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Matavampiros

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Gotrek y Felix 06 - Matavampiros.jpg
  • Título original: Vampireslayer
  • Autor: William King
  • Colección: Las aventuras de Gotrek y Félix
  • Ilustrador de cubierta (1ª edición): Adrián Smith
  • Ilustrador de cubierta (2ª edición): Geoff Taylor
  • Diseño de cubierta (1ª 2ª y edición): Valerio Viano
  • Traductora: Diana Falcón Zas
  • Entrega: Sexto libro
  • Fecha de Publicación: Septiembre del 2001
  • Precedido: Matabestias
  • Continuación: Matagigantes

Matavampiros es la sexta entrega escrita de la saga de aventuras de matador Gotrek Gurnisson y su compañero humano Félix Jaeger.

Tras haber resistido y rechazado el asedio de las fuerzas del Caos a la ciudad de Praag, la pareja de héroes se ven envueltos en una nueva trama en el que una criatura de la noche tratará de hacerse con el poder que le permita controlar a todos los seres no muertos e iniciar una nueva era de Sangre para mayor gloria de los vampiros.

Trama Editar

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Alto, estás caminando por la senda del Hereje. Si continúas, corres riesgo de... perderte.
Este artículo puede contener spoilers de Matavampiros

Después de la derrota de la horda de Arek Corazón de Demonio, la ciudad de Praag trataba de recuperarse de los desperfectos y prepararse para futuros ataques, mientras el crudo invierno asolaba la tierra.

Durante estos días tras la tormenta Félix ve pasar los días y reflexiona sobre todo lo acontecido. Gotrek y Snorri mataban el tiempo bebiendo cerveza en la taberna del Jabalí Blanco, mientras la relación entre Max Schreiber y Ulrika se había estrechado, después el hechicero la salvara de la plaga, lo que generaba no pocos celos en el poeta. Por su parte el Ingeniero-matador Malakai Makaisson había aceptado poner a disposición su nave voladora el Espíritu de Grungni para realizar misiones de exploración y advertir a la zarina Katarin de cualquier peligro inminente.

Un día, mientras regresaba de realizar unos recados, Félix se encuentra con la escena de un crimen. Una joven chica aparece muerta con marchas de mordedura en el cuello. Parece ser una victima más de una serie de asesinatos con el mismo modus operandi. Las autoridades están perplejas y no logran discernir quien puede estar detrás de aquellos crímenes. Su única pista es un hombre extranjero, atractivo y de aspecto noble.

En otra parte de la ciudad, el vampiro Adolphus Krieger tiene problemas para controlar la sed de sangre. Había matado a sus presas cuando normalmente solo necesitaba beberles un poco de su sangre. Había algo en aquella ciudad que alteraba a su bestia interior y le hacía cometer aquella clase de imprudencias. Había viajado hasta Praag en secreto para hacerse con un talismán pero su dueño se había negado a vendérselo. Aquello lo frustraba y su encolerizada bestia interior le hizo cometer otra imprudencia al provocar una pelea contra un grupo de jóvenes nobles, a los que mató sin dificultad.

Mientras tanto Félix estaba en misión de exploración en la nave voladora junto a Makaisson. Habían avistado a numerosas partidas del Caos, y lo más preocupante, una flota de naves oscuras que parecían emplear magia oscura para navegar, lo cual les permitía llegar a casi cualquier rincón. Tras descubrir esto dieron de inmediato media vuelta para dar la alarma.

Al regresar, el poeta oye la noticia de la muerte del grupo de jóvenes y dos victimas más por mordeduras en el cuello. En uno de los tumultos Adolphus ve por primera vez a Krieger, pero en aquel momento no sabía ni de quien era ni de qué se trataba.

Félix siguió su camino hasta la taberna del Jabalí Blanco, donde lo esperaba Ulrika con una oferta de trabajo. Un pariente lejano suyo, el Conde Andriev, quiere contratarlos a él, a los matadores y al hechicero Max por una módica suma de dinero. Una vez en casa del conde, este le explica que es un coleccionista de antigüedades, y varios de los cuales tienen propiedades mágicas. Resulta que hace unos días, Adolphus Krieger quiso comprarle un talismán conocido como el Ojo de Khemri, pero él se negó a vendérselo, lo que hizo que se marchara enojado, dejando al conde Andriev preocupado debido a que había algo antinatural en él. Desde entonces, su proveedor habitual de objetos antiguos y varios de sus guardias habían desaparecido.

