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Nurgle

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El Señor de la Pestilencia, el Gran Corruptor, el Amo de la Plaga, el Señor de las Moscas

Nurgle es el Señor de la Descomposición. Él es el que da rienda suelta a la hambruna y la peste sobre el mundo, y es a Nurgle a quien acuden los mortales cuando imploran ayuda para resistir los estragos de la enfermedad, de la edad y del inevitable declive que comporta el paso de los años. En algún momento, ya sea tarde o temprano, todos los mortales sienten el debilitante toque de Nurgle. Cuando las cosechas se echan a perder, cuando un niño cae presa de la fiebre, y cuando las heridas empiezan a encorarse en el campo de batalla, se ofrecen súplicas a Nurgle para que se contenga. Estas súplicas a menudo son exitosas, pero el favor de Nurgle se compra a un terrible precio.

Conocido también como Nurglitch, Onogal, Neiglen y muchos otros apelativos, Nurgle es un dios ancestral y bien establecido. Tiene el título de Señor de Todas las Cosas, porque no importa lo sólido y permanente que parezca todo, siempre es susceptible a corromperse. Lo que ahora es un palacio, mañana serán solo ruinas, una hermosa doncella por la mañana será una vieja bruja por la noche, y la esperanza de un momento no es más que la piedra fundadora del eterno remordimiento.

DescripciónEditar

Puerta de Nurgle de Wayne England.jpg
Nurgle es el Gran Señor de la Podredumbre, el vil dios del Caos de la enfermedad, la descomposición y la entropía, que dirige la corrupción física y la morbosidad. Las enfermedades y la putrefacción le atraen como un cadáver en descomposición atrae a las moscas. Como Señor de la Pestilencia, es inventor de tormentos, padre de plagas y portador de corrupción. Se deleita propagando su amorosa pestilencia entre los mortales, engendrando nuevas plagas con las que obsequiar a los vivos. Lo que más le fascina son las vidas de los leprosos y los lamentos de los enfermos. Para divertirse inventa terribles enfermedades que libera en el mundo. Muchas de las enfermedades más horribles son creaciones de Nurgle, entre las que destacan la más desagradable de todas: la Putrefacción de Nurgle.

La gran pasión de Nurgle es el ciclo de la existencia, la vida y la muerte. En el centro de su mohosa mansión se consagra a su pasión. Bajo las mohosas y combadas vigas, el gran dios trabaja durante horas en un caldero de hierro, un receptáculo suficientemente grande para contener todos los océanos del mundo. Nurgle trabaja para crear contagios y pestilencias, las más sencillas pero más fecundas formas de vida. Así es la irónica existencia de Nurgle: todo lo hace con el fin de llevar la vida al mundo, pero la inmensa mayoría de sus creaciones son letales para otros seres entre los que Nurgle es ampliamente conocido como destructor, no como creador.

Nurgle se afana por extender su presencia por todo el mundo mediante las plagas y la suciedad, y no desea otra cosa que convertir el mundo en un hediondo pozo de muerte, descomposición y plagas. Nurgle ve belleza en todo lo nauseabundo, disfruta del reluciente brillo de una pústula palpitante y goza contemplando la palidez cerúlea de un mortal que ha sucumbido a una de sus numerosas infecciones. Nurgle considera que es su deber despertar la belleza secreta que se esconde en todas las cosas, liberar las maravillas ocultas de la descomposición. Para el Señor de las Moscas, la belleza es algo que puede ser mejorado por su caricia, de modo que pretende embellecer el mundo con su contacto bendito.

Demonios de Nurgle Realm of Chaos por Tony Ackland.jpg

Entre los adoradores de Nurgle se incluyen enfermos, nihilistas y locos. Sus seguidores suelen provenir de las clases más bajas, los que ya viven sumidos en la desesperación y la inmundicia. Nurgle acoge a los desamparados, a los olvidados y a los que no les queda ya nada por lo que vivir, para ensalzados con las muchas bendiciones que puede ofrecerles. Los humanos son, con diferencia, quienes adoran con más frecuencia a Nurgle, aunque los skavens, seres inmundos muy relacionados con la descomposición, también lo ven como un espíritu semejante (algunos skavens lo adoran exclusivamente a él, llegando incluso a rechazar a su propia Rata Cornuda). Proporciona un extraño solaz a sus seguidores, quienes hallan una retorcida camaradería en sus compañeros leprosos y víctimas de plagas. Nurgle ve a las puros como un lienzo en blanco a la espera de ser pintado.

