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Praag

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Ciudad Praag Maldita.jpg
"Es una ciudad perdida en la memoria; de alguna manera, se preocupan menos por los daños que ha sufrido que por la maravilla que una vez fue. Estoy agradecido de haber visto tanta belleza antes de morir, incluso si esa belleza se reflejara a través de un cristal roto"
Hermano Begel, “Mis viajes en Kislev "
"Es un lugar horrible, medio en ruinas, donde abunda la peste, y huele extraño. A pesar de todo tienen oro"
Franziska Hedengelt, Comerciante Enana

Praag, también conocida como la Ciudad Maldita, es uno de los mayores asentamientos septentrionales de Kislev y ha sido asaltada en varias ocasiones por las tribus del Norte. Se necesita mucho para matar a una ciudad. No son imperecederas; pueden caer, aunque se necesita un cataclismo o una catástrofe de proporciones épicas para hacerlo. En la Gran Guerra de 2302 CI, Praag fue víctima de un fenómeno de esta naturaleza: un ejército del Caos tan destructivo y terrible que cualquier ciudad menor se habría desmoronado. Desde entonces, otras fuerzas han tratado de completar el trabajo. Pero Praag sigue siendo grande y formidable, y aunque una y otra vez los ejércitos del Caos lo han asaltado, quemado y profanado, continúa estando viva.

Tal vez hubiera sido mejor si sucumbiera.

Durante la Gran Guerra contra el Caos, los muros y edificios de Praag se corrompieron tanto con la energía del Caos que les salieron tentáculos y ojos. Los gritos y lamentos resonaban por los tejados de las casas y el suelo de la ciudad se desplazó y se retorció. Tras la victoria alcanzada en el asedio de Kislev, los kislevitas arrasaron Praag hasta sus cimientos y después volvieron a reconstruirla, aunque todavía se rumorea que una oscura amenaza permanece oculta allí.

A pesar de sus sucesivas reconstrucciones, Praag nunca podrá deshacerse del legado de sus interminables asedios y la destrucción que le sigue. Su habitantes son furtivos y miedosos y, para la mayoría de los forasteros, son paranoicos y potenciales aliados de los poderes oscuros del Norte. Son golpeados por la mutación y la locura, la depravación y la decadencia recorren sus calles, y viven con una mentalidad de estar eternamente asediados. Pero Praag nunca ha sido una ciudad cobarde, y su gente no está dispuesta a renunciar y trasladarse a otro lugar. Praag puede estar moribunda, pero será desafiante hasta el final.

Praag también sirve como punto de reunión de las dispersas tribus a caballo cuando se inicia una guerra y una parte considerable de su población es originaria de la tribu ungol. Praag se ha rebelado en tres ocasiones contra el poder de los zares; en dos de ellas la ciudad tuvo que rendirse debido a los embargos de material procedentes del Sur y, en la tercera, la ciudad fue reclamada por las fuerzas militares. En la actualidad, está regida por un gobernador gospodar, responsable de la ciudad ante la propia zarina.

HistoriaEditar

Praag es la ciudad más antigua de Kislev, construida por los señores Ungol antes de la llegada de los Gospodares. Situada a orillas del Lynsk cerca de los pasos de montaña al este, ha sido siempre un centro natural del comercio: la carne y el cuero se obtenían de los stanitsas circundantes, y la piedra y la plata fluía desde las montañas. La ciudad pronto se ganó el apodo de "La Ciudad Plateada" no sólo por su principal fuente de ingresos, sino porque las calles y los edificios fueron decorados con este material, además de con otros metales preciosos, incluso sus brillantes cúpulas y las agujas de sus torres se podían ver a kilómetros de distancia.

Esta riqueza tenía otro propósito. Su posición norteña hacía de Praag vulnerables a los ataques, aunque siempre estaba demasiado lejos de las mentes de los regentes de la capital. Por lo tanto, Praag se dedicó a convertirse en un lugar de impresionante belleza y entretenimientos grandiosos. Su reputación produjo un flujo constante de visitantes deseosos de probar las delicias de sus climas norteños; de esta manera, Praag se aseguraba de que su protección no fuera olvidada.

Esto también se vio reflejado en el comercio refleja esto. El grano producido en la región es de baja calidad y escaso en comparación con el de las tierras del sur, y la ciudad ha experimentado la hambruna más de una vez en su historia cuando los del sur cortaban los suministros. Para compensar los exorbitantes costes de la importación al norte de los bienes de primera necesidad, Praag fomentó la artesanía y la venta de artículos de lujo y adornos: filigranas artesanales de oro, plata y cobre, con incrustaciones de piedras preciosas, junto con las mejores pieles y telas elaboradas en impresionantes tocados, zapatos, joyas, y capas. Pronto, se consideró que era en Praag donde se encontraban los mejores plateros, joyeros, bordadores, tejedores de tapices, relojeros y pintores de camafeos. Muchos de ellos empleaban antiguos diseños y técnicas Ungoles, desconocidos para los ciudadanos de las ciudades del sur.

Igualmente, el Paso Elevado permitía que Praag pudiese tratar con bienes exóticos del lejano oriente como las especias, el jade y el marfil. Toda esta riqueza permitió la construcción de la principal atracción de la ciudad: el Gran Teatro de Ópera; que pronto fue seguido por una Academia de Música y un observatorio, los cuales todos los boyardos del sur querían visitar. También se alentó la práctica de la magia; en los días previos a los Colegios de la Magia de Altdorf, Praag era el centro del Viejo Mundo para la experimentación mágica y alquímica, y hay muchas leyendas acerca de conjuros extraños funcionando en las calles.

Evidentemente, tal prosperidad no se podía preservado sin luchar, y Praag es una ciudad guerrera, así como una poética. Durante los mil años de su existencia, la ciudad sufrió innumerables ataques, incluidos por parte de los ejércitos de la capital del sur. Siendo la mayor parte de la población de origen ungol y con una orgullosa independencia, Praag ha tratado de secesionarse en al menos tres ocasiones. Tras la tercera, la zarina reemplazó a los gobernantes de Praag (denominados el Z'ra) y nombró a su propio agente en ciudad, pero el espíritu rebelde seguía vivo.

