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Mataorcos

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Mataorcos
Mataorcos.jpg
Detalles
Título original Orcslayer
Autor Nathan Long
Ilustrador de cubierta Geoff Taylor
Diseño de cubierta Desconocido
Traductor Diana Falcón Zas
Saga Libro único
Colección Las aventuras de Gotrek y Félix
Entrega
Publicación 1/3/2007
Precuela Matagigantes
Secuela Matahombres

Mataorcos es la octava entrega de la saga de Gotrek y Félix, y la primera de las novelas escritas por Nathan Long después de que William King la dejara. La acción transcurre veinte años mas tarde de las aventuras de su última novela, mientras tienen lugar los acontecimientos de la Tormenta del Caos.

En esta ocasión, la pareja de aventureros regresan al Viejo Mundo por Reinos Fronterizos tras varios años en tierras lejanas, y descubren que los orcos son dueños de la situación. Mientras el ejército del Imperio lucha desesperadamente, tierra adentro, para rechazar una invasión del Caos, el territorio queda desprotegido.

Para cumplir un antiguo juramento, Gotrek consiente en ayudar a un príncipe enano a recuperar su fortaleza natal de manos de los invasores pieles verdes que la han tomado, pero, en las frías profundidades de las montañas, los intrépidos héroes encuentran más cosas de las que esperaban.

Trama Editar

Plantilla Spoiler Cazador de Brujas.png
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Este artículo puede contener spoilers de Mataorcos

La historia comienza cuando Gotrek y Félix regresan al Viejo Mundo después de vagar durante muchos años por Catai, Ind y Arabia. Llegan al puerto enano de Barak-Varr en la “Reine Celeste”, un barco comercial Bretoniano. A medida que se acercan a la ciudad Enana descubre que está bloqueada por una flota de destartalados barcos orcos, pero gracias a una acción temeraria de Gotrek, consiguen superar el bloqueo y atracar en el puerto.

Al amarrar y pasar por revisión descubren que la situación de la ciudad no es nada halagüeña. No cuentan con la fuerza suficiente para deshacer el bloqueo de los Pieles Verdes, dado que la mayor parte de la flota y guerreros se dirigieron al norte ante el conflicto que se estaba desatando allí. Además, la ciudad está atestada de refugiados y las reservas de alimentos están empezando a mermar.

En una taberna, Gotrek y Félix se encuentran con dos enanos que identifican al Matador y le piden que acuda en ayuda de Hamnir Ranulfsson, un antiguo conocido suyo con el que tuvo un desencuentro en el pasado y del que ahora no quiere saber nada. Le piden que le ayuden a recuperar la fortaleza de Karak-Hirn, pero Gotrek bruscamente se niega a ello, insultando a Hammir en el proceso, y largándose a otro lugar. Más adelante, el propia Hammir se reunecon Gotrek y le explica con más detalle la situación, pero el Matador se sigue negando a colaborar. Entonces, Hammir emplea como último recurso un juramento que hicieron antes de enemistarse, en el que juraron ayudarse mutuamente. Enfadado, Gotrek se ve obligado a cumplir y finalmente accede a ayudarle en su misión, y por supuesto, Félix debe acompañarlo.

Gotrek y Felix Mataorcos por Geoff Taylor.jpg

Tras conseguir engañar a los Pieles verdes que bloquean Barak-Varr por tierra, el ejercito de Enanos que Hamnir consiguió contratar en la ciudad viajan por los Reinos Fronterizos hasta llegar al castillo Rodenheim, donde les espera su sirviente Gorril y más fuerzas Enanas. Allí les explica a los nuevos integrantes la situación.

