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Ulric

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  • Principales órdenes: Orden del Lobo Aullante, Orden de los Caballeros del Lobo Blanco
  • Principales festividades: Fin de Campaña (Fin de los Brotes), Hochwinter (Plenitud Mundial), Inicio de Campaña (Primeros Brotes)
  • Libros sagrados: Liber Lupus, Teutognengeschichte, El Credo de Ulric
  • Símbolos sagrados: El lobo blanco

Ulric es el dios de los lobos, la guerra y el invierno. Mucho antes de que el Imperio fuese fundado por Sigmar, era adorado por los habitantes y guerreros del Viejo Mundo. Ulric es con mucho el dios más iracundo de los seres humanos, pero al mismo tiempo el que más encarna el coraje, fuerza y poder. En el panteón de los dioses antiguos él es el hermano de Taal. Él es adorado principalmente en el norte del Imperio, en las provincias de Nordland, Ostland y, sobre todo Middenland y la ciudad de Middenheim.

Los adoradores de Ulric preservan el espíritu y las tradiciones de sus antepasados pre-Imperiales, y la dirección del culto de Ulric es capaz de rastrear sus raíces en más de tres milenios de antigüedad.

UlricEditar

Según el Liber Lupus (Libro del Lobo), el culto de Ulric es una de las religiones humanas más antiguas del Viejo Mundo. Se dice que, hace miles de años, Ulric condujo a una tribu humana hasta una extensa región boscosa. La tribu, a la que la mayoría de los eruditos modernos conocen como los teutógenos, era salvaje y primitiva, y masacró a la población indígena de aquellos bosques para demostrar su valía. Los sanguinarios tribales se dispersaron rápidamente por los bosques, llevando a cabo numerosas matanzas durante varias generaciones, exaltando a su dios con cada víctima.

Tras innumerables años de guerras y conquistas, Ulric guió a su pueblo hasta una elevada montaña de cima plana, oculta en el rincón más profundo del gélido norte. Para iluminar su camino el dios golpeó la montaña con su puño, y una ardiente llama plateada brotó de ella. Los teutógenos siguieron aquel fulgor ultraterreno, hasta que llegaron en pleno invierno a la base de la montaña sagrada. Pero aquel lugar era el terreno de caza de varios lobos blancos, cuyos aullidos helaron la sangre de los humanos que habían invadido su territorio. Los miembros de la tribu, ateridos y fatigados por su largo viaje, alzaron sus armas y les devolvieron el grito, pues no estaban dispuestos a retroceder por muy cansados o doloridos que estuvieran. Ulric, complacido por esto, los envolvió a todos con una brillante luz blanca que asustó y ahuyentó a los lobos. Los teutógenos, maravillados por la santidad del lugar, juraron inmediatamente construir el mayor de los templos y adorar por siempre a Ulric, su Dios del Invierno, la Guerra y los Lobos.

Decenas de siglos después, el frío fuego de las montañas aún arde con furiosa llama blanco-azulada, pero ahora permanece oculto a la vista en el interior del inmenso templo ulricano construido hace ya tanto tiempo. Se conoce como la Llama Eterna, y es de extrema importancia para el culto; acuden peregrinos de todas partes para contemplada. Muchos creen que Middenheim, la gran capital que rodea el templo, jamás caerá mientras la llama ancestral continúe ardiendo, y el fracaso del reciente asedio durante la Tormenta del Caos no ha hecho más que reforzar esta creencia. Después de todo Valten, la reencarnación de Sigmar, desapareció al final de la guerra, y sin embargo la Llama Eterna continúa ardiendo, y siempre lo hará.

SímbolosEditar

Símbolo de Ulric.PNG

El símbolo de Ulric es el Lobo. Muchos de sus seguidores llevan medallones en forma de cabeza de lobo, usando el mismo diseño para decorar sus armas y ar­maduras. Algunos llevan capas de piel de lobo.

Los Clérigos de Ulric llevan túnicas negras ribeteadas con piel de lobo y adornadas con el símbolo de La cabeza de lobo en blanco sobre el pecho.

Área de Culto.Editar

Ulric es venerado prin­cipalmente en el norte del Imperio, pero tam­bién es posible encontrar seguidores suyos en otros lugares del Viejo Mundo, especial­mente entre guerreros.

El CultoEditar

El culto de Ulric lleva siglos sufriendo una recesión. Tan sólo en Middenland, el hogar ancestral de los teutógenos, ha logrado Ulric conservar su supremacía, aunque la mayoría de las comunidades del norte todavía honran a esta deidad En el pasado, el culto fue el más poderoso del Imperio, pero ha ido perdiendo popularidad en el mundo civilizado. Otros dioses beligerantes, como el defensor Sigmar o la refinada Myrmidia, han ocupado su lugar. Gran parte del entramado original de lugares sagrados ulricanos se hallan ahora en ruinas, abandonados cuando sus habitantes se convirtieron a otros dioses.
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Aunque el culto ha perdido la mayor parte de su influencia, la Orden del Lobo Aullante, los sacerdotes del culto, aún proclaman el nombre de Ulric por todos los rincones del Imperio. El credo de Ulric establece que, cuando los dioses oscuros medraron en el norte, Ulric suplicó a sus hermanos y hermanas que atacasen antes de que se volvieran demasiado poderosos. Sin embargo, no recibió ayuda alguna. Así, un solitario Ulric marchó hacia el norte, sobreviviendo por su propio ingenio contra el poder de todos los blasfemos dioses del norte. Es por ello que los clérigos del Lobo Aullante enseñan que la confianza en uno mismo es de vital importancia, pues su dios favorece a los seguidores que se defienden solos como ya hiciera él. Según ellos, el mejor profesor es el error al que logras sobrevivir.