La mayor parte de los compromisos militares de Praag se llevaron a cabo contra las fuerzas del Caos del norte. Para defenderse de ellos, Praag levantó enormes muros con gigantescos picos denominados el Basta. A apenas un metro detrás de la primera muralla, se levanta una segunda muralla, plagada de mortíferas trampas con las que disuadir a los invasores. Ambos muros tenían talladas runas Enanas de protección y se dice que contenían magia antigua, aunque nadie sabe de qué tipo. Detrás de estas defensas, había más muros que rodeaban la ciudad original, ahora conocida como la Ciudad Vieja. Y alzándose tras ellos había una enorme fortaleza erizada de cañones, construido sobre un promontorio rocoso, como si fuera una gárgola enorme y deforme.

Dentro de estos muros poderosos, la ciudad también contaba con zonas reservadas donde albergar a los campesinos y a los nómadas de los alrededores que inevitablemente huían a la ciudad cuando las legiones del Caos azotaban la región. Por lo tanto, la población de Praag era una enorme mezcolanza racial, con gobernantes Gospodares, boyardos Ungoles, gente del Oblast, nómadas de la estepa, magos del Imperio, comerciantes de Catai, e incluso algunos Ropsmenn en la Ciudad Vieja. Aunque la fricción racial eran común, quedaba eclipsada por la necesidad de la población a la unidad para hacer frente a la amenaza del norte y a las presunciones del sur.

Los Praaganos tienen reputación de ser paranoicos e insulares, y es una reputación merecida. No confían en nadie que no sea de Praag, para aquellos que no viven allí no pueden entender de verdad lo que implica aquella vida. Para muchos, ser un Praagano es más importante que ser un kislevita.

Soportar asedios interminables e incursiones ha causado, a parte de una enorme pérdida de vidas, la destrucción de los bellos edificios de la ciudad. Los ciudadanos de Praag nunca olvidan el derramamiento de sangre, pero son relativamente despreocupados en lo que corresponde a la destrucción de su patrimonio, los ven como una oportunidad para rehacer el trabajo de una manera aún más magnifica e impresionante. Antiguamente, no había nada que Praag no pudiera soportar y simplemente lo reconstruía de nuevo.

Fue entonces cuando comenzó la Gran Guerra contra el Caos.

Praag por Darkeen.jpg

El ejército gigantesco de Asavar Kul se dirigió al sur, decidido a destruir los reinos de los hombres, y la ciudad de Praag fue la primera víctima de su ira. La gran basta se mantuvo firme, los soldados de la ciudad eran valientes más allá de la cordura, y el asedio se prolongó durante meses, hasta que los retorcidos cadáveres del ejército del Caos se apilaban a la parte superior de las murallas. Pero aquella marea no podía ser retenida para siempre. Las murallas cayeron, y la ciudadela fue completamente barrida por las tormentas mutógenas del norte. El fuego redujo los palacios a cenizas, la Magia Oscura rugió a través de las casas, y el caos reinaba en las calles. En medio de aullantes galernas de destrucción, los siervos del Caos irrumpieron en la ciudad, matando a mujeres y niños mientras la ciudad se fundía lentamente en una bramante parodia de su antigua grandeza. Miles de personas fueron asesinadas o expulsadas para que murieran congeladas en la nieve, y a éstas personas se las podría considerar afortunadas.

Cuando cedieron las mareas del Caos, los pocos supervivientes que habían logrado escapar a los bosques regresaron arrastrándose a su ciudad solo para encontrarse con ruinas humeantes... y cosas aún peores. Con la esperanza de purificar los restos de la ciudad, los ejércitos del sur habían quemado la tierra pero la corrupción del Caos se habían infiltrado profundamente en ella.

Donde se alzaban pulcras hileras de casas, fluía ahora un monstruoso torrente de cristal fundido por algún calor increíble, distorsionado en cavernas y cuevas de todo tipo de formas perturbadoras. Pero los efectos no se limitaron sólo a la materias inanimada, pues todo aquello sobre lo que pasó la Horda del Caos quedó fundido y entremezclado, de forma que no era posible distinguir a las criaturas vivientes de la tosca piedra de las casas.

De las paredes brotaban monstruosos ojos y lenguas, los hombres y la plata de los edificios se fundieron en uno solo, y una lluvia de dedos cercenados caía todos los días alrededor de la Torre Llameante. Los pozos vomitaban sangre negra y pecina de gimiente carne viva flotaba por la superficie del río. Durante muchos años, el segundo hijo nacía siendo un mutante, y pasó un siglo antes de que volviera a escucharse el canto de los pájaros en el aire. Así, los supervivientes de Praag encontraron una ciudad completamente corrupta, donde los muros se abrían para mostrar hileras de dientes en una boca gimoteante, y donde los suelos se movían como si estuviesen compuestos por una serpenteante masa de pequeñas criaturas...

Pero el pueblo de Praag se niega a abandonar su ciudad.

Desesperado, el Z'ra Zoltan ordenó que la ciudad fuese quemada hasta los cimientos, purificándola de forma que fuese posible reconstruirla. Eso hicieron, erigiendo una nueva ciudad, pieza por pieza, con todo lo que pudieron encontrar, contando con muros de piedra tan sólidos como los de la misma Kislev. Pero no imaginaron el verdadero poder del Caos, pues sus creaciones no pueden ser eliminadas con tanta facilidad, y pronto volvieron a crecer los terrores de la vieja ciudad, corrompiendo los nuevos edificios. Al principio la ciudad empezó a susurrar, y pronto el aire estuvo lleno de lastimosos gritos de agonía. Los rostros aparecieron de nuevo en las paredes, y las manos volvieron a brotar del pavimento: sólo gracias a la quema y la reconstrucción se conserva alguna cordura.

Hoy en día, la ciudad tiene un aspecto irregular, con estructuras sin terminar o imperfectamente restauradas alrededor de cicatrices y heridas aún abiertas de la devastación. Luego se produjeron nuevas invasiones y la devastación regresó. Las murallas fueron asaltadas de nuevo doscientos años más tarde, y unas décadas más adelante, Praag no se salvó de la furia de la Tormenta del Caos.

Frente a tal sufrimiento incesante, muchos se dejaron vencer por la desesperación. Se olvidaron las reparaciones y se abandonaron a la desolación Algunos han decidido abandonar la ciudad mientras que otros se quedaron, esperando a que la muerte venga para reclamarlos. Muchos más decidieron quedarse para aprovecharse como cuervos de sus calles enfermizas y sin ley. Y el Caos aumenta: las callejuelas de la Ciudad Nueva se tragan las almas de aquellos que caminan por ellas, los muertos no permanecen en sus tumbas, y los espíritus inquietos acechan en las ruinas de las torres derrumbadas.