El Conde Andriev les lleva hasta la bodega donde guarda sus objetos más valiosos, resguardados por gruesos muros y protegidos por hechizos. Al ver el ojo, Max siente que se trata de un objeto mágico sin demasiado poder, pero debido a las circunstancias pidió permiso para estudiarlo, pues pensaba que podía esconder algo más. Ulrika y Snorri deciden quedarse en la mansión mientras Gotrek y Félix se marchan a investigar.

Antes de ponerse a analizarlo, Max invoca en torno a él conjuros y hechizos de protección y defensa; y vincular levemente su magia al Ojo de Khemri. Durante el estudio del objeto descubre que, como sospechaba, el talismán supone algo más que una simple baratija mágica, y para su horror, también descubre quien fue su creador, momentos antes de que se activara una trampa mágica dentro del objeto. Max apenas tiene tiempo de levantar sus defensas para protegerse, quedando completamente inconsciente.

Por su parte, Adolphus Krieger es informado por uno de los miembros de su aquelarre de las últimas acciones de Andriev, por lo que decide dejar a un lado las sutilezas y hacerse con el ojo de Khemri por la fuerza. Mientras tanto Gotrek y Félix regresan a la mansión después de su investigación solo para ser informados del incidente de Max.

Antes de que puedan hacer nada la mansión es asaltada por un numeroso grupo de personas. Ulrika y Andriev se quedan al cuidado de Maximilian mientras Félix, Gotrek y Snorri van hacer frente a los atacantes. Aquello no resulta ser más que una distracción ya que Adolphus se infiltra sin sen descubierto y va a la sala donde se encuentra el Ojo. Ulrika y Andriev tratan de detenerlo pero Adolphus se deshace de ellos, matando al conde en el proceso, y se apodera del talismán.

Félix y los matadores regresan a la bóveda, lo que obliga al vampiro a tomar a la inconsciente Ulrika como rehén para poder escapar, ya que siente el poder de la espada de Félix y, especialmente, del hacha de Gotrek. Consigue huir con ella tras prometerle a los otros que la liberaría cuando ella quisiera. Una vez fuera del alcance de sus armas, Adolphus empieza a sentir atracción por la joven y bebe un poco de su sangre.

Sin saber que hacer, Félix y los matadores deciden primero llevar a Max para que lo curaran y avisar al Duque Enrik, dirigente de la ciudad de Praag, sobre lo acontecido y que le notificase la nefasta noticia al padre de Ulrika.

Mientras tanto, en su escondite en Praag, Adolphus Krieger empieza a estudiar a la joven Kislevita. La belleza y la forma de ser de Ulrika le atrae y empieza a pensar en la posibilidad de transformarla en una vampiresa. Había prometido liberarla pero siempre que ella lo deseara, por lo que estaba propuso asegurarse que no ocurriera. Primero tenía que empezar a reeducarla. Cuando todo estuvo listo, Adolphus se marchó de Praag acompañado de sus seguidores y sirvientes, y de Ulrika, y con el Ojo de Khemri en su posesión, con el que pretendía erigirse como nuevo señor de los vampiros e iniciar una nueva Era de la Sangre. Su destino:  la tierra maldita de Sylvania.

Mientras tanto, tras tres días de convalecencia, Max finalmente despierta. En su delirios, había mencionado el nombre del nigromante Nagash, y el hechicero explica que fue el creador del Ojo de Khemri. Aunque no logró dilucidar su función, siendo el gran nigromante su creador estaba seguro que era algo muy peligroso.

Por su parte Félix le explica la situación y el secuestro de Ulrika, a pesar de sus esfuerzos no había tenido éxito de encontrarla a ella o a Adolphus. Por suerte, Max había colocado un hechizo de localización en el talismán mientras lo estudiaba. Gracias a ello, supo que el objeto se desplazaba en dirección sur y con suerte, podrían encontrar a Adolphus y rescatar a Ulrika.

Tras descansar y recuperar sus fuerzas, organizan un grupo de rescate formado por ellos, los dos matadores, el padre de Ulrika, Ivan Mikelovitch Straghov y una veintena de sus soldados y parten inmediatamente en su búsqueda en medio del frío invierno de Kislev. Por desgracia no podían contar con la nave aérea de Malakai, quien había marchado para realizar más misiones e ignoraban cuando regresaría, por lo que partieron en trineos bien aprovisionados.

