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Eric Polak skaven Thanquol AoR

Thanquol es un Vidente Gris extremadamente peligroso que, mediante el empleo de tácticas peligrosas en el mejor estilo skaven, ha ascendido a través de las filas de su orden. Su crueldad y astucia solo son equiparables a su paranoia, características muy útiles para hacer carrera entre los Skavens. Sus habilidades le han ganado el favor de los Señores de la Descomposición, así como la enemistad de otros líderes Skavens, y Thanquol se ha convenido en uno de los agentes favoritos del Consejo de los Trece.

DescripciónEditar

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Thanquol es un Vidente Gris de gran distinción, astuto y excepcionalmente peligroso, con los peculiares talentos de esquivar siempre a la muerte e inspirar un miedo irracional a sus semejantes. Logró abrirse paso hasta la orden de los Videntes Grises a través del sistema tradicional Skaven: pasando por encima de los cadáveres de sus adversarios, entrando en la orden como aprendiz y finalmente devorando a su mentor. Su rápida ascensión desde las entrañas de la Ciudad Subterránea bajo Plagaskaven hasta la cima del poder fue seguida con interés por el Consejo de los Trece, y parece que tiene muchos amigos (así como muchos enemigos) entre los Señores de la Descomposición.

Thanquol es un un agente particularmente privilegiado del Consejo de los Trece. A lo largo de más misiones de las que nadie recuerda, Thanquol ha investigado información sobre artefactos ignotos, e incluso ha agitado la insurrección entre los enemigos de los Skaven. Ambicioso y egocéntrico incluso para los estándares de los hombres rata, Thanquol no pierde ninguna oportunidad de usar su astucia conspirativa para mejorar su propia posición social. Es un maestro en el arte de manipular o "interpretar mal" las órdenes del Consejo cuando puede explotar la situación en su propio favor, y siempre está reevaluando sus planes, buscando diferentes ángulos de planteamiento o nuevos beneficios que obtener. Como tantas veces les ha asegurado a los miembros del Consejo de los Trece, el hecho de que varias de las misiones que se le asignan acaben siendo un desastre no es en absoluto culpa tuya.

El Vidente Gris por Ralph Horsley Thanquol
Durante todos estos años, Thanquol ha podido aguantar su frenético ritmo de vida y sus poderosos despliegues de magia mediante un copioso consumo de Piedra bruja. Las vividas aunque aberrantes visiones que pueblan su mente, carcomida por la disformidad, le han dado una suerte de perspicacia sobrenatural que le impele a cambiar sus planes en el último minuto, o a saltar de pronto en una dirección concreta y sin motivo aparente. Aunque algo errático, este instinto hiperdesarrollado le ha salvado la vida en más de una ocasión. Sin embargo, todos los episodios de mala suerte (o los certeros disparos) que Thanquol esquiva acaban invariablemente por salpicar a quien tiene más cerca. Quizás por eso los demás Skaven le temen tanto. 

Todos los Videntes Grises son expertos en un campo particular de conocimiento, y el campo en el que más se deleita Thanquol es el estudio de los humanos, pues de todas las razas del Mundo es la que considera más interesante y fácil de corromper. Thanquol ha sido enviado por todo el Viejo Mundo en misiones del Consejo, desde Tilea hasta las fronteras norte del Imperio; incluso ha viajado hasta las lejanas Tierras del Sur, Lustria y los dominios del Clan Eshin en la prácticamente legendaria Cathay. Thanquol ha sido especialmente educado en la sociedad y cultura de los humanos, a quienes considera su máxima especialidad, llevando a cabo sus propios experimentos privados con esclavos humanos en su madriguera de Plagaskaven.

Portada El Templo de la Serpiente por Ralph Horsley Thanquol
Thanquol tiene un vasto conocimiento sobre los idiomas, historia y demás particularidades de las "cosas humanas", y ha pasado mucho tiempo buscando los mejores modos de manipular a dichas criaturas. Thanquol a tenido un gran éxito corrompiéndolas y sobornándolas para construir viles redes de informadores y agentes en muchas de las principales ciudades de los humanos. Las intrigas y proyectos a gran escala que ha liderado contra las naciones del Viejo Mundo han sido causa de muerte y destrucción.