A pesar de todo esto, el orgullo de Praag continúa existiendo. Procedentes del sur llegan caravanas cargadas de comida y medicamentos. Hombres valientes mantienen a raya a los muertos vivientes y mutantes hambrientos que emergen de las zonas contaminadas y los refugiados que logran escapar de los distritos más afectados se instalan en los edificios que siguen siendo habitables. Los plateros crean maravillosas filigranas una vez más, y los mercaderes reanudan el comercio, una vez más, aunque a una escala menor.

Los Druzhinas dan recepciones tan espléndido como les sea posible con los escasos suministros a su disposición y, a pesar de su aislamiento, y las sacerdotisas y las mujeres del solitario templo del Salyak hacen todo lo posible para hacer frente a la constante afluencia de enfermos y moribundos. La ópera vuelve a estar llena de canciones, aunque su música es la triste melodía de una ciudad que ha visto el verdadero horror. La ópera, una vez más está llena de canciones, aunque es una canción triste triste de una ciudad que sabe verdadero horror. La ciudad está maldita y es algo que no se puede negar, pero para sus habitantes sigue siendo su ciudad y, si fuera necesario, estarán dispuestos a morir por ella.

Los Vampiros Editar

Los ciudadanos de Praag no se sorprenderían al saber que hay vampiros en medio de ellos, pero quedarían aterrados al descubrir el alcance que tiene su influencia. La mácula del vampirismo ya infecta a  de las grandes familias boyardas, especialmente los Upirnovs, los el Vasilikovs y los Kalashiniviks. Los Vasilikovs afirman ser descendientes directos de Vashanesh, uno de los originales príncipes vampiro, mientras que los Kalashiniviks son Lahmianos, de la misma línea de sangre que la enloquecida Zarina vampiresa de hace varios siglos, por lo que se declaran como los verdaderos herederos al trono. Los Upirnovs no están alineados y evitan que las disputas con las otras familias se conviertan en una guerra abierta. Los vampiros también tienen bajo control a un gran número de boyardos, druzhinas y comerciantes que, a pesar de no ser no-muertos, han caído bajo su influjo. 

La Joven en el Cristal Editar

Hay muchas leyendas que se cuentan tanto en el Imperio como en Kislev sobre una hermosa doncella que salvará al mundo del caos, pero sólo si puede ser liberada de su prisión de cristal. Algunas historias dicen que la doncella es la diosa Shallya, otros dicen que es la vampiresa Genevieve (un hecho que ella niega ferozmente cada vez que lo oye). En Kislev, la versión más famosa es la que se presenta en gran ópera de Anton Denisovich “La Joven en el Cristal”.

En la obra, la joven es la Diosa de la Pureza cuya prisión se encuentra bajo Praag, y sólo puede ser liberada por el beso de un Guerrero del Caos maldito. Finalmente lo consigue debido al amor que siente por ella, a pesar de saber que lo destruirá cuando sea liberada. La ópera termina con la destrucción de las fuerzas del Caos y la salvación de Praag. Por esta razón, la obra siempre es popular en la ciudad que ha sufrido tanto. Es más, varios de Hombres Enigmas sin escrúpulos se aprovechan de este mito ofreciendo a la gente una visión de la verdadera Joven en el Cristal por un módico precio. Cualquier mujer joven que visite la ciudad y no muestre desfiguraciones se le hará proposiciones para unirse a esta estafa, ya que buscar apropiadamente a mujeres con aspecto de diosas que estén dispuestas a mentir durante horas, medio desnudas, y dentro de una caja de cristal enmohecida no es nada fácil.

Disposición de la CiudadEditar

A continuación se describen los diferentes barrios y distritos de Praag.

Puertas y puentesEditar

Las monumentales murallas de Praag tienen tres puertas. Al sur se encuentra la Puerta del Agua, que permite la entrada tanto de barcazas y el tráfico por carretera. Al este se encuentra la Puerta de las Montañas, desde donde parten los que se dirigen a las Montañas del Fin del Mundo. Al norte se encuentra la Puerta de las Gárgolas, llamado así por sus numerosas efigies vívidamente talladas. Cuando las fuerzas del Caos derribaron la puerta norte, los rostros de estas gárgolas se metamorfosearon en formas horribles. Se dice que trae muy mala suerte de mirar hacia arriba al atravesar esta puerta, porque si los rostros deformes de las gárgolas hacen contacto visual, se darán un festín con tu alma esa misma noche. Nadie sabe si esta historia es cierta o no, pero los que miran de reojo a estas esculturas a veces parecen notar que el número de gárgolas nunca es el mismo.

El puente situado más al sur se llama Puente de Karl en honor a Z'ra Karl XII, el gobernante que lideró la primera campaña de secesión contra la tiranía del sur. Este puente es lo suficientemente ancho para dos carros pueden pasar al mismo tiempo y está flanqueado por torres de piedra de diseño Enano. Al norte se encuentra el Puente Vacío, también llamado Puente de la Muerte. Este último nombre viene del hecho de que se utiliza para llevar a los hombres de la Ciudad Vieja a través a la Ciudadela para convertirse en soldados. El otro nombre no es más que una denominación irónica de los kislevitas porque este puente desde luego no está vacío. Los que los cruzan por la noche se sienten como si les estuvieran siguiendo y cuando miran hacia atrás, ven una especie de figura envuelta en las sombra que se les acerca cada vez más y que, sin embargo, nunca les alcanza.

La Ciudad Vieja (Starogrado)Editar

El área dentro de los muros originales de la ciudad es donde se encuentran los edificios más antiguos, apretados unos contra otros a lo largo de sinuosas calles que a menudo conducen a ninguna parte. Debido a la protección de una segunda muralla, el casco antiguo se salvó del verdadero horror que consumió Novygrado pero igualmente sufrió la destrucción y lleva las marcas del Caos.