La misión de todo aquello es recuperar Karak-Hirn. Hamnir había quedado al cargo de la fortaleza debido que tanto su padre como su hermano y buena parte de las fuerzas de la fortaleza se habían dirigido al norte para ayudar al Imperio. Sin embargo, mientra Hamnir se encontraban fuera debido a asuntos comerciales, un horda de pieles verde había aprovechado la situación para asaltar y conquistar Karak-Hirn. Lo más sorprendente de todo esto es que dichos pieles verdes actuaban de manera completamente extraña para los patrones de su raza. En vez de lanzar un ataque masivo y descontrolado como suelen hacerlo, llevaron a cabo un asalto muy bien organizado que pilló a los enanos completamente por sorpresa. Muchos enanos consiguieron escapar pero la mayoría de los miembros del Clan Diamantista (entre los que se encuentra Ferga, la prometida de Hamnir) todavía están atrapados dentro de la fortaleza.

El problema está que, pese haber reunido una fuerza considerable, sería un suicidio tratar de reconquistar mediante un asedio directo, sin embargo Hamnir menciona una entrada secreta, un pasaje que va hasta la vieja pista de aterrizaje de los girocópteros. Su padre, un enano muy tradicionalista, había ordenado destruir aquellos aparatos voladores y que tapiara la entrada a la pista, pero Birrisson, el Ingeniero Enano de la fortaleza, quería conservar uno de los girocópteros y disponer de un sitio para continuar con su trabajo, así que tapió el pasadizo por ambos extremos, pero situó en ellos puertas secretas y lo convirtió en taller. Hamnir duda que los Orcos conozcan esa entrada pues estaba muy bien oculta, en lo alto de una pared con un lago al fondo, por lo que una pequeña fuerza expedicionaria podría entrar por ahí y abrir las puertas de la fortaleza para el resto del ejército enano, pero advierte que Birrison no dejó la entrada sin protecciones ni defensas.

A la mañana siguiente, Hamnir se dedica a solucionar agravios entre los distintos clanes enanos que forman su ejército, cosa que enfurece a Gotrek pues les hace perder el tiempo. La cosa continua hasta que toca el asunto del Escudo de Drutti, un objeto reclamado tanto por el clan Traficante de Piedra, y el clan Piel Férrea. Dado que no se conseguía llegar a un acuerdo, Gotrek pierde definitivamente la paciencia y destroza el escudo en dos, dándole los pedazos a ambos clanes, quienes retiran formalmente los agravios que tenían el uno contra el otro al tiempo dejan constancia de un nuevo agravio de sangre contra el matador, aunque antes de que la cosa vaya a mayores determinan que el asunto solo podrá ser zanjado después de que Karak-Hirn haya sido recuperada.

Gotrek y Félix forman parte del pequeño grupo de infiltración con la misión de abrir las puertas de Karak-Hirn y dar la señal de ataque al resto de la fuerzas enanas comandadas por Hamnir. Aparte de ellos, también estaba un viejo ingeniero enano llamado Matrak, quien había ayudado a Birrisson y podrá desactivar las trampas, Thorgig y Kagrim, dos enanos del clan Diamantista que habían logrado escapar, un rompehierros enano llamado Sketti Manomartillo con gran prejuicio hacia los no-enanos; Druric Brodigsson y Narin Narinsson, representantes de los clanes Traficante de Piedra y Piel Férrea respectivamente, que se habían unido para asegurarse de que Gotrek no muriera en aquella misión; y finalmente, un Matador conocido como Barbadecuero por la máscara que llevaba.

Durante la misión, el grupo se encuentra con una banda de orcos que estaba de patrulla en silencio y sin pelearse entre ellos, lo que les causa sorpresa debido a aquel antinatural comportamiento era impropio de los de su especie, aunque para no advertir su presencia deciden no atacarlos. Finalmente llegan a la pared y consiguen escalarla no sin dificultades para Félix, aunque al llegar a la cumbre se encuentran con otra patrulla de orcos a la que derrotan con rapidez y se deshacen de los cadáveres.

