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Necrarca

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"Por siempre reinará el frío bajo el sol, los ríos se secarán y los bosques se marchitarán, las estrellas languidecerán, titilarán y se extinguirán, y la muerte reinará por toda la eternidad."
Extracto de la oscura maldición del clan Necrarca

Cuando su gran biblioteca fue reducida a cenizas por mortales asustados, muchos Necrarcas se quedaron dentro y ardieron con ella; tal era su devoción por el conocimiento. El clan Necrarca es el más erudito de todos los linajes vampíricos, y son mucho más duchos en magia que en esgrima. No obstante, estas habilidades conllevan un precio: los vampiros de este clan tienen un aspecto tan espantoso y antinatural que los hombres ordinarios no pueden soportar su visión y huyen despavoridos nada más verlos.

HistoriaEditar

Master of Death by stefan-kopinski W'soran.jpg

Con la caída de Lahmia, el reino de los vampiros llegó a su fin y la Gran Biblioteca de Lahmia fue incendiada hasta los cimientos. El conocimiento acumulado de la antigua Nehekhara fue destruido y muchos de los discípulos de W'soran murieron abrasados al ser incapaces de abandonar su trabajo. Desafortunadamente para el mundo, un puñado de Necrarcas pudieron huir y sobrevivir a la persecución de los ejércitos de los reyes de Numas y Zandri llevándose con ellos libros, pergaminos y otros fragmentos de los oscuros conocimientos que Nagash había creado. Como el resto de los suyos, W'soran y sus discípulos se unieron a Nagash tras huir de Lahmia.

De todos los vampiros Primogénitos, sólo W'soran, fundador del clan Necrarca y supuesto "Padre de los Vampiros", se mantuvo leal a Nagash. Neferata rindió culto al nigromante durante algún tiempo, pero se sintió traicionada por la elección de Vashanesh como líder de los vampiros; el resto se unió a Nagash únicamente por conveniencia. Y así fue como, tras la caída de Nagash, W'soran fue el único Primogénito que quedaba a su lado para reclamar las obras del Gran Nigromante. Con ellas y un selecto grupo de acólitos de Nagash, W'soran huyó de la Tierra de los Muertos para continuar persiguiendo el sueño de Nagash desde un lugar seguro.

Conde Vampiro Warhammer Mark of Chaos Necrarca.jpg

W'soran comenzó su trabajo con el Grimorium Necronium, que no sólo contenía una versión destilada de la magia de Nagash, sino también una serie de profecías que mostraron a W'soran una visión del futuro: un mundo cubierto de huesos, habitado únicamente por los muertos y gobernado por su clan vampírico. Pero su sueño de un imperio de cadáveres tenía un defecto: la falta de sangre.

Así, W'soran emprendió la búsqueda de otros medios con que saciar la sed roja. Su poderosa nigromancia le evitó en cierta medida el ansia de sangre que tenían los demás vampiros, y así pudo pasar meses o incluso años sin ella. Pero esta ventaja tenía un precio. Su dependencia de la Magia Oscura en estado puro en sustitución de la sangre hizo que su semblante se volviese horrible y cadavérico. Cuando W'soran otorgó el Beso de Sangre a sus acólitos para evitar que envejecieran, también les transmitió esta maldición. Al manipular el poder del verdadero Dhar con mucha más intensidad que los demás vampiros, sus cuerpos se volvieron tan espantosos como el de su maestro. Con el paso del tiempo sus mentes también sufrieron este cambio, y muchos de ellos sucumbieron a la locura. Uno de aquellos infortunados fue Melkhior, el mayor de los aprendices de W'soran, que mató y devoró a su maestro.

Temiendo por sus no-vidas tras este atentado, el clan Necrarca se disgregó. Cada uno de ellos sufría delirios paranoides, y aunque todos colaboraban para alcanzar el mismo fin, ninguno confiaba en los demás. Se instalaron en todas las naciones del Viejo Mundo, y poco a poco se fueron silenciando las diatribas paranoicas que ellos consideraban comunicación.