La reconstrucción es lenta pero constante; nuevos edificios se mezclan con los que tienen siglos de antigüedad, y se puede ver arquitectura moderna juntándose con los casa con techo de paja del gueto Ropsmenn. Antiguamente, estas calles alojaron a los artesanos de Praag, pero a medida que la ciudad se expandía, se desplazaron al sur, y los comerciantes locales se interesaron en bienes más exóticos. Aquí es donde uno puede encontrar vendedores de libros prohibidos, ingredientes mágicos, y maravillas extranjeras.

Igualmente, aquí también están los burdeles más exóticos, los fumaderos de drogas más específicos, y las víctimas más presentables de la mutación y la locura. En los pequeños cafés callejeros, los hombres de la Ciudad Vieja cantan canciones sobre mejores días, beben extrañas bebidas Catayanas, y esperan a que la corrupción acabe con ellos.

La Ciudad Nueva (Novygrado)Editar

La zona que rodea la Ciudad Vieja por el norte y el este es conocida como la Ciudad Nueva desde que fue construida hace ocho siglos. Su cercanía a la puerta del norte significaba que sus estrechas calles, con casas apretadas, fueron los primeros en sufrir el ataque del caos, y los más afectados de toda la ciudad, y es imposible reconstruir ahí. Sólo los más pobres de los pobres viven en estas calles, donde la enfermedad mata muy rápido, y los Gusanos Solares y el Légamo del Caos hacen el resto.

Los desagües son como escabrosas llagas que supuran líquidos malolientes, y el aire enfermizo está repleto de insectos que nacen sin cesar de los montones de cadáveres mutados. El viento susurra pensamientos asesinos, y las calles embarradas están llenas de arenas movedizas mortales. La ley no persigue a los criminales que se refugian aquí, pero sólo los desesperados o perversos permanecen aquí durante bastante tiempo.

Los Cultistas y rebeldes pueden reunirse sin miedo en esta zona devastada, pero también ellos se marchan de aquí cuanto antes de que sea demasiado tarde, las calles podrían cambiar, y correrían entonces el riesgo de no encontrar nunca la manera de salir. En ocasiones, se llevan a cabo incendios y demoliciones controladas, pero la corrupción permanece, y la mayoría de los habitantes de Praag han aprendido a vivir con ello.

La Ciudad Subterránea (Glubogrado)Editar

Aunque no está en ningún mapa, todo el mundo sabe que hay otra ciudad debajo de la que se encuentra en la superficie. Praag es muy antigua, y su población Enana construyó túneles desde sus orígenes. Más aún, durante la época del Z'ra Zoltan, el área bajo la Ciudadela y la Ciudad Vieja se llenó de enormes catacumbas con la idea en mente de que cuando las murallas fueran derribadas, se pudiera retroceder a estos subterránea para usarlos como única vía de escape. Las catacumbas nunca fueron utilizadas, pero al parecer, se construyeron grandes máquinas de guerra y defensas mágicas, y se instalaron astutos dispositivos para proporcionar luz solar, agua y alimentos en caso de que un asedio se prolongara durante años de nuevo.

Walpura, la Hechicera de hielo del Z'ra Zoltan, también construyó un gran laboratorio ahí abajo, y la leyenda dice que descubrió alguna fuente de Magia Oscura muy por debajo de la ciudad. Sin embargo, con la devastación de la Gran Guerra, se destruyeron todas las entradas a sus verdades ocultas. En lo más profundo, los grandes secretos de Praag aguardan a ser descubierto, pero en este momento, la supervivencia es más importante que los secretos.

El Barrio NobleEditar

La esquina sureste de la ciudad siempre ha sido la zona más protegida de los estragos de la guerra y el caos, y por eso se convirtió en la zona residencial de las familias más ricas y aristocráticas de la ciudad. También es aquí donde se encuentra el Teatro de Ópera y el Gran Museo, así como la extensa área de la Plaza del Cabestrante, la zona de escenificación de todas las grandes celebraciones y las más elaboradas mascaradas. Los Druzhinas no tratan de fingir que la guerra nunca sucedió, o que su ciudad no sufre las consecuencias, pero están convencidos de el espíritu de Praag nunca debe decaer, incluso frente a la amenaza destrucción. Así, el boato continúa, y el arte, la música y la poesía sigue siendo el foco de la vida. Aquí, la locura de Praag vive en una gran excentricidad indolente y empedernida decadencia, sin importar el precio.

El Barrio MercantilEditar

Entre la Plaza del Cabestrante y el Lynsk se encuentra el Barrio Mercantil, repleto de almacenes, casas gremiales, muelles, mercados y tiendas, y está constantemente lleno de gente, incluso por la noche. Además de los plateros y artesanos que hicieron tan famosa a Praag, también hay curtidores y peleteros, almaceneros y panaderos, agricultores y campesinos, comerciantes de seda y caravanas de especias,… además de pregoneros, agitadores, estafadores, extranjeros y Enanos. Los pueblos nómadas y habitantes de las estepas añaden un toque rústico al ambiente ya que venden animales, carnes y cueros en los mercados al aire libre. También hay Ogros, pues muchos de ellos son contratados como guardias de las caravanas orientales.

El negocio anda un poco mal debido a la Tormenta, pero nada puede detener a los mercaderes de Praag. Las cosas se han vuelto aún más turbulentas, ya que cientos de refugiados del norte de la ciudad se han apoderado de los almacenes abandonados y estaciones portuarias, convirtiéndolos en sus nuevos hogares. Algunos comerciantes los ven a los recién llegados como alimañas que deben ser eliminadas, mientras que otros los consideran como simples clientes altamente motivados. Hoy en día, la vida se compra y se vende como un pedazo de carne en estas calles estrechas, y aún es más barata. El crimen organizado y los delitos menores son comunes, mientras que la sitiada y corrupta Guardia de los muelles no tienen ni el personal suficiente (ni la inclinación) para hacer mucho al respecto.

MapaEditar

Lugares importantesEditar

Praag en realidad es un lugar pintoresco. Hay una gran variedad de tiendas, curiosidades, restaurantes, casas de juego, etc... para los que saben dónde buscar, y los que no saben nada pueden contratar los servicios de un pilluelo de lengua afilada o un sospechoso Hombre enigma (guía de la ciudad) para recorrer las laberínticas calles de la ciudad.

