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Nigromante (Profesión)

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Nigromante reanimando.jpg

Los Nigromantes son Hechiceros malignos, dedicados al poder mágico que puede extraerse del mundo de los muertos. Pueden comunicarse con los espíritus de los muertos, y quizá incluso invocar a criaturas no muertas para que lleven a cabo sus designios. Dada la naturaleza de su trabajo, los Nigromantes son despreciados por la mayoría de la gente, más temidos y odiados incluso que los Demonologistas. Los Nigromantes no pueden trabajar abiertamente, excepto en las regiones más decadentes o salvajes del Viejo Mundo: parte de Bretonia y las Tierras Yermas. En las demás regiones, los Nigromantes se ocultan en aldeas en ruinas y pueblos cuyos cementerios les proporcionan la materia prima necesaria para sus repulsivas artes.

Los Nigromantes son invariablemente Malvados o Caóticos; ya que nadie en su sano juicio se atrevería a jugar con las almas de los muertos. Al igual de los Demonologistas, los Nigromantes están siempre perseguidos por los Cazadores de Brujas, y la mayoría de la gente siente un saludable aborrecimiento hacia sus artes. Los Nigromantes que practiquen sus artes abiertamente serán denunciados a las autoridades locales.

Quienes siguen el oscuro camino de la Nigromancia pierden su humanidad y a la larga sus mentes. El proceso es lento, pero inevitable. Antes o después, quienes siguen esta senda de hechicería acabarán cayendo en las simas de la depravación.

Los Nigromantes tienden a ser poco higiénicos, y sufren diversas Incapacidades físicas. Todos van desarrollando poco a poco una apariencia cadavérica. Como resultado de sus investigaciones suelen contraer la Podredumbre de la Tumba, incluso si contrae la enfermedad y se cura más tarde, puede volver a contraerla. Todos los Nigromantes sufren Morbidez: una forma de locura peculiar de esa carrera.

Las personas mentalmente sanos no pasan el tiempo jugando con tierra y cadáveres. La Morbidez empieza como un deseo de descubrir el secreto de la inmortalidad mediante el estudio de la Nigromancia, pero a medida que adquieren más poder, degenera en una manía de estudiar los cadáveres putrefactos. Los más Mórbidos están obsesionados con la muerte: llegarán a grandes extremos por contemplar y estudiar a los cadáveres, deleitándose con su facultad de convertirlos en Zombis o Esqueletos.

Es muy difícil encontrar a un Nigromante dispuesto a enseñar a un alumno sus prohibidas artes. Muchos sufren algún tipo de paranoia, así que es poco probable que estén dispuestos a hablar de su trabajo con alguien que puede ser un Cazador de Brujas disfrazado. Los que consiguen convencer a un Nigromante para que le enseñe comenzará un largo período de aprendizaje que puede durar más de medio año, entrar en sintonía con el plano de los muertos. Durante ese tiempo, va volviéndose Mórbido, y al final de su adiestramiento podrá lanzar cualquier hechizo de Nigromancia que haya podido enseñarle su maestro.

Hechizo de NigromanciaEditar

Invocar No MuertosEditar

Nigromante y esqueleto .jpg

La Nigromancia gira en torno al control y manipulación de criaturas muertas o No Muertas. Los Nigromantes pueden invocar y controlar a los No Muertos, siempre que dispongan de material apropiado, ya sean cadáveres frescos (como guerreros muertos en combate, procedentes de un cementerio o asentamiento funerario similar, incluso el lugar donde ocurrió una gran batalla o catástrofe será suficiente). El Nigromante no necesita desenterrar los cadáveres: basta con un hechizo de invocar, para que broten del suelo, listos para servir al Nigromante.

Como alternativa al uso de cadáveres en su vecindad inmediata, los Nigromante pueden invocar directamente a los No Muertos del plano de la muerte. Para ello, el Nigromante debe pasar algún tiempo encantando una parte de un cadáver o esqueleto (o varias, si el hechizo invoca a más de un No Muerto). La parte concreta del cadáver figura en la descripción de cada hechizo.

El Nigromante debe pasar dos horas por nivel del hechizo de Invocación (independientemente del número de partes del cadáver usadas) sintonizando esas partes de forma que abran una puerta al plano de la muerte. Al final del proceso, el Nigromante deberá usar su fuerza de voluntad para que su fuerza no se vea mermada por el esfuerzo. Para usar el objeto encantado, el Nigromante lanza el hechizo en cuestión, arrojando después el objeto al suelo. El No Muerto aparece en un radio de 6 metros del hechicero, y el objeto queda destruido en el proceso.

Controlar No MuertosEditar

Esqueletos y Zombis carecen de motivación y necesitan ser dirigidos por alguien. Los Nigromantes pueden actuar como controladores de cualquier No Muerto amistoso (invocado por ellos o por un aliado) en un radio de 24 metros. Esto no es un hechizo, sino una facultad que comparten todos los Nigromantes, aunque pueden usar hechizos para aumentar el alcance de su control o incluso para eliminar la necesidad del mismo. No obstante, los No Muertos controlados deben estar siempre dentro del campo visual del controlador, independientemente de la magia que haya operando.

ImágenesEditar

FuenteEditar

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