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Vampiros

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Warhammer vampire lord by b nine.jpg

Aunque los vampiros tengan el mismo aspecto físico que los humanos entre los que se ocultan, no tienen nada que ver con ellos. Tras su máscara de belleza y donaire se oculta un depredador, un cazador de los vivos. Incluso si los vampiros fueron buenos y honestos durante su vida mortal, la utilización de los poderes nigrománticos y el hambre antinatural de sangre humana muy pronto los acaba corrompiendo. Vivir constantemente entre los muertos les conduce lentamente hacia la morbosidad y la demencia, y la Magia Oscura, que se ven obligados a utilizar, les conduce irremediablemente hacia el mal.

DescripciónEditar

Los vampiros son criaturas no muertas increíblemente poderosas, auténticos maestros de la No Muerte. A diferencia de la mayoría de los No Muertos, los vampiros conservan toda su inteligencia y voluntad previa, de ahí que les mueva la ambición y el deseo. Esto les convierte en criaturas muy peligrosas, y continúan creciendo y aprendiendo, porque disponen de toda la eternidad mejorando sus habilidades y perfeccionando sus diabólicos planes y maquinaciones. Un vampiro es, en última instancia una criatura orgullosa que conserva gran parte de los rasgos e instintos que poseía cuando era mortal. Mientras los más primitivos de su clase solo viven para alimentarse, otros codician el poder temporal y la conquista de los vivos. Por ejemplo, la hermandad de los Necrarcas se afana en conseguir un poder nigromántico sin rival mientras que las Lahmias poseen riquezas más allá de toda imaginación.

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Los vampiros no tienen una apariencia fija, aunque la apariencia común es básicamente humanoide. La mayoría puede pasar por humano a cierta distancia. Los hay que intentan parecer imitadores de la humanidad y ocultan su naturaleza diabólica tras una fachada de nobleza aristocrática. A veces tienen un atractivo oscuro o una belleza inquietante, pero solo los que se alimentan bien y regularmente mantienen la mascarada ante los vivos durante más tiempo. Y es que, a pesar de toda su astucia y glamour, un vampiro es una criatura muerta, con un corazón que no palpita y que no respira. En realidad, es un cadáver putrefacto que se mantiene animado gracias a su voluntad inmortal y a la Magia Oscura. Un vampiro debe mantener su sangre maldita y la furia de la energía oscura controlada, lo cual consume las energías del vampiro. Muchas veces la tensión y el esfuerzo para mantener su apariencia son demasiado grandes, y un vampiro furioso puede matar a un hombre en un estallido de rabia. Cuando está estresado o enfurecido, particularmente en medio de una batalla, es cuando sale a la luz su verdadero rostro.

Un vampiro furioso es una visión terrible: se transforma de su aspecto mortal en un demonio con colmillos extremadamente afilados, largas garras y rasgos bestiales. Sus ojos brillan con una luz antinatural. La simple mirada de un vampiro puede provocar la huida del guerrero mortal más valiente. Algunos vampiros ni siquiera se esfuerzan por esconder su naturaleza diabólica. Estas criaturas se deleitan en la decadencia y descomposición que conlleva su existencia. Han mudado su piel, sus colmillos se vuelven prominentes y sus uñas se han convertido en garras de hierro. Los rodea el aroma a polvo de las tumbas, mezclado con un hedor a carne podrida y sangre rancia.

Pero la mayor maldición del legado de la Reina Neferata es que los vampiros no pueden sobrevivir alimentándose de comida y bebida normal, sino que necesitan sangre fresca para vivir. En el caso de los vampiros jóvenes, esta antinatural sed de sangre es muy fuerte. En esta fase son muy imprudentes, por lo que suelen morir a manos de los Cazadores de Brujas y otros enemigos declarados de la noche. Algunos vampiros nunca superan sus instintos primarios de cazador aunque la mayoría aprende a sobrevivir con cada vez menos sangre fresca, hasta que su necesidad de sangre pasa a ser cada cierto número de años.