Esta severa doctrina no recibe muy buena acogida en el Imperio, especialmente entre la boyante clase media. Sin embargo, la mayoría de los soldados aún invocan a Ulric y se cuelgan amuletos con forma de cabeza de lobo, pero incluso estas prácticas son cada vez menos comunes en el sur del Imperio. De hecho, en el lejano sur del Viejo Mundo, en las soleadas Estalia y Tilea, los ulricanos no son del todo bienvenidos, e incluso se les desprecia. Estas naciones siempre han venerado a la brillante Myrmidia, y sienten un intenso desdén por las costumbres barbáricas de Ulric.

Mucho más popular, y desde luego más famosa, es la Orden de los Caballeros del Lobo Blanco, los salvajes templarios de Ulric. En comparación con el decreciente clero, los Lobos Blancos son la mayor orden de caballería del Imperio, y la más antigua orden templaria del mundo. Casi todos los templos ulricanos albergan una compañía de estos caballeros armados con martillos. Todo el mundo los aprecia, pues prácticamente todas las campañas del Imperio están plagadas de historias sobre su heroísmo y su coraje. Sin embargo, también son muy temidos en todas partes, ya que su gran destreza de combate y valor rivalizan con su mal genio y su naturaleza agresiva.

SeguidoresEditar

El Culto de Ulric es la religión más poderosa y extendida en las regiones del norte del Imperio, sobre todo en Middenheim. No obstante, Sigmar no deja de estar presente en estas regiones septentrionales. La influencia a Ulric es tan fuerte allí que el Sumo Sacerdote de Ulric tiene su propio voto en la elección del nuevo emperador. Esto hace del culto una facción más fuerte y una potente religion en el Imperio, aparte de los Sigmaritas.

Los Caballeros del Lobo Blanco son los Caballeros Templarios del culto. Por lo tanto, la guardia de élite Teutogen son reclutados en sus filas. Sin embargo, casi todos los sacerdotes comunes de Ulric saben cómo comportarse en una pelea, al igual que el dios guerrero espera de sus seguidores.

CeenciasEditar

Sacerdote Guerrero de Ulric.jpg
El credo de Ulric contiene la mayor parte de las grandes sagas que narran las hazañas de Ulric. Mediante metáforas y analogías, enseña cómo han de actuar sus adoradores. En todas estas historias, Ulric siempre toma el camino más directo, y el dios disfruta claramente de los inevitables enfrentamientos que esto provoca. Al igual que su deidad, los ulricanos son agresivos, polémicos y conflictivos, y según algunos, tozudos y obcecados a este respecto. Pero Ulric es también un dios honorable, y como odia las artimañas y el engaño, siempre mantiene su palabra. De igual modo, sus seguidores tratan de demostrar la honradez de sus corazones y jamás recurren a la mentira.

Ulric también desprecia la cobardía. En El credo de Ulric abundan los castigos impuestos a quienes sucumbieron al miedo, por lo que los ulricanos procuran mantenerse firmes y desafiantes, y tan sólo se retiran cuando así se lo ordena un superior reconocido. Sin embargo, esto puede causar ciertos problemas si dos ulricanos de idéntico rango están en desacuerdo, pues ambos se negarán obstinadamente a dar su brazo a torcer. Debido a esto, es bastante habitual que se produzcan peleas y acaloradas discusiones para imponer la autoridad. Una vez decidido un ganador, el perdedor debe obedecerle como si fuera su superior en la jerarquía del culto. Para Ulric y los suyos, la fuerza da el derecho.

En efecto, las belicosas normas sociales de este tipo son comunes entre los ulricanos. Aquellos que son ajenos al culto podrían pensar que esto choca con su deseo de trabajar en grupos en vez de individualmente. Sin embargo, los ulricanos tan sólo ven las discusiones, las peleas a puñetazos y las pasiones enardecidas como parte del orden natural de las cosas, y casi ninguno de ellos alberga resentimiento alguno por ser derrotado a manos de otro ulricano (al fin y al cabo, como ya se ha dicho, el mejor profesor es el error al que logras sobrevivir); de hecho, para muchos esto no hace más que estrechar lazos de amistad.

IniciaciónEditar

Teóricamente, el culto de Ulric está abierto a todos. Sin embargo, dado que la formación que impone el culto es físicamente rigurosa y peligrosa, y que los castigos corporales son habituales, la motivación de servir a Ulric debe ser muy intensa para sobreponerse al temor. No es de extrañar que la mayoría de los iniciados sean middenlandeses de temperamento ardiente y mala actitud. Algunos templos sólo aceptan a quienes ya han demostrado sus habilidades en combate, y tan sólo admiten a soldados, mercenarios, milicianos y similares, o bien a aquellos con sangre teutógena pura.