AspectoEditar

Great uncleanone.jpg
Nurgle se aparece a sus seguidores como un humanoide grotescamente obeso, con el cuerpo tremendamente abotargado, recubierto de heridas, forúnculos y pústulas que no dejan de supurar pus y rezuma un hedor enfermizo y malsano. Su abotargado rostro siempre esboza una sonrisa siniestra, y a menudo exhibe cierta ironía, con una lengua tremendamente larga que acaba en un rostro más pequeño y deforme. De su cabeza nacen dos grandes cuernos amarillentos, desconchados e incrustados de sangre y otras sustancias viles.

Está rodeado por una densa y oscura nube de pequeños insectos demoníacos, cada uno de los cuales lleva el símbolo de la Plaga marcado sobre su caparazón. La piel de Nurgle, hecha jirones, es verdosa, coriácea y gangrenosa, su superficie está totalmente cubierta de llagas abiertas, furúnculos hinchados y numerosas marcas de infecciones. Sus indescriptibles órganos internos, malolientes por la descomposición excremental, sobresalen a través de su agrietada piel, colgando como racimos de uva de su voluminoso cuerpo. Por las tripas que lleva al descubierto vomita pequeños demonios conocidos como nurgletes, que son los malignos hijos de Nurgle, que mastican y sorben los nauseabundos jugos de su interior mientras ríen y cacarean mientras juegan en medio de la inmundicia. Ésta es la apariencia del Dios del Caos Nurgle, aunque las palabras apenas pueden describir su verdadera e impresionante obscenidad.

Nurgle adora su propia imagen, y sus demonios suelen parecer versiones más pequeñas de él mismo. Sentado en su trono, acaricia y acicala a sus esbirros. Murmurándoles arrullos de adoración, pero al mismo tiempo aplasta a muchos otros bajo su inmensa mole o con un ademán indiferente de su goteante mano. La vileza de su reino no tiene parangón; es como todos los pozos negros y osarios del mundo combinados en una única y borboteante masa. Quienes contemplan su horripilante palacio jamás vuelven a sentirse limpios, y pasan a ver el mundo como el pozo de inmundicia que es en realidad.

Reino de NurgleEditar

ver artículo: Reino de Nurgle

Relación con otros DiosesEditar

Aunque Nurgle se considera que es inferior a Khorne y Tzeentch, la verdad es que no por ello su poder es menor, simplemente es menos estable que el de los demás dioses. Cuando Nurgle libera sus terribles enfermedades su poder aumenta hasta llegar a un punto álgido. Como la plaga, su poder crece y puede alcanzar proporciones pandémicas, ensombreciendo temporalmente el de todos los demás dioses juntos. Esta es la causa de que Nurgle se merezca un gran respeto por parte de sus hermanos. Aunque las legiones demoníacas de Nurgle no son tan feroces como las de Khorne, ni tan numerosas como las de Tzeentch, cuando el poder de Nurgle crece, incluso los demonios pueden verse afectados por sus terribles enfermedades.

El único que puede oponerse a Nurgle es Tzeentch: el cambio y la evolución. Ambos dioses se odian mutuamente y ocurra donde ocurra un conflicto entre ellos solo hay una cosa segura: el sufrimiento hará acto de presencia. Nurgle y Tzeentch extraen sus energías de creencias opuestas. Mientras que la energía de Tzeentch viene de la esperanza y el deseo de una fortuna mejor, Nurgle se alimenta de la desesperación y la falta de fe. Estos dos Poderes del Caos nunca pierden la oportunidad de lanzar sus fuerzas unas contra otras, desde inmensas batallas en las Planicies del Caos hasta intrigas políticas entre mortales.