El Vidente Gris también ha estado al mando de bastantes ejércitos Skaven en batallas contra Humanos, Orcos, Elfos, Enanos, No Muertos y adoradores del Caos y ha obtenido la victoria con igual astucia en todos los casos. Aunque Thanquol suele salir victorioso, su gloria es comprada habitualmente a un alto precio en vidas Skaven. Naturalmente, un detalle sin importancia como este no importa en absoluto ni a Thanquol ni al Consejo de los Trece.

En los últimos tiempos, sin embargo, las taimadas maquinaciones de Thanquol se han topado con dificultades y parecen fracasar con una alarmante regularidad, aunque debido a la bendición de la Gran Rata Cornuda que parece pesar sobre él, incluso dichas calamidades han acabado por incidir en su favor. En el año 2499 Thanquol dio la orden de atacar la ciudad humana de Nuln después que una pareja de aventureros, el poderoso Gotrek Gurnisson y su inseparable compañero, Félix Jaeger, desbarataran su conspiración para provocar una guerra civil en el Imperio al manipular al jefe de la polciía secreta de la ciudad. A despecho de los mejores esfuerzos de Thanquol para matar a Felix y Gotrek, estos sobrevivieron y organizaron a los ciudadanos de Nuln para expulsar a los Hombres Rata de la ciudad.

Thanquol

La mitad de la ciudad fue destruida, junto con casi todo el Clan del Señor de la Guerra Vermek Skab , que era quien había sido asignado para ejecutar dicha operación militar. Con todo, el Consejo consideró la batalla de Thanquol en Nuln como una gran victoria. Por aquel entonces, Thanquol aún no sabía que, de hecho, el Clan Skab era considerado una amenaza por el Consejo de los Trece, pero cuando esto se hizo público el Vidente Gris no perdió tiempo en apuntarse el tanto y explorar la situación en su favor. Así pues, lo que la mayoría de Skaven recuerdan de aquello es que Thanquol aplastó el traicionero plan de los Skab, y no que su misión principal (el ataque sobre Nuln) fue un fracaso con un altísimo coste de bajas. Thanquol "ha estado a punto" de lograr un montón de cosas a lo largo de su carrera jalonada de decepciones: ha estado a punto de robar planes secretos, ha estado a punto de hacer caer bastiones Enanos, ha estado a punto de provocar guerras civiles entre los enemigos de los Skaven, etc....

La razón detrás de la mayoría de estos fracasos (aparte, por supuesto, de las traiciones típicas de la raza skaven cuyos miembros envidian a Thanquol por tener un intelecto superior al suyo), se encuentran en las notorias figuras de Gotrek y Félix. El peligroso Matador Enano y el poeta humano han trastocado muchos de los planes del Vidente Gris. Pocas criaturas han logrado despertar el odio de Thanquol y han vivido para contarlo. Thanquol conspira continuamente para provocar la muerte de los dos aventureros de formas cada vez más horribles y agónicas, pero hasta ahora los héroes se las han arreglado para arruinar sus proyectos y esquivar todas las sofisticadas trampas y emboscadas que les ha tendido. La forma fastidiosa en que estos dos aventureros han logrado escapar tantas veces de la muerte a manos de los enviados de Thanquol está empezando a ejercer un efecto perjudicial en los nervios del Vidente Gris, pero Thanquol no desiste en su empeño. Con toda seguridad, sabe que sólo es cuestión de tiempo que su privilegiada mente encuentre un método lo bastante cruel y efectivo para vengarse por todas las indignidades que ha tenido que sufrir a manos de esos dos idiotas, y entonces marchará sin nadie que se le oponga para imponer su poder definitivo.