A los iniciados se les proporciona una austera celda y túnicas sencillas, y deben someterse inmediatamente al estricto régimen de entrenamiento del templo. La vida diaria de los iniciados está controlada por sus templos, pero no existen leyes eclesiásticas que establezcan lo que se puede y no se puede hacer. Siempre que los iniciados obedezcan las órdenes, todo irá bien. El entrenamiento marcial y las enseñanzas teológicas son actividades comunes, pero muchos templos exigen el dominio de otras materias, como técnicas de supervivencia en pleno invierno, lucha y clases de Historia o Retórica. Hay templos que limitan los movimientos de sus iniciados, pero esto no es algo generalizado, y algunos iniciados pueden ir a donde les plazca con la condición de que completen su adiestramiento tal y como se les ha ordenado. La expulsión del culto es algo inédito, ya que los ulricanos pueden inculcar disciplina a palos incluso a los más recalcitrantes rebeldes. Es mucho más habitual que los iniciados huyan.

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Cuando sus superiores los consideran dignos, los iniciados son enviados a parajes agrestes situados a varios kilómetros de distancia, provistos únicamente de sus túnicas, y se abandonan allí para que sobrevivan por sus propios medios. Este ritual suele tener lugar durante la festividad de Hochwinter, que conmemora el descubrimiento de la Llama Eterna. Algunos templos exigen a sus iniciados que encuentren el camino de regreso, mientras que otros organizan ataques contra los individuos “abandonados” para ponerlos a prueba. Ocurra lo que ocurra, este último rito suele ser angustiosa, pero casi nunca fatal. A su regreso, si los iniciados han demostrado su valía ante Ulric, juran sus votos de celibato y se unen al clero. Es habitual que se celebre una gran fiesta antes de jurar estos votos, para ofrecer al iniciado una última oportunidad de desfogarse antes de comprometerse eternamente a la castidad y vestir las túnicas sacerdotales.

Miembros del CultoEditar

Los iniciados visten sencillas túnicas negras de cuello alto y que llegan hasta el suelo. Las pocas iniciadas femeninas del culto visten túnicas escotadas y debajo llevan una blusa de color liso (gris o blanco) y cuello alto. En los entrenamientos suelen quedarse en paños menores, pues la piel de un iniciado se considera menos valiosa que su túnica. Debido a esto, la mayoría de los iniciados están marcados con infinidad de pequeñas cicatrices. También se cuelgan del cuello un medallón con forma de cabeza de lobo plateada.

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Los sacerdotes utilizan el mismo tipo de túnicas que los iniciados, pero su tejido suele ser más caro, mejor cortado, revestido de piel y decorado con una gran cabeza de lobo blanco en el centro del pecho. También son comunes las pieles de lobo, y los sacerdotes de mayor rango suelen embellecerlas con forros de seda y joyas incrustadas en las cuencas de sus ojos.

Los caballeros del Lobo Blanco van equipados con una armadura de placas completa, normalmente lacada en negro o tratada con aceites oscuros. Según la tradición, esto representa a Blitzbeil, el hacha de guerra negra de Ulric. De igual modo, sus caballos de guerra están protegidos con bardas lacadas en rojo, lo cual representa el torrente de sangre que mana de los enemigos de Ulric. Los Lobos Blancos siempre llevan una piel de lobo sobre los hombros; vestir la piel más grande de toda la compañía es motivo de gran orgullo.

Sea cual sea la orden a la que pertenecen, la mayoría de los ulricanos jamás se cortan el pelo, pues prefieren dejar que crezca desaliñado como el de Ulric, cuya espesa barba y salvaje melena negra son célebres. Dado que esto puede resultar desventajoso en una batalla, suelen recoger ambas en trenzas.

EstructuraEditar

El culto de Ulric es controlado desde el gran templo de Middenheim. El Ar-Ulric, sumo sacerdote de Middenheim, es el líder del culto, y es designado de forma vitalicia de entre los sumos sacerdotes de la Orden del Lobo Aullante por sus iguales. Casi todos los sumos sacerdotes del culto son de Middenland, pero cuando un Ar-Ulric muere, acuden al gran templo representantes de lugares tan remotos como el sur de Wissenland. El Ar-Ulric es una figura muy importante, ya que controla directamente todo el culto, en el que se incluye la mayor orden de caballería de todo el Viejo Mundo. Además, es también un elector imperial, cargo de gran poder laico, así como el consejero espiritual del Conde Elector de Middenland. Por todo ello, es fundamental nombrar al hombre apropiado.

Gran Maestre Lobo Blanco por Adrien Smith Imperio.jpg

Gran Maestre del Lobo Blanco

Por debajo del Ar-Ulric se hallan el gran maestre de los Lobos Blancos y los sumos sacerdotes. En cada uno de los templos principales hay un sumo sacerdote, que a su vez cuenta con la ayuda de un único sumo sacerdote adjunto (conocido a veces como padre de camada). Más abajo en la jerarquía del culto están los sacerdotes, que suelen ostentar diversos títulos, y que se encargan de las distintas obligaciones locales que les imponen el sumo sacerdote y su adjunto. Por último, están los iniciados; los más experimentados suelen ser ascendidos a jefes de manada, término con que se designa a los cabecillas de cada grupo de iniciados. Todos los cargos de un templo son designados por el sumo sacerdote, aunque a menudo delega esta responsabilidad. Los sumos sacerdotes y el gran maestre sólo pueden ser nombrados por el Ar-Ulric.