Cuando llegan a la entrada secreta Matrak declara con horror que hay nuevas trampas instaladas. Con sumo cuidado, Matrak las va desactivando poco a poco, pero una de ellas es activada, en la que mueren él, Sketti y Kagrim, y dejan a Druric malherido. Tras desactivar la trampa, los orcos entran en la estancia y los enanos se ven obligados a huir. Druric se queda para ganar tiempo y cuando llegan al borde del precipicio, Gotrek y Barbacuero deciden quedarse mientras el resto tratan de descender lo más rápidamente posible. Se oye una atronadora explosión que lanza volando a los matadores. Barbacuero consigue agarrarse a las cuerdas pero Gotrek cae al lago, aunque consigue sobrevivir. Una vez todos abajo, el enano les confiesa que se vio obligado a saltar cuando vio que los orcos empezaron a dispararle empleando los propios fusiles de los Enanos. Aquello era otra prueba más del desconcertante comportamiento de aquellos pieles verdes, y llenándoles de preocupación.

Cuando tratan de regresar al campamento, descubren que las fuerzas enanas se estaban retirando. Mientras el grupo de Gotrek y Félix trataban de infiltrarse en Karak-Hirn, las fuerzas pieles verdes llevaron un ataque estratégicamente calculado que pilló por sorpresa al ejército de Hamnir. Aunque hubo un cruce de acusaciones entre Gotrek y Hamnir, al conocer las nuevas del fracaso, continúan con la retirada.

En el nuevo campamento, los enanos se replantean la estrategia. La idea sigue siendo infiltrarse en la fortaleza y abrir las puertas para el resto del ejército pero con todas la entradas vigiladas, aquello resultaba imposible. Entonces Hamnir declara que existe otra posibilidad. Tiempo atrás, Hamnir había ayudado a su padre y hermano a construir una sala secreta donde guardar los tesoros más importantes del clan, y se podría llegar a ellas a traves de las minas. Sin embargo, esta revelación implica romper el juramento prestado a su padre en el cual prometió no revelar nunca aquella estancia secreta, por lo que sería desterrado, aunque no le importaba si con ello recuperaba la fortaleza. Debido a esto Hamnir decide liberar a Gotrek de su juramento prestado, aunque el matador decide continuar debido a que había jurado ayudarlo y proteger su vida.

La nueva expedición está formada por los supervivientes de la anterior, el propio Hamnir; Galin Olifsson perteneciente al clan Traficante de Piedra y un trío de mineros, los hermanos Rassmusson (Karl, Ragar y Arn).  Su objetivo es recorrer las minas y llegar hasta la sala secreta, aunque existen ciertas desavenencias en el grupo, especialmente a causa de Gotrek. Durante el camino, Félix, intrigado por la tirante relación entre Hamnir y Gotrek, le pregunta por su pasado. El matador le comenta que, cuando todavía eran jóvenes, él y Hamnir recorrieron el Viejo Mundo como mercenarios y saqueando castillos, aunque a Hamnir le interesaban más los libros y obras de arte que los tesoros; sin embargo el Matador se niega a contarle el desencuentro que provocó la ruptura de su amistad. El grupo continua continua con su objetivo enfrentándose a diversas amenazas: primero garrapatos, y mas adelante, por una pareja de trolls

Durante la caminata, el reproche de acusaciones e insultos entre Gotrek y Hamnir finalmente estalla y ambos se ven envueltos en una pelea personal, en la que se descubre finalmente que fue lo que acabó su amistad. Durante su etapa como mercenarios, Gurnisson y Ranulfsson se habían enrolado en el ejército de un noble de Tilea que estaba en guerra con otro noble tileano. Durante el conflicto, conocieron a un tabernero enano y su hija, con quien Hamnir tuvo una relación. Ella le regaló un pequeño libro de antiguos poemas de amor de nuestro pueblo. Cuando se pusieron a repartir el botín de batalla, Gurnisson quiso incluirlo en la cuenta, ya que habían jurado con sangre el primer día de su viaje que repartirían equitativamente el botín y que ninguno de los dos se guardaría ni escondería nada, pero Hamnir se negó alegando que aquel libro había sido un regalo de amor y no un botín de guerra. El libro en sí no es demasiado valioso, unos pocos peniques.