Thanquol and Boneripper

En reconocimiento por sus "éxitos" (a menudo diferentes a los que buscaba en un principio), Thanquol suele recibir del Consejo de los Trece el regalo de una Rata Ogro mutante para que le haga de guardaespaldas. A lo largo de los años Thanquol no ha tenido demasiada suerte con sus guardaespaldas, muchos de los cuales han sufrido muertes horribles (en varias ocasiones, a manos de ese fastidioso dúo). Cada vez que Thanquol pierde a una de esas Ratas Ogro, es sustituida por otra gracias a los esfuerzos de crianza y reconstrucción de los Clanes Skryre y Moulder. Muchas veces la "nueva versión" de su guardaespaldas se crean reaprovechando material de la anterior bestia. Sea como sea, la nueva y mejorada Rata Ogro siempre recibe el nombre de Destripahuesos. Su última versión, es la versión reanimada del cadáver de su primera Rata Ogro guardaespaldas "revivida" mediante la siniestra tecnología y hechicería oscura del Clan Skryre. Gracias a esta resistente (aunque también estúpida) ayuda, y a su propio y paranoico "sexto sentido" Thanquol vuelve a estar en disposición de servir a los Señores de la Descomposición a pleno rendimiento.

El Fin de los Tiempos Editar

Nagash Gran Nigromante retornado Fin de los Tiempos

El Fin de los Tiempos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la serie de libros de campaña y novelas de El Fin de los Tiempos, que recientemente ha sustituido la línea argumental de La Tormenta del Caos

Archaon Señor del Fin de los Tiempos

Thanquol y destripahuesos el fin de los tiempos
A través de la magia, la manipulación y la intuición astuta, Thanquol había servido al Imperio Subterráneo en muchas misiones. En cada acto y cada acción, Thanquol tenía solamente un objetivo: cómo podría explotar la situación para servir mejor a sus propias necesidades.

Como cualquier skaven, Thanquol era un oportunista ambicioso y egoísta; sin embargo, ningún otro podía igualar la buena suerte del vidente gris. Ya fuera precognición o la bendición de la Rata Cornuda, el vidente gris tenía un extraño sexto sentido que le permitía actuar primero sin importar qué. Con una sacudida de su cola, Thanquol alteraría los planes de guerra o estratagemas en el último minuto. Esto era a menudo una prueba para buscar nuevas ventajas, pero podría haber sido simplemente una fuerte intuición repentina. En el pasado, tales reorientaciones apresuradas permitieron a sus ejércitos evitar emboscadas, o lo llevaron en la dirección de tesoros desconocidos.

No todos los planes maestros de último minuto de Thanquol funcionaban. De hecho, pocas de sus ideas, si las hubo, salieron de acuerdo con su diseño inicial. Sus constantes manipulaciones y tribulaciones invariablemente dejaban el plan original tan alterado que nadie, ni mucho menos Thanquol, estaba completamente seguro de lo que se suponía que sucedería a continuación. Sin embargo, como Thanquol era un poderoso mago, y también increíblemente afortunado, el Consejo de los Trece aprendió que los resultados finales eran a menudo no tan buenos como lo esperado.

De hecho, durante muchos años, Thanquol había logrado beneficiarse de su alta posición con el Consejo de los Trece - tanto que sus compañeros cornudos sólo podían mirarlo con envidia. El vidente gris tenía la habilidad de acurrucarse en una posición privilegiada para ser recompensado con muchos activos más tangibles. Destacando entre estos premios estaba su guardaespaldas rata ogro, Destripahuesos o, más correctamente, una serie de guardaespaldas rata ogro llamados Destripahuesos - porque ninguno de ellos vivía por mucho tiempo. Cada uno era más grande y llevaba más piezas mecánicamente mejoradas que el anterior, aunque no pocos utilizaban piezas reanimadas de sus antiguos homónimos.