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Estalia fue la región elegida por Nourgul, uno de los que permanecieron fieles a W'soran y Nagash en sus primeros días. Por aquel entonces ya soñaba con la conquista, y había observado muy de cerca las técnicas y tácticas de Nagash. En el año 1750 puso en práctica sus planes creando un ejército de decenas de miles de No Muertos y declarando la guerra a los reinos menores de Estalia. Allí donde conquistaba se hacía con todos los grimorios y artefactos de la región, desde los abalorios más insignificantes hasta los tomos más poderosos. Su objetivo definitivo era poseer el Tomo de Sabiduría, que se guardaba en la ciudad de Magritta. El ejército de Nourgul cercó la ciudad durante un mes, al final del cual los defensores se sumieron en un extraño silencio. Victorioso, Nourgul atravesó la ciudad a toda prisa a lomos de su montura, un gigantesco murciélago vampiro, y entró en el templo de Myrmidia donde se custodiaba el libro. Y fue en aquel templo, junto al tomo que tanto había codiciado, donde se encontraron sus cenizas ardientes. Nadie se ha explicado jamás cómo pudo suceder.

Más al norte, en el Bosque de las SombrasMelkhior el Ancestral aspiraba a cumplir el sueño del clan Necrarca con algo más de moderación. Irremediablemente loco como estaba, no veía otra cosa que sus demenciales visiones, y se entretenía llevando a cabo matanzas ocasionales entre sus sirvientes para escapar del tedio. Uno de tales sirvientes, el vampiro Zakarías, intentó emular la derrota de W'soran a manos de Melkhior y retó a éste a un duelo mágico. Melkhior se alzó victorioso, pero años después Zakarías regresó, inexplicablemente más poderoso de lo que fuera en el pasado, y logró vengarse de Melkhior.

Así las gastan los Necrarcas. Su maestría absoluta de la nigromancia, la alquimia y todas las filosofías naturales se ve obstaculizada por la profundidad de su locura y su propia desconfianza.

Profecías y MaquinacionesEditar

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Desde que W'soran tuviese su gran visión de un futuro habitado por huesos y carne muerta, los vampiros de su clan han concedido una gran importancia a las profecías y el destino. Pasan la mayor parte del tiempo tratando de predecir el futuro, escrutando las brumas del tiempo y registrando por escrito sus vaticinios. Melkhior el Ancestral realizó varias pinturas de sus visiones sobre lienzos hechos de carne, algunos de los cuales seguían gritando cuando el pincel los tocaba, pero la mayoría prefiere registrar este tipo de cosas en tomos como el Grimorium Necronium.

Para llevar a buen término lo augurado con estas profecías, el clan Necrarca experimenta sus investigaciones con vivos y muertos por igual para comprender plenamente el proceso de transformación del uno al otro y prepararse para el día en que todos los seres vivos se conviertan en sus sirvientes eternos. En Geheimnisnacht, cuando ambas lunas brillan llenas, los Necrarcas lanzan siniestros hechizos que asolan la tierra, absorbiendo la vida de la región y llevando sus planes un paso adelante con cada trozo de tierra que calcinan.

El propósito de estos ritos de hechicería es siempre el mismo: acabar con todas las criaturas vivientes que se encuentren al alcance de la magia necrarca. Desde sus oscuras moradas, la corrupción se extiende lentamente: los ríos se envenenan, los bosques se marchitan y los hombres y animales se debilitan hasta morir. Parece que los Necrarcas están determinados a acabar con cualquier forma de vida del mundo conocido.

Los estudiosos de este tipo de magia sospechan que tras la lenta tarea de corrupción de los Necrarcas se esconde la mano de Nagash. Se sabe que el deseo de este horrible nigromante es convertir el mundo en el reino de los muertos; un lugar en el que ninguna criatura camine a plena luz del sol y en el que únicamente sobrevivan los No Muertos para estar eternamente a su servicio. Este mundo estaría basado en un orden eterno sin ningún tipo de cambio, crecimiento o vida. Por este motivo, los cazadores de brujas odian a los Necrarcas por encima del resto de vampiros y no escatiman esfuerzos para erradicarlos. Encontrar a estas criaturas esquivas es la tarea más difícil a la que puede enfrentarse un cazador de vampiros.

SociedadEditar

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Los vampiros del clan Necrarca prefieren vivir en torres imponentes erigidas lejos de las zonas civilizadas. Hay diversos motivos para esta preferencia. El elevado punto panorámico de estas construcciones facilita el acceso al Azyr, el Viento azul de la Magia, que los Necrarcas contemplan para predecir el futuro. Una torre también es más fácil de defender, y dada su relativamente escasa necesidad de sangre, los Necrarcas prefieren mantenerse alejados de la civilización. Pero ante todo, tanto si lo admiten como si no, vivir cerca del cielo les acerca a la imagen de dioses que tienen de sí mismos.