Para poner fin aquello, Félix toma el libro y lo rompe en dos, dando ambas partes a Gotrek y a Hamnir. Aunque al principio enfadados por la acción del poeta, el grupo entero estalla a carcajadas cuando comparan la acción de Félix con la que hizo el matador anteriormente con el Escudo de Drutti. Gotrek y Hamnir dejan a un lado sus diferencias, y pasan el resto de la travesía recordando los viejos tiempos.

El grupo deja las minas y llegan a la entrada que les llevará a los subterráneos de la fortaleza, deben atravesar por un largo pasillo con el techo en tan mal estado que podría derrumbarse en cualquier momento si no se andaba con cuidado. Sin embargo Gotrek y Hamnir, al recordar una aventura de su pasado, deciden derrumbar intencionalmente el túnel para dejar claro que ya no habría vuelta atrás.

Al llegar a la entrada subterránea de Karak-Hirn, el Hacha de Gotrek empieza a brillar, lo que indica la presencia de fuerzas malignas, aunque lo que se encuentran allí son más pieles verdes con comportamientos extraños, en esta ocasión, trabajos de metalurgia y manufactura. El grupo llegan a una sección antigua de las cuevas, cerca de la sala secreta, aunque para llegara ella tiene que atravesar una pared. Tras asegurarse de no puedan ser descubierto por los pieles verdes, el grupo excava un túnel durante varias horas.

Totalmente agotado por el esfuerzo, Félix se queda dormido, y tiene un sueño intranquilo en el que, inundado por un repentino desprecio hacia sus compañeros enanos, empieza a asesinarlos, pero es despertado por Gotrek, al sorprenderle caminado dormido con un cuchillo en la mano. Aunque aliviado al saber que solo se trataba de un sueño, Félix apenas vuelve a conciliar el sueño.

Varias horas más tarde, consiguen finalizar el túnel y penetrar en la fortaleza, escondiéndose y ocultándose en la medida de lo posible de los orcos y goblins que ahora ocupaban y profanaban las salas de su antiguo hogar, el grupo se adentran en la sala de guardia para abrir las puertas de Karak-Hirn, pero los pieles verdes consiguen dar la alarma. Thorgig, Barbacuero y los hermanos Rassmusson mueren en el enfrentamiento, y Gotrek es malherido en la pierna por el impacto de una bala de los arcabuceros orcos, pero consiguen abrir las puertas y dar la señal para que el ejercito enano del exterior invadan la fortaleza. 

Durante el combate, Hamnir se enfrenta al que parece ser el líder de la Horda, un enorme orco mutante con un extraño collar, Gotrek sale a su encuentro pero a pesar de todo, sus golpes no parecen tener efecto. Entonces, Félix se le hecha encima y le consigue arrebatar el collar. Ahora ya no es inmune y el orco pronto cae bajo el hacha de Gotrek.

El ejército enano consiguen derrotar a la fuerza Piel Verde, quedando solo unas pocas bolsas de resistencia. Durante el registro, descubren para su sorpresa que lo enanos del clan Diamantista todavía están vivos, entre ellos el ingeniero Birrisson y Ferga. Este clan se había ocultado en una sección de la fortaleza, sellando la entrada en el proceso. Se decide llevar a cabo una pequeña celebración por haber recuperado la fortaleza y haber rescatado con vida a buena parte de los Diamantistas, y aunque estos se comportan como si estuvieran perdidos, Hamnir asume que se debe a la experiencia sufrida y no le da más vueltas.

Aquella noche, mientras todos dormían, suenan las alarmas al comprobarse con horror que los pieles verdes asesinados habían vuelto a la vida. Aunque la decapitación parecía matarlos de manera definitiva, los enanos estaban demasiado cansados y sorprendidos como para defenderse, por lo que se retiran a la sección de la fortaleza donde están los del Clan Diamantista, sin embargo, una vez allí, son atacado por su congéneres comandado por Birrisson, quien menciona que son una amenaza para el “Durmiente”. Hamnir es reacio en atacarles y aunque descubren que el ingeniero lleva el mismo tipo de collar que el líder orco.

