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Señor de la Transformación de Tzeentch por Adrian Smith.jpg

Señores Vigilantes, Ojos de Tzeentch, Señores Emplumados, Observadores Alados

El cambio extremo no es algo natural. Tras cada conspiración, cada suceso, cada giro del destino se hallan las maquinaciones de Tzeentch. En interés del cambio perpetuo, Tzeentch exige que el mundo permanezca en un estado continuo de flujo, siempre desenvolviéndose, siempre alterándose, atrapado en un proceso constante de transformación.

Las señales de su obra están por todas partes, desde la aparición de una nueva especia hasta las mutaciones y corrupciones que asolan a sus siniestros servidores. Él es el maestro de la mutación y la magia, y son sus mayores servidores, los Señores de la Transformación (Chi' khami'tzann Tsunoi en lengua oscura), quienes llevan a término sus veleidosos caprichos.

DescripciónEditar

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Ningún secreto escapa a la mirada omnipotente del señor de la transformación, pues nuestras ambiciones e infortunios quedan al descubierto ante una mirada inmortal. Al poseer unas alas brillantes y multicolores y un rostro de pájaro gigantesco, el señor de la transformación es el más extravagante de los grandes demonios. Su piel despide energías antinaturales y la magia fluye a través de su cuerpo deforme igual que la sangre por las venas de un ser mortal. La mutación, la división, la contienda y la discordia son sus objetivos y son muchos los necios y estúpidos mortales que seguirían al caprichoso señor de la transformación para acabar siendo destruidos según sus planes tortuosos e intrigantes.

Tzeentch bendijo a los señores de la transformación, sus grandes demonios, con la capacidad de conocer la aleatoriedad dinámica que conforma los cimientos de la realidad. Están provistos de una astucia increíble y de la sabiduría atemporal de su infernal amo, y detestan las limitantes restricciones que representan la estabilidad y la familiaridad; por ello se consagran a la destrucción del mundo para empezarlo desde cero. Cada uno de ellos tiene sus propios intereses, pero todos obran para desmoronar las estructuras de los mortales y recrearlas de nuevo, sólo para volver a destruirlas una vez más. Los Ojos de Tzeentch son tan insondables como su amo y manipulan alegremente a los mortales, aunque están templados por un agudo intelecto que les permite ver hasta la última consecuencia de cada acción que emprenden.

Dread Korvaskaby por Scott Purdy Señor de la Transformación.jpg
Sin embargo, los Señores de la Transformación son hábiles a la hora de esconder la verdad, así como de también revelarla. Se dice que incluso otros Señores de la Transformación, son incapaces de descubrir una verdad que otro Señor Emplumado desee mantener oculta. Así pues, una reunión de Señores de la Transformación es un evento confuso y complejo, en el que las preguntas se encuentras unas con otras y la verdad se esconde tras incontables capas de engaño.

Como manifestaciones del Gran Conspirador, El que Cambia las Cosas, los grandes demonios de Tzeentch son horriblemente impredecibles y manipuladores. Son los que menos problemas dan para ser invocados, pero también son propensos a dar consejos y profecías falsas o desencaminadas para promover sus propias intrigas eternas. Muchos paladines hacen pactos con estos demonios y obtienen grandes beneficios, pero a la larga sus planes y ambiciones tienen un desastroso final y acaban convertidos en engendros plagados de mutaciones. Pero si un paladín demuestra ser más astuto que una de estas criaturas, las recompensas que puede conseguir son prácticamente ilimitadas. La mutación, la división, el conflicto y la discordia son sus objetivos, y muchos son los estúpidos e insensatos mortales que siguen al caprichoso señor de la transformación, sólo para ser destruidos por sus propias y complejas intrigas.

ManifestaciónEditar

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La aparición de un señor de la transformación va precedida por una gran variedad de efectos extraños. Desde tormentas intensas y repentinas hasta mutaciones aleatorias que alteran la carne de los inocentes; nada es imposible para estos grandes demonios. Su alcance es muy largo, y hace que los hombres comunes se vuelvan caprichosos y tengan emociones contradictorias.

Los animales también se comportan de un modo extraño, como espantados por imágenes fantasmales. Lo que antaño fuera un perro feroz y valeroso puede quedar reducido a una bestia lloriqueante y lastimera que se aterroriza de los ruidos más leves. Multitud de arañas entran arrastrándose por las ventanas, al tiempo que los ratones huyen a toda prisa de los campos para ser aplastados por los pies de los confundidos y sobresaltados plebeyos. Los señores de la transformación avivan la imaginación, evocando locura y conductas extrañas. Este cambio mental se refleja en la alteración de la forma. Se dan mutaciones con mucha mayor frecuencia. Los lunares y las manchas de nacimiento se desplazan por la carne como si tuvieran vida propia. Los ojos cambian de color y se vuelven rosas, azules verdosos y lavanda, así como también los cabellos e incluso la propia carne.