El gran maestre es el responsable de las Grandes Compañías, las ingentes unidades de Lobos Blancos cada vez más extendidas por todo el Imperio y más allá. Cada una de estas compañías está liderada por un capitán de compañía, que normalmente está vinculado a un templo y debe, por tanto, responder ante su sumo sacerdote (si bien el gran maestre puede anular las órdenes de este último). Este capitán designa sargentos templarios para liderar unidades de entre cinco y veinte hermanos templarios.

Todos los años durante la festividad de Campaña, los mejores Lobos Blancos son cuidadosamente seleccionados por el gran maestre y el Ar-Ulric para unirse a la Guardia Teutógena, la compañía de Lobos Blancos personal del Ar-Ulric, que le sirven como guardaespaldas en su papel de elector imperial y le acompañan a todas partes. Ser escogido para servir en la Guardia Teutógena es uno de los mayores honores que puede recibir un caballero del Lobo Blanco, y a menudo es el primer paso hacia su iniciación en el círculo interior de la orden.

CelibatoEditar

En el año 1547, el graf Heinrich de Middenheim obligó al culto a hacer voto de celibato. El Ar-Ulric aceptó para conseguir acceso al gran templo de Middenheim tras casi doscientos años de exilio en Talabheim. El graf temía que el culto engendrase una dinastía rival en Middenheim, y aprovechó la importancia del gran templo y la Llama Eterna para manipular al culto y obligarle a aceptar sus exigencias.

En la actualidad, casi mil años después, los sacerdotes recién ordenados siguen jurando el voto de celibato. Puede que esta tradición sea antigua, pero el culto tiene buena memoria y conoce su causa: política mezquina. Pocos ulricanos aceptan esta costumbre con gusto. Para empeorar la situación, el hecho de que sean tan apasionados hace que el celibato sea una promesa difícil de mantener. Se rumorea que muchos sacerdotes la pasan por alto en momentos de embriaguez. A menudo.

Recientemente, ha habido cierto furor en la capital de Middenland, pues Heinrich Todbringer, el hijo bastardo del graf, parece haber dejado embarazada a Sigrid Kóhler, una joven dama de la nobleza de Nordland; por desgracia, hace poco fue ordenada sacerdotisa de Ulric. Algunos sacerdotes aprovechan esta circunstancia como otra excusa para destacar la necesidad de suprimir el voto del celibato, pues si la nobleza que lo instauró está dispuesta a ignorarlo, ¿qué sentido tiene que se imponga? Las implicaciones de esta unión están teniendo grandes repercusiones; no es de extrañar que la sacerdotisa haya desaparecido.

MujeresEditar

Antes del celibato forzoso, la Orden del Lobo Aullante contaba con una significativa minoría femenina. En aquellos tiempos era habitual que los sacerdotes y sacerdotisas contrajeran matrimonio entre sí, y por lo general sus hijos les sucedían en los templos.

Actualmente el culto es muy distinto. Tras un milenio de celibato, el predominio masculino es casi absoluto, y únicamente los templos más antiguos disponen de alojamiento para mujeres.

Las sacerdotisas son la causa de muchos de los problemas internos del culto. La mayoría de los hombres opinan que las mujeres no deberían tener nada que ver con Ulric ni con su religión, y casi nunca aceptan de buen grado que les den órdenes. Otros sólo ven a las mujeres como una tentación a sus votos, siendo por lo demás inútiles en el campo de batalla. Como cabría esperar, las mujeres ulricanas no están de acuerdo, pero ello no contribuye a acabar con la intolerancia endémica del culto.

Es probable que no quedasen mujeres en el culto de no ser por el lejano templo de Sudfast, en Nordland, habitado exclusivamente por sacerdotisas desde hace más de dos mil años. El templo forma sacerdotisas testarudas y resueltas que se extienden por toda Nordland, y a quienes los ulricanos de Middenland consideran poco más que agitadoras. La actual suma sacerdotisa del templo es Katherine von Siert, una tozuda noble de rubios cabellos oriunda de Altdorf cuyos conocimientos de política son inusuales para el culto y le han granjeado más mala fama aún. Con todo, mantiene una estrecha relación con sus iguales, y comparte las ambiciones del sumo sacerdote de Salzenmund para Nordland.

Los TeutógenosEditar

Hace miles de años, la tribu teutógena llegó al Viejo Mundo desde más allá de las Montañas del Fin del Mundo. Su dios protector era Ulric, quien les proporcionó innumerables y sangrientas victorias. Con el paso de los siglos, el culto al Dios de la Guerra se extendió a las demás tribus humanas, pero en lo que a los teutógenos concernía, Ulric seguía siendo su dios. Por desgracia para los no teutógenos, las cosas apenas han cambiado en todo este tiempo.

Aunque Ulric es venerado en todo el Viejo Mundo, los descendientes de los teutógenos (casi todos los habitantes de Middenland y del sur de Nordland) han hecho suyo el culto y pretenden que siga así. Los teutógenos suelen tener éxito donde otros son subestimados, ignorados o incluso despreciados; de hecho, todos los Ar-Ulrics han sido teutógenos de sangre pura. Esto resulta intolerable para los no teutógenos, pero seguirá así hasta que logren hacer mella en sus puntos de vista tribales.