John Blanche Vampiro Condes Vampiro.jpg

Los vampiros pueden alimentarse sin necesidad de convertir a sus víctimas en vampiros. Cuando un vampiro desea crear a otro de su clase, dará al humano el "beso de sangre", aunque desconocemos en qué consiste exactamente. Dar el beso de sangre a una persona no es un acto casual de un vampiro, ya que estos son criaturas egoístas y son muy cautos a la hora de tener que compartir su individualidad con otros. Cuando los Reyes Sacerdotes expulsaron a Neferata y a los de su clase, también destruyeron el Elixir de la Vida original y los medios para crearlo. De este modo, el vampirismo quedó más diluido y debilitado con cada generación y cuanto más devaluada está una estirpe vampírica, menos poderosos serán los vampiros de futuras generaciones. Un vampiro que cree demasiados vampiros se debilitará a sí mismo y a sus vampiros neonatos. Un vampiro que dé el beso de sangre demasiado libremente acaba siendo perseguido y matado por los de su propia especie. Las vampiros más antiguos pueden ejercer un poder significativo sobre sus subordinados. Cuando el vampiro envejece, su voluntad se robustece hasta el punto de independizarse de su señor, o por el contrario, se debilita hasta convertirse en un mero peón en manos de su creador.

Además, a medida que un vampiro envejece, su poder aumenta. Se convierte en una criatura físicamente más fuerte y más rápida, hasta que es capaz de desgarrar a un hombre por la mitad y de moverse tan rápido como el viento. Los vampiros pueden reunir una serie de poderes, cuya naturaleza depende de un vampiro a otro. Los hay que pueden convocar a lobos y murciélagos para que ataquen los ejércitos de los vivos y, a veces, incluso aprenden a adoptar estas apariencias. Otros son capaces de hipnotizar a los mortales de voluntad débil con tan solo una mirada. Si el vampiro tiene una fuerte afinidad por la magia, sus habilidades nigrománticas se expanden naturalmente y a través del estudio. A pesar de poseer estos impresionantes poderes, el precio a pagar es terrible.

Después de un cierto tiempo, el vampiro está tan ahíto de sangre que ya no se preocupa por la muerte de ningún mortal. Es posible que todavía conserve su aspecto humano, pero su frío e inmóvil corazón no alberga piedad ni compasión alguna por la vida. La sangre vampírica fluye por sus venas y él es tan antinatural que ni siquiera se refleja en las superficies bruñidas. Se convierte totalmente en un No Muerto.

Vampiro octava.png
Para los vampiros, la sociedad humana es una sombra cambiante, pues ellos no envejecen mi cambian como lo hacen los hombres. Este tipo de vida somete a una gran presión las mentes de estas criaturas, por lo que se ven constantemente acompañados por la locura. Si se consideran las diferencias entre estos inmortales y los meros humanos, es fácil comprender por qué los vampiros no sienten piedad ni parentesco alguno con los hombres. Su terrible hambre les obliga a cometer actos de asesinato y violencia, y su superioridad física y mental es indiscutible. Por tanto, no es sorprendente que los vampiros consideren a la humanidad simple ganado.

Muchos vampiros acaban cansándose de su eterna existencia, pero temen la muerte final mucho más que el horror de vivir para siempre como un No Muerto. Se dice que sus actos malignos los han condenado a una tortura eterna en el reino de los muertos, y es por eso que se aferran a sus vidas corpóreas, odiando su no vida pero temiendo el juicio final que tendrán que afrontar en la otra vida. Cuando los años se convierten en décadas, los vampiros se hacen más fuertes y su voluntad de poder aumenta, aunque muchos pierden el juicio cuando las décadas se convierten en siglos, deslizándose inexorablemente a un estado perpetuo de enajenación mental.

Se tienen pocos datos acerca de las habilidades de los vampiros. Todos los vampiros no tienen el mismo poder o las mismas habilidades y éstas se manifiestan física y mágicamente de formas diferentes. Como criaturas mágicas los vampiros poseen muchas características extrañas, aunque hay mucho más folclore que verdad en ello. La mayoría de la gente piensa que los vampiros hechizan a la gente ordinaria con su voluntad poderosa. Hay muchas historias en las que se habla de la mirada hipnotizadora de los señores no muertos. La gente mordida por un vampiro queda sujeta a su voluntad, aumentando las necesidades del vampiro. No hay evidencias a favor o en contra sobre si los vampiros pueden entrar en el agua, aunque esta idea puede provenir de las propiedades divinas atribuidas a ciertos ríos como el Talabec.