De todos los linajes vampíricos, el clan Necrarca es el que más interés demuestra por la sustitución de los vivos por No Muertos, pues consideran que los primeros son creaciones débiles e imperfectas de dioses débiles e imperfectos. Comparten sus torres con formas de vida mejoradas, sus propias y monstruosas creaciones nigrománticas. Estas criaturas compuestas han sido creadas a partir de retazos de carne y objetos inanimados, y la oscura brujería de los vampiros les ha conferido una espasmódica apariencia de vida.

Además de sus experimentos con la nigromancia, los Necrarcas aspiran a dominar una gran diversidad de filosofías naturales que varía en función de sus tendencias. Así, un individuo concreto podría ser toda una eminencia en astronomía, alquimia, ingeniería o cualquiera de las ciencias aplicadas. También son maestros del conocimiento de sí mismos. Los Necrarcas conocen los puntos fuertes y débiles de su propia especie mejor que ningún otro, y posiblemente esta sea otra razón para su aislamiento.

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La traición es una amenaza constante para los miembros de este clan. Atesoran con celo sus conocimientos negándoselos a los demás; su progenie suelen ser sus aprendices, y la naturaleza de los aprendices es llegar a superar a sus maestros, aunque para ello deban recurrir al robo y el asesinato. Esta discordia les ha impedido conquistar una nación propia. A excepción de la invasión de Estalia por parte de Nourgul, la mayoría de los Necrarcas se abstienen de procurarse un imperio a corto plazo, pues prefieren soñar con un futuro desprovisto de vida y construyen lentamente sus propios reinos en miniatura habitados por muertos vivientes y marginados.

Estos marginados se sienten atraídos por los Necrarcas; los mutantes y demás monstruos encuentran con ellos la aceptación que no recibieron entre los humanos. Como la belleza física tiene muy poco valor para los Necrarcas, aceptan los servicios de aquellos que los otros desprecian: los enfermos, los locos, los desfigurados y los mutados. Los Necrarcas muestran una falsa piedad para con estos parias y ellos se lo agradecen convirtiéndose en sirvientes fanáticamente fieles capaces de desempeñar tareas que a los vampiros les resultarían muy difíciles.

Durante el día, la escoria de la sociedad se dedica a profanar cementerios y fosas en busca de materias primas para los experimentos de sus amos. Estos residuos de la sociedad les sirven como ayudantes de laboratorio, fuentes de comida ocasionales y sujetos experimentales. También salen de sus refugios para conseguir suministros, protegen a su amo durante el día e invitan a otros Necrarcas para que puedan atravesar el umbral de su guarida. Los más inteligentes de estos son adiestrados por su amo Necrarca en el arte de la nigromancia y los mejores deciden incorporarse a sus filas como Vampiros Neonatos.

Alimentación y EngendramientoEditar

Los Necrarcas sólo sienten de vez en cuando la necesidad de beber sangre. Pueden pasar meses o incluso años sin ella. Cuando se alimentan, suelen hacerlo de los marginados de los que se rodean. Sin embargo, éste no siempre es el caso. Algunos Necrarcas prefieren atiborrarse cada vez que comen y llevan consigo a sus sirvientes para que les ayuden a entrar en las moradas de los vivos. Una vez dentro, caen presa de un sanguinario frenesí que les lleva a masacrar familias enteras antes de regresar a sus torres a pasar los próximos años estudiando sin interrupciones.

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Los Necrarcas hacen especial hincapié en el estudio de su propia sed de sangre. Pero no les basta con reducir la frecuencia con que necesitan alimentarse: su objetivo es liberarse completa y definitivamente de ella. Hasta ahora, sólo Zakarías el Eterno ha descubierto el secreto. Otros Necrarcas han experimentado con la transformación de su cuerpo en nexos móviles de Magia Oscura, sustituyendo la necesidad de sangre por la dependencia de piedra bruja, o recreando el Elixir de la Vida según la receta original de Nagash; pero todos han fracasado, y muchos de ellos catastróficamente, volviéndose aún más espantosos de lo que ya eran. Estos vampiros acaban convertidos en abominaciones abotargadas incapaces de caminar, criaturas bestiales peores que los Strigoi, seres tan horribles como los engendros del Caos, cuyas formas son demasiado imposibles para mantenerse unidas.