Uno de los más famosos grupos de teutógenos es la Hermandad del Hacha. Sus miembros son seleccionados de entre los ulricanos devotos y de sangre pura que pertenecen a la Guardia Teutógena; muchos sospechan que el objetivo de la Hermandad es devolver la pureza tribal al culto de Ulric. Nadie ajeno a la misteriosa Hermandad sabe con certeza quién la controla, pero se rumorea que el mismísimo Ar-Ulric podría recibir órdenes suyas.

SigmarEditar

Caballero Imperio Lobo Reiksguard.png
Antes de la ascensión de Sigmar, Ulric era la deidad más poderosa de todo el Viejo Mundo; de hecho, fue el Ar-Ulric quien coronó a Sigmar como primer Emperador. Durante varios siglos después, el culto de Ulric se negó a admitir la divinidad de Sigmar, aun cuando algunos de sus propios adivinadores habían tenido visiones de Ulric convirtiendo a Sigmar en dios. Actualmente, la mayoría de los ulricanos opinan que Sigmar es tan dios como cualquier otro, pero algunos (incluida la inescrutable Hermandad del Hacha) creen firmemente que Sigmar no fue más que un formidable héroe mortal, y que jamás fue ascendido.

A lo largo de los siglos, estas diferencias entre ambos cultos han sido motivo de odio y desconfianza, e incluso han dado pie a guerras civiles. Por desgracia para los ulricanos, tales guerras casi nunca acaban bien. Ahora sólo cuentan con un voto en las elecciones imperiales, frente a los tres sigmaritas, y hasta el último rincón del Imperio (incluida Middenland) está plagado de fieles e inquebrantables sigmaritas. Muchos ulricanos creen que deben tomarse medidas al respecto cuanto antes.

FaccionesEditar

El culto de Ulric carece de facciones organizadas, lo que lo hace casi único. Los ulricanos desdeñan a los políticos, pues creen en una jerarquía estricta y, lo más importante, en obedecer órdenes. Sin embargo, los ulricanos son individuos temperamentales que suelen discrepar a menudo, y pueden producirse discusiones por una gran diversidad de asuntos.

Los únicos grupos que podrían denominarse facciones en términos reales son los Hijos de Ulric y los Lupinos. Sin embargo, dado que los primeros son extremistas y han sido proscritos por la ley, y que los segundos son poco más que lunáticos, el culto carece de relación formal con ellos.

Órdenes sagradasEditar

Existen dos órdenes sagradas principales en el culto de Ulric, una de clérigos y la otra de templarios. Los clérigos son todos miembros de la orden del lobo Aullante, llamada así porque son la voz del culto. Los sacerdotes de Ulric son sin excepción consumados guerreros por derecho propio, y están preparados para tomar las armas en defensa de su fe contra hombres bestia, hombres perversos y cualquier otra fuerza que pueda arrojarse sobre Middenland. Los seguidores de Ulric deben tomar profesiones militares, o al menos relacionadas con la lucha. Los personajes deben haber completado al menos una profesión guerrera antes de hacerse iniciados.

Además del combate, el clero también debe personificar e impartir a los demás las enseñanzas de Ulric, de ahí el nombre de su orden: “las palabras de nuestro dios aullarán en vuestros corazones como los lobos en invierno". reza el credo de Ulric. “Os conducirán al temor, y dc él a la fuerza".

Lobo Caballeros Imperio.jpg
La ética de Ulric está tan centrada en la confianza en sí mismo que las relaciones entre sus sacerdotes y otros adoradores son peculiares. Raras veces les dicen a los demás cómo deben vivir sus vidas (en vez de eso que les dejan que cometan sus propios errores), pero en combate asumen una estricta jerarquía militar que los fieles de Ulric deben obedecer o la consecuencias serán funestas.

La otra orden de Ulric es considerablemente más famosa que la orden clerical del lobo Aullante, pues se trata de la gran orden templaria de los caballeros del Lobo Blanco, la más antigua orden de templarios del mundo; estos caballeros siguen tradiciones que se remontan a tiempos anteriores a la llegada de Sigmar. Esta orden es legendaria en todo el Viejo Mundo y sólo los más grandes guerreros pueden acceder a ella. Un caballero del Lobo Blanco considera un honor morir en el campo de batalla; no conoce el miedo. Los caballeros van a la lucha con martillos a dos manos y sin yelmos, con sus pieles de lobo ondeando tras ellos cuando caen sobre sus enemigos. Se les llama a combatir cada vez que el culto se ve amenazado (lo que incluye cualquier amenaza contra el hogar del culto, Middenheim).

Órdenes MenoresEditar

Históricamente, el culto de Ulric no ha tenido necesidad de órdenes menores, que generalmente se consideran complicaciones para una organización simple y efectiva. Se han fundado casas capitulares de caballeros consagrados a Ulric (por ejemplo, los Caballeros del Puño Ensangrentado o los Caballeros de la Cruz del Norte), pero ninguna de ellas es admitida oficialmente por el Ar-Ulric, quien sólo controla directamente a los Caballeros del Lobo Blanco.

Pero hay una orden menor que ha logrado ser aceptada por el culto: se trata de la Orden del Trono Invernal. Fundada por un Lobo Blanco, el hermano templario Ragnar Franzsson, hace casi seiscientos años, esta aislada orden fue absorbida por el culto de Ulric en 1975 CI (no sin cierta controversia) por orden del Ar-Ulric Franzsson, nieto de Ragnar. Desde entonces, los ragnaritas, como se les conoce comúnmente, se han extendido por todo el norte del Viejo Mundo.