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Una fuente de debate alude a lo sensible que es un vampiro a la luz del sol. Al parecer, desde que Nagash los condenase a la no existencia hace siglos, los vampiros han rehuido el sol, porque los debilita. La verdad es que esto depende de la edad y el linaje. El sol debilita e incluso mata a los vampiros menores. Los vampiros mayores pueden salir al exterior y moverse libremente durante el día, aunque no sean partidarios de ello. La mayoría de los vampiros duerme, o permanece inactivo durante el día. No hay evidencias que sugieran que los vampiros deben yacer en ataúdes llenos de su tierra nativa, aunque se cree que si esa tierra está imbuida de Magia Oscura, aumentará la fuerza del vampiro, así que esta tesis debe tener alguna base. Los vampiros son practicantes de la magia y, dependiendo de sus estudios, pueden tener otras habilidades mágicas además de la Nigromancia.

Para conseguir el poder máximo, como en una batalla, un vampiro debe invocar a unas nubes oscuras para que envuelvan el cielo, y enjambres de murciélagos para que oscurezcan la tan odiada luz del día. El enemigo queda aterrorizado ante esta oscuridad mágica, sin saber qué le espera en combate. En batalla, hay vampiros cuya destreza marcial los compele a abalanzarse directamente sobre los líderes enemigos, flanqueados por las unidades de élite de sus servidores No Muertos. A pesar de ello, su desdén se hace evidente en sus maneras parsimoniosas y el petulante fruncido de sus pálidos labios. Otros vampiros prefieren no dejar la magia de su ejército No Muerto en manos de simples Nigromantes, prefiriendo concentrar todas sus energías para lanzar hechizos. E incluso así, un guerrero lo bastante temerario para enfrentarse a un vampiro en combate tardará poco en percatarse de lo craso de su error cuando un único golpe de una espada ancestral le atraviese el corazón y unos colmillos largos y fríos le desgarren la garganta.

Los vampiros son seres increíblemente ancestrales y las criptas de sus fortalezas ocultan grandes conocimientos acerca de anclados mágicos, así como de armaduras, espadas, hachas, lanzas y otro equipo. Algunos de estos tesoros ocultos contienen objetos que se remontan a las guerras con Nehekhara, trofeos conseguidos en batalla, los tomos mágicos, los estudios de nigromantes neófitos, etc. Cuando un vampiro va a la guerra, suele ataviarse con la mejor armadura de que dispone (por así decirlo...).

Aunque son formidables en combate, los vampiros no son insensibles al daño, pero son muy difíciles de matar. ¡El método más tradicional sigue siendo el de la estaca atravesándole el corazón! Si esto no es posible, la decapitación también suele funcionar. Los vampiros más jóvenes pueden morir a causa de muchas heridas graves que bastarían para matar a un guerrero mortal. A pesar de su fuera y resistencia, incluso los vampiros más viejos pueden ser destruidos si se cortan en pedazos. especialmente si los pedazos se entierran por separado. Muchos cazadores de brujas y sacerdotes prescriben el ritual del desmembramiento de un vampiro para asegurarse de que sea realmente destruido.

La destrucción de un vampiro no siempre termina con la vida del vampiro. Hay relatos que sostienen que Isabella von Carstein se derrumbó cuando supo que Vlad von Carstein había muerto, convirtiéndose en una pila de polvo. Algunos vampiros estallan en llamas, aunque esto también puede significar que el vampiro se haya lanzado un hechizo a sí mismo para ocultar su escape. A menudo, el vampiro muere y deja un cadáver sin vida (realmente sin vida). Esto significa que si una posible víctima se las arregla para matar a un vampiro que le ataca, acaba tomando la forma del cadáver de un hombre o mujer normales, por lo que requiere una explicación rápida a las autoridades. La contrapartida es que algunos nobles del imperio han matado a un enemigo político y después han afirmado que se trataba de un vampiro.