La travesía duró varias semanas para ambos grupos teniendo algún que otro percance. Durante el viaje, Adolphus Krieger empieza a interrogar a Ulrika y trata de convencerla de que su valores morales son una falsedad, al tiempo que de tanto en cuento se alimenta brevemente de ella. También le explica que con el Ojo de Khemri podrá erigirse como líder de todos los vampiros e iniciar una nueva y gloriosa era para los señores de la noche. Su objetivo es tratar de minarla física, espiritual y mentalmente para hacerle ver su punto de vista sobre el vampirismo y así sea más fácil convertirla en uno de ellos. A pesar de las negativas de la joven sabe que poco a poco lo va logrando.

Una vez en Sylvania, la banda de Félix salva a un grupo de caballeros nobles sylvanos de una emboscada de los Hombres Bestia. Rodrik, uno de los caballeros, se muestra molesto por su presencia e intervención pero su señora, la condesa Gabriella, le pide que se disculpe y les agradezca la ayuda prestada. Después de que Max les explica la razones por las que estaban en Sylvania, son invitados a descansar en el castillo Waldenschlosse, regido por el conde Rudgar.

Después de cenar Rudgar y Gabriella les exponen la situación en Sylvania. A pesar del llamamiento a las armas del Emperador para ir a combatir al norte, los nobles sylvanos no pueden hacerlo, en las últimas semanas ha habido un incremento de la actividad no-muerta y sospechan que los Von Carstein han regresado, también les explica que Krieger es un vampiro. Después de aquello se retiran a descansar, con los aullidos de lobo de fondo.

A la mañana siguiente ven humo a lo lejos procedente de un pueblo de las cercanía. Durante la travesía Félix y Max tienen mas conversaciones con Gabriella para saber más sobre los vampiros. Al llegar ven que el asentamiento había sido atacado por necrófagos, aunque los lugareños lograron expulsarlos. Sin embargo, uno de ellos todavía estaba vivo y proclama que el Tiempo de la Sangre ha llegado. Antes de que pueda hacer daño a alguien es rematado por Gotrek. Después de más conversaciones, el grupo formado por kislevitas y sylvanos, siguen la pista del talismán.

Mientras tanto, Adolphus ya había llegado al Castillo Drakenhof y prepara un ritual con el que recargar las energías del Ojo de Nagash y vincularlo a él. Al terminar el proceso ve la magia que Maximilian había dejado en el Talismán y la corta de raíz. El hechicero siente las últimas acciones del vampiro y se lo comunica a sus compañeros. Por su parte, Adolphus ya consideró que Ulrika estaba lista para unirse a las filas de la noche, y le da el beso de sangre.

Una noche, Gabriella tiene otra conversación con Félix y decide explicarle su naturaleza y al peligro al que se enfrentan, pero antes de nada le hace jurar que confié en ella y no haga algo de lo que se pueda arrepentir ante lo que vaya a decirle. Dicho esto, la condesa confiesa que es una vampiresa pero su objetivo no es la dominación de los mortales si no evitar que se repitan las antiguas guerras de los Condes Vampiro contra el Imperio.

Confiesa también que tiene miedo del Ojo de Khemri, ya que fuera creado por Nagash para poder controlar y dominar a los de su especie, y que en aquellos momentos estaba sintiendo su llamada, aunque de momento puede resistir a su influencia. Le dice que el talismán solo obedece a su creador  y que Adolphus Krieger es un ignorante sobre su verdadera naturaleza y el peligro que representa, obsesionado con unas profecías antiguas que hablan de la supuesta llegada de un rey vampiro. Al notar la animadversión que siente Gabriella por Adolphus, Félix le pregunta cual es su verdadera relación, a lo que la vampiresa confiesa que Adolphus fue uno de sus vástagos.

Aunque con el miedo en el cuerpo por la revelación de Gabriella, Félix le cuenta la verdad a Max y luego a Gotrek, no sin antes prometerles que no atacarían a la condesa, especialmente el matador enano que fue el que peor se tomó al noticia, ya que no soportaba la idea de tener a una chupasangres junto a ellos y no poder atacarla.