La Orden del Trono InvernalEditar

La Orden del Trono Invernal posee monasterios de ascetas dispersos por las regiones más frías de Nordland, Ostland, Kislev y el sur de Norsca, alejados de toda civilización. Los ragnaritas, llamados así por su fundador Ragnar Franzsson, llaman a Ulric “Rey de las Nieves” y predican que el invierno es un mero anticipo de lo que ellos llaman Evernacht, un invierno eterno que acabará con la vida de los peores enemigos de Ulric, las Fuerzas Malignas. Algunos extremistas de la orden creen que es su deber preparar al mundo para esta inminente purificación. Para ello, sacrifican alimento en nombre de Ulric por todo el norte, quemando graneros y almacenes en incursiones nocturnas. Ello podría obligar a la gente a sobrevivir al invierno sin apenas provisiones: un ejercicio perfecto de preparación para el Evernacht. Pero poca gente parece capaz de apreciar este gesto, sobre todo aquellos cuyos familiares y amigos se marchan al reino de Morr durante las noches más gélidas.

El líder ragnarita ostenta el título de Ulricsson, y controla el culto desde la Garganta de Ulric, un conjunto de cavernas de Norsca descubierto por el fundador de la orden. Se rumorea que en estas cuevas se oculta el misterioso Trono del Rey de las Nieves, aunque su naturaleza es incierta. El Ulricsson casi nunca promulga decretos; tiene por costumbre dejar que cada monasterio se valga por sí solo, pues así deberán hacerlo cuando llegue el Evernacht. El Ulricsson Haargald, actual líder de la orden, es un gigantesco y canoso nórdico que, según se dice, lleva más de treinta años sin pronunciar palabra y no come otra cosa que nieve fundida.

Organizaciones Fanáticas UlricanasEditar

Los fanáticos de Ulric son salvajes y bárbaros, y apenas se diferencian de los sanguinarios nórdicos.

Los Hijos de UlricEditar

Los Hijos de Ulríc son una sociedad secreta de Middenheim, denunciada como hereje por el culto de Ulric. Los Hijos de Ulric creen que son descendientes del mismísimo dios, y que por tanto deberían controlar el culto. Aparte de eso, la mayoría piensa que también deberían gobernar el mundo, pero el culto de Ulric es su principal prioridad. Si el grupo estuviera unido tendría grandes posibilidades de éxito. Sin embargo, aunque todos sus miembros coinciden en que el culto debería ser dirigido por un descendiente de Ulric, no son capaces de ponerse de acuerdo en cuanto a cuál de ellos merece semejante honor; cada uno de ellos cree ser el más digno. Un líder carismático y experimentado podría conseguir unirlos a todos prometiéndoles cargos influyentes dentro del culto, pero hasta ahora no ha aparecido nadie así. En su lugar, el grupo está dividido en docenas de facciones disidentes que compiten entre sí tanto como con la organización central del culto.

Pese a ello, los Hijos colaboran para socavar la influencia del culto ortodoxo. Las manifestaciones directas del poder de Ulric se tratan con respeto, por lo que todo sacerdote que obre milagros está a salvo; pero todos los demás son considerados obstáculos en el camino a la legítima supremacía de los Hijos, y por tanto se designan como objetivos a eliminar. La mayoría trata de no matar a los seguidores de su deidad y se conforma con desacreditarlos o incapacitarlos para obligarlos a retirarse.

Los Hijos son más populares en Middenland, donde han sido declarados ilegales, pero pueden encontrarse en cualquier parte. Algunos de los grupos que operan en otras regiones no son de sangre teutógena pura. Lógicamente, esto tiene mucho sentido: los descendientes de Ulric podían haberse casado con gente de otras tribus. Los Hijos de Ulric de Middenland, por el contrario, lo consideran la peor y más blasfema de las herejías, y persiguen a todo Hijo de Ulric no teutógeno con el mismo entusiasmo que el culto ortodoxo muestra con ellos.

Cooperar con los Hijos de Ulríc (o peor aún, unirse a ellos) es una herejía castigada con la muerte en Middenland.

Los LupinosEditar

Mientras los seguidores de Sigmar vagan por las ciudades lamentándose por sus ofensas y golpeándose mutuamente con palos, los fieles de Ulric siguen un camino distinto. Los que están convencidos de sus propios pecados (o los del mundo) emprenden la senda de los Lupinos, guerreros fanáticos que viajan por el norte del Imperio buscando problemas y lanzándose de cabeza al combate.

Los Lupinos se hallan entre los más admirados fanáticos del Imperio. Luchan valerosamente contra los enemigos de su nación, y muchos sacrifican sus vidas protegiendo pequeñas aldeas o rechazando un asalto el tiempo suficiente para que su ejército se retire a tiempo para luchar otro día. Casi todos los Lupinos viven en el norte del Imperio, por donde merodean en busca de grupos de hombres bestia, guerreros del Caos y demás enemigos. Y como es normal en el Viejo Mundo, siempre hay multitud de adversarios contra los que luchar.

