Fandom

La Biblioteca del Viejo Mundo

Neferata

5.536páginas en
el wiki}}
Crear una página
Comentarios0 Compartir

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

Reina Neferata por Daarken.jpg

Las leyendas hablan de una antigua Reina Vampiro que reside en lo alto de las Montañas del Fin del Mundo. Muchos creen que no es más que un cuento de viejas. Sin embargo, algunos estudiosos saben la verdad. La Vampira Reina de los Misterios realmente existe, y aquellos que la conocen la llaman Neferata, que significa "la que es bella en la muerte" en el idioma de la antigua Nehekhara, la Tierra de los Muertos.

Se sabe que es la misma Reina Vampiro decadente que huyó del saqueo de Lahmia, lo que la hace realmente anciana, pues el gran Río Mortis ha fluido durante más de tres mil años desde que tuvieron lugar estos eventos. Fue ella la que creó la Hermandad Vampírica Lahmia para servirla, y que es la responsable de que todas estas vampiras hayan sido corrompidas por su sangre.

PersonajeEditar

Físicamente, Neferata posee una belleza divina. Sus negras trenzas flotan alrededor de su hermosa cara, tan bella ahora como en su juventud, a pesar de que su piel es blanca como el alabastro, y que sus largos años haciendo el mal han borrado cualquier rastro de piedad y compasión de su cara. Tiene el aspecto de una doncella joven, y tan solo en sus ojos amarillos pueden hallarse trazos de su corrupta e inmortal sabiduría y crueldad. Sus recuerdos se remontan a miles de años atrás, a una era antigua cuando Lahmia, Khemri, Zandri y Numas eran todavía grandes metrópolis de los vivos y los habitantes del Gran Río aún construían pirámides.

Neferata by stefan-kopinski.jpg
De lejos parece inocente, casi frágil, la imagen misma de una damisela que necesita protector, una visión de belleza divina que debe ser preservada de los peligros del mundo. De cerca la ilusión se disipa: largos años de crueldad han borrado todo trazo de piedad y compasión de su rostro, y sus ojos oscuros son ventanas a un alma retorcida. Solo aquellos hechizados podrían confundirla con la inocente que pretende ser. Por desgracia, quienes se le acercan tanto ya son prisioneros de su famoso encanto y quedan encadenados a su voluntad por un deseo más fuerte que las cadenas de gromril.

El hogar de Neferata está en la cima del Pináculo de Plata, situado en lo más alto de las Montañas del Fin del Mundo. Antaño una fortaleza enana que fue reclamada por la Reina de los Misterios, que se deleita en su desolación y abre las ventanas de las cámaras superiores para que se inunden con la luz de las estrellas. Desde allí controla a sus sirvientes No Muertos y realiza expediciones de caza en busca de sangre.

Bajo los ojos inmaculados de Neferata, el esplendor de Lahmia se ha recreado en estas habitaciones, un esplendor que comparte con muy pocos. Ninguno de ellos puede alcanzar el Pináculo de Plata sin el consentimiento de Neferata, pues los niveles inferiores está formado por multitud de corredores, pasadizos, túneles y salas que se entrecruzan, formando un laberinto gigantesco, lleno de trampas y guardias para atrapar a los intrusos; y por si fuera poco, una horda de criaturas no muertas convierte a este lugar en uno de los más peligrosos del mundo conocido. Aquellos que perecen en el laberinto se unen a sus habitantes fantasmales, aunque sus gemidos torturados no suelen llegar a las cámaras superiores, donde abunda la alegría.

Neferata (1).jpg

En estas cámaras superiores, en el corazón del laberinto del Pináculo de Plata están situadas las habitaciones de Neferata. Estas opulentas salas son un eco del esplendor de su palacio real en Lahmia. En ellas, máscaras de oro y gemas extrañas brillan en la oscuridad, iluminadas por la tenue luz de las estrellas que se refleja en las calaveras bañadas en plata que adornan los muros sirviendo de lámparas. Aquí también se acumulan tesoros antiguos rescatados de la caída de Lahmia. Como Aken-seth, el Báculo del Dolor (cuyos encantamientos añaden una agonía paralizante a los hechizos) o Akmet-kar, la Daga de Azabache (cuyo borde maldito grita con la agonía de muerte de los inocentes). Son todo lo que queda de la época en que Neferata fue alta sacerdotisa de la muerte de Lahmia.

Rodeada por los recuerdos de antaño, la vampira yace en un diván de seda, bebiendo sangre de bellas doncellas y jóvenes atractivos servida en copas doradas, mientras cortesanas cautivadas tocan arpas, flautas y laudes para hacerle más llevadera la carga de la inmortalidad. Rara vez se puede encontrar a hombres en estas habitaciones. Aunque Neferata se deleita seduciendo a los hombres mortales de corazón puro y ser la artífice de su caída. Neferata es especialmente aficionada a los caballeros de Bretonia, cuyos códigos de caballería son fácilmente explotables. Rara vez se entretiene demasiado con esas almas condenadas. Neferata conserva a alguna de sus víctimas como amantes, mientras que a otras simplemente son usadas para saciar un apetito muy distinto al que esperaban, y sus cuerpos desangrados son lanzados al laberinto bajo el pico. A los que concede sus favores los convierte en sirvientes no muertos, aunque pocos le divierten el tiempo suficiente para que llegue a plantearse la posibilidad de concederles el Beso de Sangre, e incluso aquellos que lo logran deben ir con cuidado, no sea que sus ojos vaguen demasiado en las cercanías de alguna de las doncellas de la corte.