Ricamente recompensado como era, Thanquol podía conseguir cada vez más piedra bruja. Garantizar un suministro constante de ese precioso producto se convirtió en un objetivo primordial de sus misiones. Las retorcidas visiones proféticas que la piedra bruja concedía al vidente gris siempre habían dado sus frutos. Sin embargo, había un inconveniente, ya que Thanquol se había vuelto completamente adicto a la peligrosa sustancia. Otros skaven descubrían que incluso un mordisco pequeño de piedra bruja pura tenía consecuencias horribles, pero no importaba cuánto ingiriera Thanquol, nunca pareció tener problemas por ello. Podía masticar grandes pepitas, incrementando sus poderes cien veces sin efectos desastrosos.

A medida que los acontecimientos se desarrollaban, y los videntes grises eran apartados fuera de su elevada posición, Thanquol acababa de regresar de Tilea, con sus arcas llenas de esclavos y piedra bruja, su poder personal nunca había sido mayor. Al igual que sus compañeros, Thanquol temía este ominoso nuevo desarrollo de los acontecimientos, pero en lugar de atormentarse con la indignidad de la situación, vio oportunidad. Con el vidente gris Kritislik muerto, había un asiento vacío en el Consejo de los Trece. Sólo necesitaba demostrar su valía a los restantes Señores de la Decadencia y asegurarse de que ninguno de sus compañeros videntes grises se interpusieran en su camino.

Cuando el Gran Ingeniero Brujo Skribolt pidió la ayuda de Thanquol durante el ataque dirigido por el Clan Skryre a Nuln, Thanquol - siempre confiado de sí mismo - estaba seguro de que le habían preguntado por su alta reputación, su conocimiento de las cosas-hombre y su exitoso ataque hace años sobre la misma ciudad. Estaba feliz de complacer a Skribolt, viendo una oportunidad para demostrar su destreza de una vez por todas. Sin embargo, como ocurría a menudo, el vidente gris había juzgado mal.

Skribolt, como muchos otros, tenía rencorosas deudas desde largo tiempo atrás contra los magos cornudos. Sin pretender atacar abiertamente al vidente gris, Skribolt hizo lo mejor que podía hacer: echó toda la culpa de todo fracaso a Thanquol. Esto, junto con separar al hechicero de su guardaespaldas bajo la pretensión de "reparaciones", parecía una manera segura de deshacerse de él. Sin embargo, Skribolt no podía haber anticipado la asombrosa habilidad del vidente gris para llegar de alguna manera a la cima en cada situación.

Impulsado por la desesperación, Thanquol trató de invocar a un Señor de las Alimañas. Esto era siempre una experiencia que destrozaba los nervios a cualquier vidente gris, pero lo fue aún más para Thanquol. Su intento anterior había convocado a un desenfrenado Devorador de Almas - y no a cualquiera, sino a Skarbrand, el Destructor del Más Allá. Aunque el resultado final fue quizás más devastador, era una experiencia que había dejado una marca en el vidente gris.

Como quería la fortuna - con la luna maldita que los hombres llamaban Morrslieb arrastrada más cerca, y las mareas del Caos creciendo más fuertes que nunca - la invocación de Thanquol trajo no sólo un Señor de las Alimañas, sino quizás a uno de los más poderosos demonios rata que habían caminado por el mundo - Skreech Reyalimaña.

Ansioso por clavar sus sucias garras en el reino de los mortales, Reyalimaña se convirtió en el patrón de Thanquol, ayudando al vidente gris a usurpar el liderazgo del ataque a Nuln del Clan Skryre. Fue Reyalimaña el que mejoró a Destripahuesos, usando su magia para agrandar la criatura y unir varios otros especímenes dentro de esa enorme bestia. Destripahuesos era semejante a todas las ratas ogro, aunque mayor en todos los aspectos; más musculosa, bestial y absolutamente hostil hacia todos salvo Thanquol y su creador.

Reyalimaña también se aseguró de que los Ingenieros Brujos equiparan a la gigantesca Rata Ogro con el último y más devastador armamento. Así, cuando Thanquol conoció a su "mejorado" Destripahuesos, la bestia tenía un lanzallamas de disformidad en cada uno de sus cuatro brazos, suficiente potencia de fuego para inmolar a regimientos enteros de enemigos. Para encuentros más cercanos, podía usar braseros de fuego brujo como ardientes bolas de demolición para golpear con la fuerza de un meteorito.