El Antiguo AyuntamientoEditar

Hay muy pocos lugares en la Ciudad Vieja cuyo nombre sea el adecuado. El Callejón de los Suspiros contiene librerías y la Plaza de la Masacre tiene una cafetería. El Antiguo Ayuntamiento también ha cambiado de función, este enorme edificio de muchas habitaciones ahora es el sanatorio de la ciudad. Hay un dicho que dice que algo innecesario “es como llevar un loco para Praag”, y es cierto que la ciudad tiene más que suficientes enfermos mentales, tanto dentro como fuera del Ayuntamiento.

El sanatorio tiene un ambiente más relajado que una institución típica Imperio: a los internos se les permite leer, pintar, tocar música, e incluso continuar con sus experimentos, aunque la mayoría prefiere balbucear sobre las cosas oscuras que sólo ellos pueden ver. Algunas de las mentes más grandes de Kislev terminan dentro de sus muros: boyardos, hechiceras, generales, incluso miembros de la chekist. Aquellos que tienen el tiempo suficiente para entender la verborrea sin sentido de estos locos, pueden descubrir todo un tesoro de secretos de estado... si es que no se vuelven locos antes.

La calle de los Signos CambiantesEditar

Antes de la Gran Guerra, esta calle fue el hogar de las tienda de comestibles, que escribían en pizarras las ofertas del día con sus precios. Al otro lado del muro estaba el hogar de un viejo vidente loco que tenía una gran cantidad de diarios donde escribía lo que afirmaba que eran visiones del futuro. Sea cierto o no, con las llamas del Caos ambos lugares se fusionaron, y ahora, todas las mañanas las pizarras escriben sus propios mensajes. En su mayoría, son galimatías sin sentido, pero muchos creen que estas palabras pueden predecir el futuro, si uno sabe cómo leerlos.

La CiudadelaEditar

El bastión defensivo de Praag es una imponente fortaleza con vistas al río. Sus defensas revestidas con plomo y runas grabadas muestra incontables cicatrices productos de la guerra, pero la estructura se mantiene sólida. Sus cañones continúan funcionando con un poder atronador, y los pulks todavía se acuartelan dentro de sus muros. Su fachada de piedra está tallada con gárgolas bestiales para salvaguardar la puerta de enfrente, añadiéndole un aspecto sombrío. Encaramado en lo alto, proyecta una sombra oscura sobre las calles y ofrece a los visitantes de todas las pruebas que necesitan que Praag es una ciudad encantada.

Debajo de la Ciudadela está la Plaza de los Besos, donde los ejércitos se reúnen. Todavía se utiliza para este propósito, pero sólo durante el día. Por la noche, resuena con los gritos enloquecedores de los miles de hombres que murieron allí cuando cayó la puerta norte. Este fenómeno sobrenatural tiene el beneficio adicional de disuadir a los soldados que salen de la fortaleza para buscar kvas y mujeres al otro lado del río. Se han escrito muchas canciones sobre jóvenes y valientes yesaules tratan de cruzar el Puente Vacío para ver a sus amantes en el otro lado. Como la mayoría de las canciones kislevitas, no tienen un final feliz.

La ciudadela tiene muchos funciones además de la defensa. Durante la Gran Guerra, sirvió como palacio de repuesto a los boyardos, y con la destrucción de la Torre Llameante, se convirtió en una residencia improvisada para las Hechiceras de hielo y otros magos. A día de hoy, sus torres todavía tienen estas funciones, por lo que uno puede pasar a través de los cuarteles de los soldados, un dormitorio señorial, y un laboratorio helado, mientras suben por una escalera. Por último, la Ciudadela también funciona como Puesto de Guardia. Los soldados sirven como centinelas durante una temporada al año. Sin embargo, estos soldados son en su mayoría sureños, instalados para sofocar rebeliones, así como para proteger la ciudad. Por lo tanto, no son respetados por la gente de la ciudad, ni tampoco se toman en serio sus funciones como centinelas.

El Gran BulevarEditar

La avenida principal de Praag es una de la más ancha del Viejo Mundo, y una vez fue una de los más bellas. La vía totalmente adoquinada va desde Karlsbridge a la Puerta de las Montañas. A partir de ahí, se conecta a la ruta comercial hacia el este, lo que conduce a través del Paso Elevado a los reinos Enanos y más allá. Una vez, el Gran Bulevar estaba literalmente pavimentado con plata. Ahora, cada noche, sangre espesa y pútrida rezuma entre las piedras, tiñendo los adoquines negro. Al amanecer, el bulevar se llena con el ruido de las escobas y paños de los hombres empleados por la ciudad para limpiar la sangre antes de que comience el comercio del día.

Plaza del CabestranteEditar

Al sur del Bulevar se encuentra la Plaza del Cabestrante. Su nombre proviene del enorme cabestrante que hay justo en medio. Antes de la Gran Guerra, se utilizó esta poderosa grúa a vapor para levantar los cañones y municiones de las barcazas fluviales en la Ciudadela. Que un cabestrante de hierro de cien toneladas pudiera ser levantado de la orilla del río y lanzado al otro lado de la ciudad es más es solo otra de las consecuencias de la gran guerra que el pueblo de Praag ha aprendido a aceptar.

La Plaza del Cabestrante va cuesta arriba hasta el gran Teatro de Ópera y el Palacio Nuevo. En consonancia a las costumbres de Praag, se suele debatir cuál de los dos edificios es el más bello... y el más importante. Eventos realizados en cada edificio siempre se extienden hasta la plaza, por lo que es el lugar que está más de moda para estar y ser visto. Los nobles de Praag viven alrededor de la plaza, y se dice que el rango en la ciudad de una persona se mide por cuán alto puede oír uno la ópera desde su dormitorio.

El Teatro de ÓperaEditar

El Teatro de Ópera de Praag es como la ciudad en miniatura: las cicatrices y la ruina de la guerra esta orgullosamente sufragadas entre la belleza y la extravagancia de la reconstrucción, y una desafiante estética frente a la decadencia. El techo abovedado en el interior de este gran edificio barroco aún conserva el agujero causado por el disparo de un cañón, y las butacas están decoradas con los huesos de los muertos, formando aún así patrones innegablemente macabros y bellos. La acústica del escenario es fenomenales, y actuar aquí es el sueño de todo artista, al igual que aparecer en el Breughel de Altdorf.