Art-neferata 5ª edición.jpg
Las doncellas de Neferata provienen de todos los reinos humanos, pasados y presentes. Las reclutas potenciales son identificadas por la gran red de espías de Neferata que cubre todas las grandes ciudades del mundo. Las elegidas viajan en secreto (habiendo consentido o no) vía lujosos carruajes que ningún guardia fronterizo se atrevería a detener. Neferata no ofrece su bendición oscura con facilidad. Se requiere belleza, inteligencia y astucia, pero incontables doncellas que poseían esas tres cualidades han sido rechazadas, y su sangre ha servido como un tentempié a los visitantes de paladares poco sofisticados. Lo que Neferata no es capaz de admitir, ni siquiera a sí misma, es que algunas de las doncellas rechazadas son tal vez más hermosas, inteligentes o astutas que la propia Reina de los Misterios.

La red de espías de Neferata no es únicamente una herramienta para expandir su hermandad; sino que se trata de la verdadera fuente de poder de la Reina de los Misterios. La influencia del Pináculo de Plata no deriva de sus ejércitos o hechicería; aunque Neferata tiene suficientes de ambos, sino de los secretos que otros preferirían que siguieran escondidos. Hay pocos conocimientos que no lleguen al trono de Neferata, ya que sus espías están en todas partes, no únicamente en los reinos humanos sino también las fortalezas enanas. Incluso Ulthuan y Naggaroth se hallan dentro de su alcance. Escándalos, conflictos sucesorios, acuerdos comerciales, despliegues de tropas... todo ello y mucho más alcanza los oídos de Neferata.

Algunos informes son triviales, útiles unicamente como diversión, pero otros pueden servir para alterar el destino de un rival, una ciudad o incluso una nación. Esas son las historias que capturan la atención de Neferata y la llevan a enviar mensajeros en la noche. Ni la propia Reina de los Misterios es capaz de recordar cuantos grandes líderes han caído debido a su red de intrigas, cuantos reinos se han humillado ante ella. Esto supone un mero juego para ella, una forma de pasar el tiempo, pero en los siglos subsiguientes a la destrucción de Lahmia fue la moneda con la que compró su supervivencia. Neferata tenía muchos enemigos en esa época, Nagash entre ellos, y el conocimiento fue su escudo. Actualmente es capaz de saber incluso quién será el próximo Emperador antes de que el actual haya fallecido.

Art-neferata.jpg

En ocasiones, en períodos de especial aburrimiento, Neferata busca ejercitarse y utiliza su red de espías para revelar su existencia a algún grupo de guerreros valientes a fin de tentarlos a que asalten su fortaleza. Estos "voluntarios" son seleccionados cuidadosamente, ya que la Reina de los Misterios no desea perder su tiempo luchando contra plebeyos o buscadores de gloria; únicamente le sirven hombres cabales como cazadores de brujas o caballeros de Bretonia, capaces de reunir algunas tropas para tratar de purificar el Pináculo de Plata. Cuando llegan los ejércitos asaltante a sus puertas, Neferata sonríe y abandona su indolencia hedonista para dar órdenes terribles a sus lacayos no muertos. En estas ocasiones puede llegar a reunir un ejército de miles de zombis, tumularios, espectros y otras criaturas siniestras y malignas que son traídas a su presencia. Nadie que haya atacado el Pináculo de Plata ha regresado para contarlo, excepto como sirviente no muerto de Neferata. Si se siente generosa, la propia Reina de los Misterios tomará parte en la lucha, cortando gargantas con una gracia felina que haría palidecer incluso a un elfo. Neferata encuentra pocos rivales dignos de ella en combate, pues es la antigua Reina de los Misterios y su furia es terrible. Neferata conserva la mayor parte de los conocimientos mágicos perdidos para el mundo desde la destrucción de Lahmia, rituales ancestrales y misterios que solo ella conoce.

Pese a su lánguida existencia, Neferata sigue manteniendo el sueño de reclamar aquello que perdió hace milenios. Las vampiras de la Hermandad de Lahmia son sus ojos y sus oídos en el mundo exterior. A partir de sus informes traza sus planes y teje la telaraña de intrigas, pues el sueño de la reina es esclavizar a todos los vampiros del mundo conocido. Con ello planea regresar a Lahmia al frente de su ejército No Muerto, reclamar su derecho de nacimiento al trono y devolver los palacios y templos a su antigua existencia de mármol, arenisca pulida y oro reluciente (en especial, quiere reconstruir el Gran Templo de la Sangre). Una cosa es ser una reina en la oscuridad de las montañas y otra muy diferente gobernar en las gloriosas tierras del sur.

El Fin de los TiemposEditar

Nagash Gran Nigromante retornado Fin de los Tiempos.jpg

El Fin de los Tiempos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la serie de libros de campaña y novelas de El Fin de los Tiempos, que recientemente ha sustituido la línea argumental de La Tormenta del Caos

Archaon Señor del Fin de los Tiempos.jpg

La Batalla del Abismo del Cráneo Editar

Neferata era la reina de la antigua Lahmia, primera de los vampiros, y gobernante del Pináculo de Plata. Ella era una maestra de todo tipo de encantos, seducción y manipulación - artes que utilizaba para difundir su influencia a modo de telaraña a través de las naciones humanas.

Aunque ella se veía a sí misma por encima de la guerra, prefiriendo dejarla para sus doncellas o subordinados, no dejaba de ser un poderoso vampiro, rápida como el mercurio y bien versada en el saber de la magia.

MiniaturasEditar

  • Miniatura de octava edición
  • Neferata 5º edición
  • Bastet Familiar de Neferata 5ª edición

ImágenesEditar

  • Imagen completa de Neferata en Tiempos de Leyenda

FuentesEditar

  • Ejercitos Warhammer: Condes Vampiro (7ª Edición).
  • Warhammer JdR: Amos de la Noche (2ª Ed. Rol).
  • The End Times I - Nagash.

Spotlights de otros wikis

Wiki al azar