Los vampiros del clan Necrarca suelen conceder el Beso de Sangre a sus aprendices más capacitados. Es raro que un Necrarca encuentre a un pupilo a quien no tema otorgarle este don, ya que podría volverse contra él. Por eso son los menos numerosos de todos los clanes vampíricos. Los Necrarcas recién creados no adquieren su repulsivo aspecto en el acto, aunque no tardan mucho en hacerlo. En cuestión de un mes quedan reducidos a pesadillas esqueléticas. En sus primeros días de existencia, ansían beber sangre tanto como cualquier vampiro normal, y la toman en grandes cantidades para potenciar la segunda transformación de monstruo a abominación. Esta angustiosa experiencia les arrebata todo resquicio de cordura que les quedara.

Durante este tiempo también desarrollan la potente visión bruja de los Necrarcas. Pueden ver los espíritus de los muertos tan claramente como si fueran sólidos, y perciben los Vientos de guerra como si fueran más reales que el cielo o los árboles. Por otro lado, la realidad les parece insustancial y ajena: esto hace que los vampiros de este clan se aíslen del mundo. Con el interminable paso de los años, acaban considerando su entorno como algo totalmente irrelevante.

Tradicionalmente, los Necrarcas adoptan un nombre nehekharano al unirse al clan, y renuncian a su antiguo nombre al dejar atrás su vida anterior. Esta costumbre la comparten los nigromantes que veneran a Nagash.

Cruzar UmbralesEditar

Por razones desconocidas, los vampiros del clan Necrarca poseen una debilidad casi insólita en los demás clanes: son incapaces de entrar en edificios habitados por seres vivos sin ser invitados antes. Algunos dicen que así fue como los maldijo Nagash, pues deseaba mantenerlos alejados de las distracciones de la humanidad para que no tuvieran más remedio que ayudarle en sus investigaciones. Otros afirman que el odio que sienten los Necrarcas por la vida es tan intenso que los lugares en los que abunda les repelen de forma natural.

Un Necrarca que no sea invitado a entrar se topa con una barrera física en el umbral del edificio, y sólo podrá cruzarla mediante un intenso esfuerzo mental. Debido a esto, la mayoría de los Necrarcas prefieren conseguir una invitación infiltrando a uno de sus esbirros en la morada o controlando la mente de uno de sus habitantes.

Guaridas del Clan NecrarcaEditar

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Torre de Melkhior

Las torres del clan Necrarca suelen ser creadas mediante magia, aunque a veces se instalan en torres ya existentes (algunas de las cuáles fueron erigidas por los Elfos antes de su guerra contra los Enanos), o bien ordenan a sus lacayos No Muertos que las construyan para ellos. Suelen presentar distintos aspectos, dependiendo de cómo fueran construidas o del gusto personal de sus propietarios, pero normalmente suelen poseer la siguiente estructura.

CriptaEditar

Por debajo del nivel del suelo hay una cámara de almacenamiento de cadáveres. Algunos descansan en tumbas dignas, como es el caso de los sirvientes predilectos y del anterior maestro del Necrarca (traicionado por su aprendiz, como es natural). Otros cadáveres se apilan en montones a la espera de ser reanimados o diseccionados.

Aposentos de la servidumbreEditar

El ayudante mortal del vampiro se instala en la planta baja. Ningún visitante vería nada fuera de lo común en estas habitaciones ordinarias, a excepción del propio y deforme ayudante.

BibliotecaEditar

Aquí es donde guarda el Necrarca su colección de pergaminos y libros, organizada de forma tan caótica que confundiría a cualquier persona cuerda.

LaboratorioEditar

En esta habitación se guardan los pergaminos, pociones e ingredientes rituales, así como varios de los proyectos inacabados.

CeldasEditar

Los sujetos experimentales se mantienen encerrados aquí, custodiados por cierres mágicos. Siempre se reserva un prisionero para saciar la sed del vampiro en las raras ocasiones en que siente la necesidad de alimentarse. Parte del trabajo del ayudante consiste en limpiar las celdas de excrementos y dar de comer a los prisioneros.

Plataforma de observaciónEditar

En esta sala hay instalado un potente telescopio para uso del Necrarca. También hay un pararrayos, que está conectado a una losa de piedra ubicada más abajo, en el laboratorio, aunque se desconoce su propósito exacto.

Necrarcas destacadosEditar

MiniaturasEditar

  • 5ª Edición.
  • 6ª Edición.
  • Necrarcas con familiar (6ª Edición).

ImágenesEditar

FuenteEditar

  • Warhammer Fantasy JdR: Amos de la Noche (2ª Ed. Rol).

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