El teatro de ópera es un símbolo de orgullo tanto para los ricos como para los pobres de Praag, y cada habitantes ha asistido al menos una vez, gracias a la actuación anual donde todo el mundo puede entrar con solo un centavo. Dado que este evento anual llena las salas de campesinos, o mujiks, estos eventos son conocidos coloquialmente como salas-mujik.

Todo gran teatro de ópera tienen un fantasma, y Praag no es una excepción. Todo el mundo sabe que el gran órgano de tubos suena incluso cuando el edificio está vacío. Sin embargo, no está siendo tocado por cualquier espíritu pícaro; el órgano está contaminado con Magia Oscura y corrompe a cualquiera que lo toca. Cuando más tiempo pase uno siendo organista de la Ópera, más se ve afectado por la locura, y se siente impulsado a cometer actos lascivos y violentos. Hay una larga lista de organistas ópera que han enloquecido o han sido arrestado cuando empezaron mostrar los síntomas, pero ese es el precio de la buena música.

La Sociedad Operísitica Editar

El teatro de ópera está financiado en parte por las compañías de ópera, en parte por el duque, pero sobre todo por la Sociedad Operísitica, un grupo disperso formado por los boyardos más ricos de la ciudad que creen fervientemente en la promoción de la buena música. También creen apasionadamente en la protección de su poder y sus ingresos, y la prosperidad de Praag asegura ambos. Ellos son los verdaderos gobernantes de la ciudad, y manipulan cada parte de ella para asegurarse de que el comercio continúe sin la indebida interferencia del sur, y que los beneficios (sus beneficios) sigan siendo elevados.

Sus especulaciones irritan a los boyardos y maestros de gremio que no son miembros de la Sociedad Operística. Estos pagarían muy bien por cualquier cosa que ayude a debilitar la influencia de la Sociedad o, en su defecto, cualquier cosa que les permita unirse. Con casi la mitad de los miembros de la sociedad muertos a causa de la última Incursión del caos, semejante ascenso social es ahora mucho más probable.

El Palacio NuevoEditar

Tras el tercer intento de Praag por separarse de su rival del sur, sus gobernantes Ungoles fueron reemplazados de forma permanente por un representante Gospodar del Tzar, rindiéndole cuentas sólo a este poder. Este individuo tiene el título de duque de Praag y reside en el Palacio Nuevo. La elección del duque es difícil, ya que uno leal kislevita será despreciado de manera uniforme por el pueblo, mientras que un partidario de Praag es el menos indicado para el propósito de esa posición.

El recién nombrado Duque Ivan Valeriki Kolarabinikov está bien aceptado por las clases nobles, ya que, aunque no tiene una gran distinción militar, no hace casi ningún esfuerzo por involucrarse en la política. La única excepción a esta regla se encuentra en su dedicación por mantener su popularidad entre las clases más bajas, y no sólo paga por los carros con provisiones, sino por que también se le ha visto repartir las raciones de pan personalmente. También es un gran amante del arte y se imagina a sí mismo como un pintor.

No es inusual para un viajero que pasa por la Plaza del Cabestrante encontrarse a la mitad de la casa real vestidos como kossars en la Más Larga Carga, mientras el duque pintarrajea con furia su lienzo. Por desgracia, el estilo artístico del duque es artista espectacularmente horrible, y entre los círculos artísticos de Praag se le conoce en secreto como "Iván el Terrible".

La Rosa RojaEditar

La Rosa Roja es uno de los burdeles más famosos del Viejo Mundo, gracias a la obra “La extraña historia del doctor Zhiekhill y el señor Chaida” de Tiodorov. A veces es apodada como la “Segundo Parada" para los visitantes y los soldados; después de haber visitado el Teatro de Ópera o el cuartel respectivamente, la mayoría de la gente desea visitar este edificio antes de marcharse. Y así como la ópera continúa a pesar a los problemas de la ciudad, también lo hace la Rosa Roja, que nunca cesa su actividad o su espíritu de desafiante decadencia. La Rosa Roja ofrece una gama dede entretenimiento a sus visitantes, sus chicas son frecuentemente expertas en el canto, el baile, o malabares con la espada, así como las artes físicas. El burdel está a cargo de la señora Zorna, que es famosa por su inagotable energía y fogoso ingenio.

La taberna del Jabalí BlancoEditar

No muy lejos de la Rosa Roja destaca el Jabalí Blanco. Este establecimiento de bebidas fuertes es similar a otros frecuentados por marineros, pero con una diferencia importante. Con los años, el Jabalí se ha ganado la reputación de ser un lugar de contratación para aquellos desesperados o inconscientes como para dejar el río. Dado que esto suele significar ir al este a las Tierras Oscuras o al norte al Territorio Troll, tal perspectiva es una muerte casi segura. Aún así, Praag ya no es segura, y los aventureros son conocidos por su desesperación y locura, por lo que los comerciantes que vienen al Jabalí suelen encontrar lo que están buscando.

El Arco y el BardoEditar

La posada más cara de Praag es famosa por su reducido número de habitaciones, pues sólo tiene trece: seis dobles, seis individuales y una pequeña habitación que siempre se mantiene vacía por el taciturno propietario, Tolya Tolyeviska. Dado que el Arco y el Bardo es el mejor lugar donde alojarse, a excepción del palacio o la casa de un boyardo, existe una competencia tácita entre dignatarios menores sobre quién es capaz de encontrar allí habitaciones.

En la taberna de abajo, los druzhinas y los ricos comerciantes se mezclan con los visitantes extranjeros, y la Sociedad Operística se reúne con frecuencia en las salas de juego en la parte posterior. Nadie sabe exactamente cómo decide Tolya quién se queda y quién se "larga", por qué mantiene la decimotercera habitación vacía, pero estos misterios proporcionar temas de conservación entre kvas y samogon (un tosco licor destilado ilegalmente).

El Favor de Kalita (Este y Oeste)Editar

Kalita, el Dios del comercio tiene templos en su honor en las Puertas del Agua y de las Montañas, aunque para el ojo inexperto, se parecen sospechosamente a tabernas. Y lo son, pero también contienen santuarios dedicados al Dios de la Mano Plateada. Ambos están situados justo al lado de las puertas (la del sur, incluso tiene acceso directo al río), y es tradición entre los comerciantes detenerse en su camino hacia las afueras de la ciudad y pedir un viaje seguro, mientras que los mercaderes de la ciudad suelen hacer sus ofertas finales en el habitaciones privadas de arriba. Todo esto beneficia enormemente a los vampiros que controlan estas dos tabernas en secreto para hacer un seguimiento de casi todos los negocios en la ciudad.