A pesar de sus maneras insensibles y egoístas, Thanquol siempre había estado orgulloso de sus Destripahuesos. Esto no era tanto un apego emocional como el simple alivio de saber que estaba vigilado por un guardaespaldas robusto y leal, aunque estúpido. Naturalmente ahora, con su enorme protector y mejor armado que nunca, el aprecio de Thanquol también aumentó. El nuevo Destripahuesos era tan grande que el vidente gris podía escalar su espalda, usándolo como una monstruosa montura de algún tipo.

Thanquol y Destripahuesos hacen un temible duo, con el arcano poder del vidente gris complementando la fuerza salvaje de la gigantesca rata ogro. Mientras que algunos podían haber señalado que las bendiciones de Thanquol eran meramente debidas a la buena fortuna, el propio vidente gris clamaba que, esta vez, su genio no podía negarse. Era posible que todos se postraran delante de él por su gran rata ogro - pero Thanquol sabía que simplemente era su debido derecho.

ORIGINAL:

Through magic, manipulation and shrewd intuition, Thanquol had served the Under-Empire on many missions. In every deed and every action, Thanquol had but one goal: how he could exploit the situation to best serve his own needs.

Like every skaven, Thanquol was a self-serving, ambitious opportunist - however, no other could match the grey seer's good fortune. Whether it was precognition or the blessing of the Horned Rat, the grey seer had an uncanny sixth sense that allowed him to land feet first no matter what. With a twitching of his tail, Thanquol would alter war plans or stratagems at the last minute. This was often a probe for new advantages, but could simply have been a sudden strong intuition. In the past, such hasty re-directions allowed his armies to avoid ambushes, or pointed him in the direction of undiscovered treasures.

Not all of Thanquol's last minute masterplans worked out. In fact, few, if any, of his ideas panned out according to their initial design. His constant tinkering and meddling invariably left the original plan so altered that no-one, least of all Thanquol, was entirely sure what was supposed to happen next. However, as Thanquol was a powerful mage, and also incredibly lucky, the Council of Thirteen learned that the end results were as often as not better than expected.

Indeed, for many years, Thanquol had managed to profit from his high standing with the Council of Thirteen - so much so that his horned peers could only look on with envy. The grey seer had a knack for wheedling himself into prime position to be rewarded with many, more tangible, assets. Chief amongst these prizes was his rat ogre bodyguard, Boneripper or, more properly, a series of rat ogre bodyguards named Boneripper - for none of them lived for very long. Each one was larger and bore more mechanically enhanced parts than the last, although no few used re-animated pieces of their former namesakes as well.

Richly rewarded as he was, Thanquol could affor more and more warpstone. Securing a steady supply of that precious commodity became a prime goal of his missions. The twisted, prophetic visions that the warpstone granted the grey seer had always paid off. There was a downside, however, as Thanquol had become completely addicted to the dangerous substance. Other skaven found that even a nibble of pure warpstone had horrific consequences, but no matter how much Thanquol ingested, he never seemed troubled by it. He could grind down large nuggets, boosting his powers hundredfold with no disastrous effects.

As events unfolded, and the grey seers were manoeuvred out of their ascendant position. Thanquol was just returning from Tilea. With his coffers full of slaves and warpstone, his personal power had never been greater. Like his peers, Thanquol was fearful of his ominous new development, but rather than railing at the indignity of the situation, he saw opportunity. With Grey Seer Kritislik dead, there was an empty seat on the Council of Thirteen. He needed only to prove his worth to the remaining Lords of Decay - and ensure none of his fellow grey seers stood in his way.

When Great Warlock Skribolt asked for Thanquol's assistance during the Clan Skryre-led attack upon Nuln, Thanquol - ever full of himself - was certain he was asked beacuse of his high standing, his knowledge of the man-things, and his successful attack years ago upon the very same city. He was happy to oblige Skribolt, seeing a chance to prove his prowess once and for all. As was often the case, though, the grey seer had badly misjudged.

