieren encontrar sus final luchando contra la bestia. El primero de ellos es Steg, un enano ladrón, cleptómano y obsesionado por el oro que fuera repudiado por su clan después de que fuera descubierto su vida delictiva. Más tarde se les une un joven matador llamado Ulli Ullison, muy dado a fanfarronear y a jactarse a sus cualidades como guerrero. El siguiente es Bjorni Bjornisson, un matador tremendamente feo con una personalidad pervertida y lasciva.

Cuando está todo listo Félix y los matadores parten en busca de la guarida del dragón. Max decide acompañarlos para ayudarlos con su magia; y Ulrika y los suyos deciden hacer lo mismo ya que todas las rutas no eran adecuadas debido a las consecuencias de la presencia del dragón. Nada más partir se encuentran con otro enano matador, uno a quien Félix había visto previamente en el Templo de Grimnir, que se une a ellos sin presentarse ni intercambiar palabra con el reto de compañero.

A varios kilómetros de allí, Thanquol y Acechador vagan durante días por las tierras del norte, sin poder encontrar una ruta al territorio skaven, lo cual está agriando la, ya de por sí mala, relación entre ambos. Un día se encuentran con una partida de Guerra del Caos y, haciéndose pasar por un representante del Consejo de los Trece, les convence para que les lleven ante su líder.

Allí conoce a Arek Corazón de Demonio, líder de aquella horda, escoltado por dos Hechiceros del Caos Gemelos, Kelmain Báculonegro y Loigor Varadorada. Thanquol queda impresionado y aterrado por el tamaño de aquel ejército y no menos preocupado por el poder de los gemelos. Siguiendo con su actuación de representante del Consejo, Thanquol propone una alianza entre los Skavens y las Horda del Caos, y aunque Arek y los suyos se burlan de él, consiguen llegar a un acuerdo. Le dan un poco de Piedra Bruja y acceden a llevarle a él y a Acechador hasta Pozo Infernal, la madriguera del Clan Moulder. Antes de partir, los gemelos se llevan con ellos a Acechador, y aparentemente llevan a cabo conjuros que le permitan al enorme Skaven correr casi a la misma velocidad que los jinetes del caos.

Mientras tanto, el grupo de Félix hacen un alto para descansar y el silencioso enano se presenta como Grimme, aunque no dice nada más. Tras una conversación con un buscador de oro Enano y mas tarde con la clientela de una taberna en el pueblo de Gelt, conocen un poco mas la situación de las cosas. Aparte del dragón, también estaba la amenaza de la horda piel verde del Desollador de Hombres. Por otro lado, la destrucción del Dragón y de los pielesverdes había dejado a muchos sin hogar, y se habían unido a un pequeño pero creciente ejército de bandidos, comandados por Henrik Richter.

Al día siguiente, el grupo es atacado por una banda de pieles verdes, pero los derrotan y los supervivientes corren junto a su jefe para comunicarles la noticia. Ugrek estaba contento, por que al parecer el chamán de la tribu había predicho que ese grupo mataría al dragón y que después Ugrek y los suyos los matarían a ellos, pudiéndose quedar así con los tesoros del dragón y forman un enorme ¡Waaagh!

Durante el viaje a la guarida del Dragón, Félix decide hablar con Max acerca de su espada Karaghul y lo que sintió cuando se encontraron con Skjalandir. Al estudiar la hoja mágica, Max llega a la conclusión que la espada fue creada con el objetivo de asesinar Dragones, y que desprende una animosidad antinatural hacia tales criaturas que puede controlar parcialmente los pensamientos racionales de Félix.

Mas adelante, el grupo se encuentra con Johan Gatz, un aparente trovador itinerante que en realidad es un espía Henrik. Johan llega a la conclusión de que el grupo de Félix cuenta con la capacidad suficiente para matar, o al menos dejar muy debilitado, al dragón, así que corre avisar a Henrik para que disponga a todos sus hombres para hacerse con el tesoro del dragón.

Mientras todo esto ocurre, en Pozo Infernal, Thanquol se siente ultrajado que los lideres de aquella madriguera le retengan contra su voluntad. Izak Glotte, que fuera uno de sus subalterno de durante su ataque a Nuln, le interroga sobre el fracaso del Vidente Gris al no poder capturar la nave aérea. Thanquol intenta echarle el muerto a otros y desvía la conversación hacia la amenaza de los ejércitos de Arek Corazón de Demonio, instando a los dirigentes del clan Moulder a preparar a su ejércitos ante cualquier eventualidad. Glotte accede a comunicar la noticia a sus superiores, no sin antes informarle, de manera indirecta, que Thanquol era prisionero del Clan Moulder.

Felix y su grupo finalmente llegan hasta el cubil de Skjalandir después de presenciar los estragos causado por el mismo. En este momento Grimme habla por primera vez para mencionar que la razón de por la que se convirtió en matador y su presencia en aquel grupo era vengar a a su clan, que fuera completamente destruido por el dragón mientras el estaba comerciando lejos.

El grupo se adentra en la cueva y descubren al dragón descansando sobre una pila de tesoros. Skjalandir se encontraba debilitado debido a que la herida causada por Varek se le había infectado. El grupo decide aprovechar la situación y atacan al dragón, salvo Steg, que se ve afectado por la fiebre del oro y se dirige incontrolable a hacia el tesoro del Dragón. El enano muere aplastado cuando el dragón se le cae encima y Grimme acaba transformado en un montón de cenizas a causa del aliento flamígero de Skjalandir, pero Félix consigue matar al Dragón al clavarle su espada Karaghul en el cráneo de la bestia.

Con Skjalandir muerto, el tesoro del dragón les pertenece pero es demasiado como para poder transportarlo. Además, fuera de la cueva se encontraban los ejército de Ugrek y Henrik, por lo que Makaisson decide sellar la entrada a la cueva con pólvora para que ninguno de los dos ejércitos pueda hacerse con el tesoro en caso de que sean derrotados.

Ambos ejércitos se enfrenta entre ellos pero aun así varios grupos llegan a hasta la posición de Félix y el resto para derrotarlos, aprovechando que estaban agotados tras su enfrentamiento contra el Dragón. Oleg y Standa mueren y los Pieles Verdes van ganado poco a poco la batalla hasta que Ugrek se enfrenta personalmente contra Gotrek. A pesar de su tamaño y fuerza, el líder orco es decapitado por el matador.

Por si esto no fuera poco, la oportuna llegada del Espíritu de Grungni empieza bombardear a ambas fuerzas, generando una autentica matanza, por lo que los pocos supervivientes de ambos bandos huyen y se dispersan.

Tras controlar la situación, el grupo sube a la nave para prepararse para su próximo destino, el primer lugar donde atacará el ejército del Caos: la ciudad kislevita de Praag.

PortadasEditar

  • Primera portada
  • Portada de Geoff Taylor

FuenteEditar

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