La Torre LlameanteEditar

Esta imponente y estrecha torre sigue siendo la estructura más alta de Praag, a pesar de perder dos sus principales pisos en la guerra. Fue construido como una universidad mágica por el Z'ra Rudolf II, que estaba fascinado por las artes mágicas y deseaba reunir a todos los magos de la ciudad, ya fueran hechiceras de hielo, brujas, o los extraños magos del Imperio.

Las Hechiceras de hielo y Brujas más tradicionalistas miraban con horror que pronto los pisos superiores se llenaron de llamas aethyricas, arcos de fuego helado y explosiones alquímicos, haciendo que la población la apodaran la “Torre Llameante”. Sin embargo, la desaprobación de las hechiceras pronto demostraron que no estaban infundadas pues, durante la Gran Guerra, la torre actuó como un imán para los hechiceros del Caos y fue transformada para siempre por la magia oscura.

Hoy en día, la Torre Llameante se erige como un testimonio de las advertencias de las hechiceras, y ninguno de los que entran en sus cámaras embrujadas regresa; pero, aun así, la promesa de maravillas mágicas perdidas continúa tentando a los cazadores de tesoros desesperados. El Torre Llameante sigue atrayendo fenómenos naturales y no naturales, y estar cerca de ella durante una tormenta es una muy mala idea.

Aunque sus habitantes jugaron un papel importante en la defensa de la ciudad durante la Gran Guerra, los daños causados por la explosión de sus pisos superiores y la mancha del Caos han empañado para siempre la imagen de la magia y sus practicantes. Irónicamente, este prejuicio, junto con la gran población Ungol y los riesgos de lanzamiento de hechizos, significa que casi no hay hechiceras de hielo en Praag.

Las Brujas son bienvenidas, pero ninguna esta dispuesta a caminar en su suelo contaminado a menos que sea absolutamente necesario, dejando a Praag casi completamente vacío de lanzadores de conjuros (aparte de algunos magos imperiales que buscan alguna tradición perdida). Pero las brujas saben que la ciudad no está indefensa: pueden sentir que algún poder en las profundidades; tal vez sea la Venerable Viuda en persona, que protege la ciudad desde abajo, aunque el por qué y en qué medida sigue siendo desconocido.

El Antiguo PalacioEditar

Durante la Gran Guerra, el palacio original fue destruido por los ataques de disformidad, y el Z'ra Zoltan se vio obligado a trasladarse. Desde entonces, ha habido siete intentos por reconstruir sus ruinas destrozadas. En cada ocasión, las estructuras ardieron poco después de ser levantadas, y los que trabajan allí murieron o enloquecieron. Incluso los edificios construidos demasiado cerca del Antiguo Palacio ardieron o se derrumbaron. Al final, la gente de Praag captó el mensaje, y ahora, esta gigantescas ruinas ennegrecidas se sienta como una oscura araña en el Gran Bulevar. El tráfico se desvía en un amplio arco a su alrededor, y la gente a hacer el signo de Dazh cuando caminan cerca. En una de sus paredes se ve una silueta aterradora de una joven en la piedra, como si estuviese impresa por el fuego. Existen muchas teorías acerca de su identidad y su destino. Algunos dicen que sus gritos se pueden escuchar en el Día de los Lamentos, y algunos dicen que es su sangre la que se filtra constantemente en el Bulevar.

Los Jardines de MagnusEditar

Al otro lado del Puente de Karl hay uno de los pocos oasis a la locura de la ciudad: un gran parque en honor de Magnus el Piadoso. Aunque el emperador no rescató personalmente la ciudad, son conscientes de la gran obra que hizo en el sur (y son reacios a poner a cualquier general Kislevita sobre un pedestal).

A diferencia de los jardines de la capital, no se emplea magia para conservar esta zona, solamente un ejército de jardineros extremadamente celosos que persisten con su trabajo a pesar de todo lo que la ciudad ha sufrido. En invierno, está árido y baldío, pero no afecta a su belleza.

Los Jardines de Magnus también contiene muchas maravillas entre sus sinuosos senderos y arroyos estrechos. A las puertas, hay una estatua de su homónimo, alrededor de la cual la gente del pueblo se reúnen en el Día de los Lamentos. Más adelante está el antiguo Observatorio Celestial, ahora abandonado, y más allá destaca la Academia de Música y la Facultad de Arte, que siguen aceptando estudiantes en sus pequeños pero señoriales estudios. Hacia el sur hay una gran área boscosa que alberga el Templo de Ursun, y hay cerca otras locuras arquitectónicas que contienen altares dedicados a Dazh, Tor, Ulric, Taal, y Salyak.

El Templo de DazhEditar

El Templo de la Cegadora Luminiscencia de Dazh (si se nombra por completo), se encuentra en lo alto de la colina, cerca de la Ciudadela. Este enorme templo rivaliza con el de Kislev en tamaño y opulencia. Como todos los templos al dios sol, es una estructura circular abierta al cielo y lleno de imágenes doradas de su deidad elegida. A diferencia de la mayoría de los templos a Dazh, sus paredes exteriores están decoradas con hermosas vidrieras, que representan al Dios y sus muchos compañeros y sus leyendas.

En su centro también se incluye lo que se conoce como "Círculo Vidente”. Aquí, los sacerdotes más devotos se sientan al mediodía y se quedan mirando a los alto a la maravilla de Dazh durante tanto tiempo como les sea posible. Como resultado, la mayoría de los líderes de la secta están ciego. Andrya Uneslav es el observador actual, y es famoso por su percepción infalible de las personas y los sonidos, a pesar de su condición. Se dice que si un pin cae en su templo, Andrya puede decir en qué dirección está apuntando.

Dazh siempre ha sido fuertemente favorecido en Praag, y este fervor se ha intensificado debido a que Kislev vuelve a ser un bastión de Ursun. La pasión de los devotos de Dazh en Praag es legendaria y ha dado lugar a varios eventos religiosos como políticos: religioso en el caso de los milagros, como cuando el Observador Iablanik oró durante mucho tiempo por comida para su ciudad moribunda que se convirtió en un gran manzano; y política en el caso de varios Observadores que en los últimos años se han estado preparando para garantizar la protección de proteger los intereses del culto frente a boyardos, generales, las hechiceras de hielo, y el propio Duque.