SímbolosEditar

Símbolo de Nurgle.png
El principal símbolo de Nurgle son tres esferas dispuestas en un diseño triangular, que los eruditos atribuyen a formas similares a pústulas, bubones y demás síntomas de enfermedades. Este símbolo suele aparecer en la piel enconada de los elegidos de Nurgle. Otros de sus símbolos son moscas, tentáculos, fauces abiertas y cálices repugnantes. Sus colores sagrados son el verdoso enfermizo, el amarillento y el marrón. El número de la descomposición es el siete, y está extendida la creencia de que siete plagas caerán sobre el mundo cuando se produzca el Fin de los Tiempos.

Sus seguidores visten harapos mugrientos e incrustados de vómitos, así como ropas andrajosas con sus colores, adornadas con extremidades putrefactas y pedazos de carne enferma y cráneos. A menudo portan sucios estandartes mientras recorren el Viejo Mundo con la intención de propagar sus bendiciones. Los animales sagrados de Nurgle son la mosca, el gusano y el cuervo carroñero, aunque todas las criaturas que se alimentan de los muertos en descomposición o transmiten plagas virulentas cuentan con su favor. A menudo se sacrifican en honor a Nurgle animales a punto de morir por una plaga, y luego se arrojan a los pozos o almacenes de comida de los sanos para que se pudran en su interior.

CarácterEditar

El ciclo de la enfermedad by capprotti-d308949 Nurgle Gran Inmundicia.jpg

Homólogo oscuro de las primitivas deidades de la fertilidad y la naturaleza, a pesar de su aspecto enfermizo, Nurgle es sorprendentemente resistente y está lleno de una vitalidad impía. Sus seguidores parecen volverse más fuertes, incluso aunque sus cuerpos sufran los estragos de las plagas y males devoradores de carne, aunque estén rebosantes de flemas y de sangre ennegrecida. A Nurgle se le representa como un dios de talante afable, célebre por su retorcido sentido del humor y su jovialidad, y profesa un afecto y amor malsanos hacia sus seguidores, quienes que a menudo le llama el Padre o el Viejo Nurgle. Puesto que es que es Dios de la Descomposición, cuyo cuerpo está arruinado por la enfermedad y está lleno de una exuberante energía y un deseo iluminado, Nurgle aprecia toda la vida, ya sea afligiendo a una criatura o mediante la peste bubónica.

Símbolo de Nurgle por Adrian Smith.jpg

Mientras que los paganos insensatos gimen, hacen rechinar los dientes y se estiran de los pelos cuando azota la plaga y los pueblos y ciudades quedan arruinados, aquellos que le adoran no paran de de reír y bailar al ver las grandes obras de su señor. Estos han aceptado la futilidad de tratar de desafiar a Nurgle y a la inescapable ruina que provoca y, en su lugar, se abandonan a los placeres de la descomposición, la enfermedad y la ruina. ¿qué lógica tiene enfrentarse al inicio de la entropía, si es tan inevitable como el propio paso del tiempo? El Padre Nurgle tiene un espíritu generoso, ofreciendo la bendición de la peste y la putrefacción con amplia filantropía. No es egoista ni económico cuando concede sus últimas invenciones sobre los reinos mortales, ya que es su caldero putrefacto hay regalos suficientes para todos. Se dice que el Señor de la Plaga se deleita con cada pústula nueva que aparece, con cada sarpullido y con cada ampolla diferente, y de todos los dioses es el que más se interesa por las dolencias de sus seguidores Mortales.

Las seguidores de Nurgle lo consideran un dios "amantísimo”, y demuestra un gran interés por sus actividades y maquinaciones. Los fieles especialmente favorecidos reciben las peores de sus enfermedades y plagas, y a menudo se convierten en monstruosidades deformes a causa de terribles mutaciones. Nurgle propaga enfermedades mediante el subterfugio, susurrando a sus seguidores que se entremezclen con las masas en la medida de lo posible. No es contrario a la guerra, pues la considera un vehículo excelente para el brote de nuevas plagas en las peores heridas, los cultivos arruinados y el agua contaminada. Se dice que susurra al oído de los heridos en el campo de batalla, ofreciéndoles una vida eterna (aunque putrefacta) si responden a su llamada.