Estos cambios pueden ser menores, pero también se dan otros de gran magnitud; pero nadie escupa indemne a la presencia de un señor de la transformación. Aunque estos grandes demonios afectan más que nada a la mente, también dañan el entorno. Los objetos ordinarios cambian de color, adoptando tonalidades llamativas y discrepantes, o adquiriendo diferentes patrones hasta que comienzan a vibrar con una perturbadora impaciencia por adquirir vida propia y marcharse del lugar. Los puntos de referencia geográfica más conocidos se desvanecen, las señales y postes de los caminos se confunden entre sí, y los textos parecen sobresalir de las páginas para reorganizarse con combinaciones nuevas e interesantes. Los árboles sufren transformaciones completas, conviniéndose en especies totalmente nuevas, la madera muerta vuelve a la vida, mientras que los brotes más jóvenes se descomponen en cuestión de segundos. Volutas de extraños vapores se deslizan por el ciclo, cambiando y adoptando nuevas formas que se retuercen y arremolinan en un estado constante de transformación.

Pero de todos los cambios provocados por los Señores Emplumados, ninguno es tan drástico como el efecto que ejercen sobre la magia. Se dice que, cuando aparece un señor de la transformación, las corrientes mágicas se desplazan de formas contradictorias y opuestas, ondulando, cambiando y produciendo resultados inesperados e inauditos. Las reservas de Dhar se inflaman y arden con una luminosidad púrpura o marrón, y las habilidades mágicas de los magister más experimentados se descontrolan por completo. Surgen manifestaciones del Caos por todas partes, y quienes las contemplan se vuelven locos de temor y de pánico. Enfrentarse al poder de un señor de la transformación es una experiencia aterradora, y quienes lo hacen jamás salen ilesos.

AspectoEditar

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Cuando un señor de la transformación revela su presencia, ofrece una visión espantosa. Se trata de una inmensa criatura emplumada con una cabeza de ave carroñera situada en el extremo de un cuello largo y carunculado, que casi parece demasiado débil y frágil para sostenerla. Ningún secreto escapa a la mirada omnisciente de un señor de la transformación, pues todas las ambiciones y aflicciones se desnudan ante su escrutinio inmortal. Provistos de brillantes alas multicolor y gigantescos rostros de pájaro, los señores de la transformación son los grandes demonios más extraños de todos. Su piel late con energías sobrenaturales, pues la magia recorre su cuerpo transmutable como la sangre que es bombeada por las venas de los mortales.

Los Señores de la Transformación no consideran esencial mantener la consistencia del color, apariencia o incluso forma, a menos que les apetezca hacerlo y pueden asumir cualquier forma que deseen. Su rasgo más llamativo son los ojos. Pocos mortales llegan a soportar el escrutinio de su mirada y se dice que cuando un Señor de la Transformación mira a un mortal, no solo percibe la carne efímera de la criatura, sino también el fracaso o la consecución final de sus esperanzas y sueños.

CapacidadesEditar

Señor Transformación Tzeench.jpg
Además de sus rasgos demoníacos, tal y como podría esperarse de una criatura creada a partir de la magia en su estado puro y unida a la voluntad del Maestro de la Hechicería, el señor de la transformación es un hechicero sumamente poderoso. Pueden emplear la energía pura de Tzeentch, moldeándola y tejiéndola para que sirva a sus propósitos. Los vientos de magia obedecen sus órdenes, así que puede convocar tempestades de cambios y mutaciones o desintegrar a los enemigos de Tzeentch mediante rayos de fuego multicolor. No sólo manipulan la magia con experta pericia, sino que también gozan de una enorme resistencia a ella. Pueden privar a los practicantes de magia de su poder, anulando sus capacidades mágicas y dejándolos expuestos a su cruel furia.

Aunque los señores de la transformación prefieren utilizar la magia, la hechicería y las artimañas para conseguir sus objetivos, no por ello dejan de ser temibles adversarios en combate cuerpo a cuerpo: sus enormes garras cortantes como guadañas pueden atravesar las armaduras más resistentes. A lo largo de los milenios, un sinfín de grandes héroes y aventureros han llegado a subestimar a estas extrañas criaturas, dejándose engañar por la aparente fragilidad de sus cuerpos enjutos y sus batientes alas; como consecuencia, todos aquellos quedaron a merced del demonio en cuanto comprobaron como sus lanzas y espadas se hicieron añicos al golpear su piel inmortal.

Un señor de la transformación casi siempre va armado con algún arma o artefacto del Caos, poderosos objetos imbuidos de la esencia de la magia. Con estas espadas y hachas, los Emplumados pueden abrirse paso a través de los adversarios más resistentes. Pero antes de acercarse a sus enemigos los someten a una potente mirada que paraliza a aquellos lo bastante valientes como para tratar de sostenerla. Una vez inmovilizada su víctima, el Emplumado se aproxima a ella para despedazarla con su arma del Caos antes de proferir tina carcajada chillona.

MiniaturasEditar

  • Kit de señores de la Transformación 3ª edición
  • Ejemplo de Señor de la Transformación 3ª Edición (1)
  • Ejemplo de Señor de la Transformación 3ª (2)
  • Ejemplo de Señor de la Transformación 3ª (3)
  • Señor de la Transformación de Forge World
  • Miniatura de Warmaster

ImágenesEditar

FuentesEditar

  • Ejércitos Warhammer: Hordas del Caos (6ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Demonios del Caos (8ª Edición).

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