Una vez solucionada de la mejor manera posible la situación, todo el grupo siguió con dirección a Drakenhof. Cuando faltaba poco para llegar, tanto Max como Gabriella pudieron sentir como Adolphus empelaba una gran cantidad de magia nigromántica para llevar a cabo un conjuro que le permitiese resucitar a los muertos de varios kilómetros a la redonda.

Por su parte, Ulrika se despierta finalmente después de haber sido transformada, aunque sin recordar exactamente los detalles, sintiendo una sed antinatural mata y se alimenta salvajemente de la sangre de uno de los seguidores mortales de Adolphus. Ulrika queda horrorizada al comprobar que se había convertido en una depredadora de la noche, aunque Adolphus la tranquiliza y le explica que a renacido como un nuevo ser aún más poderoso que antes. Gracias al vinculo que ahora había entre ambos y al poder del talismán, Ulrika va aceptando poco a poco su condición de vampiresa.

A medido que el grupo de Félix se va acercando al castillo, encuentra mayores amenazas enviadas por Adolphus que empiezan a cobrarse sus primeras bajas. Cuando llegan finalmente a la fortaleza medio derruida, Félix, Gotrek y Snorri se separan del grupo para ir a investigar. Esto es aprovechado por Adolphus Krieger para enviar al grueso de sus fuerzas recien reunidas al grupo principal, mientras él tienen una pequeña charla con Félix, antes de retirarse y dejar que el poeta y los matadores se enfrenten solos a los peligros del castillo.

Ulrika oye el ruido de la batalla y empieza a chillar, lo que atrae a Félix y a los matadores hasta a ella. Sin embargo, lo que debería ser un feliz reencuentro se transforma en aflicción cuando ven en lo que se había convertido la Kislevita. Lamentándolo y tratando de consolar como puedan a Félix, Gotrek y Snorri se proponen acabar con su vida, pero Ulrika huye al sentir la llamada del talismán en la sala del trono.

Por su parte, el grupo donde se encontraban Max, Gabriella e Ivan consiguen rechazar a las fuerzas de enviadas por Adolphus no sin sufrir un importante numero de bajas entre los Sylvanos y los Kislevitas. Sintiendo la llamada, Gabriella también se dirige a la sala del trono.

Al comprobar que su padre estaba allí, Ulrika pide a Adolphus que no lo mate, pero este le recuerda que ya no es hija del viejo boyardo kislevita sino suya, y que no pensaba hacer tal concesión. Finalmente todos llegan hasta la sala del trono donde les espera Adolphus. Allí son atacados por armaduras animadas y enormes murciélagos Vampiros.

El grupo trató de defenderse ante esta nueva amenaza y la participación del propio Adolphus en el combate, produciéndose aún más bajas. Con el alma por los suelos al ver a Ulrika, Ivan apenas puede reaccionar ante el ataque y es asesinado por una de las criaturas aladas. Mientras tanto el matador Snorri es elevado por los aires por una de ellas aunque consigue liberarse y quedar colgado de una de las lámparas de araña del salón. Por su parte, tanto Gabriella como Ulrika, conseguían a duras penas resistirse al influjo del Ojo de Khemri.

Extasiado por el inminente triunfo y tratando de recobrar el control sobre las vampiresas, Adolphus no pudo ver como Snorri cortaban la cuerda que sostenía la lámpara de araña, y esta caía sobre él, atravesándolo con sus afiladas puntas y matándolo en el acto. Gotrek se da prisa en destruir el Ojo de Khemri con su hacha rúnica. La explosión mágica deja aturdido a Max.

Muerto el vampiro y con el talismán destruido, la magia que animaba a los no muertos se dispersa y los murciélagos Vampiros huyen. Libre ya de su influjo, la condesa Gabriella da por concluida la misisón, llevándose a Ulrika con ella para enseñarla a dominar su nueva condición. Promete a Félix y a Gotrek que la educará para asegurarse de que no haga daño a nadie, recibiendo por parte del matador la respuesta de que iría a buscarlas si incumplía su promesa

Tras la despedida, Ulrika se marcha llevándose el cuerpo de su padre para enterrarlo, dejando solos a Gotrek, Félix, Snorri y Max, que deciden ponerse en marcha para hacer frente a la amenaza del Caos.

PortadasEditar

  • Primera portada

FuenteEditar

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