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Los cazadores de brujas aprenden muchos métodos para usarlos contra los No Muertos. Incluyen recitar plegarias e himnos de libros sagrados, así como la preferencia de símbolos sagrados como los martillos de Sigmar o las cabezas de lobo de Ulric. El ajo y otras sustancias como la maldición de bruja o la planta de la sangre ayudan a mantener a raya a un vampiro (al menos durante un tiempo). El agua bendita y las lágrimas derramadas por algunas estatuas como la de Shallya o los lagos en el bosque consagrados a Taal pueden cegar y quemar a un vampiro. Un sacerdote que muestre su símbolo canaliza los Vientos de la Magia para crear una barrera. La voluntad del vampiro compite contra la creencia del sacerdote, creando una lucha inconsciente para tomar el control de la energía mágica. Debido a la ignorancia y a la especulación que rodea a un vampiro, lo único que los sabios afirman sin temor a equivocación es que pocos guerreros sobreviven a un enfrentamiento contra un vampiro.

La amenaza que los vampiros representan para la humanidad no puede ser subestimada. Más de una vez los Señores de los No Muertos han reunido sus legiones de muertos vivientes y han declarado la guerra a los gobernantes del mundo conocido. Estos ataques tan sólo han podido ser rechazados pagando un elevado coste, y cada vez que los Señores de los No Muertos han iniciado una guerra, han estado más cerca de conseguir la victoria total.

Vampiros brindando arte Warhammer Total War.png

Han pasado más de trescientos años desde que los temidos Condes Vampiro de Sylvania llevaron a sus legiones de No Muertos a la guerra. Su derrota a manos del Emperador les ha enseñado que aunque son inmensamente más poderosos que los mortales, pueden ser igualmente derrotados. Aunque inmortales, poseen algunas debilidades que sus enemigos pueden aprovechar: la luz del sol les impide utilizar todo su poder y puede llegar incluso a destruirlos. Una estaca clavada en el corazón acaba con su vida antinatural. Los hombres santos poseen un cierto poder sobre ellos. No pueden cruzar agua en movimiento excepto por un puente. Pueden invocar a multitud de esclavos no muertos sin mente para que los sirvan, pero tan sólo a un pequeño número de aliados inteligentes. Deben alimentarse de sangre humana o empezarán a desvanecerse en la nada, y por esta causa los vampiros siempre son muy poco numerosos. Grupos más numerosos de estos Señores de la Muerte necesitarían de un gran número de mortales para alimentarse, lo cual atraería rápidamente la atención de los gobernantes de los reinos del Viejo Mundo. Para esclavizar a los mortales bajo su voluntad de una vez por todas, los vampiros deben ser astutos además de brutales.

Por tanto, los Señores de la Noche aguardan pacientemente su oportunidad en sus castillos y criptas, esperando el tiempo en que controlarán la sociedad humana. Los vampiros son inmortales, por lo que pueden permitirse el lujo de esperar. Sus enemigos se debilitan y mueren, pero los Vampiros se hacen más poderosos a medida que pasa el tiempo. Esperan la oportunidad para derrotar totalmente a las naciones humanas y convertir a todos los mortales en sus esclavos. Un día, todos los vampiros volverán a alzarse y entonces la tierra temblará bajo las pisadas de los zombis, los cielos se oscurecerán con las alas de los Murciélagos Vampiro, y los espíritus de los muertos se levantarán de sus tumbas. Cuando esto suceda, los hombres del Viejo Mundo deberán reunir una vez más sus ejércitos para protegerse del más terrible de todos sus enemigos

MiniaturasEditar

  • Vampiro 7º edición
  • Vampiresa 7ª edición
  • Vampiro de Sartona (miniatura especial)
  • Vampiro 4ª Edición
  • Vampiro de la 3ª Edición

ImágenesEditar

FuentesEditar

  • Ejércitos Warhammer: Condes Vampiro (5ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Condes Vampiro (7ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Condes Vampiro (8ª Edición).

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