Los Lupinos están obcecados en su búsqueda de enemigos a los que matar, y atacarán directamente y de cabeza a todos los que encuentren. La estrategia sutil no es lo suyo (de hecho, ninguna estrategia lo es); confían en su fuerza de combate, su fe en Ulric y sus inagotables energías para alzarse con el triunfo. Y a menudo así es, teniendo en cuenta que muchos de ellos han recibido adiestramiento militar antes de unirse a los Lupinos.

En la actualidad, los Lupinos dedican gran parte de su atención a derrotar a los restantes hombres bestia y mutantes que quedaron de los ejércitos del Caos, aunque en tiempos normales sus objetivos son orcos e incluso bandidos humanos. De hecho, en el pasado se han dado casos de Lupinos que han atacado a recaudadores de impuestos imperiales por tomarlos como representantes del mal, pero hoy por hoy este tipo de incidentes suelen encubrirse.

Los Lupinos carecen de organización formal y cualquiera puede unirse a ellos, o incluso afirmar ser uno de ellos. Si desempeñan su papel y continúan con vida, es que merecen ser verdaderos Lupinos. También existen miembros femeninos, pero su número es considerablemente inferior. Dado que los Lupinos son propensos a estallidos repentinos de violencia, sobre todo cuando están borrachos, el respeto que la mayoría de las personas siente hacia ellos no se traduce en una hospitalidad cordial. Ninguna aldea se atrevería a expulsar a un grupo de Lupinos, pero los hospedarán en un granero antes que dejarlos entrar en sus hogares. A consecuencia de esto, fingir ser un Lupino no reporta beneficio alguno, y la mayoría de los que vagan por los caminos del norte son miembros genuinos de esta secta.

Lugares de UlricEditar

Martillo Ulric.jpg
Los terrenos sagrados ulricanos son muy comunes en todo el norte del Imperio, sobre todo en Middenland y en el sur de Nordland. En ellos predomina la iconografía lupina, y la mayoría de los lugareños lleva talismanes con forma de cabeza de lobo o fabricados oon zarpas del mismo animal para mostrar su devoción por la belicosa deidad.

Los templos ulricanos tienen más en común con torreones fortificados que con los demás centros de veneración, y a menudo contienen todo lo necesario para subsistir meses o incluso años de asedio. Hay una llama en la sacristía de cada uno de estos templos que representa la Llama Eterna de Middenheim; sus sacerdotes tienen el deber de asegurarse de que no se extinga jamás. Los ulricanos creen que, si así sucediera, el próximo invierno sería especialmente riguroso. Como Ulric promueve la autosuficiencia (espera que su pueblo se valga por si solo en lugar de rogar su ayuda), sus templos suelen estar más tranquilos que los del resto de las deidades del Viejo Mundo. Esto proporciona a sus sacerdotes el tiempo necesario para organizar las grandes festividades invernales, adiestrar a los iniciados y participar en campañas militares durante los meses estivales. En los templos se ofician algunas ceremonias, pero no es lo común, sobre todo durante periodos de campaña. Es más frecuente que los feligreses locales acudan a sus sacerdotes en privado, compartiendo sus problemas a puerta cerrada con la esperanza de que las enseñanzas de Ulric les permitan solventarlos.

Los santuarios de Ulric son mucho más comunes que sus templos. Se alinean a lo largo de todas las carreteras del norte, especialmente en los terrenos de caza de los lobos. La mayoría presentan una cabeza de lobo estilizada, aunque también pueden contener estatuas toscamente labradas que representan a la deidad. Suelen estar bien cuidadas por sacerdotes errantes del Lobo Aullante o por devotos del lugar. Los más comunes de todos son los santuarios ulricanos de interior. Normalmente consisten en una estatua sobre la que se puede verter

El Útero del LoboEditar

Los Hijos de Ulric creen que son los descendientes sanguíneos del Dios de los Lobos (de quien se afirma que dejó embarazadas a centenares o incluso millares de mujeres). Llevan varias décadas tratando de infiltrarse en el culto de Ulric, pues consideran que esta institución les pertenece por derecho. En lo más profundo de las entrañas del Ulricsberg, la gran roca sobre la que ha sido erigida Middenheim, la secta posee un pequeño templo de especial importancia para su causa.

Los Hijos creen que el Útero del Lobo fue el lugar en el que nació el primero de los hijos mortales de Ulric. Su madre, Griseldis, era la hija del jefe de los teutógenos, y huyó a los túneles del Ulricsberg cuando su padre descubrió su embarazo. Según cuenta la leyenda, la muchacha bebía de un manantial sagrado y se alimentaba de la carne que le llevaban unos lobos.

Actualmente sigue habiendo un manantial allí, y el lugar donde supuestamente tuvo lugar el nacimiento está decorado con multitud de pieles de lobo. En todo momento hay diez Hijos de Ulric en el templo, aunque en las fechas religiosas más señaladas pueden llegar a contarse por veintenas. Las Hijas de Ulric suelen dormir en el templo con la esperanza de que su dios las escoja como consorte.

TemplosEditar

El templo principal de Ulric está en Middenheim, aunque pueden encontrarse templos de Ulric por toda la Franja septentrional y oriental del Imperio. Es posi¬ble encontrar pequeñas capillas y santuarios consagrados a Ulric en cualquier otra parte del Viejo Mundo, en barracones y fortalezas, pero el culto solo tiene una organización ofic¬ial en El Imperio. Los templos en los pue¬blos y ciudades del Imperio envían ocasionalmente tributo al de Middenheim, y se espera de todos los seguidores de Ulric que acudan allí en peregrinación al menos una vez en su vida.