Birrisson huye del lugar y se dirige a su taller, siendo perseguido por Gotrek y Félix. Al llegar al lugar, descubren para su horror que se están construyendo poderosas maquinas de guerra. Birrisson aparece, y les cuenta que, tratando de escapar, fue capturado por pieles verdes, y le llevaron hasta el “Durmiente”, quien se apoderó de su mente, y despues hizo que el resto de enanos también cayeran bajo su influencia. Al mando de una de las maquinas de guerra Birrisson trata de matar al matador y al poeta, pero estos se las arreglan para hacerle caer por un profunda sima. Al regresar junto al resto, casi todo el ejército de Hamnir se había retirado al interior del salón del gremio,  a salvo, al menos de momento. Con los orcos encerrados fuera y los enanos perdidos encerrados de nuevo dentro, el sitiado ejército de Hamnir pudo descansar.

Horas mas tarde, se descubre que Hamnir había logrado escabullirse e internarse en solitario en los subterráneos. Tras dejar a Gorril al mando de las fuerzas, Gotrek, Félix, Narin y Galin parten su búsqueda. A medida que se van acercando al templo-tumba donde se encuentra el “Durmiente”, este trata de detenerlos por todos los medios empleando sus poderes aunque no lo logra. El grupo después se encuentran con seis orcos mutantes iguales al líder orco al que se habían encontrado anteriormente, y todos con collares. El grupo consigue arrebatárselos y acabar con ellos pero Narin muere en el proceso.

Más tarde aparece el propio Hamnir, ahora poseído totalmente por el “Durmiente” al llevar uno de sus collares. Galin trata de convencerlo para que se lo quite pero Hamnir le mata antes de que este pueda hacer anda. Tras esto, el príncipe Enano trata de convencer al matador de que se una a ellos puesto que, gracias al poder del durmiente, los Enano esclavizarán a los pieles verdes y conquistarán el mundo. Sin embargo Gotrek se niega y Hamnir le ataca. El Matador le insta a que se arranque el collar pero fracasa en ello. Al comprender que ya no tenía redención, Gotrek le arranca el mismo el collar y le asesina, dirigiéndose posteriormente junto con Félix a la guarida del “Durmiente”.

Una vez allí, se encuentran con que el Durmiente es una gigantesca criatura insectoide deformada por el Caos, perteneciente a una civilización de seres insectoides de una era largo tiempo olvidada, y que había acabado enterrada en lo profundo de la tierra, justo donde ahora se encuentra la fortaleza de los enanos de Karak-Hirn, tras una revolución de su esclavos trogloditas. El Durmiente trata de usar sus poderosas habilidades psíquicas contra Gotrek y Félix, que empiezan a pelearse entre ellos. Durante el enfrentamiento, el Matador logra cortar una de las antenas de la criatura, lo que interrumpe su concentración. Aprovechando este momento de desconcierto, Gotrek asesina definitivamente al monstruo, y ambos huyen rápidamente del lugar cuando este empieza a derrumbarse.

Al regresar junto al ejército Enano, Félix, a petición de Gotrek, le miente a Gorril sobre la muerte de Hamnir para preservar su honor. Después, se preparan pana poner fin a las vidas del clan Diamantista quienes, a pesar de la muerte del Durmiente, no podían ser liberados de su influencia. Aquello sirve de frío consuelo para Félix por que implica que Gotrek tomó la decisión acertada al asesinar a Hamnir, y espera que el matador piense lo mismo.

Semanas después, Gotrek y Félix forman parte de una caravana de mercenarios con destino al Imperio, con la esperanza de participar en el conflicto que allí estaba teniendo lugar.

FuenteEditar

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