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Tensión en la Puerta Norte

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Nagash Gran Nigromante retornado Fin de los Tiempos.jpg

El Fin de los Tiempos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la serie de libros de campaña y novelas de El Fin de los Tiempos, que recientemente ha sustituido la línea argumental de La Tormenta del Caos

Archaon Señor del Fin de los Tiempos.jpg

Kurt Helborg Empire.jpg

Kurt Helborg dirige los ejércitos de Altdorf contra la marea del Caos

A la sombra de las estatuas gemelas de Ulric y Sigmar vislumbradas fuera de la Puerta Norte, Kurt Helborg se preparaba para reunirse con la muerte.

Mil ochocientos hombres buenos estaban alineados en el barro en el norte de la ciudad, la mitad de ellos ya envueltos en batalla contra el ejército hombres bestia que se había derramado del bosque. El resto esperó cerca de las murallas, entre ellos los veteranos más duros de la Reiksguard, dispuestos a reforzar la línea donde sus compañeros empezaran a flaquear.

Helborg observó los rostros sin afeitar, amargados y manchados de sudor de las tropas a su alrededor mientras el estruendo de la guerra bramaba por encima de la tormenta. La sensación de malestar en sus entrañas regresó. Estos eran buenos, soldados honestos, hombres que luchaban por la santidad de su país de origen y la supervivencia de sus familias. ¿Quién era él para guiarlos? El gran y poderoso Mariscal de la Reiksguard - agotado, desesperado, un hombre casado sólo con la espada. Tal vez tenía menos derecho a dirigirlos que el más débil de ellos.

Porque era él quien había hecho un pacto con los no muertos.

Estirándose hasta el límite de la visión en las almenas de la Puerta Norte estaban filas y filas de cadáveres, cada uno inmóvil y apestando el aire húmedo. Iban desde boquiabiertos esqueletos ocres de barro del Reik a ensangrentados zombis para quienes la muerte no había sido más que un respiro momentáneo. Casi cada uno de los cadáveres en las murallas era un ciudadano de Altdorf; Helborg podía incluso localizar la armadura primitiva usada durante los primeros días de la ciudad en algunos de ellos.

Aunque su aliado en la oscuridad había llegado sólo con cinco compañeros, sus habilidades nigrománticas habían demostrado ser lo suficientemente potentes como para arrancar a los muertos de todas las calles y cementerios en toda la ciudad. Ahora el perímetro interior de Altdorf rebosaba de filas de los sin vida.

Y luego estaba el propio Vlad. Los hombres del Mariscal de la Reiksguard no dejaban de lanzar miradas cautelosas hacia el noble von Carstein en pie a la sombra de la Puerta Norte, con su lacio pelo negro enmarcando una sonrisa irónica que se retorcía en sus rasgos altivos.

"Helborg", gritó el vampiro. El Mariscal de la Reiksguard se picó con el tono de mando, pero mantuvo su tranquilidad. "Tu línea frontal vacila. Puedo oler su cobardía en la brisa. Es tiempo para un bonito discurso, me parece".

Las tres vampiresas vestidas de blanco en la oscuridad detrás de Vlad rieron con voz sedosa. A un lado del trío, un vampiro calvo, blindado con los colores de Marienburgo acarició el cráneo de un Terror Abismal parecido a un murciélago.

"Estamos listos, von Carstein", gruñó Helborg. "Mis hombres están dando sus vidas ahí afuera en defensa de esta ciudad mientras que tú miras, acechando en la oscuridad".

"No me vas a encontrar en las murallas de Altdorf hoy, Helborg". Vlad miró a las almenas, frotándose el peto con aire ausente. "Todavía tengo... recuerdos incómodos de una pica de madera no muy lejos de aquí, pero confía en mí; vivos o muertos, mis títeres no estarán ociosos..."

ORIGINAL:

In the shadow of the twin statues of Ulric and Sigmar looming outside North Gate, Kurt Helborg prepared to meet with death.

Eighteen hundred good men were lined up in the mud at the north of the city, half of their number already embroiled in battle against the beastmen army that had poured out of the forest. The rest waited close to the walls, amongst them the Reiksguard's hardiest veterans, ready to reinforce the line should their comrades begin to buckle.

Helborg scanned the stubbly, sour, sweat-smeared faces of the troops around him as the din of war raged above the storm. The gnawing feeling in his gut returned. These were good, honest soldiers, men fighting for the sanctity of their homelands and the survival of their families. Who was he to lead them? The great and powerful Reiksmarshal - exhausted, desperate, a man married only to the sword. Perhaps he had less right to lead than the weakest of them.

For it was he who had made a pact with the undead.

Stretching to the limit of vision on the battlements of the North Gate were rank upon rank of cadavers, each motionless and stinking in the humid air. They ranged from slack-jawed skeletons the ochre of Reik-mud to gore-covered zombies for whom death had been but a momentary respite. Almost every one of the corpses on the walls was an Altdorfer; Helborg could even pick out the primitive armour worn during the city's early days upon some of them.

Though his ally in the darkness had arrived with but five companions, his necromantic skills had proven potent enough to wrench the dead from every street and graveyard across the city. Now Altdorf's inner perimeter teemed with the ranks of the unliving.

And then there was Vlad himself. The Reiksmarshal's men could not help but cast wary glances towards the von Carstein noble standing in the shadow of the North Gate, lank black hair framing a wry smile that twisted across his haughty features.

"Helborg", the vampire called out. The Reiksmarshal bridled at the commanding tone, but kept his peace. "Your front line wavers. I can smell their cowardice on the breeze. Time for a pretty speech, methinks.

The three white-clad vampiresses in the darkness behind Vlad laughed silkily. To one side of the trio, a bald, armoured vampire in the colours of Marienburg stroked the skull of a bat-like Terrorgheist.

"We're ready, von Carstein", Helborg growled. "My men are giving their lives out there in defence of this city while you watch, skulking in the darkness".

"You will not find me on the walls of Altdorf this day, Helborg". Vlad looked up at the battlements, rubbing his breastplate absently. "I still have... uncomfortable memories of a wooden pike not so far from here. But trust me; living or dead, my puppets will not be idle..."

La Caída de Altdorf
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Miembro a cargo: snorri Fecha de inicio: 19-01-16 Estado: Esperando revisión

FuentesEditar

  • The End Times II - Glottkin.

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