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Independientemente del lugar en que se erijan, casi todos los templos de Ulric siguen el mismo patrón: un recinto amurallado cuadrangular que protege un santuario interior fortificado. Los muros exteriores no suelen estar decorados, si bien los templos aislados lucen orgullosos toda cicatriz de guerra que hayan recibido. Una puerta reforzada es la única abertura en sus defensas, y a menudo está provista de una gran diversidad de medidas contra asedios. Sobre la entrada de la puerta se talla una cabeza de lobo, la única señal que indica al visitante que se halla ante un templo y no ante una fortaleza bien defendida.

Todo lo que contienen estos muros es austero, práctico y gris. Pegados a ellos hay varios edificios funcionales (talleres, celdas, barracones, refectorios, establos y corrales) que dan a amplios patios y campos de entrenamiento. En el centro del recinto se alza el templo, con almenas bien patrulladas dispuestas alrededor de una elevada cúpula.

Los templos comunes de Ulric son cuadrados, con una cúpula central y almenas ornamentales rodeando el tejado. Siempre están construidos con resistente piedra, por lo general carecen de decoración exterior, salvo por un ba¬jorrelieve de una cabeza de lobo situada sobre el dintel de la en¬trada, en un porche bajo sustentado por dos hileras de pilares lisos. Normalmente se coloca sobre un pórtico poco elevado sostenido por dos columnas lisas de piedra.

El interior del templo suele estar dominado por una cámara sin ventanas, iluminada tan solo por una serie de pequeñas aberturas en la cúpula, y por un inmenso hogar central en el que arde continuamen¬te un fuego que representa la Llama Eterna de Middenheim. Frente a la entrada, tras el fuego y contra la pared del fondo, hay una sacristía elevada sobre una plataforma. En ella se yergue una estatua de Ulric, que suele aparecer sentado y a veces flanqueado por dos lobos, pero siempre desafiando con expresión severa a todo el que se atreve a entrar en su recinto sagrado. Estas esta¬tuas suelen ser al menos de tamaño natural y de piedra, pero en los templos más antiguos pueden ser de madera pintada. Hay bancos a lo largo de las paredes, y colgadores para las armas a ambos lados de la puerta. Las cámaras de los sacerdotes y otras habitaciones es¬tán situadas detrás del templo propiamente dicho, y se accede a ellas por una puerta en la pared trasera. Las celdas de los sacerdotes y demás habitaciones se encuentran tras el templo, y se llega a ellas a través de una puerta trasera.

El templo de Ulric en Middenheim es un enorme castillo. La torre del homenaje es el templo principal, capaz de albergar hasta a mil adoradores a la vez, y hay muchas capillas privadas y altares menores que parten de allí. Los alojamientos de los sacerdotes y otras sa¬las funcionales se encuentran en los pisos su¬periores, mientras que el patio exterior del castillo se usa para proporcionar alojamiento e instalaciones de entrenamiento a peregrinos y sacerdotes de visita. Aquí arde la eterna llama de Ulric, que apareció del suelo en el punto donde el dios golpeó la montaña con su enorme puño. Según se dice, dicha llama es capaz de distinguir los fieles de los impuros y, si se apagara algún día, el mundo se vería sometido a un invierno sin fin.

Los santuarios de Ulric tienden a ser versiones más pequeñas de sus templos, con una estatua pequeña del dios tras una lámpara u hogar pequeño, custodiada por los cuidadores del templo o por transeúntes.

Días SagradosEditar

Ulric tiene tres festividades sagradas principales: el equinoccio de otoño, el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera, que indican el comienzo, mitad y final del invierno, respectivamente. El equinoccio de primavera era antiguamente la mayor festividad, pues señalaba el inicio de la temporada de campaña, pero ahora se le da la misma importancia que a las otras dos.

También es costumbre que un dirigente o general declare en honor de Ulric un día sagrado al comenzar una campaña o ejercicio militar, así como cuando de funda una nueva fortaleza o castillo. Los días sagrados suelen transcurrir celebrando desfiles y exhibiciones militares, con enormes hogueras y festines al caer la noche (lo cual las conviene en ocasiones muy populares).

Expresiones UlricanasEditar

  • “Ha luchado contra un lobo" -respuesta común a la pregunta “¿Qué le ha pasado?, en referencia a un hombre herido. Significa que dicho individuo le ha dado una paliza a alguien, y que este ha llamado a todos sus amigos (su “manada”) para devolverle el favor.
  • “Si enseñas los dientes, muerde" -mantén tu palabra con convicción; todo lo demás es señal de debilidad.

PreceptosEditar

  • Obedece a los que son mejores que tú.
  • Defiende tu honor siempre que sea desafiado.
  • Se honrado y sincero. El engaño y las argucias no son del estilo de Ulric.
  • Solo podras vestir una piel de lobo si lo has matado tú mismo con armas que hayas fabricado con tus propias manos utilizando materiales naturales.
  • Las armas de pólvora, las ballestas y los yelmos no son del agrado de Ulric. Su empleo detona falta de valor.
  • Las llamas de los recintos sagrados de Ulric no deben extinguirse jamás, si lo hace, el próximo invierno durará un año.

FuentesEditar

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