Skribolt, like many others, had long-standing grudge-debts against the horned mages. Without wishing to openly attack the grey seer, Skribolt did the best thing - he pinned all the blame for every failure upon Thanquol. This, along with separating the sorcerer from his bodyguard under the pretence of "repairs" seemed a sure way to dispose of him. However, Skribolt could not have anticipated the grey seer's amazing ability to somehow come out on top in every situation.

Driven by desesperation, Thanquol attempted to summon a Verminlord. This was always a nerve-racking experience for any grey seer, but was even more so for Thanquol. His previous attempt had summoned a rampaging Bloodthirster - and not just any, but Skarbrand, the Destroyer from Beyond. Although the end result was perhaps more devastating, it was an experience that had rightfully left a mark upon the grey seer.

As fortune would have it - with the cursed moon that men called Morrslieb dragged closer, and the tides of Chaos growing stronger than ever before - Thanquol's summoning brought forth not just a Verminlord, but perhaps one of the most powerful of the rat daemons to ever walk the world - Skreech Verminking.

Anxious to get his claws dirty in the mortal realm, Verminking became Thanquol's patron, aiding the grey seer in usurping leadership of the Nuln attack from Clan Skryre. It was Verminking that enhanced Boneripper, using his magics to enlarge the creature and amalgamating several other specimens within that hulking beast. Boneripper was akin to all rat ogres, only greater in every respect; more muscle-bound, bestial, and absolutely hostile towards everyone save Thanquol and its creator.

Skreech Verminking also ensured that the warlock engineers outfitted the giant rat ogre with the latest and most devastating weaponry. Thus, when Thanquol met his "improved" Boneripper, the beast bore a warpfire thrower upon each of its four arms - enough firepower to immolate entire enemy regiments. For closer encounters, warp braziers could be affixed - wrecking balls of burning warpstone that struck with the impact of falling meteors.

Despite his callous and self-centred ways, Thanquol has always been fond of his Bonerippers. This was not so much an emotional attachment as it was the simple relief of knowing that he was watched over by a sturdy and loyal, albeit mindless, bodyguard. Naturally, with his protector now grown huge and better armed than ever, Thanquol's appreciation likewise increased. The new Boneripper was so large that the grey seer could scramble up its back, using it as a monstrous mount of sorts.

Thanquol and Boneripper made a fearsome duo, the arcane might of the grey seer complementing the savage brawn of the giant rat ogre. While some may have pointed out that Thanquol's blessings were merely down to good fortune, the grey seer himself claimed that, this time, his genius could not be denied. It was possible that all cowered before him beacuse of his towering rat ogre - but Thanquol knew it simply to be his rightful due.

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Muerte desde Abajo Editar

Thanquol y destripahuesos muerte desde abajo

Un poderoso vidente gris, Thanquol había dirigido una serie de casi victorias que se extendían aún más que su lista de ex guardaespaldas ratas ogro. Se apoderó del ataque de Nuln por una razón: ganar poder eterno para sí mismo. Agraciado con la más monumentalmente enorme y atroz Destripahuesos hasta la fecha, Thanquol no se dentendría ante nada para recuperar su buena reputación con el Consejo de los Trece, y una codiciada posición entre su ilustre número. Todavía no se había preguntado por qué el Señor de las Alimañas Skreech Reyalimaña estaba tan ansioso por ayudarlo.

Relatos relacionadosEditar

MiniaturasEditar

  • Miniatura del Fin de los Tiempos
  • Despripahuesos con braseros de fuego brujo
  • Miniatura de Thanquol con nueva versión de Destripahuesos (6ª edición)
  • Miniatura Thanquol de la 4ª edición
  • Miniatura Destripahuesos de la 4ª edición

ImágenesEditar

  • Vidente Gris Thanquol en Shadow of the Horned Rat

FuentesEditar

  • Ejércitos Warhammer: Skavens (4ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Skavens (6ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Skavens (7ª Edición).
  • The End Times IV - Thanquol

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