Nurgle se enorgullece sobremanera al bendecir a sanadores y galenos, ayudándoles a comprender la verdadera belleza de la plaga. Adora la belleza y las cosas hermosas, y son las que atraen en primer lugar su atención. Jamás busca la destrucción, sino la mejora, la instrucción, la revelación de las maravillas ocultas de la enfermedad. Desde luego, su naturaleza tiende a pudrir y descomponer los objetos de su gusto, pero tales efectos son aceptables, pues Nurgle considera que la radiante descomposición es una mejora de su belleza natural.

CultoEditar

Portada Realm of chaos the lost and the damned.jpg

Los Paladines de Nurgle, aunque devastados por la enfermedad, son a su vez inmunes a dichas plagas, ya que se acostumbran al dolor y a las molestias. Aunque sus cuerpos se pudran y revienten, el espíritu de Nurgle los mantiene con vida cuando deberían estar muertos. De este modo, eso los Paladines de Nurgle pueden soportar heridas y aflicciones que dejaría a otros incapacitados y así seguir luchando en nombre de su dios.

Mirar a estos individuos es algo horrible, más incluso que otros Paladines del Caos, puesto que la carne descamada, los estómagos hinchados llenos de gases cadavéricos y el hedor a muerte que rezuman induce a pensar inevitablemente en el destino final que espera a todas las criaturas vivas.

Ejército de Nurgle Palanquin.png

Los ejércitos que marchan a la guerra en nombre de Nurgle son totalmente repugnantes. Nubes de enormes moscas vuelan alrededor de los Paladines de Nurgle, bañándose en las úlceras y pústulas y metiéndose en los ojos, fosas nasales y oídos de todo aquel que lo mire. Un miasma de pestilencia se cuelga alrededor de los guerreros de Nurgle como una nube de un verde grisáceo, que asfixia a todo aquel que esté al alcance de sus espadas oxidadas y pústulas.

Pero no todo es mísero y macabro entre los soldados de a pie de Nurgle, ya que el Paladín luce abiertamente la aprobación de su dios. Por eso, las huestes del Señor de la Plaga se dirigen a la batalla con la exuberancia de un Carnaval, con su armadura pintada con una paleta de colores nauseabunda, con unas risas ahogadas por la flema por todo el campo de batalla como si fueran a entregar sus mortíferos regalos al enemigo.

Tribus de Nurgle Editar

Cultos de NurgleEditar

PreceptosEditar

Nurgle por Tony Ackland.jpg

Los seguidores de Nurgle tienen pocos preceptos auténticos, aparte de la obligación de propagar enfermedad y desesperación por todo el mundo. Sus enseñanzas son las siguientes:

  • Buscar nuevas corrupciones, pues son bendiciones y señales del favor del Padre Nurgle.
  • Instruir al mundo en la abundancia del amor de Nurgle. No se deben acaparar sus dones, hay que compartirlos siempre que se pueda.
  • Buscar la belleza en todas las cosas y cuando se encuentre, homenajeada.
  • Y cuando se halle la belleza, perfeccionarla compartiendo con ella las bendiciones de Nurgle.
  • Compadecer a quienes veneran al Señor de la Transformación, pues ellos no conocen el verdadero significado de la exquisitez. No hay que otorgarles jamás el mayor de los dones (compartir con ellos la esencia de las aflicciones propias).

Ejército de NurgleEditar

MortalesEditar

UnidadesEditar

HéroesEditar

DemoniosEditar

UnidadesEditar

HéroesEditar

FuentesEditar

  • Libro de Ejército "Caos" 4ª Edición"
  • Libro "Paladines del Caos" 5ª Edición
  • Libro de Ejército "Hordas del Caos" 6ª Edición
  • Libro de Ejército "Guerreros del Caos" 7ª Edición
  • Libro de Ejército "Guerreros del Caos" 8ª Edición
  • Libro de Ejército "Demonios del Caos" 7ª Edición.
  • Libro de Ejército "Demonios del Caos" 8ª Edición.
  • Warhammer Fantasy JdR: Tomo de Corrupción (2ª Ed. Rol)
  • Caos: Guía del Coleccionista.
  • The End Times II - Glottkin

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