El más famoso de todos fue el extremadamente terco Observador Rak, predecesor de Uneslav, que hizo historia cuando se reunió con un embajador del Imperio. El enviado cometió el error de sugerir, tras una larga discusión sobre las obvias debilidades de Kislev y la necesidad de la ayuda del Imperio, que Dazh era innecesario para los que estaban bajo la bendición de Ulric, pues no tienen por qué temer el frío del invierno. Rak agarró al enorme Ulricano y lo lanzó por una de las enormes vidrieras. Este evento se conoció como la "Defenestración de Praag" y causó un revuelo en las relaciones entre el Imperio y Kislev, cuyas repercusiones todavía se notan actualmente.

El Templo de UrsunEditar

Una pila de grandes rocas señalan el Templo de Ursun en los Jardines de Magnus. Dentro de esta pila hay una profunda cueva cuyos túneles se extienden muy por debajo de la tierra. Normalmente, este templo es abierto y acogedor, aunque no esta muy concurrido. Hace dos inviernos, sin embargo, el sumo sacerdote Urosh envió lejos a todos sus subordinados, salvo uno, y no apareció para el Día del Despertar o cualquier otra ceremonia. Su templo empieza a deteriorarse encima suya, pero no piensa dejar su santuario interior y se niega a hablar con nadie.

La razón de su aislamiento autoimpuesto es que Urosh ha sido tocado por el Caos, y le ha crecido el hocico de un jabalí, y los brazos y los hombros están cubiertos con grandes espinas que gotean savia. Su aislamiento es en parte porque él sabe que no puede dejar que los fieles vean a su principal sacerdote en tal estado, sino también porque siente vergüenza al creer que ha ofendido Padre Oso de alguna manera y está siendo castigado. Urosh está cayendo en la locura, y su ayudante, Gyrna, se está quedando sin excusas para explicar la ausencia de su señor. Gyrna necesita ayuda desesperadamente para sacar al sumo sacerdote de la ciudad, pero ¿en quién puede confiar para mantener el secreto?

La DesolaciónEditar

En el extremo este de la ciudad se encuentra un gran espacio abierto que se utilizaba para enterrar a los pobres, para pastar el ganado, y para albergar a las poblaciones de refugiados en época de conflictos. Desde la guerra, ninguna hierba crece allí, y los muertos debajo de la tierra surgen regularmente a la superficie. Un empalagosa miasma verde se cierne sobre la zona casi todos los días, y los gimientes espíritus llaman a los incautos. Nadie va más allá, excepto los aventureros contratados para una misión estúpida o los nigromantes. Hay, por ejemplo, un sacerdote loco en la Ciudad Vieja que cree que la marga de la Desolación está tocada por el Aethyr, y paga bien por carretillas de tierra para suministrar su "gran experimento".

El HornoEditar

Cuando todo el mundo fue consciente de que los muertos vagaban por las calles, la gente de Praag comenzaron a incinerar a sus muertos en lugar de enterrarlos. Esta incineración se realiza en las cámaras de un gran horno que se utilizaba anteriormente para disparar balas de cañón. Los hombres que trabajan en el horno parecen a ferreteros, hombres grandes y fuertes que generalmente no tienen cejas.

Como los funerarios de la ciudad, y dado que la guardia es notoriamente displicente y corrupta, también está en su mano hacerse cargo de los no-muertos cuando se levantan. Armado con sus martillos de fundición, estos hombres marchan por las calles de noche, destrozando cualquier esqueleto o zombi que no está donde se supone que debería. Este tipo de trabajo es peligroso para el cuerpo y el alma, y están tratando desesperadamente de conseguir ayuda de la Sociedad de Pavel Zarevich o de la Guardia Negra de Kislev para mantener bajo control esta amenaza.

Los Brazos de SalyakEditar

Parte hospital, parte orfanato y parte pensión de mala muerte, los Brazos de Salyak es un refugio para los enfermos, los heridos y los indigentes. Comenzó como un enorme albergue, pero un siglo después de la Gran Guerra, fue comprado por un generoso benefactor y regalado al Templo de Salyak, que se encuentra cerca.

Los Brazos todavía tiene el aspecto de una taberna, y kvas se sirve en la amplia zona común que también funciona como el hospital que suele estar lleno a reventar. La plaza frente a Los Brazos también se usa como el único tribunal para los plebeyos de la ciudad. La justicia aquí se administra como un entretenimiento por la tarde, a la vista de todo el mundo, lo que garantiza la imparcialidad de los juicios. Como Los Brazos está situado al lado del Lynsk, frente al Barrio Mercantil en la otra orilla, cualquiera que pida misericordia o justicia desde estas calles mercantiles se le dice que está "en el lado equivocado del río."

Carnicería GranfestínEditar

Justo detrás de las casas de algunos comerciantes desafortunados al oeste de la ciudad, hay un pequeño, pero escandaloso gueto Ogro. Son muy pocos los ogros que pueden soportar la vida de la ciudad, pero a veces se necesita un lugar para quedarse hasta la próxima caravana comercial que se dirija al oeste. Se alojan en esta área y comen en el salón de la Carnicería Granfestín.

Anteriormente una curtiduría, grandes ollas que se usaban para tratar pieles ahora se emplean para guisar, y las largas mesas se llenan con los rugidos de los hambrientos comensales. El tamaño de las porciones son enormes, las comidas duran horas, y todos los stanitsas se mantienen gracias a la constante necesidad de Granfestín de ganado. Abundan los rumores de que los seres humanos también forman parte del menú, pero Ballison Granfestín y su personal, un orgulloso clan Halfling, niegan enérgicamente tales acusaciones.

Las comidas suelen interrumpirse con frecuentes peleas, y es un lugar donde los ogros pueden ser ogros. Hay un letrero en la puerta que pone "¡No flacos!, ¡No tapones! , ¡No esmirriados!”, y solo un Humano, un Enano o un Elfo con grandes aspiraciones suicidas rompería esta norma.

Fuente Editar

  • Suplemento Warhammer Fantasy: Kislev (6ª edición)
  • Warhammer Fantasy JdR: Realm of the Ice Queen (2ª Ed. Rol)
  • Manual Básico Warhammer JdR (1ª edición)

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